Capitulo 18

¡Oh mi Dios!

“Vamos a pasar la noche aquí. Ya les avise a mis padres que no estaremos de regreso. No tienes que preocuparte por Chris”

¡Oh! La arrogancia de su asunción no me molesta – sino que sirve como prueba de su consideración, sin embargo, me preocupo por haberme ido de casa con un hombre y llegar con otro. Empujo fuera de mi mente ese pensamiento, con ganas de disfrutar un poco más del Sr. Grey.

“Gracias” Arrojo mis brazos en su cuello, más que emocionada y le sonrió, abarrotando cada pedacito de alegría que siento en mi sonrisa. Esta suite a la que ni podía pensar soportar entrar hace una hora, se ha convertido en el lugar perfecto para nuestra reunión.

Su sonrisa en respuesta es abrasadora, completamente en sintonía con el hambre en sus ojos y su erección impaciente. De nuevo, vuelvo a recuperar mi aliento, emocionada hasta mis entrañas, cuando siento sus tonos bajos sobre mí, “Tu eres una belleza rara Anastasia, no puedo esperar para estar dentro de ti. Me he aferrado a la memoria de como te sientes alrededor de mi” él pasa el dorso de su mano por mi mejilla, luego traza amorosamente una línea de mi mandíbula con su nudillo.

Esas palabras febriles son el gatillo de mis deseos a niveles insoportables y cuando él me tira en la cama con un brillo depredador en su mirada de acero, siento que es Navidad – solo que estoy abrumada por elección. No estoy segura con cual juguete jugar primero, codiciosa de tener mis manos en la mayor parte de su piel.

Se arrastra hasta arriba, entre mis piernas, donde se detiene para librarme de mis bragas empapadas. Las lanza alrededor sin cuidado, sus ojos hambrientos sin dejar de mirar nunca el lugar desnudo que cubrían. Él continúa mirando fijamente, lamiendo sus labios – obviamente más que excitado por la vista pero, no hay nada escondiendo mis labios íntimos y me siento expuesta, retorciéndome y con la certeza de que mi rubor llega hasta allí abajo.

Él toma su dulce y tortuoso tiempo – disfrutando de su actividad de vista privada. Él no hace ningún movimiento para tocarme pero, la expresión voraz de su rostro me está empujando a correr por las escaleras del deseo, subiendo de tres a la vez. Me muevo en respuesta urgida.

Él gruñe, bajo en su pecho mientras me agarra los muslos por la parte interna, aparatándolos. “Quédate quieta o te haré quedarte quieta” jadeo ante su amenaza provocativa y por puro instinto y deseo crudo mis caderas se inclinan con voluntad propia, locas en su necesidad por cualquier tipo de contacto. Sus manos se deslizan alrededor, agarrando mi trasero mientras pone su nariz en mi sexo, inhalando profundamente.

¡Oh mierda, Oh mi..!

“Christian por favor” gimo, suplicando por más.

Cuando se aleja, capturo su mirada. Sus ojos se ven desenfocados – confundidos con lujuria. “Te he extrañado, te he extrañado mucho” Su expresión es una extraña mezcla de dolor con alegría, sus palabras susurradas nacidas de la necesidad desesperada. Rápidamente se extiende para cubrir mi cuerpo con el suyo, besándome salvajemente. Allana mi boca sin piedad, nuestros brazos y piernas enredados y retorcidos, teniendo el placer exquisito del contacto intimo.

Él me da vuelta con él y pausamos para tomar aire, nuestras respiraciones mezclándose y nuestras caras ruborizadas. Con mi cuerpo encima del suyo, paso mi mano sobre su barba áspera, familiarizándome con cada curva y rasgo de su rostro. “Eres tan precioso, gracias por tomarte otra oportunidad conmigo”

Otro leve zumbido por respuesta y cierra sus ojos mientas mi gratitud se riega sobre él – tocando claramente una cuerda sensible. “Ven” es un comando carnal pero, no entiendo y levanto una ceja insegura. ¿A dónde quiere él que vaya?, ya estoy aquí

“Ven, siéntate aquí, en mi pecho” él acaricia su esternón. Su voz sedosa esta goteando con una promesa erótica.

Me deslizo hasta arriba, ansiosa por saber que deleite apasionado tiene reservado para mí. Solo me toma un segundo entender la naturaleza del acto profundamente intimo que tiene en mente y lamo mi labio, mi timidez sacando lo mejor de mí.

Mis piernas están dobladas, con mis rodillas descansando en cada lado de su cabeza. Mi trasero se sienta en su pecho, tomando mi peso, lo cual deja mi abertura secreta completamente abierta y vulnerable, sin mencionar muy cerca de su boca pecadora. Puedo sentir su respiración en mí, haciendo aletear a mi corazón tartamudo.

