Capitulo 12

Todo está sucediendo en cámara lenta. Como una sola, cuatro cabezas se voltean para verme. Mi mamá es la primera en moverse. Ella me recoge en sus brazos mientras me estrello contra ella, desesperada por información. La escucho diciéndome palabras, pero mi mente está envuelta en una espesa niebla, que no le permiten a sus palabas entrar, presa de un miedo que no me permite tener esperanza…

“Él está bien Ana, está dormido” me empuja un poco hacia atrás lejos de ella, sosteniéndome en ambos brazos en la parte superior. Su expresión es suplicante, tratando de enfocarse en mis ojos desconcertados para transmitir el mensaje que me hará tranquilizar de nuevo. “Ana! Ana, él está aquí, él está bien!” me da una pequeña sacudida.

Finalmente sus palabras penetran mi cerebro en pánico y colapso, el mundo da vueltas y se me pone negro cuando finalmente tomo un respiro, mi cuerpo de repente abrumado con el breve oxigeno y alivio mientras me descompongo y me derrumbo en el suelo.

Un minuto o un poco más tarde, vuelvo en sí. Collins me recuesta en la cama, mis ojos se abren. Por un momento fugaz me pregunto qué está haciendo él en mi habitación, antes de que los recuerdos vuelvan volando. Otro ataque de adrenalina hace que me levante de un disparo, piernas que estaban débiles de son nuevo fuertes. “Quiero ver a mi hijo!”

Inmediatamente él me abre espacio, entendiendo mi necesidad urgente, “Tómelo con calma Sr. Steele, usted está un poco en shock” Su precaución calmada, no hace nada para tranquilizarme. Con zancadas largas llego a la habitación de Chris y entro por la puerta, sin importarme si lo despierto.

Su forma durmiente despierta por la intrusión mientras corro hacia él, lo levanto y lo abrazo contra mí. Necesito sentir su calor, olerlo, verlo con mis propios ojos. Necesito asegurarme yo misma. Cuando el alivio borra lo último de adrenalina, me pongo a temblar y me derrito en la cama aferrada a mi hijo. Me dejo ir emocionalmente, liberando la angustia en un mar de lágrimas de agradecimiento.

“¿Ya es de día?” atontado respira las palabras en mi cuello.

A través de un sollozo roto y agradecido respondo, “No bebe, vuelve a dormir” lo abrazo más fuerte.

Poco después, oigo el sonido metálico de mi teléfono sonando, pero no tengo la fuerza de levantarme. Estoy agradecida cuando escucho a mi mamá tomar la llamada en mi nombre. Solo que ahora estoy empezando a preguntarme qué paso, mientras mi cerebro se pone en orden de nuevo.

Mi mamá entra a la habitación, sosteniendo el teléfono para mí. Su expresión es sombría “Es Christian” Ella toma a Chris mientras de mala gana lo cambio por el teléfono.

“Hola” mi voz es todavía gruesa por mis lagrimas. Me limpio las líneas mojadas en mi rostro con la parte suave de mi mano, temblando a través de mi respiración.

“Joder! Gracias a Dios estás bien!” Oigo la tensión en su voz, la angustia y desearía poder recorrer la distancia de separación entre nosotros para consolarlo – y que él me consuele también a mí.

“Collins me acaba de informar. He estado en negociaciones con los coreanos hasta tarde esta noche. Mierda Ana, si algo te ocurriera a ti… o a Chris… No sé…” Sé que él está pasando sus manos por el cabello, tal vez incluso aferrándose a él con frustración. “Estoy aliviado que él estaba allí”

Eso explica por qué no he sabido de él en todo el día, pero no puedo pensar en eso ahora.

“¿Qué paso? Acabo de llegar a casa del trabajo, vi..:” me estremezco de nuevo mientras recuerdo mi pánico paralizante “vi a mi mamá y Collins afuera con los policías y yo pensé… pensé…” empiezo nuevamente con las lagrimas, incapaz de expresar la cosa más oscura que pasó por mi mente.

“Tranquila nena, él está bien, tú estás bien… Ssshh. Ambos están bien” Él siempre tiene su notable instinto de decir lo que necesito oír en cualquier crisis, de leerme y desinteresadamente ofrecer consuelo a pesar de sus propios temores.

Agarro una bocanada preciosa de aire en mi pecho y me concentro para encontrar mi centro mientras sus palabras y su voz resuenan a través de mi, trayéndome de vuelta a mi misma – y en ese momento – se me ocurre que él es la mitad que me completa.

“¿Qué paso?” sin el peso agitado de mis lagrimas recientes, sueno más calmada.

Lo escucho tomar una respiración mientras se protege a sí mismo por la revelación. “hubo un intento de irrumpir en tu apartamento” Grito mientras mi mano se posa en la V de la base de mi cuello.

