Capitulo 17

El. Dr. Shawn se inclina hacia a mí, hablando cerca de mi oído. “Te ves hermosa Anastasia” el susurro gruñendo no deja duda en mi mente, que no importa lo que él diga, pues piensa que esto es una cita.

“Espero que no faltes a tu palabra” hago un gesto de desaprobación, “Solo somos amigos ¿recuerdas? Esto no es una cita.” Mantengo mi tono ligero, incluso juguetón pero, espero que recordarle sea suficiente para mantenerlo en su lugar.

Él evita comentar y hábilmente cambia el tema, “entonces, ¿en dónde está el posesivo ex esta noche? Estaba medio esperando que él me estuviera esperando, con la escopeta en mano” su observación es seca pero, el tono de resentimiento es inconfundible.

Sonrío ante el pensamiento de un Christian molesto y celoso – tan intimidante como la imagen puede ser, también es absolutamente sexy- al menos se nota que le importa. “Él está en Seúl, por negocios” Mi tono no permite más discusión.

En el viaje en el ascensor hacia el sótano donde nos vamos a encontrar con la seguridad para el evento de esta noche, pienso en que tan valiente fue el Dr. Shawn en aparecerse aquí después de la último encuentro acalorado, sin tratar de evitar a Christian. Valiente o estúpido, no estoy segura.

Cuando llegamos al sótano, soy recibida por una brillante limusina – cortesía del sexy Doc para la noche. Carl está sonriendo de oreja a oreja, no sólo es lo suficientemente grande para acomodar a los dos guardaespaldas sino también es a prueba de balas. El Dr. Shawn se ha superado a sí mismo. ¡Cincuenta estará encantado!

¡Tan encantado como pueda estar, contigo callejeando por la ciudad con un hombre del que te dijo te mantuvieras alejada! Mi subconsciente me está frunciendo su ceño y mentalmente la miro con mis ojos estrechos, en señal de advertencia.

Veo a Collins y al segundo oficial de seguridad a quien aun debo conocer, discutiendo sobre quién va a conducir. Parece que la superioridad de Collins le asegura los derechos de conducir el auto, y él se voltea hacia mí, una sonrisa poco habitual en su rostro. “Sra. Steele, este es Brandon. Él será nuestro segundo par de ojos y oídos esta noche”

El Dr. Shawn se da la mano con los dos hombres y me indica que suba al auto. Después de sonreír mi saludo, me deslizo en el asiento trasero. En el corto viaje al Fairmont me permito a mi misma una pequeña emoción. No he tenido una noche especial en mucho tiempo. Estoy ansiosa por un poco de brillo y glamour.

El Fairmont no decepciona. Su lujo al estilo de la vieja escuela, grita elegancia clásica y mientras nos desplazamos para entrar por la Gran Escalera a la sala Jardín, me dejo llevar por la emoción. La terraza de la sala del evento está llena, con vibrantes y exuberantes plantas, cuenta con una cascada de agua que crea un sonido mágico que complementa el tintineo suave y lento del gran piano de cola en una esquina.

Un lado completo, que recorre lo largo de la habitación desde el piso hasta el techo, está hecho de ventanas de Palladio que conducen a un balcón abierto y romántico. El parpadeo seductor de las luces de la noche terciopelo de Seattle, sirviendo de telón para un fondo perfecto.

Las mesas redondas están decoradas con manteles blancos, platos blancos y materos con flores blancas, creando cielos románticos de tranquilidad entre los colores desenfrenados de las flores y el follaje de las plantas en la sala.

Es espectacular, ofreciendo un poco de justificación a los extravagantes $4.000 del costo por plato. El Dr. Shawn es el anfitrión perfecto – un caballero atento – tomando mi abrigo, sacando la silla para sentarme y ofreciéndome champagne. Él se excusa para saludar a algunos benefactores y colegas y felizmente lo hago, contenta de estar por mi cuenta.

Ociosamente miro como se va llenando la sala mientras degusto un sorbo de mis burbujas frías. Las mujeres mezclándose me recuerdan a las audaces y brillantes trazos de pintura contra los trajes de etiqueta minimizados y sobrios de los hombres, y noto que el Dr. Shawn mantiene el monopolio de la atención y las miradas de la noche – mujeres babeando y anhelándolo a su paso, mientras él hace sus rondas.

Su alta figura es fácil de detectar alrededor de la sala y disfruto verlo cortejar, tejiendo y lidiando. Para mi gran diversión me doy cuenta que el gran encanto pesado que ha puesto en mí, no es exclusivamente para mí y me siento un poco aliviada. Algo bueno que no me enamore de él, imagínate estar enamorada con un coqueto patológico – y uno escandaloso de esos.

Me empiezo a relajar, segura en el conocimiento que sus maneras de coqueteos es simplemente quien es él y agradecida de que no voy a tener que luchar contra él para proteger mi virtud. Me entretengo viendo a las celebridades y entablando pequeñas conversaciones con otros invitados de nuestra mesa hasta que él se nos une de nuevo.

Pronto los camareros nos sirven la entrada con una gracia práctica y la conversación se atenúa hasta un leve zumbido. Se señala la llegada de los discursos con el Dr. Shawn siendo el primero. Él camina, en esa manera relajada suya hasta el atril, ya al mando de la sala, obligando a las cabezas de todas las mujeres a voltear.

Tengo que reprimir una risita ante su profunda atención, sabiendo muy bien que yo estaba bajo el mismo hechizo cuando era el turno de Christian, hablando apasionadamente acerca de los temas cercanos a su corazón. Mi mente hace lo que se supone que la mente de cualquier otra mujer haría en mis zapatos y se traza una comparación entre estos dos buenos ejemplares de masculinidad.

La belleza sin pecado de Christian – elegante, fuerte, duro e intenso con un transfundo que es sin lugar a dudas el sexo y el poder, contrastado con un Dr. Shawn vigoroso, que eleva su look al aire libre. Sensual pero casual, una pizca de salvaje y mal cuidado que solo agrega más a su atractivo accesible. Ambos hombres arrogantes y cómodos en su propia piel, que se destacan en sus carreras y obviamente acostumbrados a salirse con la suya en todas las cosas – llamando a esa parte en cada mujer que anhela a un verdadero hombre.