Su gesto afirmativo es tranquilo pero, no menos convincente, dice que no me atreva a negarle este placer. Con sus ojos firmemente clavados en los míos en su intención firme y sin ser afectado por mi modestia. Sus manos seguras se mueven alrededor y agarra mi trasero, sosteniéndolo firmemente en su lugar. Tengo la sensación de que tan fácil va a ser para él controlar mis movimientos de pelvis desde su posición y me conmociona estar en su poder de esta forma.

Con mi cabeza inclinada hacia adelante, los mechones sueltos de mi cabello se derraman por mis hombros y cubren mis pechos; solo la parte dura de la punta de mis pezones se asoma entre los mechones. Sus ojos se deleitan con ellos por un momento antes de que me presione sobre su boca.

“¡Aaahhh!” Gimo, dejándome llevar por el exquisito alivio y liberación de su toque. Me sostengo con mis brazos fuertes y la palma de mis manos en la cama, justo encima de su cabeza. Él saca el máximo partido de mis senos tan cerca de su cara, sujetando con su boca caliente sobre el brote y chupando duro.

Me estremezco y maúllo en éxtasis. Cuando trato de acomodarme para sentarme de nuevo; él me muerde antes de dejarme ir. Esta delicia hace que mi espalda se arquee, y mi pelvis vaya hacia adelante, tocando directamente su lengua en espera.

Un lamido avaro de terciopelo se vuelve largo y húmedo y pierdo toda la razón, enfocándome ferozmente en ese pequeño punto de placer primordial. Su lengua se desliza dentro de mí y mi cuerpo se tensa ante la inesperada intrusión y luego ávidamente se relaja por ello, suavizándose en respuesta.

A él por lo general le gusta ver mi reacción ante sus atenciones pero, ahora sus ojos están cerrados y lo que leo en su rostro es éxtasis puro. Es tan excitante, que apenas puedo ver a través de mis parpados por miedo a una combustión espontanea.

La penetración profunda de su lengua suave es doblemente erótica porque puedo ver su rostro desencajado de placer mientras me está devorando. Él rompe el contacto y sopla suavemente en mi piel sensible y caliente, enfriando pero sin calmar, me quejo, con deseo violento chocando dentro de mí.

“Tócate Anastasia, tócate los senos, quiero verte” si no estuviera cerca de él, no lo hubiese escuchado, su voz es fuerte y tensa.

Esto es tan íntimo, tan caliente, tan Christian y no quiero nada más que complacerlo. Busco mis senos y los agarro. Los amaso y los aprieto y escucho su gemido apreciativo. Me incita y paso mis manos por todo mi pecho y mis senos, juntándolos y luego toco mis pezones.

Él se lanza con su lengua y sus ojos están en mí, siguiendo cada golpe y remolino de mis manos. Me empujo hacia su fuerte lengua. Sus ojos se arrugan en las esquinas, indicando una sonrisa en mi afán. Cuando él flexiona su lengua, yo pellizco mis pezones – fuerte y jadeo. Puedo sentir el orgasmo construyéndose, mi cuerpo inundado con una sensación sexy.

“¡Los ojos abiertos Anastasia!” gime y sus manos me agarran más fuerte en el musculo suave de mis nalgas. Luego me lame en la hendidura de mi sexo, encontrando mi clítoris hinchado y la empieza el espiral, dando vueltas como una peonza. Mis parpados están casi estirados pero, mantengo mis ojos fijos en él hasta que no puedo más, mientras mi espalda se arquea y mi cabeza cae, gritando su nombre en la liberación.

Cuando abro mis ojos, estoy sobre mi espalda y Christian esta poseído sobre mí, acostado entre mis piernas cuando una erección urgente empuja por atención en mi entrada. Aun estoy respirando con dificultad y muy aturdida, regresando de mi clímax explosivo. Él engancha una de mis piernas en su hombro y me bordea con un dedo explorador para verificar mi lubricación. Obviamente le gusta lo que encuentra, “¡Oh Ana!” es casi un sollozo y me trago su grito con mi boca mientras me penetra, directo en mi centro.

Gemimos juntos y nuestra unión es completa. Inmediatamente se empieza a mover, sus trazos largos y duros – infalibles. Su mano se enrosca en mi cabello, sujetando mi cabeza donde quiere. Su deseo celoso lo está conduciendo y yo lo deleito perdiéndome en mí. Angula sus caderas, impaciente por sentir mis longitud. Cerramos nuestras miradas, expresiones gemelas de amor reverencial y maravillado a la vista del uno por el otro.