“Collins lo vio en las cámaras del circuito cerrado. Él siguió el protocolo, se aseguro de que tu mamá y Chris estuvieran fuera del camino y a salvo. Él espero en tu habitación para detener al intruso, pero antes de que pudiera entrar por la ventana, el intruso fue descubierto por tu uhm…” aclara su garganta, buscando las palabras, “vistosa vecina – Miss Dee – quien lo persiguió asustándolo”

En mi casa, en mi habitación, con mi hijo y mi mamá en el interior! Mierda!

“¿Tú dices él? ¿El intruso era un hombre? ¿Collins pudo obtener un buen vistazo de él?” las preguntas frenéticas arañando mi razonamiento, escupidas todas al mismo tiempo.

“Collins piensa que la contextura es, sin duda, de un hombre, estaba vestido de negro y usando un pasamontañas. Si tan solo Collins hubiese tenido la oportunidad de detenerlo,” la nota de pesar en su voz es inconfundible, “podríamos haberlo identificado y saber si existía alguna relación con…” se detiene a sí mismo, pero sé lo que quería decir.

“¿Si hay alguna relación entre esto y lo que paso en tu oficina?” termino la oración por él, negándome a ser mimada y protegida de la verdad. Puede que me sienta valiente, pero mi voz conserva esa calidad de uno cuando está en shock total.

¡Mierda!

“Si” En tan solo esa palabra, percibo su pesar, su frustración y su miedo por nosotros. Su vulnerabilidad en desacuerdo con su siempre presente modo imponente.

Un pensamiento sorprendente, tan claro como el día resplandece en mi mente. Me doy cuenta que este es – el momento decisivo. Puedo darle buen uso a mi reciente crecimiento y percepción para romper el patrón destructivo de nuestro pasado o puedo optar por volver cómodamente de nuevo a la rutina del temor y la duda de mi pobre autoestima que esta tan interesada en aferrarse. La misma que me dijo que yo no era lo suficientemente buena para él, que no era suficientemente fuerte y la misma que ahora estoy convencida de que el subconsciente de Christian me está sintiendo – alejándose en lugar de acercase.

El cambio que siento en mi perspectiva cambia a una nueva forma, es casi física, como el Phoenix proverbial, renaciendo de las cenizas, me siento yo misma – un nuevo yo – crecida y establecida. Incongruente convirtiéndose en congruente, corazón y mente finalmente como una sola. Mi subconsciente y mi diosa interna mirando fijamente a nuestra nueva creación mientras la calma nos envuelve como un manto reconfortante. Me pongo a un lado mientras me alejo de mi fuente habitual de decisiones – la boca del arrepentimiento, la culpa, y la duda – y pienso en una decisión basada únicamente en lo que es mejor para Chris y Cristian en este punto en el tiempo. Justo aquí, ahora.

Mi cabeza se transforma en marcha a la solución de problemas y la Ana 2.0 se hace cargo. “¿Cuándo estabas planeando enviar el jet a Georgia?” Mi pregunta resuena, clara y en control.

Solo le toma un segundo para ponerse al día con el cambio de ritmo, “Ya está allá, Ross llego allí esta tarde para una reunión mañana”

“¿Podemos adelantar nuestra fecha de salida?” No tengo idea del alcance de Christian en estos asuntos, pero sé que encontrara una manera.

“Espera Ana” escucho partes de la conversación, mientras le comunica los cambios a Taylor – presumo – antes de que vuelve a hablar conmigo, “¿Cuándo tiempo necesitas para arreglar tus cosas?”

“Media hora y otra media más para llegar al aeropuerto” Ya estoy haciendo una lista mental de las cosas que necesito empacar. Hacer planes es bueno, ayuda a mantener mi mente fuera del estomago revuelto de la realidad, de cómo me siento violada.

De nuevo lo escucho hablarle a Taylor, ladrando sus instrucciones. Miro la hora y calculo que nuestra nueva hora de salida será a las 2:00am. No quiero estar más aquí – estoy impaciente, mi cuerpo zumbando con la energía nerviosa por salir lejos. Mi piel se arrastra mientras siento ojos ciegos en mí, aunque sé que estoy sola. Si mi subconsciente tuviera el valor de hablar, ahora mismo me llamaría paranoica.

“Está resuelto Ana, 2.15am, Taylor y yo los veremos en el Sea – Tac”

“Está bien,” suelto un suspiro largo y medido, ante la tregua temporal que las noticias traen. “Gracias Christian” cierro mis ojos y masajeo mi sien con los dedos índice y pulgar.

“De nada, es lo menos que puedo hacer, trayendo esto hasta tu casa” confirma mis sospechas de que tiene una fuerte sensación de que los dos incidentes están de alguna forma conectados.

“No sabes lo que hiciste” me gustaría poder transmitir mi sinceridad cara a cara.