Trato de no pensar en lo afortunada que fui de tener a Christian, tal vez algún día esté lista para salir al mundo de nuevo pero, estoy bastante segura que nunca va a ser ni parecido a lo que fue con Christian.

El Dr. Shawn termina su discurso ante un público agradecido, muchas personas haciendo su camino para felicitarlo – muchas de esas mujeres – listas para robar un beso disfrazándolo como saludo. Para el momento que llega a nuestra mesa, la comida principal es servida y la charla pasa de negocios al placer cuando los invitados empiezan a relajarse y disfrutar de sí mismos.

A las 9:00pm estoy desesperada por hablar con Grace y ver si todo estuvo bien con Chris. Ya he revisado mi teléfono incontables veces durante toda la noche, cuidadosa de no perder ninguna llamada pero, ha estado en silencio y ahora no puedo soportarlo más.

Con mi abrigo alrededor de mis hombros para protegerme de la brisa fresca de la noche salgo al balcón oscuro. Es hermoso, el exterior haciendo eco del diseño del interior. Grandes arbustos en macetas y árboles pequeños están colocados aleatoriamente a lo largo del piso de mármol que me recuerda a un laberinto. Crea esquinas privadas para admirar la vista o para una cita romántica. Collins y Brandon están cada uno a mi lado pero, metidos en las esquinas lejanas, bastante fuera de mi camino.

Hago mi llamada y estoy ridículamente agradecida cuando ella responde solo después de dos repiques, “Hola Ana, ¿chequeándonos?” No lo dice con malicia, solo con la nervadura amigable que solo puede ser hecha por otra madre que comparte una punzada de preocupación similar por el bienestar de su hijo en el cuidado de personas relativamente desconocidas.

Sonrío, a la vez a gusto y sigo el juego, “Absolutamente, sé que tanto les gusta a los abuelos consentir a los cachorros, todo es helados y noches hasta tarde con ustedes”

“Oh Ana, él es una delicia. La hemos pasado de maravilla, gracias por confiar en nosotros con él” su alegría se corrompe con el anhelo triste del tiempo perdido.

Me puedo patear a mí misma, la conciencia creciente de la importancia de decirles a ellos la verdad es una mancha dominando el pequeño paso hacia la plenitud que estoy tratando de dar. Voy a odiar lastimarlos de esa manera. Les deseo una buena noche y me inclino sobre la barandilla, mirando profundamente a la noche, la perspectiva pesando fuertemente sobre mi consciencia.

El acento irlandés del Dr. Shawn me pone de nuevo en el momento, “Ana, te he estado buscando. Espero que no te estés escondiendo de mi”

Sonrío y me muevo para darle la cara, “No, solo tomando algo de aire”

“Se a lo que te refieres, odio estas cosas pero, es un mal necesario – mendir el dinero si quiero alguna vez lograr mi objetivo” explica.

Me rio, “¿Mendir?”

“Si, es una nueva palabra, para mendigar y pedir. Es perfecta, muy descriptiva” Su explicación es seca, puntualizando su disgusto.

Asiento en acuerdo, aun sonriendo, “entonces, ¿Cuál es tu objetivo?”

Él se vuelve pensativo por un momento, antes de responder, “¿Alguna vez has ido a África Ana?”

Solo sacudo mi cabeza, un poco avergonzada de mi condición tan pobre de viajes. Afortunadamente la oscuridad esconde el parche rosado que se planta en mis mejillas.

“Es maravilloso y salvaje y mágico pero, también es muy duro. Muchas personas enfermas y hambrientas, los más pobres entre los pobres. Los países envueltos en la hambruna de la vejez con gobiernos corruptos, embolsándose hasta el último centavo designado para la ayuda y el alivio. Es desgarrador” él se inclina hacia adelante, doblándose de la cintura y apoya sus codos en el balaustre, su mirada a lo lejos, en otro lugar. “Se tienen todas esas organizaciones de ayuda tratando de hacer la diferencia: UNICEF, UNHR, WFP, WHO, UN, OXFAM, Médicos sin Fronteras y cientos más, algunas de ellas con acceso a fantásticos recursos pero, aun así la ayuda se le escurre a esos que más la necesitan”

Nada de lo que está diciendo es nuevo para mí pero, supongo que el oeste se ha vuelto hastiado con los problemas de la pobreza en el mundo. Echo un vistazo alrededor, de repente sintiéndome incomoda y avergonzada del esplendor y la opulencia en la que nos encontramos.

Él nota mi malestar y asiente con la cabeza, entendiendo porque, comparte la misma pena, “Lo que me encantaría hacer es financiar una gama de centros, situados en ciudades estratégicas, ciudades accesibles a lo largo de África, tal vez cinco o seis, repletas con comida y suplementos médicos, centralizando el suministro de las donaciones. Los organismos de ayuda en conocimiento, de quien está a cargo de los campamentos y clínicas y poder extraer las cosas cuando sea necesario, eliminando la necesidad de un control monetario y eliminando la interminable pérdida de tiempo y burocracia sin fin.”

“¡Guao!” Respiro en admiración, “Eso es increíble, ¡una gran visión la que tienes!”

Él voltea su cuerpo hacia el mío, aun apoyado en la barandilla, esos ojos esmeralda encendidos con su pasión pero, marcados por la línea arrepentida de su boca, “Ahí está el problema, es solo una visión y por más noble que sea, no alimenta a los hambrientos o cura a los enfermos, hasta que sea una realidad” él mira hacia otro lado, con la pesadez de nuevo.

“Ah, entiendo. El dinero hace que el mundo gire” Esto es algo que sé, por mi propia experiencia, nada cerca de esa escala pero aún así.

“Inteligente y hermosa” dice y coloca un mechón de mi cabello detrás de la oreja, rozando mi mejilla en el camino. “Si, montones y montones de dinero” tomo nota que su buen humor ha regresado a pasar del tema ponderable. “Incluso después de los fondos personales que he invertido en ello”

Mis ojos se abren en sorpresa ante su admisión. Obviamente él tiene dinero y si está dispuesto a usar el suyo propio para fundar algo como esto, creo que es admirable pero, su caricia tierna me tiene nerviosa y me aprieto un poco más mi abrigo alrededor de mis hombros.

