Capitulo 24

Mi corazón late al ritmo de la necesidad palpitante en mi sexo mientras arraigo en la caja por el conjunto de encaje que busco. Christian es siempre seductor, sensual pero, hoy ha ido más allá en su camino por provocarme y encaminando mi deseo – estoy vorazmente lista.

Por un momento me pregunto qué hacer con las bragas, los dedos codiciosos de Christian las rasgaron por debajo dela mesa de la cena, no tiene sentido en dejármelas puestas. Hago una nota mental de siempre comprar dos pares de bragas con cada conjunto de ropa interior, mientras la agarro con mis pulgares para quitármelas. Agarro el hermoso sujetador, riendo para mí misma –un desperdicio; probablemente no lo tendré puesto durante mucho tiempo.

Ajusto la liga alrededor de mis caderas mientras me inclino para deslizar la media de seda desde mi pie, puedo visualizar la forma perfecta de mi rabadilla roja en los espejos desde el piso al techo en las puertas del closet en frente de la cama. La imagen va directo a la base de mi sexo y de nuevo debo morder mi labio para evitar que el gemido escape. Un rubor caliente corre sobre mi piel, casi coincidiendo con el rosa caliente de las huellas de su mano marcada.

Al igual que mi torpeza, dedos apresurados enganchan el último botón en su lugar, deslizo mis manos desde mi tobillo, a lo largo de mi pierna para suavizar la media, siento la presencia de Christian detrás de mí. Desde mi punto de ventaja solo puedo ver sus pies sexys desnudos escondidos debajo de los pantalones de su traje negro, me sonrojo profundamente, pensando en la vista que debe tener de mí: sin bragas e inclinada de esta forma.

El sonido de admiración que hace, solo puede ser descrito como un gruñido salvaje, “quédate como estas” su mando masculino, casi me tiene convulsionando en el sitio. Sus manos agarran mis caderas; firmemente las empuja más hacia atrás, mientras se acomoda en mi trasero. “Mierda” susurra, “tan hermosa, tan caliente”

“Por favor Christian” levanto mi cabeza, desde ya suplicando. Viéndolo en el espejo, mientras está detrás de mí, capto el hambre que quema en sus ojos, así como la imagen de los dos en nuestra pose sexy y por poco pierdo el aliento.

¡Santa mierda, eso es caliente!

Estoy paralizada, ojos pegados en nuestro reflejo, lo veo arquearse sobre mi mientras desliza una palma plana desde mi cuello a lo largo de mi espina dorsal. Siento el calor de su cuerpo saturando sobre mí, la ondulación de sus músculos mientras se mueve, visible en la línea abierta de su camisa desabotonada. Su mano se detiene en la huella de la mano, como si estuviera confirmando de que es la suya. Una sonrisa diabólica se curva en su boca, luego la acaricia suavemente, enviando escalofríos disparados a través de mí cuerpo.

De nuevo su mano se desliza por mi espalda, esta vez agarrando mi cabello en su puño, mientras me levanta hacia él, casi de forma agresiva. Con mi espalda fusionada a su pecho, me mira en el espejo, su mirada oscurecida vagando lánguidamente mientras pongo mis brazos alrededor de su cuello.

“¿Te gusta el espejo Sra. Grey?” el susurro ronco en mi oído, sugiere que él también, es un fan. Un brazo está enganchado alrededor de mi cintura, asegurándome hacia él y el otro está trazando círculos lentos – con la yema del dedo sobre mi vientre, sin ir a ninguna parte cerca de donde quiero que vayan.

Mi cabeza se deshace en su hombro, mis ojos casi parpadeando cerrados, parpados pesados con deseo, “Mmm-hhh” maúllo mi afirmación.

Se ríe en voz baja, “Míranos nena” el fuerte repunte de dolor que conecta mi pezón con mi sexo hace que mis ojos se abran mientras Christian pellizca el bulto rosado. Jadeo y me estremezco vergonzosamente contra él.

“Tan ansiosa Sra. Grey, tan sensible” bromea, “¿Debería hacerte venir de esta manera?” está dando vueltas a la punta de mi pezón entre sus dedos pulgar e índice, un apretón pausado, rodando por el encaje del sujetador – sólo lo suficiente para volverme loca pero, no lo suficiente para llevarme al clímax.

“Por favor”, me las arreglo para decir más allá de mis respiraciones jadeantes. ¡De cualquier manera, no me importa siempre y cuando lo hagas!

Observarlo a él – a nosotros es indescriptiblemente erótico; mi deseo haciendo un charco, construyéndose, agitada, decido facilitar las cosas. Él siente el cambio en mis brazos, que quiero zafarme de su agarre para poder tocarlo, pero su orden gruñida me detiene, “quédate quieta nena, si te mueves, me detengo”

Gimo y vuelvo a unir mis manos detrás de su cuello, empujando mis senos hacia adelante.