Él resopla en respuesta, un eco feo del sonido de su inhabilidad para creer algo bueno de si mismo. Está claro que no quiere hablar de ello, hábilmente me desvía de nuevo a la tarea en cuestión. “Es mejor que vayas a prepararte”

“Debería”, estoy de acuerdo en un susurro, pero ambos permanecemos en la línea, con la esperanza de atraer solo ese último poco de tiempo extra entre nosotros

Collins entra en la habitación y golpea su reloj, observándome, obviamente ya tiene indicios del cambio de planes. “Sra. Steele, si usted necesita empacar, ahora es el momento.” El momento con Christian se astilla en nada, dejándome con un hueco y anhelo.

“Nos vemos en Seattle” aclaro mi garganta para ocultar la ronquera por mis lagrimas rebosantes.

“Estaré esperando,” termino la llamada, tratando de no pensar en el sentimiento cargado en sus palabras de despedida, tendré tiempo suficiente en el avión para analizar de más y llevar lejos mi sensatez.

Los siguientes veinte minutos pasan en una ráfaga mientras lanzo las cosas en nuestro equipaje y no desaprovecho la oportunidad de ducharme.

Mi mamá se queda hasta el último momento, antes de irse nos envuelve a Chris y a mí en un fuerte abrazo. Su apoyo persigue las sombras oscuras de mi mente hasta los bordes de mi consciencia. “Te amo mucho Ana, cuídate y por favor, por favor arregla las cosas con Christian” Nos besa a Chris y a mí y luego gira abruptamente para entrar a la camioneta SUV junto a Carl. Sé que está poniendo cara de valiente, manteniendo sus lágrimas preocupadas para ella misma.

Collins condujo a fondo el potente vehículo, llevándonos al aeropuerto con tiempo de sobra. Cuando abordamos el avión me dio un impulso desesperado de hablar con mi papá. He estado evitando llamarlo porque sé que voy a tener que confesar lo que hice y decirle que Christian está de vuelta en nuestras vidas.

A pesar de la confesión que tendré que hacer, su fuerza tranquilizadora es lo que anhelo ahora, y la Ana 2.0 es más valiente que yo. Las tres horas de diferencia significan que son las 11.00pm en Montesano. Estoy segura que en un viernes por la noche, él estará despierto viendo algún juego.

Acomodo a Chris dormido en uno de los asientos reclinables de cuero y hago mi llamada antes de despegar. Las luces de la cabina en su mayoría están apagadas mientras miro por la ventana a las luces parpadeantes de Savannah. En algún lugar allá afuera está alguien que quiere hacerme daño – a nosotros. Collins tiene los labios sellados con lo que paso, pero él dijo que el comportamiento del intruso golpeo la premeditación. Que no era algún crimen al azar de oportunidades. Mi cerebro esta revoloteando sobre estas piezas de rompecabezas mientras espero que Ray conteste.

“Annie, ¿estás bien?” calidez y preocupación se tejen a través del tono familiar de su voz cuando me saluda, como siempre viene directamente al punto.

“¡Papá! Disculpa que sea tan tarde; tenía que escuchar tu voz. Estoy bien. Estamos bien” suelto un suspiro tembloroso y me recuesto en mi asiento, bañada en la calidez de su amor reconfortante para mí.

“¿Qué pasa Annie? Sabes que no puedes esconder nada de tu padre” él me advierte tranquilamente, me conoce tan bien.

“Ay papá, tengo tanto por decirte, pero no ahora, no por teléfono. Solo quería que supieras que Christian está de vuelta en nuestras vidas y es algo bueno y en realidad yo arruine las cosas antes, pero ahora voy a hacer lo correcto. Chris y yo estamos de camino a Seattle, estaremos pasando un tiempo con él, arreglando las cosas”

“Guao Annie, solo retrocede por un momento. ¿Christian está de vuelta en sus vidas? ¿Después de la forma como te trató?” oigo el crujido de emoción en la voz de Ray, sabiendo que él debe estar muy molesto si deja que se muestre de esta manera.

“Oh papá” suspiro y contemplo en darle la versión corta ahora. “Christian nunca me trato mal papá” hago una pausa por un momento para dejar que las palabras le lleguen.

Ray permanece en silencio dándome una señal para continuar, “Lo que te dije de que él no quería al bebe, no era cierto, yo estaba asustada – incluso aterrorizada y no podía creer que yo podía darle a él lo que quería. No quería que él me dejara, por lo que en su lugar salí corriendo” la culpa bien formada se engancha a mi alrededor, como humo que teje y fluye, encontrando su forma en todas partes.

“Mierda Annie, ¿él lo sabe?” la incredulidad de Ray se filtra a través del tono de su voz.

“¿De que él tiene un hijo? Si, él sabe. Tuvimos la suerte de encontrarnos y cuando él vio a Chris…” dejo una estela luminosa, Ray sabe lo mucho que Chris se parece a su padre, tendrías que ser ciego para no sumar dos más dos.