Mi show de nervios despierta una sonrisa salaz y carnal que deja sus ojos brillando son hambre, trago fuerte, mis músculos tensándose por mi negativa inevitable pero, aun tengo esperanza de no tener que llegar a eso.

“Así que, mucho entonces” digo para mantener el tema poco atractivo de la pobreza.

“Si”, murmura y asiente lentamente con la cabeza, “como el tipo de dinero que tiene tu ex”

Mi cuerpo se pone rígido ante sus palabras y su mirada sin vergüenza, mientras me mira con un renovado interés. “¿Qué pasa con ustedes dos? Veo la forma en cómo él te ve – como un lobo muerto de hambre”

Resoplo, “No lo creo” mi declaración es gruesa con desprecio.

“Él me dijo que me mantuviera alejado, que tu y Chris le pertenecen” continua con su mirada encima de mí, excavando y explorando.

Ah, eso fue lo que Christian le escupió a él cuando salía de Escala

Mi boca responde con un giro triste, “Supongo que eso es verdad”

Una desconcertante V se dibuja en su frente, “Tu me dijiste que ustedes no estaban juntos, aún así, te quedas con él en su apartamento pero, cuando él se va, tu sales conmigo”

Le doy una mirada de prueba, “No sabía que él no iba a estar cuando dije que consideraría salir contigo, y tu puntualizaste que te estaría haciendo un favor, como un amigo”

Él levanta sus manos en señal de rendición y sonríe. Es difícil estar molesta con él, “Entonces, ¿Qué pasa con la cosa de la posesión? No me mal interpretes, si tú fueras mía, estaría loco de celos, podría nunca dejarte salir de la casa” la sonrisa se transforma en una sonrisa traviesa.

Pongo los ojos en blanco, “él no tiene ningún derecho a estar celoso, nosotros no estamos juntos pero, eso no me hace menos suya, yo le pertenezco porque él tiene mi corazón” quiero llorar ante la verdad de mis palabras, quemando por el deseo de ser correspondida.

Es su turno de lucir desconcertado, “¿tu lo quieres y el no te quiere? ¿Está ciego?” el espacio entre nosotros crepita repentinamente a la vida, la luz en sus ojos se vuelve oscura mientras su cuerpo se curva con el mío. Su espalda esta contra la barandilla y me ha llevado con él, colocando un brazo fuerte alrededor de mi cintura y tirando de mi lo suficientemente cerca para sentir el calor que irradia su cuerpo solido. “Apuesto a que puedo hacerte cambiar de opinión” gruñe y pone su mano libre en mi cabello, dejando su pulgar descansando justo frente a mi oído.

“Apuesto a que te puedo hacer olvidar” su mirada esta clavada en la mía y sacudo mi cabeza en forma de negación, intentado zafarme de su agarre de acero.

No estoy asustada, solo realmente molesta – Supongo que estaba equivocada respecto a él después de todo.

Capto un movimiento en la esquina de mi ojo, es Collins preparándose para intervenir pero se detiene abruptamente y antes de que pueda procesar la razón posible, el Dr. Shawn abre su boca y una pequeña fracción determinante se apoya sobre la mía.

Alzo mis manos para empujarlo por el pecho, “¡Dije que no!” mi voz es firme, clara y justo cuando estoy a punto de levantar mi rodilla hasta su ingle, otro brazo se interpone entre nosotros, agarrando como una viga de hierro justo debajo de mis senos mientras algo pasa frente a mi cabeza y da un golpe rápido y seguro con la soltura de un boxeador en la cara sorprendida del Dr. Shawn.

“¡Te advertí que la dejaras en paz, carajo!” el gruñido amenazador de Christian divide el silencio de la noche cuando la cabeza del Dr. Shawn vibra de un lado al otro mientras de tropieza, liberándome finalmente. Mis pies se elevan del suelo con una familiaridad escalofriante cuando Christian me lanza sobre su hombro y camina hacia afuera, nuestro equipo de seguridad corriendo para mantener el paso.

Solo entonces, es cuando mi cerebro registra lo que pasó, mi corazón sigue latiendo salvajemente y el shock me mantiene muda. No le toma mucho tiempo a la indignación de ser llevada como un saco de papas empezar a quemar en mi. “¡Bájame! No tienes derecho de hacer esto! ¡Déjame!” pateo mis piernas mientras lucho contra su agarre.

Christian me resbala por su cuerpo, estableciéndome sobre mis pies. Me envuelvo a mi misma en mi abrazo y lo miro a él, “¡Yo estaba manejando eso! No necesito que tu vengas a la carga y al rescate!” agito una mano frenética por mi cabello, “¡No soy una damisela débil en apuros!” lujuria caliente besa mi vientre ante la vista de él y su traje a la medida, sus ojos grises clavados en los míos. Como agua y aceite se opone frustrantemente a la furia fría de mi resentimiento.

Noto que estamos en pasillo del hotel, un paso restringido para los invitados, en algún lugar de las entrañas del edificio. Detrás de mí, el sonido de la llegada del ascensor de servicio me hace saltar en sorpresa. Christian me fulmina con la mirada mientras me da vuelta por los hombros, marchando dentro junto con Collins y Brandon. Me encojo de hombros para apartar su mano y lo encaro de nuevo, esperando con impaciencia su respuesta.

“Lo sé” dice, mirándome con una pequeña sonrisa, “Es solo que he estado esperando una razón para golpear a ese hijo de puta desde que lo vi babeando por ti y por Chris en mi apartamento”

Jadeo, impresionada por su respuesta pero, también porque no hay rastro de ira en sus ojos. Ellos brillan suavemente, siguiendo cada línea de mi rostro, manteniéndome atrapada en ellos. Sé muy bien que no debería dejar que me afecte pero, soy incapaz de evitarlo.

El ascensor se detiene en el piso once y su mirada se torna más oscura. Tengo la impresión de que él está esperando que yo entienda su juego pero, estoy perdida. Él me toma del codo y me encamina hacia la suite, sin dejar de mirarme en cada movimiento, hasta que lo entiendo. No es una suite, sino la suite, la suite Cascade – nuestra suite.