En momentos como este, nuestra conexión es muy fuerte, tan profunda que me doy cuenta de porque a veces pienso que esto tiene que ser una fantasía. Incluso aquí, ahora es difícil de creer que el amor puede arder tan brillante, tan caliente pero decido confiar en mis sentidos, mostrándome a este hombre hermoso, desenredando su placer de estar conmigo.

Viéndolo me excito de nuevo, estimulación emocional y física chocando para traerme al acantilado de nuevo donde hago una pausa por un segundo. Él siente que mi cuerpo le empieza a expresar su temblor. Me besa fuerte y me da una orden, “Córrete para mi nena” lo obedezco y me vengo – de forma espectacular, apretándolo alrededor, el fortalecimiento de nuestra exuberante fricción y arañando el sudor de su espalda.

Christian toma su señal, “¡Gracias carajo!” escupe a través de su mandíbula apretada, vaciándose en mis profundidades. Con los ojos cerrados besa mi muslo interno, que está al lado de su oreja, luego suavemente desengancha mi pierna. Me envuelve en sus brazos pero, no se retira cuando nos da vuelta para estar de lado.

Con nuestros cuerpos lánguidos y piernas enredadas, yacemos acostados, uno frente al otro y maravillados en silencio con nuestra reunión deslumbrante – saciados por ahora. Es una era, y luego me atrevo a romper el brillo, hablando.

“Chri…” empiezo pero me besa tranquilo.

“Yo quie…” de nuevo sus labios se comen mis palabras y me rio.

“Sé lo que quieres decir” besa mi mejilla, la esquina de mi boca y mi barbilla. “Y no quiero oírlo” sigue la punta de mi nariz, seguida de mi ceja. “No quiero hablar más de eso, se acabo, estamos juntos” ahora está besando mi sien y hace senderos hasta mi boca, donde profundiza el beso.

Anticipa mis disculpas como si pudiera leer mi mente, sabiendo que mi culpa aun me hace sentir indigna. No puedo evitar sentirme como si tuviera mucho por compensar. Hago una nota mental para dedicarme a dar con maneras de mostrarle cuanto me arrepiento de nuestra separación y lo mucho que lo amo y confío en él.

Cuando está seguro de mi tranquilidad, se aleja. Sacude el cabello de mi rostro, “¿Tienes hambre?” su mirada es suave con amor.

Sonrió, alegre de que le puedo decir que si, y pestañeo coquetamente hacia él, “¡muero de hambre!”

Su expresión es la imagen de la emoción, sintiendo alegría del simple placer de cuidar de mí, después de alimentar mi cuerpo. “Voy a llamar a servicio de habitación. Mientras esperamos podemos tomar una ducha”

Cuando termina la llamada, él azota mi trasero, “Arriba dormilona” lo veo alejarse, es la primera vez que tengo la oportunidad de tener una buena apreciación de él. Está en magnifica forma y al menos diez kilos más pesado pero, es todo puro musculo – flexionándose y tentadores cuando se mueve. Obviamente se está ejercitando más. Yumi, soy una chica afortunada.

Camino a través de la habitación hasta el baño y me uno a él en el agua en cascada. Estoy agradecida por el vapor que esconde mi rubor tímido al estar desnuda frente a él. No sé si alguna vez voy a estar tan cómoda en mi piel como lo está él. Él no voltea inmediatamente y tengo una vista fantástica del triangulo perfecto de su espalda. Ambas manos están en su cabello masajeando el champú en el cuero cabelludo, haciendo sus bíceps abultarse y mi saciedad desaparece junto con mi timidez.

Me muevo a la derecha hacia su espalda y paso mis manos por su forma escultural, deslizándose fácilmente alrededor de las curvas resbaladizas. No puedo resistir agarrar su trasero firme y él se voltea, sorprendido por mi descaro pero, sonriendo. Agarra mi muñeca y da un paso hacia adelante acercándose mientras tira de mi más cerca. Sus ojos cambian de brillante a tormenta en un suspiro y toca mi sexo con su pierna que está metida entre las mías. “¿Quieres más Anastasia?”

Sus palabras son siempre inflamatorias pero, el tono es la cosa que se licua por mis entrañas y mis ojos aletean cerca, atraídos por él, tan necesitados. Cuando los abro de nuevo disfruto verlo noqueado de lado por la profunda necesidad que él ve en sus profundidades.

Hace un sonido salvaje, gutural y en un instante está sobre mí, poniendo mi espalda contra la pared y besándome con urgencia que nos deja a los dos sin aliento. Su boca está por toda mi cara, besando, chupando, lamiendo, mordiendo – él es feroz en su ataque. Sus manos imitan sus labios, saqueando cada centímetro de piel que puedan agarrar, frotar, rozar, moldear, quemando. Correspondo tan fuerte y tan rápido como puedo, como nunca más agradecida de que tolere mi toque.