“Mierda” responde de nuevo, Ray está realmente sorprendido. “Sabes Annie, cuando ustedes se querían casar tan rápido, pensé que era demasiado apresurado, pero cuando vi la forma en cómo él era contigo, supe que tú estabas haciendo lo correcto. Nunca me pude dar a la idea, en mi mente de que él te rechazará, a ti y al bebe. Pareció siempre tan improbable. Siempre me molesto que yo podría haber cometido un error de juicio en lo que a él se refería, me encuentro aliviado de que no lo hice.”

“¿Estás molesto?” mi voz es pequeña mientras me preparo para su respuesta.

“¡Claro que sí! Maldita sea que estoy molesto! ¿Qué estabas pensando Annie? Tu sin un esposo, Chris sin un padre y Dios… Tu y Jose?” el centavo cae rápido y fuerte mientras él obtiene una visión completa de mi decepción y estupidez. Su calma normal, y su voz medida es mucho más fuerte que lo normal, la fuerza de su ira golpeando como un puñetazo en mi estomago.

“¿A cuántas personas afecta esto Annie, pensaste en eso? ¿Qué dijo tu pobre madre?” él continua despotricando en mi oído durante diez minutos completos. Una parte profunda de mi esta aliviada de que mi participación en este lio es reconocida y expuesta. Quiero ser regañada y castigada por mi falta de sensatez, así que lo soporto, feliz de tener la reprimenda de Ray como hombre, es lo menos que merezco.

Me volteo cuando siento un golpecito en mi hombro. Los mimos de la azafata del vuelo para que termine la llamada, obviamente estamos a punto de despegar. Ray aun me está diciendo que tan irresponsable fui, que él no me crio para ser tan estúpida, cuando tengo que interrumpirlo. “Escucha papá, lo sé, lo siento. No sé qué decir y prometo llamarte pronto, pero estamos a punto de despegar, solo quería que supieras. Lo siento”

Lo oigo resoplar un largo suspiro, “Esta bien Annie. No he terminado y tú me llamaras para que podamos arreglar esto, pero déjame decirte algo antes de que te vayas. No dejes que se te escape entre los dedos, si tienes una oportunidad de arreglarlo y encontrar el amor de nuevo, no vayas a meter la pata” su reprensión áspera me recuerda que el está hablando de la experiencia, la manera en como terminaron las cosas entre él y mi mama todavía pesa sobre su conciencia.

“No lo haré papá” Mi cara está roja con vergüenza mientras él gruñe en respuesta. Solo espero que él sienta la montaña de determinación en mí para arreglar las cosas.

Me deslizo en mi asiento, continuo contemplando de las luces nocturnas de Savannah, mis pensamientos movidos produciendo un agitado lio. Anna 2.0 ha reducido su trabajo fuera de sí misma. Afortunadamente la jornada agotadora se hace cargo y caigo en un sueño profundo, sin sueños.

Abro los ojos a la amplia y blanca sonrisa de la azafata, mientras ella suavemente toca mi hombro “Sra. Steele, estamos descendiendo en unos quince minutos” Me da un vaso de jugo de naranja frio con hielo y me tomo agradecida. Miro al asiento de Chris, solo para darme cuenta que esta vacío. Un miedo que reconozco me aprieta mientras me levanto de un salto, cuando lo veo sentado con Collins en la mesa de lectura delantera. Sus cabezas se acurrucan juntas y Chris está riendo.

¡Uf! Necesito conseguir poder controlar mejor mis emociones nerviosas, el pánico paranoico aun demasiado cerca de la superficie.

Lo beso y lo abrazo con fuerza en el camino a la sala de descanso, “Gracias por cuidarlo Collins” Estoy sorprendida, pero no menos conmovida de que él haya hecho esto, dejarme dormir y cuidar de mi hijo.

Las puntas de sus orejas se ponen rojas y sus ojos tímidos miran hacia abajo, “No hay problema” Le doy el espacio para serenarse dejándolo para refrescarnos. Para un hombre tan grande un corazón tan pequeño no es solo dulce sino placenteramente inesperado. No puedo evitar sentirlo unos cuantos grados más cálido.

Lo fantástico de un avión privado es que el baño es mucho más grande que un avión comercial y puedo lavarme los dientes, cambiarme y lavarme la cara con facilidad. Me siento aliviada de descubrir que a pesar de la noche anterior, me veo descansada. Me pongo un vestido rojo profundo, pegado, con mangas largas y zapatos de tacón con lunares negros. Me gusta que le añadan un toque de alegría al atuendo y me encanta como la plataforma hace que los tobillos se vean delicados. Mantengo mi maquillaje neutral y me peino el cabello en ondas largas con mi cabeza inclinada hacia adelante. Quiero que sea una melena brillante

Echo mi cabello hacia atrás para aplicar una generosa cantidad de perfume. Me veo en el espejo para verificar mi trasero y que mis bragas de encaje no se vean bajo los suaves contornos del vestido ceñido. El sujetador a juego crea una curva agradable que muestra un poco de escote, tentadora – espero. Tendré que ponerme un abrigo, pero lo llevare abierto para revelar el resplandor del color rojo debajo.