Quito mi codo de su agarre y me detengo en el pasillo, sin molestarme en frenar mis lagrimas repentinas. “¿Qué estás haciendo? ¿Por qué me has traído aquí?” Es una súplica lastimosa sin aliento.

Él pasa una mano por mi cabello, primero el desconcierto y luego la irritación pasa por su rostro. “Por el amor de todas las cosas santas, ¿podrías hacerme el favor de entrar a la maldita habitación? No quiero hacer una escena aquí afuera” lo dice aunque estamos solos. El equipo de seguridad se ha ido, dejándolo ladrar sus ordenes hacia a mí. “Nunca terminamos de hablar acerca de tu contrato” su tono es ligeramente atemperado ahora.

“¿Qué?” Lo miro fijamente, incrédula. “No creo que tenga el estomago para el resto de esa conversación” Sacudo mi cabeza, retrocediendo con lo que debe ser una expresión de pánico en mis ojos pero, si es cerrar un ciclo lo que él quiere, eso se lo puedo dar. “La verdad es que no te culpo, ni un poquito. Entiendo que lo que hice fue deplorable e imperdonable pero, no puedo hablar más de eso” Mi cabeza cae en depresión, abatida, la quemadura familiar de las lagrimas vuelve desde mi garganta pero, me dispongo a pelearlas.

“Esto es mi culpa. No debí dejarte como lo hice” Un dedo encrespado levanta mi quijada con el fin de encontrar su mirada preocupada.

“Está bien, yo estoy bien. Es solo que… No puedo seguir con esto” he recurrido a la suplica cuando le susurro estas palabras a él.

Se endereza abruptamente, casi en posición firme como la apariencia del Christian formal, “Anastasia, te estoy pidiendo por cinco minutos, a partir de entonces eres libre de irte”

Lo miro dubitativamente, calculando mis opciones pero, la culpa gana y lo sigo dócilmente a la suite que está llena de muchos recuerdos agridulces.

El fuego se enciende como si fuera esa noche pero, en lugar de calidez, aporta un escalofrío a mi alma que he tratado de disipar abrigándome ineficazmente. Lanzo la parte final de mi abrigo por encima de mi hombro como una bufanda.

Christian me ofrece un trago y me hace un gesto hacia una silla. Desearía poder quitarme los zapatos y enroscarme en el suntuoso cojín pero, me siento con recato esperando para que él diga su parte. Todo esto es muy familiar ahora mientras el cansancio acomoda mi cuerpo en una postura antinatural.

Cuando él me entrega el vaso, me lo bebo en un solo trago, sin probar nada. Lo siento viajar bajando por mi garganta y a lo largo de interior.

Christian toma su propio asiento y presumo, busca una forma de empezar. “El contrato, ¿consideraste las implicaciones que estás ofreciendo?”

Lo fulmino con la mirada con rebeldía, ¿Él está realmente esperando que reviva ese momento de total vulnerabilidad y rechazo? Por la inclinación severa de su rostro, recojo mi respuesta y me resigno a otros cinco minutos de humillación.  

“Mira, el contrato no estaba destinado a ser tomado tan literalmente – no es que haya algo allí que no fuera a hacer,” aclaro rápidamente y compruebo para ver si me he ganado su ira, “pero, el punto era mostrarte que entiendo cuales son nuestros problemas y que estaba tan segura de que no me iba a ir de nuevo, que no necesitaba más el derecho de esa elección” me encojo de hombros, mi voz se vuelve baja e incierta, “Yo… yo pensé que si te dejaba el poder de terminar la relación a ti, tú podrías reconsiderar tu punto de vista anterior” miro hacia abajo mientras la vergüenza dibuja un color carmesí en mi rostro y me muerdo el labio entre mis dientes para distraerme de la terrible vergüenza que siento vibrar dentro y fuera de mi.

Puedo sentir sus ojos en mi pero, no soy lo suficientemente valiente para capturar su mirada de plata. “Así que, allí lo tienes, era una tontería, lo sé. Espero haberte dado el cierre que necesitabas” me levanto y me doy vuelta para irme.

“Anastasia” cierro los ojos ante el sonido de mi nombre en sus labios, desesperadamente deseando que todo se vuelva sin sentido, “No estaba buscando un cierre” lo escucho caminando hacia mí, deteniéndose a mi espalda y colocando sus manos en mis hombros para detener mi partida.

Suspiro, “¿Qué quieres Christian?” no me muevo pero, acomodo el ángulo de mi cabeza para estar de perfil hacia él.

Siento su aliento cálido en mi mejilla mientras habla, sus palabras cuidadosamente medidas. “Estábamos a punto de despegar en Seúl cuando me enteré por Taylor que estabas planeando venir aquí esta noche – con él” puedo oír la nota burlona  en su comentario escupido.

“Estaba tan enojado. Tan jodidamente molesto Anastasia, furioso más allá de la razón” su agarre se aprieta sobre mis hombros tensos. La ferocidad de su emoción evoca la imagen de un hombre molesto, un hombre más allá de la lógica, el sentido y el control, y eso envía un estremecimiento involuntario por mi cuello.

“En ese momento estaba ocupado leyendo un e-mail de Kate, escupiéndome por rechazarte después de las innumerables veces que me hubiese gustado tenerte de vuelta” esas palabras de repente tienen a todo mi ser invertido en la conversación, cada célula de mi cuerpo escuchando atentamente. “Estaba claro que ustedes dos hablaron pero, ante la luz de la forma inconcluyente que dejamos las cosas antes de que volará a Seúl, no entendí por qué ella pensó que habíamos terminado”

¿Qué es más concluyente que un no?

Hace una pausa por un momento, la conciencia de su presencia, me causa espasmos a lo largo de mi piel y mis pulmones trabajan para lograr respirar correctamente.

¿A dónde va él con esto?

“Durante todo el vuelo no pensé en otra cosa. Que mierda estabas haciendo con él y sobre lo que le dijiste a Kate. Entonces, se me ocurrió, como podías haber escuchado mis últimas palabras y sentí tu dolor, odiando que era el responsable de ello.”