Sus labios llegan a mi oído, mordisqueando y lamiendo y llevándome más cerca del sismo creciendo dentro de mí, “¡Por Dios Ana, no puedo tener suficiente de ti, nunca puedo jodidamente tener suficiente!” sus brazos circulan mis caderas, levantando mis nalgas.

Aprovecho la indirecta no tan sutil y coloco mis piernas alrededor de él “¡Sí!” siseo mi demanda. Sin preámbulos, me llena, golpeando duro y recibo cada espesor de él, penetrándome en mis paredes internas resbaladizas.

Un dedo tenaz se posa entre nosotros, acelerando mi clítoris con la presión experta. Mis sentidos están tan abrumados que todo lo que puedo hacer es esperar por el estallido aplastante. Su cabeza se inclina hacia mi pecho donde su lengua pasa a través de la tinta – adorando su nombre, escrito como símbolo de su posesión. La ducha ha hecho muy poco por disminuir la escritura y verlo adorar nuestro lazo de esa manera debe ser una de las cosas más íntimas y eróticas que he visto, mi sexo se contrae en un espasmo adulador.

Él responde con un gruñido y pasa sus labios por mi seno, primero chupándolos, luego mordiendo mi pezón, enviando dardos convulsionados a mi ingle y es todo lo que puedo soportar. Me astillo en un millón de pedazos, olvidándome de mi misma, solo consciente de él latiendo salvajemente dentro de mí.

¡Santo cielo! ¿Fue siempre así? ¿Tan intenso? Rastrillo mis recuerdos mientas retomamos nuestro aliento, su cara está en mi cuello con mis brazos sosteniéndolo allí. Me ayuda a ponerme de pie, luego pasa largos momentos mirándome como si me estuviera viendo por primera vez. Él pone mi cabello hacia atrás, sus dedos encontrando y librando las horquillas en su camino antes de empezar a lavarlo, masajeando mi cabeza con sus gloriosos dedos fuertes.

La mirada de sus ojos me tiene con el corazón en la garganta, su toque es exquisito pero, estoy preocupada que de pronto esté tan tranquilo, “Christian, ¿Qué pasa?” pregunto, mirando para encontrar su mirada.

Él mantiene su atención en sus capacitadas manos trabajando en mi cuero cabelludo y respira profundamente. “Estoy abrumado Ana, me tienes en estado de sitio”

Honesto y romántico, ¿Qué más puede pedir una chica? Mi corazón se aprieta con emoción por él, repleto – me siento de la misma manera.

Decido justo allí, en el acto, de no manchar nuestra unión con juegos mentales y reservaciones. Quiero darle el don de la certeza. “Me siento de la misma manera, me pierdo en ti y me asusta también pero, prefiero estar asustada que sin ti.” Pongo la palma de mi mano en un lado de su cara, suavizándolo para que me mire. “Te amo Christian Grey – con todo lo que tengo”

Mis palabras parecen espantar el miedo de su mente y soy recompensada con su sonrisa HD antes de que me aplaste hacia él, besando mi frente. “Ven, déjame alimentarte” me encanta que esté aceptando mis palabras. Hubo un momento cuando él se rehusaba a creer que era digno de ser amado. Ambos hemos crecido de muchas maneras.

Nos deslizamos en nuestras batas acolchadas y Christian espera mientras enrosco mi cabello en una toalla. Toma mi mano y compartimos una mirada atontada antes de dirigirnos a la sala, abandonando la idea de la mesa formal para cenar. Su belleza aun me sorprende pero, es su inesperada naturaleza tierna que nunca deja de sorprender mi mente.

No es ninguna sorpresa que la comida es impresionante. Christian ordenó una amplia selección de entradas y probamos un poco de todo, saboreando en nuestro recorrido por la comida. Mientras comemos caemos sin esfuerzo en una conversación. Christian me cuenta sobre su viaje a Seúl y él parece complacido con el resultado, a pesar de que todo el calvario suena estresante, sin embargo, no pareciera y nunca lo pensarías si vieras al hombre increíblemente guapo y relajado que está en frente de mí. Mmmmmhhhhh….

Mis labios se dibujan con una sonrisa, a la cual él al instante responde con él ceño fruncido en forma de cuestionamiento, probablemente por el rubor color rosa que la acompaña. Dejo caer mi mirada mientras mis dientes encuentran mi labio. Sus dedos son rápidos para liberarlo, pellizcando suavemente. Él ladea su cabeza, divertido. “No hagas eso, sabes lo que provoca en mi” se queja. “Más bien, dime ¿Qué es lo que estás pensando?” su invitación ronca, hace que se me enrosquen los dedos del pie.