Cuando voy a buscar a Chris que esta con Collins, me contenta cuando sus ojos se abren por mi atuendo. Espero que tenga el mismo efecto en Christian. Agarro a Chris y lo llevo al baño para lavarlo rápido antes de cambiarle su ropa.

Es la primera vez que él está usando una chaqueta acolchada y está emocionado por ponerse esa cosa extraña. Nosotros no hemos tenido la necesidad de ropa de invierno como esta en Savannah.

“¡Mira mis músculos mami!” Él hace la forma de hombre con brazos fuertes; las mangas acolchadas de la chaqueta haciéndolo lucir voluminoso. Sus ojos los cierra fuertemente mientras contiene la respiración para flexionar sus diminutos bíceps.

“Guao amiguito, ¡mírate! ¡Te ves como un súper héroe!” Me rio, tocando sus hinchados músculos.

“¡Yo te protegeré mami! ¡Soy fuerte!” Sus palabras golpean el aire fuera de mi pecho; ¿Sabe él que podríamos estar en peligro? De esto es precisamente es de lo que quería protegerlo.

Me pongo de rodillas para mirarlo directamente a los ojos. “¿Por qué voy a necesitar protección?” Mantengo mi tono juguetón para asegurarme de que no calle.

“¡Porque eres una chica y las chicas no son fuertes!” Su respuesta es valiente y de hecho no me da razón para pensar que él siente algún peligro.

Consolada, me rio y lo alzo, “Si no fuese fuerte ¿podría hacer esto?” Lo sostengo por los lados para hacerlo volar a nuestros asientos. Encantado chilla y grita para que lo haga más rápido.

De vuelta en nuestro asientos, nos sentamos, sin aliento y sonriendo. Me hace consiente de la pizca de dolor que siempre acompaña la cálida oleada de amor que siento por él, como su madre, tan consciente de cuan precioso y frágil es él.

Collins desembarca la escalera de metal y Chris y yo vamos detrás. La camioneta Q7 color plata y dos más de color negro están estacionadas a una corta distancia. Desde lo alto de las escaleras veo a cinco hombres en un semicírculo, todos vestidos de negro y extendidos a lo largo del avión, cerrando cualquier posible acercamiento al avión y mirando alrededor, al estilo agente 007. En el centro cerrado esperan Christian y Taylor, sus miradas intensamente clavadas en nosotros. La luz del sol está saliendo por la mañana y toda la escena es una reminiscencia de la llegada de un jefe de estado.

Ay, mi Cincuenta no está corriendo ningún riesgo. Viendo la cantidad de hombres aquí, me pregunto si él me dijo toda la verdad sobre la “situación”

Bajo el primer escalón de las escaleras, sosteniéndome del carril con una mano, la otra esta agarrando la pequeña mano de Chris. Christian viene caminando hacia nosotros, su expresión es indescifrable. El viento esta soplando mi abrigo, los lados abiertos azotando salvajemente detrás de mí y revelando mi vestido. Debería sentir el rose del aire helado, pero mi mirada está fija en Christian. Solo estoy consciente de nuestra conexión surgiendo más fuerte y cada vez más vibrante.

Cuando tomo el último escalón en la pista él nos envuelve a ambos en un abrazo. Su brazo derecho se desplaza hacia arriba de mi espalda para recoger el cabello en una coleta en la nuca para evitar que se alborote alrededor. Su brazo izquierdo envuelve a Chris, presionándolo en una de sus piernas. Volteo mi cabeza y me inclino hacia él, lo abrazo, con mi cabeza bajo su barbilla, mi mejilla contra su pecho.

Mis brazos toman su curso familiar, se desplazan alrededor de su espalda firme. Me tomo mi propio turno para deleitarme con la multitud de su cuerpo duro contra el mío. Cierro mis ojos, dejándome llevar por el calor expedido entre nosotros. Él mete la nariz en mi cabello mientras estamos de pie, inmóvil – nada toca este momento.

Chris se pone inquieto, moviéndose para liberarse del agarre sofocante de Christian. Justo antes de que él mire a Chris, noto la rara emoción, cruda en su rostro. Presiona el aire de mis pulmones.

Enganchando sus manos bajo los brazos de Chris, lo levanta en el aire y lo balancea fácilmente sobre su cadera. Con una delicadeza que desmiente su masculinidad inherente, él toca con su puño la barbilla de Chris en una forma de mueca, “Hola amiguito, ¿Cómo estás?”

Chris responde con una sonrisa dentuda, descarada, “¿Vamos a ir a navegar?”

Christian echa la cabeza para atrás, riendo, el sonido igualmente conmovedor y hermoso, “¿Tu quieres ir a navegar?”

¡Duh!