Frunzo mi ceño, “No entiendo”

“Vine aquí, directo del avión a buscarte. Estaba a punto de aclarar las cosas con el doctor cuando te escuche. Escuche lo que le dijiste a él, y sabía que tenía razón”

Me volteo lentamente, mi cabeza inclinada hacia arriba para buscar en su rostro, “¿razón respecto a qué?”

Él gentilmente agarra un rizo de cabello que se encrespa sobre mi seno y lo coloca hacia atrás de mis hombros, concentrándose en su esfuerzo como si fuera parte vital de nuestra conversación. “Tu dijiste que tú me perteneces, porque yo tengo tu corazón” cuando sus ojos cenizos se clavan en los míos sus ojos se vuelven más oscuros, fervientes.

Aun estoy confundida; seguramente esto no debe ser una novedad para él.

“Entonces supe que tu no querías estar con él” él toma un respiro antes de continuar, “Anastasia, cuando te dije que no te quería como mi novia, no era porque no te quería en lo absoluto” él está pasando sus dedos rítmicamente a lo largo de mi brazo hipnóticamente mientras que el otro se apodera de mi muñeca. Sus tres dedos medios descansando en el hueco de mi pulso, como si necesitara asegurarse de mi vitalidad.

“Nunca podría volver a ser algo menos, cuando ya una vez te tuve por completo. Es por eso que quería discutir el contrato – ¿negociar?” su frente cuestionando, me tiene asentando mi cabeza.

Negociar ¿Cómo?

Me siento un poco fuera de equilibrio, mareada incluso por la falta de oxigeno pero, estoy tan completamente inmersa en sus ojos y sus palabras fascinantes que no tengo la capacidad incluso para la más rutinaria de las tareas – una cosa tan insignificante como respirar.

Su susurro sedoso reverbera a través de mí, llegando a lo más profundo de mí ser. “Quiero saber si deseas considerar la modificación del contrato, en lugar de ser mi novia, ¿considerarías ser mi esposa?”

Mi inhalación de sorpresa por fin trae consigo un torrente de oxigeno, corriendo a mi cerebro estupefacto y generando solo un pensamiento coherente: por favor no dejes que esto sea un sueño.

Christian anticipa el efecto de la subida de oxigeno, su agarre me sostiene anclada a su cuerpo, su mano derecha sosteniendo la columna de cuello, debajo de mi cabello, la izquierda agarrándome en la parte baja de la espalda, incluso antes de que yo me dé cuenta que estoy a punto de desmayarme. Mis parpados aletean mientras espero que mi cabeza deje de girar. Mis piernas encuentran sus pies de nuevo y cuando me las arreglo para abrir los ojos, encuentro dos piscinas de gris con afecto adorador, una mirada que es más capaz de robar mi cordura.

¡OH MI DIOS!

Mis labios se abren para dar cabida a la respiración acelerada y al habla pero, solo domino un jadeo – en asombro, en shock, en revelación. Él está sonriendo, muy consciente y por el aspecto de la misma, muy complacido con el efecto que él está teniendo en mí. Se inclina hacia mí rozando su nariz con la mía. “Entonces, ¿Los términos son negociables Anastasia?”

Siento sus labios rozar mi mejilla, luego siguen un camino hacia mi mandíbula. Mi cuerpo inconscientemente se rinde ante su toque, arqueando mi espalda para abrir mi cuello para él, receptivo y tan dispuesto. “Si” es un soplo de respiración sin voz y tiemblo por su ayuda cuando la buena envoltura de mi abrigo se va deslizando de mis hombros y hasta el suelo.

Él no detiene su rastro ferviente, besando y mordiendo suavemente cuando pregunta, “¿Si qué? ¿Serás mi esposa? O ¿Si el contrato es negociable?”

No sé cómo es capaz de concentrarse en algo justo ahora, lo siento sonreír en mi cuello, probando mi falta de incoherencia. Cierro mis ojos en un esfuerzo por bloquear algunas de las sensaciones con el fin de tener control sobre mis facultades, “Ambas” soy impotente de mejorar mi última palabra de la frase.

Él se queda inmóvil, alejándose lentamente de mi, su enfoque en una fuerza en sí misma. “¿En donde firmo?”

La sonrisa extendiéndose en sus labios y en mis ojos es inmediblemente amplia y agradecida – eufórica. Obviamente no tengo el contrato conmigo pero, una idea flota suavemente en mi cabeza. Pongo mi mano sobre mi corazón, el corte bajo del vestido permitiéndome ponerla directamente en mi piel, “aquí” le digo, deseando establecer una conexión sobre las líneas no permitidas dibujadas con un lápiz labial.

Su mirada sigue mi mano y él inhala fuertemente, la implicación filtrándose. Él desliza su mano sobre la mía, sus dedos deslizándose entre los míos antes de enroscarlos en un agarre y retirándolos. Al mismo tiempo él agarra mi otra mano y da un paso atrás, para hacer una revisión del vestido. Es la primera vez que él tiene una visión de la parte superior que estaba escondida debajo de mi abrigo.

Mientras sus ojos me observan de arriba abajo por todo mi cuerpo, veo en ellos una chispa de ira junto con un fuego tan caliente que creo está alimentando mi rubor. “¿Es este el vestido que él te compro?” él está usando esa voz suave, protegida, esa que siempre precede a la pérdida de su temperamento. Naturalmente ni siquiera pestañeo ante el hecho de que él sabe que Dr. Shawn me envió un vestido.

Le ofrezco un solemne asentamiento de cabeza, porque no soy capaz de arriesgar el incienso con las palabras. Mi corazón está latiendo a un ritmo frenético mientras él continua dejando a su mirada vagar por todo el vestido. Finalmente levanta sus ojos, mirándome a mí debajo de sus pestañas con una sonrisa leve que gotea con venganza y pasión. “No. Puedo. Esperar. Para tener el placer de arrancártelo” su promesa erótica me deja temblando y a punto del desmayo.

Me mira, disfrutando mi reacción mientras sus palabras se hunden y luego gira sobre sus talones, caminando hacia el escritorio en la esquina de la habitación. Él hurga el cajón y luego cuando encuentra lo que estaba buscando, regresa.