No puedo suprimir la sonrisa en mi rostro o hacer frente a la suya mientras sus ojos grises brillan con alegría, “Yo estaba uhm… pensando sobre tu uhm… rendimiento impresionante de hace un rato”

“¿Impresionante no? Me alegro de que hayas disfrutado Anastasia” su sonrisa se ha vuelta francamente sucia y provocadora ahora, escurriendo hasta la última gota de asombro y me encanta. “Tal vez, si tienes suerte” él levanta una ceja, “puedes tener una repetición”

¡No! ¡Seguro que no!

Se ríe a carcajadas ante mis ojos grandes asombrados casi saliendo de mi cabeza. “Estamos para complacer Anastasia” él se encoge de hombros casualmente, aún muy presumido, tanto que las palabras cat (juguete sexual) y crema vienen a mi mente. “Te lo dije, ha pasado un tiempo”

Ahora que el asunto ha surgido, la pregunta está quemando un hueco en mi cerebro. Cierro mi boca en protesta pero, estoy muriendo por saber.

Mi esfuerzo no pasa desapercibido y se ríe de nuevo, gracias a Dios es una risa bondadosa “¿Hay algo que quieras preguntarme Anastasia?”

“¡No!” digo un poco muy alto, sus provocaciones han hecho imposible preguntarle con dignidad así que trato lo mejor que puedo por lucir serena, concentrándome en mi comida en su lugar.

Sin previo aviso Christian deja todo lo que está haciendo y se lanza hacia arriba solo para agacharse delante de mí. Una mirada suplicante ha sustituido la juguetona de hace un segundo y siento mi pulso saltando con inquietud.

¡Oh-oh!

“Anastasia, escúchame” grandes manos se enroscan alrededor de mis brazos, el enfoque de laser en sus ojos grises se clavan en mi y la línea de su frente es seria, urgente. “no quiero que eso vuelva a suceder de nuevo. No quiero volver a verte muy asustada o incomoda de preguntar algo. No me importa lo que sea” es una súplica de corazón – incesante, inquebrantable. “No te voy a perder de nuevo”

“Yo… Yo lo siento” me ahogo, con ganas de lastimarme. Guao Esa tiene que ser mi mejor marca personal. Solo me tomo ¿Qué, Como tres horas para arruinarlo todo?

Él me reprende sacudiendo su cabeza, “no te lamentes nena, habla conmigo. Por favor”

Tomo un poco de aire. Está bien, echa un buen vistazo de lo que está pasando aquí, me animo a mí misma. Él aun esta aterrorizado. Mientras la realización se filtra en mi instinto natural de culparme por todo. Veo una oportunidad. He querido mostrarle cuanto me preocupo y cuando me arrepiento de lo que paso, así que aquí está mi oportunidad. Tengo que enfrentarlo con las grandes dosis de tranquilidad que aun necesita.

“Tienes razón, lo siento” esconder mis pensamientos y sentimientos se había convertido en una segunda naturaleza para mi, mientras iba por la vida tan herida como estaba.

“Hay tantas cosas que quiero preguntarte, tantas cosas que aun debemos trabajar pero, tenemos tiempo y aparte de las cosas urgentes tenemos tiempo para ponernos al día. Te prometo que no voy a salir corriendo. No quiero que vivas tu vida con el temor de lo que yo pueda hacer”

Él se sienta en la alfombra gruesa y me agarra del sofá y me pone en su regazo. “Vamos a llegar allí nena, debemos aprender a confiar el uno en el otro de nuevo. Quiero que te comuniques conmigo y yo tratare de ser lo más directo y claro que pueda”

Pongo mi cabeza bajo su barbilla, mi oreja en su corazón. Es un lugar que siempre me trajo serenidad, el ritmo de mi cuerpo reconoce y se fusiona con su compañero destinado. Siento que él está esperando que yo empiece a hablar pero, no puedo evitar sentirme un poco nerviosa, no me va a gustar oír algunas respuestas.

Después de un respiro y de tragar fuerte, empiezo. “¿Cuánto tiempo ha pasado?” deslizo un brazo alrededor de su espalda, y con la otra mano acaricio suavemente el vello de su pecho. Es más fácil no ver su rostro y esconder el mío al mismo tiempo.

“No puedo darte fechas exactas pero, más o menos, dos, dos años y medio”

Mantengo mi cuerpo lo más quieto posible, no quiero reaccionar de alguna forma que pueda poner en juego su intercambio complaciente de información.

¡Christian Grey, la bestia insaciable no ha tenido sexo en casi dos años! ¡Santa mierda Dios!

No hay forma que pueda negar que estoy encantada, extática incluso pero me pregunto a qué precio llegó su castidad.

Me atrevo a entrar aun más en la cabeza del enigmático y privado Christian Grey, animada por su última respuesta. “¿Tuviste otra relación romántica después de que me fui?”