Él se mueve del brazo de Christian para mirarme, “Mami, ¿podemos ir a navegar? ¿Podemos? ¡Por favor! Tú no tienes que venir si tienes demasiado frio.”

Es mi turno de sonreír, “Eso depende corazón, si Christian tiene tiempo y es lo suficientemente seguro” Le devuelvo la decisión de nuevo a Christian, asegurándome que él sepa que estoy de acuerdo con todo el asunto de la seguridad. Los ojos expectantes de Chris miran a Christian, buscando respuesta, la imagen de ellos juntos apretando mi corazón.

“Mmmhhh…” Él se toca la barbilla, en forma de consideración de mentira, “Voy a tener que ver qué puedo hacer.” Un gesto serio completa su pequeño acto para Chris, pero se, que incluso si no hacemos nada, vamos a ir a navegar.

Chris aplaude con sus manos en placer, ya convencido de no que no se le va a negar su deseo de ir a navegar. Christian me mira con una ceja levantada, sorprendido y divertido de que su actuación no engaño a este niño luchador.

Me encojo de hombros en respuesta, sonriendo con una sonrisa de complicidad. Chris ya tiene a Christian – pez gordo CEO – justo donde él lo quiere.

“¿Vamos?” La pregunta no encaja con la expresión de su rostro, él luce desconcertado, perplejo mientras me mira por una fracción de tiempo demasiado larga. “Tu pareces… Diferente” frunce su ceño de forma curiosa.

Sonriendo inclino la cabeza, empezando a caminar hasta el auto. Para mi sorpresa y alegría siento la mano de Christian en la parte baja de mi espalda, guiándome a la camioneta Q7 que nos espera. Su toque, por pequeño que sea, enciende el fuego que siempre se aviva en mi vientre cuando él está cerca. Mi cuerpo responde sin poder hacer nada, por su propia voluntad mientras la piel de gallina se propaga por toda mi piel, contrayendo rápidamente mis pezones como puntas afiladas.

Él abre la puerta para Chris, quien entra en el interior, riendo y gateando para encontrarse con Taylor al otro lado mientras espera, listo para asegurarlo en el asiento. Yo doy un paso más para acercarme, pero antes de que pueda entrar Christian me sujeta con sus largos dedos alrededor de la parte superior de mi brazo, obligándome a mirar hacia arriba a esa mirada gris traviesa.

“¿Tienes frio Anastasia?” el tono de su voz es baja, solo para que lo escuche yo, pero noto un trasfondo de desconcierto, tal vez, incluso, coqueteo.

¿Eh?

“Uhm, no” Esperaba que me soltara, pero no lo hace, así que sigo la mirada de sus ojos entrecerrados, mirándome, solo me toma un segundo para que mi rostro coincida con mi atuendo, cuando me doy cuenta que él está comiéndose ávidamente mis pezones con la mirada mientras ellos se notan a través de la tela fina del vestido.

“¡Dios!” Suspiro por su audacia, intentando darle un golpe fuerte en el brazo. Sus reflejos me impiden, capturando fácilmente mi muñeca. Su apretón de acero, es un recordatorio sombrío del poder que ejerce sobre mi cuerpo. Observo un movimiento de tormenta en las profundidades de sus ojos grises mientras se encuentra con mi mirada azul clara – amplia y luminosa.

Al instante siento la humedad entre mis muslos mientras los latidos de mi corazón se aceleran, bombeando la sangre que se calienta alrededor de mi cuerpo enamorado. Me muerdo el labio antes de jadear completamente con mi boca abierta, sin barreras ni sonrisas, solo para deleitarse con la dilatación de sus pupilas.

Hago un pequeño baile de victoria en mi cabeza cuando él es quien rompe con el contacto visual. Una mano desconcertada se desliza por su cabello antes de que ásperamente me dirija dentro del carro, “Entra”

Me tomo mí tiempo entrando, poniendo primero mi espalda en el asiento y luego balanceando mis piernas hacia delante del asiento. Deslizo mi mano deliberadamente a lo largo del vestido, lentamente para alisarlo sobre los lados de mi muslo hasta la rodilla.

Christian tiene un brazo doblado en el techo del auto y la otra en la parte superior de la puerta abierta, mientras se apoya, “Se lo que estás haciendo” Veo su manzana de la laringe y como se esfuerza para tragar saliva.

“Estoy entrando al auto, tal como me dijiste que lo hiciera” Lo veo parpadeando a través de mis pestañas. Es cierto, sin embargo, no planeé este momento sexy inesperado, pero no puedo decir que lo siento. Mi diosa interna está prácticamente ronroneando de placer.

Sus ojos se abren mientras recibe mi respuesta, repitiendo los tres últimos minutos en su cabeza, mientras busca un hueco en mi respuesta. Seguidamente parpadea sorprendido, sin tener más remedio que atribuirse la responsabilidad de la fuerza esclavizante que tenemos el uno sobre el otro. “Buen punto, bien hecho” murmura para sí mismo más que para mí. Sonríe convirtiéndola en una curva arrepentida mientras sacude su cabeza y cierra la puerta.