Él destapa un marcador negro de punta de fieltro con tinta permanente, una sonrisa maliciosa en su deliciosa boca. Puedo oler los químicos que componen la tinta mientras él lo acerca, decidiendo la forma de ángulo de su enfoque. Escoge empezar desde abajo y escribe a lo largo de mi corazón, sobre el oleaje de mis senos. Firma su nombre completo, la tinta negra permanece en la estela de su escritura, dejando descuidadamente una mancha en el vestido. Está tan cargado con significado para nosotros, que mi corazón se aprieta junto con mis muslos, la humedad entre ellos, volviéndose imposible de ignorar

Otra vez, da un paso atrás, admirando su obra. “Ya está. Está hecho. Firmado y sellado” con ojos grises como la tormenta clavándose en los míos, me mira con cuidado – como yo, él desea la promesa tranquilizadora de nuestra reciente frágil unión. “Tu. Eres. Mia” Su autoridad posesiva resonando en mis recuerdos de esas palabras.

Trazo superficialmente su rostro y él se inclina hacia mi toque, “Siempre” respiro “en el pasado, el presente y el futuro – en cuerpo y alma.”

Este momento es más real que cualquier otro haya sido jamás y estoy ardiendo con el conocimiento de mi sinceridad, mi compromiso inquebrantable con este hombre. No me siento como una espectadora, viendo el cuento de hadas desde afuera – soy parte de ello, parte de él. Por primera vez siento que merezco estar aquí, tal vez porque he luchado tanto por este honor.

Una necesidad abrumadora de decirle a él se estrella contra mí como una ola rompiendo, “Te amo.” Te venero, te adoro, te deseo, te quiero. Quiero decirlo todo pero, ninguna parece adecuada para medir la profundidad de mis sentimientos hacia él. Siento que rebozan de mí, emociones asaltantes por expresarse pero, no logro encontrar las palabras.

Christian siente el cambio en nuestra burbuja y cierra sus ojos, con la cabeza hacia atrás y los labios entreabiertos, se baña en el remolino, asimilándolo como si fuera esencial para su supervivencia. Él toma un largo suspiro mientras sus parpados se levantan para revelar un deseo abrasador. “Te voy a besar ahora” Solo me deja un milisegundo para procesar antes de que su boca se estrelle contra la mía.

No hay nada tentativo sobre la forma como me besa, devorando mis labios y lengua con una avaricia primal. Todo lo que puedo hacer contra la fuerza de ello es ceder. Sus manos recorren violentamente mi espalda desnuda, de fácil deslizamiento por debajo del borde del vestido, rozando mi trasero y el encaje delicado de mi ropa interior.

El gruñido suave que hace, envía mis sentidos a funcionar a toda marcha. Él agarra mis nalgas, presionando mi cuerpo en el suyo, y así poder sentir su creciente necesidad.

“Ah” grito en su boca, no estoy segura de cuánto tiempo pueda aguantar; semanas – no años de pasión negada dejándome hecha un desastre sin sentido, temblando – a punto de un orgasmo, solo con un beso.

Cuando Christian rompe nuestro contacto sus ojos están nublados, desenfocados con deseo intenso, casi como si estuviera drogado y ambos estamos respirando con dificultad, “Ana” sacude su cabeza, también parece que le faltan las palabras.

Cuando recupera una medida de su control, su atención se centra en mi vestido, una sonrisa maliciosa advirtiéndome de lo que está por venir. Se inclina para ver de cerca su firma y sopla suavemente en su nombre para asegurarse de que la tinta se seque. El repentino aliento fresco hace que se me ponga toda la piel de gallina, haciendo que mis pezones se pongan duros contra la seda ceñida.

Él pasa la parte posterior de uno de sus nudillos sobre la punta dura, haciéndome convulsionar. Está claro que a él le gusta esta reacción, luego trata de obtener otra. Él pasea sobre la delicada tela, pasando su lengua alrededor del punto rígido. Cuando está completamente mojada, se aleja para revisar su hazaña. El vestido se moldea a mi pezón, revelando incluso el bulto más pequeño. Esta extraordinariamente satisfecho de sí mismo. Estoy fascinada viéndolo agacharse para soplar sobre el punto húmedo de nuevo. Su saliva se vuelve fría como el hielo, y mi pezón duro como la roca antes de que lo muerda, el dolor delicioso lanzándose directamente a mi entrepierna.

“Aahhh” gimo. No puedo creer que tan cerca estoy. Uno más de esos y estaré gritando mi liberación.

“Lo sé nena, aguanta” él sigue estando tan poderosamente a cargo de mi cuerpo.

El se endereza y roza cuatro dedos desde la base de cuello hasta el hueco del profundo escote del vestido, entre mis senos. Desliza dos nudillos en lo profundo del borde de la seda y repite este proceso con la otra mano. Él cambia su agarre para que ambas manos descansen en cada lado de la V. Él se detiene por un momento antes de que siento que sus dedos se tensan con un agarre más fuerte. Él arranca el vestido justo debajo de mi ombligo y su mano se desplaza a lo largo de la ruta reveladora, rozando mi piel con escalofrió y caliente por todo el camino.

Cuando llega al nuevo borde, lo desgarra de nuevo, rompiéndolo en dos. Lleva una sonrisa picara mientras me observa con una mirada intensa y vigorosa. “Encógete de hombros” viene su comando ronco.

Lo obedezco y con un encogimiento leve de mis hombros, el resto del vestido se desliza por mi cuerpo, susurrando en el camino. Desnuda ahora, excepto por las bragas de corte bajo, sufro una punzada de nervios, esta es la primera vez que él ha visto mi cuerpo desde que tuve a Chris. Muerdo mi labio, registrando el rubor espectacular explotando por todo mi rostro.

Soy recompensada con una dura inhalación y ojos grandes redondos. “Mierda Anastasia” él está aun completamente vestido pero, parece ansioso de rectificar ese descuido. “Puede que te permita quedarte con los zapatos” dice mientras empieza a quitarse el nudo de su corbata. Él tira al final, desentrañándolo junto con mis sentidos. Diestramente abre los tres primeros botones de su camisa antes de sacarse sus pantalones. Sus ojos nunca dejan los míos mientras da un paso fuera de sus zapatos y se libra de sus calcetines.