Su resoplido es uno feo – burlón, “Uh, no” es tan claro y definitivo como una chica puede esperar. Estoy a punto de dejarlo hasta allí por el momento pero él continua y me siento tranquila, esperando que nunca deje de hablar.

“Después de que te fuiste, no hubo nadie por mucho tiempo, yo estaba desesperado tratando de encontrarte y cuando lo hice, para hacer contacto contigo” pongo mis rodillas más arriba. Haciéndome más pequeña mientras la vergüenza familiar de las lágrimas se avecina. Christian no parece notarlo. Ha tomado la toalla de mi cabeza, tirando distraídamente con sus dedos largos a lo largo de mi cabello húmedo.

“Cuando finalmente entendí en mi mente que todo había terminado, poco después de que tuviste a Chris. Trate de olvidarte. Lo intente bastante” su dolor está enhebrado a través de mis venas como si fuera el mío propio.

Me enderezo, volteándome para darle la cara. Hay algo que tengo que sacar de mi pecho. “Yo te hice eso, ¡debes estar tan molesto conmigo!” es mi turno de rogarle, aun sin entender por qué no está decidió a castigarme.

“¿Vas a empezar de nuevo Ana?” me dice fuertemente, con los ojos echando chispas.

¡Hey presto! ¡Lo querías molesto! – el sarcasmo de mi subconsciente es extremadamente inoportuno en estos momentos.

“¿Qué quieres? ¿Quieres que esté molesto, que grite? ¿Qué te golpee, qué? ¿Qué hace falta para que dejes este asunto atrás? ¡Eso. Está. Terminado!”

Oh Dios, él está molesto.

En el espíritu de nuestra nueva comunicación abierta, confieso. “No sé, yo solo quiero que entiendas lo mucho que lo siento. Por favor no estés molesto conmigo, lo siento” Mis ojos están al borde con lagrimas y pongo mi dedo en sus labios antes de besarlo para tranquilizarlo. “No estés molesto conmigo, no esta noche”

“Créeme Ana, lo sé. Siento lo mismo” él ata sus dedos con los míos, sosteniendo mi mano y luego besándola en la parte posterior.

El acento desesperado rasca en los lugares más crudos de mi corazón. Eso me recuerda que nosotros no hemos superado sus problemas de auto-desprecio. La cosa es, yo no me estoy aguantando nada respecto a él. Tal vez debería tomarle la palabra y aceptar que él está haciendo lo mismo por mí. Los dos estamos en el mismo bote. No podemos funcionar separados pero, estamos aterrados de ser heridos.

Él interrumpe mi revelación, “¿sabes que tan confusa eres no?” me lanza una mirada dudativa y le respondo con una mirada de cuestionamiento.

¿Ah?

“Tú me dices que me moleste contigo y luego me ruegas que no lo esté”

Ah sí, veo lo que quiere decir y porque no quiero que se aleje y no quiero pelear, hago la luz de ello. “Soy una chica, no puedo ser responsable de las maneras misteriosas como funciona mi mente” le doy mi mejor mirada pestañeando inocente.

Él suspira, su boca tirando en una sonrisa intensa que trata valientemente de frenar.

Lo beso de nuevo, “No era mi intención interrumpirte. Por favor, continua”

Gracias a Dios por sus formas mercuriales. Él mete mi cabeza de nuevo bajo su barbilla y acaricia mi espalda con sus dedos.

Después de un latido o dos reinicia. “La primera vez busqué a Elena” él me abraza más cerca cuando siente que mi cuerpo se pone rígido ante la mención de su nombre. “No la había visto desde la noche de mi cumpleaños pero, pensé que tal vez – por nuestra historia – ella podía ayudarme”

Cierro mis ojos, deseando poder adelantar rápidamente esta parte. Por favor, por favor, por favor no me digas que te acostaste con ella – alguien más está bien, solo que no sea ella.

“Fue un error. Ella… me repugnaba. Fue un shock” lo dice oscuramente y deje escapar un suspiro clandestino.

¡Aleluya!

“Yo estaba molesto. Contigo, con mi madre biológica, conmigo mismo – con todo el mundo y las ganas de golpear hasta la mierda de algo volvió con una sed de venganza. Alinee algunas subs (sumisas), chicas empedernidas que por lo general no solía ver. Chicas que eran conocidas en la escena por disfrutar de castigos duros y fuertes” Su tono se ha vuelto extrañamente plano.

Mi corazón ha balbuceado en mi garganta, bloqueando mis vías respiratorias. Dedos fríos de miedo están enfriando mi piel. Lo llevé a la violencia.

“Y les di lo que buscaban. ¡Mierda!” la nota de sorpresa en su voz es inquietante, como si él no estuviera consciente de lo que hizo hasta ahora. “Les saque y golpee hasta la mierda de ellas” el arrepentimiento se está filtrando de su declaración oscura.