Salimos del aeropuerto con la Q7 en medio de las tres camionetas de escolta. Mientras nos dirigimos a Escala siento nervios superando mi consciencia. Me pregunto si la Sra. Jones y Sawyer aun están trabajando para Christian. No quiero sus juicios. Al menos el primer encuentro con Taylor está hecho y espolvoreado, sin embargo aun tengo un largo camino por recorrer con él antes de llegar a un lugar donde estemos cómodos entre nosotros de nuevo.

La otra cosa que me preocupa es darle la noticia a Chris de que Christian es su papá, la razón original de nuestra visita. Hay tanto alrededor de cómo elegimos para hacerlo y lo que su reacción va a ser.

La conversación feliz de padre e hijo no hace nada por distraerme de mi creciente tensión. Para el momento en que nos detenemos en el garaje subterráneo estoy lista para ir  y correr de regreso a la seguridad de mi vida, en mi hogar.

El ascensor anuncia nuestra llegada y Chris no duda en correr hacia la gran sala. Los pasos largos, ansiosos de Christian lo siguen; sin duda, para asegurarse de que está a salvo, dejándome a mí para entrar por mi cuenta.

La familiaridad del olor del apartamento me trae a casa. Es reconfortante y discordante a la vez y una oleada de lágrimas se constriñe en mi garganta ardiente. De repente agradecida de estar a solas, ya que no hay ninguna señal del personal, nuevo o no. Christian le está mostrando a Chris la vista espectacular. A través de mi vista empañada veo el piano, la cocina, el arte y todos los recuerdos a los que estas cosas están unidas. Esas imágenes se estrellan en mi mente, luchando por mi atención mientras trato de no ahogarme en su intensidad.

“Anastasia… ¿Anastasia?” La voz de Christian se corta a través de mi trance. Él pone un dedo debajo de mi barbilla, levantando mi rostro hacia él. Mis ojos se ajustan; re-enfocándose mientras delicadamente limpia una lagrima de mi mejilla con su pulgar. “¿Qué pasa?”

“Lo siento Christian. Lo he dicho antes, pero no estoy segura de que entiendas como me siento, de lo arrepentida que estoy”

Su boca se aprieta en una línea dura. “Hemos dicho todo lo que hay que decir Ana, ambos lo sentimos. Tenemos que seguir adelante, no tiene sentido en revivir el pasado” Sus manos cálidas descansan suavemente en mis hombros, haciendo que mis labios traidores se abran, con la necesidad de un beso.

Chris elige ese momento para volver a unirse a nosotros, lanzándose en mis piernas y casi tumbándome. Me establezco, sosteniéndome del antebrazo de Christian solo para sentir que nuestro momento se va lejos. “Mami, ¿esto es un castillo?”

Mi risa resuena alrededor del espacio que es casi tan grande como el vacio dentro de mí. Me agacho, tocando ligeramente la punta de su nariz, “No bebe, es simplemente un apartamento muy grande, como el de nosotros, solo que gigantesco y bastante alto, casi tocando las nubes.” Camino a la pared de vidrio para mostrarle las nubes que se ven lo suficientemente cerca como para tocarlas.

“¿Quieres ver tu habitación?” Christian aparece a nuestro lado. Con una mirada lateral, capto la tensión en sus hombros, está ansioso por hacer las cosas bien con Chris.

“¡Sí!” él agarra la mano de Christian y lo arrastra por donde hemos venido, ya sintiéndose en casa. Los sigo con entusiasmo; curiosa de ver lo que la imaginación de Christian ha soñado para nuestro hijo.

Hay dos habitaciones más por el mismo pasillo de donde está la de Christian y nos conduce hasta la última habitación. Abre la puerta, dejándonos entrar a la fantasía náutica. Por una vez Chris está sin palabras, sus ojos encantados absorbiendo todo. La habitación es principalmente de color azul oscuro y blanco. Rojo, amarillo y plateado componen los detalles. La cama tiene una forma de arco de vela y la cabecera es un mástil que tiene dos cuerdas a los lados, ambas enroscadas con banderitas triangulares. El tema esta reforzado con portales falsos y anclas. La caja de juguetes es un cofre de tesoro viejo y es lo que hace que Chris haga una línea de abeja cuando sus pies atontados le permiten moverse.

Observo a Christian viendo a Chris. Tiendo la mano tocando su bíceps para llamar su atención. “Le encanta!” mi voz es sin aliento, asombrada. “Me encanta, es precioso, gracias”

Una sonrisa impresionante de dibuja en su rostro “¿De verdad?”

Asiento con la cabeza entusiasmada, sin confiar en mí misma para hablar. Su consideración es evidente en cada detalle y es tan abrumadora. Eso es precioso también.