“Vas a tener que hacer ciertas concesiones esta noche” una torcida, sonrisa tímida lame su boca.

Asiento con la cabeza, “lo que sea” pensando que él está hablando acerca de nuestra relación.

“Ha… pasado mucho tiempo” está caminando hacia mí, desabrochando el resto de botones, luego agarra su camisa blanca y la lanza en una esquina.

Mi pulso salta a la vista de él, y lamo mis labios, no puedo unir las piezas de lo que está diciendo. Estoy demasiado distraída por la vista, desesperada por poner mis manos en su piel desnuda. Asiento mi cabeza por segunda vez, para apresurarlo cuando llego a su pecho, deslizando mis manos por sus pectorales definidos. Me deleito en la firmeza, peinando con mi uñas su vello del pecho, adorando la forma como responde ante mi toque cuando lo oigo arrastrar una respiración rápida.

Cierra los ojos, saboreando el contacto. “Esto va a ser rápido y duro nena, no estoy seguro cuanto tiempo voy a ser capaz de controlarme a mí mismo”

Detengo mis manos impacientes y lo miro boquiabierta en estado de shock, parpadeando los ojos asustados. Mis músculos pélvicos se aprietan en respuesta, amando la idea de un Christian amoroso, cayendo a pedazos en su necesidad de mi cuerpo.

“No es que crea que va a ser un problema, no es como que voy a tardar mucho para llevarte hasta el límite…” su tono provocador y sonrisa lobuna me tiene estremecida – como de costumbre su evaluación es devastadoramente exacta. Estaría molesta por lo fácil que mi cuerpo sucumbe ante él pero, no puedo pensar en nada más que mis músculos estremecidos tan cerca del orgasmo.

Él ladea su cabeza hacia un lado, con los ojos brillando su hambre, “¿Me quieres Ana?”

Mi boca está completamente seca, a duras penas consigo un “si” que me obligo pero, deseo hacerle lo mismo a él, hacerlo arder por mí con palabras. Busco su cinturón, lo abro y lo deslizo fuera de los bucles. Cuando abro el cierre lo miro a los ojos, respirando mis propios términos en llamas, “solo tú, siempre has sido solo tu”

Sus pantalones se caen a sus pies y me agarra bruscamente, usando ambos brazos para asegurarme a su altura. Otro beso devorador me deja tambaleándome mientras me agarro de sus bíceps flexionados para apoyarme, mientras presiona su impresionante bulto en los pliegues de mis bragas

¡Mierda!

Quiero estar dentro de él – poseerlo, ser poseída. Curvo mis brazos alrededor de su cuello y envuelvo mis piernas alrededor de sus caderas. Él toma mi peso como si nada y me apoya contra la pared.

“Vamos a ver cómo estás” dice aun lamiendo mi boca. Su espalda se arquea para acomodarse a su exploración mientras sus caderas me mantienen en mi lugar. Apartando mis bragas, hunde un dedo urgente en mi, su pulgar rozando sobre mi clítoris y acabo por completo. Vibrando y sacudiéndome a su alrededor. Siento como si me salgo de mi cuerpo y luego vuelvo a él a la fuerza.

“¡Aaaahhhhhhh!” es un gemido primitivo, extrayendo todo pero, la sensación es impresionante. Christian gime conmigo, en mi boca abierta.

Cuando mis ojos finalmente reanudan su enfoque vienen a descansar sobre el rostro del hombre cerca del límite. “Me encanta verte acabar Anastasia” Su voz es de impresión con deseo. Él retira su dedo resbaladizo y con avidez lo mete en su boca. Cuando ha tenido su ración de mi sabor, el pone ese mismo dedo en mi boca. Gimo mi aceptación y chupo, sin nada más que queriendo hacerle esto a otra cosa.

Escabullo mi trasero de su mano que me agarra allí, mientras encuentro mis piernas de nuevo. Lo empujo lejos con una mano plana sobre su implacable abdomen. Sonrío, alentándolo en su mirada mientras retrocede. Deslizo mis dedos impacientes bajo la banda elástica de sus bóxers y dibujo un círculo lento alrededor antes de engancharlo y arrastrarlo hacia abajo. Él brota libre, la hinchazón alarmante y excitante a la vez.

Me agacho mientras bajo su ropa interior y veo a través de mis pestañas su reacción mientras lamo alrededor de su punta. Sus pupilas han eclipsado el gris de sus ojos pero, se quedan clavados en mi lengua sobre su miembro. La emoción resopla a través de mí y lo tomo hasta lo más profundo de mi garganta. Él se sumerge en el movimiento, zumbando bajo y profundo.

“Ana, yo…” pero lo interrumpo cuando mi boca va más duro, rápida, más húmeda. Él agarra mi cabeza en respuesta. Su boca es un gruñido feroz cuando el muerde, los músculos de su cuello venosos por el esfuerzo de contener el placer encubado. Agarro una de sus nalgas para mantener mi ritmo implacable y con la otra mano agarro sus testículos, acariciando y apretando suavemente.

Me empapo del sonido de su grito remoto mientras impulsa una cantidad obscena de su líquido abrasador y espeso por mi garganta. Por un momento, siento que pierde su balance pero, da un paso atrás para corregirse a sí mismo y tira de mí hacia arriba, en un lugar más o menos por la parte superior de mi brazo.

“Santa mierda Ana, eso fue…” Sacude la cabeza con asombro, nuestras miradas el uno en el otro.

Me limpio la boca con el dorso de la mano, compartiendo su asombro pero, no casi tan saciada por su toque y por como lucen las cosas, tampoco él. “Lo sé”, mi expresión con los ojos abiertos imitando la suya. También sentí que la tierra se movía. Cuando agarro mi labio con los dientes, él protesta sellando su boca con la mía, esta vez con una sensualidad lenta insinuando un amor reverencial. Él me amolda a su forma, me embala con sus brazos para que nuestra conexión pueda ser desde todos los puntos de contacto, piel a piel.