Se pierde en su mismo por un tiempo, antes de que continúe con su manera tranquila, tal vez escogiendo las palabras. “Nada ayudó. Ni un poco y solo me odié más a mí mismo” él suelta un suspiro largo y sinuoso, y frota sus manos por la cara. “Con el tiempo me di por vencido. Empecé a ver a Bastille dos veces al día, e ir al gimnasia los fines de semana y a correr. Correr como si pudiera corre más rápido que la sombre en mi cabeza”

Eso explica porque su cuerpo está en tan buena forma pero, cada giro de sus cuentos me deja con más remordimientos, destripándome, abriéndome desde mis entrañas un poco más cada vez. La única consolación que tengo es que yo he sufrido lo mismo.

Lo oigo tomar un respiro fortificante, “¿Y tú Ana? ¿Alguna persona en tu vida?”

Estoy sorprendida por su pregunta, ¿acaso el Sr. Acosador no lo sabe todo? “¿De verdad no lo sabes?”

Sus manos se quedan quietas y noto su descontento, “Se lo que mis reportes de ti dicen pero, es imposible cubrir cada momento y detalle. Solo podía saber si salías con alguien. Citas individuales y citas de una-sola-noche pueden ser más difíciles de descubrir”

Estoy feliz por la noticia que puedo darle. Sé que mi abstinencia tiene que recorrer un largo camino para probar mis palabras de contrición. “No Christian, ni siquiera una sola cita. El Dr. Shawn fue lo más cercano que tuve y como dije antes, solo lo veía como un amigo”

Me deleito en el abrazo en el que me envuelve mientras besa mi cabello. “Mia” dice simplemente.

Lo abrazo de vuelta – fuerte y cierro mis ojos contra la desesperanza que sentía el fin de semana, pensando que habíamos terminado. “Estaba empezando a perder la esperanza – de que tu tal vez no me aceptaras de vuelta y luego después te di mi contrato…”

“Lo sé nena. Lo siento. No estaba pensando con claridad, las cosas en Seúl eran un verdadero desastre” Suspira. “Realmente quería discutirlo contigo pero no era algo que estaba dispuesto hacerlo vía e-mail, especialmente estando tan distraído como estaba” Se mueve, así que levanto mi cabeza de su pecho y nuestros ojos se encuentran.

Besa mis labios muy suavemente, clavándose en mí de nuevo, buscando en el fondo de mi alma.

“¿Qué te hizo cambiar de opinión? Es obvio que todavía estás asustado” dejo caer mi cabeza mientras el color rosa se desplaza por mi rostro pero, él la levanta de nuevo para fijar nuestras miradas.

“Aparte del contrato y de ver que tú estabas finalmente segura de lo que querías, no quería perder más tiempo. ¿Qué sentido tiene? Yo estaba luchando con todo lo que tenía y tú lo diezmaste, como si fuera nada. Creo que si soy honesto conmigo mismo, sabía que te quería de vuelta desde el primer día en que nos encontramos”

Jadeo, experimentando sus palabras como un golpe y me decido a compartir los sentimientos mientras le pego en el brazo. “¿Qué? De todas las formas crueles…”No tengo la oportunidad de terminar y su boca esta sobre la mía, plenamente abierta para deslizar su lengua dentro, lamiendo mi protesta.

“Ven. Es tarde. Vamos a llevarte a la cama para la cuarta ronda y luego te dejaré dormir” mi vientre se revuelca. Su voz melosa aporta humedad y algo pegajoso a mis muslos, que estoy más que feliz de complacer.

Él quita la cubierta de la cama y yo dejo caer mi bata, cambiando el color de lluvia de verano en sus ojos a los de tormenta en un instante. “Necesito que este sea lento nena” dice mientras camina hacia mí, su disposición evidente. Un escalofrió tentador me insta a entregarme voluntariamente a su demanda.

—–

Mi cuerpo desnudo se despierta en una maraña de sabanas y una cama vacía. Imágenes de la noche anterior cruzan por mi mente y reproduzco la película sensual en mi cabeza. Guao, con razón mi cuerpo se siente tan bien utilizado. Me volteo hacia mi brazo extendido, sobre el lado de Christian y algo capta mi mirada la luz brillante – brillante, como un espejo bañado en sol.

Parpadeo antes de darme cuenta de que el brillo viene de mi mano. Mi cerebro aturdido por tanto sexo lucha para averiguar que es, así que levanto mi mano para una inspección más de cerca y pierdo el aliento.