“¿Quieres que te muestre el tuyo?” ladea la cabeza mientras pregunta, una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios que le envía mariposas a mi vientre todas aleteando. De nuevo, asiento, incapaz de romper contacto con su mirada picara.

Él libera mi labio del asalto de mis dientes, y luego acomoda un mechón de cabello detrás de la oreja. “No hagas eso,” murmura misteriosamente antes de dar vuelta.

Dejamos a Chris absorto en su cofre de tesoro, lleno de juguetes nuevos. A unos pocos pasos nos encontramos al frente de la puerta que está al lado de la suya.

¡Oh Dios! Puede que me tenga que encadenar a esta cama; ya presiento un episodio de sonambulismo a la vista…

Empuja la puerta para abrirla, pero él permanece afuera, permitiendo que yo entre primero. La habitación está en consonancia con el estilo del resto de la casa. Líneas limpias con un crujiente, lino de color azul pálido. Es tranquilo y estoy infinitamente agradecida de que no sea la habitación de las sumisas, de arriba. Esta dominado por un arreglo enorme de flores frescas, llenando la habitación con un aroma embriagador.

“Guao, es precioso Christian, gracias” me acerco a las flores para sentir los pétalos delicados entre mis dedos y para oler su perfume exquisito. Me inclino hacia ellas, inhalando profundamente.

“Si, pensé que te gustarían” hace una pausa por un instante y luego continua con esa sonrisa secreta en su sitio, “¿Quién dijiste que te envió las flores cuando llegamos de Florida?”

“Uhm,,,” Dudo por un momento, olvidando momentáneamente que le dije acerca de las flores que me envié a mí misma. “Simplemente un amigo. Uhm… del trabajo” le digo cuando recuerdo mi mentira. Para esconder mí culpabilidad, y el rubor subiéndose a mis mejillas, me alejo de él, pretendiendo que sigo oliendo las flores. ¿A dónde va él con esto? Me pregunto mientras mi corazón frenético hace que la sangre bombee en mis oídos.

Él se acerca, cubriendo mi espalda con su calor radiante. Siento su aliento cálido desde atrás, cuando su boca rosa mi oído. “Si tú querías flores Anastasia, todo lo que tenias que hacer, era pedirlas” Su susurro seductor lleva la sonrisa maliciosa que conozco en sus labios.

Oh mierda, él sabe!

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17 thoughts on “Capitulo 12

  1. FANNY REBELLON BOLIVAR says:

    Maravilloso capitulo, están de nuevo en scala, es increíble y el principio para la reconciliación ,cris es adorable, y yo emocionada viendo como se acerca el verdadero reencuentro, gracias Emine gracias mil Patricia, no te conozco personalmente pero te quiero mucho, un abrazo.

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  2. FANNY REBELLON BOLIVAR says:

    kereny disculpa me equivoque con este comentario, tambien estoy leyendo el de emine de todas maneras tu sabes que estoy encantada con esta novela y tu traduccion, gracias mil amiga y monique gracias mil por crear esta bella historia y lograr hacerla igual de emocionante un beso.

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  3. milethgreyy says:

    Me encanto, me facino cada oracion cada expresion, y que decir ver a chris y christian hermoso, christian sabe que ana se mando las flores tipico obseso del control saludos me encanta esto de verda bueno y excelente trabajo. 🙂

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    • KereCB says:

      Gracias Mileth por el apoyo…
      Si, están empezando a desarrollar su relacion, es bonito, y cualquier hombre comportandose de esa forma con su hijo es sexy porque SI… jajaja
      Un abrazo 🙂

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  4. BETTY MICH says:

    aaaayyyy!!!!! ya están juntitos. Esperemos que ya no regresen jejeje.
    El detalle de las flores, muy tipico de Christian.
    Que emoción me dio al abrir mi enlace y ver ya el cap. 12!!!! yupiiiiiii
    Ojala asi sea siempre, perooooo entiendo tus multiples compromisos.
    feliz inicio de semana y un abrazote a todos.

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  5. BETTY MICH says:

    No me exprese bien, quise decir que ojala que ya no regresen a Savanah, que ya se queden los 3 en Seatle.

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  6. LauraBMD says:

    Ya están juntos!!!! Gracias Kereny por subir otro capitulo tan pronto y por tu fantástico trabajo de traducción. Estoy totalmente atrapada por esta maravillosa historia. Un abrazo desde Uruguay

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  7. […] Da click aqui para leer –> via Capitulo 12. […]

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  8. Janitzia Berrido Fernandez says:

    Me fascina el camino que recorren Ana y Christian para reconciliarse, eso me encanta, paso a paso….Grey siempre tan espectacular, pensando en todo no se le va una, es único indiscutiblemente…Gracias por su trabajo, me encanta…..

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  9. Claudia Henao says:

    Buenisimo,muy enganchada. Excelente!!!!
    Gracias Monique, Keremy

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