Su beso se vuelve casto y luego se aleja; mirándome con tanto amor, mientras recupero mi aliento. Me levanta – al estilo Superman y me rio, “Ahora” Dice refunfuñando, “tengo muchas ganas de hacer uso de ese DIU” (Dispositivo Intrauterino)

Link para el capitulo 18

 

 

 

 

29 thoughts on “Capitulo 17

  1. fanny rebellon says:

    Waw kereny que capitulaso me encanta sobre todo la reacción con el dichoso dr. es un pasado, me encantan las palabras de Ana como confiesa su amor a cristian, conchale me encanta todo por completo GRACIAS Monique por este espectacular capitulo y kereny TE AMOOOO y lo haría mas si subes el cap 18 ja ja (si jodo verdad)esta semana gracias por tomar tu valioso tiempo para este trabajo tan genial te felicito un beso. P.D MADRE CON ESTO HACES QUE UNO SE OLVIDE POR UN RATICO LO QUE ESTAMOS VIVIENDO TE LO AGRADEZCO .

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    • KereCB says:

      Guao! Gracias Fanny, de verdad 🙂
      Si el capitulo es buenísimo, le comente a Monique que sentí lo mismo que la primera vez que lo leí y fue maravilloso todo otra vez.
      Que bueno que te guste y se a lo que te refieres, hago cosas que me gustan para poder disfrutar un poco dentro de tanta locura…
      Un abrazo amiga… Cuídate!

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  2. LauraBMD says:

    GENIAL!!!! NO PUEDO ESPERAR AL PROXIMO CAPITULO!!! GRACIAS KERENY, COMO SIEMPRE TU TRADUCCIÓN ES IMPECABLE. UN ABRAZO DESDE URUGUAY

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  3. BETTY MICH says:

    GUAUUUUUUUU QUE CAPITULO!!!!!!
    MUCHAS FELICIDADES. YA SABIA YO QUE IBAN A SALIR VOLANDO LOS DIENTES DEL DOCTORCITO JAJAJAJA.
    VAMOS A TENER BODAAAA!!!!!!!
    KERENY, DE VERDAD QUE ESTAN HACIENDO UN FABULOSO TRABAJO.
    FELICIDADES!!!!!

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    • KereCB says:

      Jajaja pues si le salieron volando los dientes al doc…
      Gracias por el apoyo Betty,
      Un abrazo gigante… Hago lo que puedo con el tiempito que tengo libre amiga!
      xoxo

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  4. Farley says:

    Morí, morí, y volví a morir leyendo este capitulo!!!! Kereny solo tu tienes el poder de resucitarme con el siguiente! Jajajajaja.
    Infinitas gracias por la traducion y por favor no me dejes por mucho tiempo en el limbo. Se que somos muchas las que apreciamos este trabajo tan exigente pero desinteresado que haces.
    Un abrazo gigante para ti y mi más sincero respecto y admiración por Monique
    .

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  5. milethgreyy says:

    Me encanto al fin se entregaron al fin dio su brazo a torser Christian 🙂 el pobre doctor le fue bastante mal con el obsesivo del control 🙂 va haber boda siiii!!! pero aun falta saber quien quiere hacerle daño a Anastasia me encanto gracias por este hermoso capitulo. yo tengo una historia tambien sobre ANA Y CHRISTIAN MUY DIFERENTE PERO TU TRADUCCION ME DEJA CON GANAS DE MAS SALUDO LINDA.

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  6. Janitzia Berrido Fernandez says:

    Ayyy suspiré, me engranojé, se me aceleró el corazón y me faltó la respiración!!!!Ardiente capítulo, excelente. La ternura y la pasión de Christian hicieron que se me olvidara lo torpe de Ana al comienzo del capítulo. Gracias por su trabajo y su dedicación!!!Gracias por hacernos vivir un poco más en el mundo mágico de nuestro Grey!!!

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    • KereCB says:

      Guao! Que bueno que haya podido transmitir todas esas emociones a través de mi traducción… Definitivamente la historia de Monique es increible
      Gracias por tus comentarios Janitzia…
      Un abrazo

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  7. Luisa Saravia says:

    Estoy anonadada!!!!! sigo la historia capitulo a capitulo, y siempre quiero mas!!! felicitaciones!! un gran trabajo

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  8. Luisa Saravia says:

    Debo aclarar que encontre esta página hace muy poco y … soy insaciable!!!

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    • kerecb says:

      Holaaa Luisa, que bueno que nos encontraste! Y que el trabajo sea de tu agrado, la verdad es que Monique ha escrito una historia increible, Un abrazo!

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  9. faby1610 says:

    cuando van a subir las demás
    traducciones

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    • kerecb says:

      Hola Faby! Vamos más o menos un capítulo por semana dentro de las posibilidades, ya el cap 18 esta disponible… Un abrazo!

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  10. Ericka says:

    Este capitulo y el de Christian con el niño la primera vez q le dijo papá son mis favoritos, cuantas emociones, llore en el momento q ella cree q el n la quiere mas, y aunq ella lo ama y lo amara siempre entiende q debe seguir con su vida. mee llegó profundo¡! Gracias por Compartir esta maravillosa historia…

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  11. Kasleal says:

    Excelente obra me he leido los 18 capitulos hasta ahora y no he podido desconectarme me angustia solo me quedan dos capitulos excelente las felicito a ambas por las ideas como se expresan aca sin perder la esencia de la personalidad de los protagonistas. Continuen ya tienen una fan mas

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  12. Felia says:

    BRAVO ESTE CAPITULO ES ESPECTACULAR. SOBRE TODO LA LLEGADA DE CHRISTIAN A LA FIESTA.

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  13. Martha Liliana says:

    ohhhhhhhhh my God!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! fabuloso….adoro esa sutil manera de Christian de reclamar lo que es suyo y como le propone a ana matrimonio!!!!!!!!! divinoo…excelente gracias a las dos!!!!!!!!!

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  14. andrea valenzuela ulloa says:

    me encanto que buen capitulo intenso a mas no poder asi me gusta cuando es macho dominante y sensual….

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  15. Claudia Henao says:

    ufffff!!!!! exageradamente bueno. Graciasss. excelente traducción Keremy.

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