En mi dedo estoy usando un anillo de diamantes enorme. No soy una experta pero, supongo de tres quilates de diamantes brillantes, ubicados en el centro de un signo de infinito que está hecho de bandas de platino con incrustaciones de diamantes diminutos. ¿Cómo se me olvido que Christian me dio esto anoche – o más bien temprano en la mañana?

Una V profunda se dibuja en mi frente mientras trato de recordar que paso después de que Christian me hiciera el amor hermosamente y lento. Recuerdo que mi cuero flojo solo tenía energía suficiente para acurrucarse con él antes de caer rápidamente dormido en sus brazos. No hay nada sobre un anillo.

Estoy ciento diez por ciento segura de que lo hubiera recordado. ¿Lo puso él en mi dedo mientras estaba dormida, y así poder despertar con la sorpresa? Mi corazón y mi vientre revolotean mientras mi pensamiento suena verdadero, eso suena exactamente como algo que él haría.

La emoción hace burbujas en mis venas y salto de la cama, con ganas de mostrar mi agradecimiento. Sostengo la sabana en mi pecho y voy a la caza de mi hombre romántico. Lo encuentro completamente vestido, luciendo delicioso y al teléfono.

Él voltea, sintiendo mi presencia, “… y la legislación en Las Vegas?”

Su mirada envía ondas de choques pulsando por todo mi cuerpo. Sus ojos se detienen en el anillo en mi mano que está sosteniendo la sabana en su lugar, luego pasa su mirada lentamente de arriba hacia abajo, encontrando finalmente mi mirada encantada pero tímida.

“Si, está bien. Esta noche entonces. Gracias” termina la llamada y deja caer el teléfono, habiendo perdido todo interés mientras dirige toda su atención hacia mí. Me siento caliente y me despliego bajo su adoración humeante y estimulante.

Con una gracia fluida cierra la distancia entre nosotros. Su boca llena con una sonrisa pecaminosamente sexy. “Guao nena, te ves caliente vistiendo mi anillo y poco más” un susurro suave al fondo de su garganta y besos prolongados en mi hombro me tienen jadeando. Todos los pensamientos de agradecerle se desvanecen mientras quita mis dedos de la sabana, dejándola ondeando en el suelo.

Sus manos corren a lo largo de mis lados – desde los lados de mis senos hasta mis caderas. “Creo que el desayuno puede esperar”, ronronea seductoramente.

No podría estar más de acuerdo.

Link para el capitulo 19

17 thoughts on “Capitulo 18

  1. fanny rebellon says:

    WAW, WAW Y WAW que capitulo mi madre es fantastico, sensual, erotico, romantico, divino cristian es increible y aun preguntan porque tantos millones de mujeres lo queremos, pues por lo especial, gracias Monique escribes de maravilla le diste un giro a la historia pero es igual de fabulosa gracias, y tu madre Kereny eres igualmente de increible el trabajo que haces siempre es genial gracias amiga, dios te bendiga, un besote.

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    • kerecb says:

      Siiii fue un capitulo de muchos Wows!!! Definitivamente todas necesitamos un CG en nuestras vidas 🙂
      Gracias por el continuo apoyo Fanny…
      Un abrazo

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  2. Janitzia Berrido Fernandez says:

    Capítulo Divinamente Exquisito. Con Grey en todo su esplendor, en toda su esencia, en su mejor papel, el de amante experto y apasionado. Locamente enamorado y deslumbrado por Ana. Y ella siempre en las nubes. Pero él la quiere y la ama como sea. Por eso lo ADORO. Gracias por tu trabajo y esfuerzo. Lo disfruto 100%!!Hasta el próximo!!!

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    • kerecb says:

      Ese es el Grey que nos encanta a todas!
      Gracias Janitzia por el apoyo, que bueno que disfrutes de la historia…
      Un abrazo 🙂

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  3. milethgreyy says:

    Bello bello amo a christian grey es el hombre perfecto que emocion que ya estan juntos espero no pase nada malo de aqui en adelante chris se va emocionar cuando sepa que sus padres estan juntos de nuevo 🙂 saludos guapa!!!

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  4. BETTY MICH says:

    QUE CAPITULO TAN REVELADOR!!!!
    AMBOS SE MUEREN EL UNO POR EL OTRO Y SIN EMBARGO, EL ORGULLO Y/O LOS MALOS ENTENDIDOS NO LOS DEJABA ESTAR JUNTOS.
    COMO SIEMPRE, MAGNIFICO TRABAJO.

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  5. Ericka says:

    Oh.Mí.Diossss pero q capítulo mas candenteeeeeee waooooo

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  6. Felia says:

    Muy Caliente y romantico. Fura de serie.

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  7. andrea valenzuela ulloa says:

    maravilloso mi dios que cappitulo

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  8. Claudia Henao says:

    mmmmhhh que delicia. Si existirá un CG??? placer puro. Gracias, Monique, keremy

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