“Yo también te deseo nena, solo quiero jugar un poco, disfrutar de este momento con mi esposa”. En lugar de calmarme, la forma en que pronuncia la palabra esposa me envía montones de fuego a través de mi vena, los músculos de mi estómago ya empiezan a temblar en anticipación de mi liberación creciente.

¡Mierda!

“Mira tus senos Anastasia” agarra un seno desde abajo, sosteniéndolo para nuestra apreciación mutua. El sujetador mantiene mis senos en la visualización perfecta, el corte bajo de las copas simplemente cubriendo mi aureola fruncida. Su voz se está volviendo más ronca, su mirada más oscura mientras pasa su pulgar sobre el punto oscuro con muchas ganas.

Esta vez jadeamos juntos, chupando el fervoroso aliento, luego Christian me da vuelta, aplastando su boca a la mía. El duro asalto me roba toda la razón, solo la conciencia de la sensación ardiente permanece; parece como si sus manos estuvieran en todas partes a la vez.

Le quito la camisa y a lo rudo suelto su cinturón, mis dedos de repente hábiles en su afán. Deslizo mis manos por los lados de su torso, bajo el elástico de su bóxer para deshacerme de ambos: calzoncillos y pantalones de una sola vez. Da un paso fuera de sus pantalones y lo agarro firmemente, trabajando mi puño a lo largo de su pene. Cuando inhala por mi ataque vigoroso, trazo su boca con mi lengua.

Cuerpos unidos, sonidos hambrientos escapando, él empieza a caminarnos hacia atrás, contra el borde de la cama. Me aparto; colocando ambas palmas de mis manos en su pecho, lo empujo y lo derribo de espaldas sobre las sabanas. Se ríe de mi audacia, el sonido gutural es un sonido increíble, así que sigo, arrastrándome hasta ponerme a horcajadas sobre él.

En un movimiento sorpresa, él se sienta, sosteniendo mis caderas en su lugar, “Tan descarada Sra. Grey pero espero que sepas que no estás al mando en estos momentos” aunque sus ojos están sonriendo también, están abrasadores con su deseo presente, claramente tiene un plan para nuestra primera unión matrimonial. Hago pucheros y muevo mis pestañas pero, la verdad, estoy ansiosa por ser conducida a la pasión de su manejo experto, “Voltéate nena”

Me giro y me siento en su regazo; mis piernas dobladas hacia atrás, rodillas plantadas a ambos lados de sus muslos, frente al espejo una vez más. Su plan de repente es muy claro, estoy completamente abierta para él, piernas bien abiertas. De esta manera, sus manos están libres para tocar y acariciar donde quiera. Su erección, actualmente caliente y rígida ente las nalgas de mi trasero, lista para empujar por mis labios mojados y húmedos y podemos verlo todo, juntos.

Estoy agradecida de que él parece haber alcanzado el límite de su control mientras levanta mis caderas y me lleva hacia abajo, sus caderas empujando hacia arriba hasta que me llena con su duro pene – finalmente dejándome sentir el estiramiento que mi sexo ha estado anhelando.

Él gruñe, sus dientes al descubierto como con dolor, mientras lucha para mantener su liberación, manteniéndome quieta. Yo gimo de placer, una de mis manos encontrando agarre en su muslo mientras la otra se rastrilla sobre su cabello.

Sus manos serpentean hacia abajo, encontrando el corazón sensible de mi monte de venus, sus dedos empiezan a dar vueltas allí, la presión perfecta. “Mierda Ana, estás tan estrecha, tan mojada. Muévete nena, empújate hacia arriba con tus rodillas” gruñe con sus dientes apretados mientras su otra mano encuentra mi seno. Quitando la copa del sujetador hacia abajo, pellizca mi pezón, haciendo eco del placer fenomenal abajo.

No necesito que me lo pida dos veces, flexionando mis rodillas me levanto, hasta su punta antes de a obligarme a bajar de nuevo, encontrando esa rutina y fricción sensacional que empieza el espiral inevitable, resultado de su cantidad impresionante de estimulación.

Al verlo tocarme, llenándome, nos tiene desintegrándonos rápidamente, “Córrete nena, ¡córrete ahora!” exige, sus dedos hábiles aumentando su ritmo fantástico, coincidiendo con la velocidad creciente de mis movimientos arriba y abajo de su pene cada vez más endurecido perfectamente.

Llego al clímax fuerte, espectacularmente mientras las versiones de tensión se liberan como un látigo en un estremecimiento cegador que se intensifica por la viciosa pulsación de Christian dentro de mí, las secuelas de nuestro orgasmo compartido prologando mi gratificación. Christian jadea en mi cuello, dejando caer tiernos besos detrás de mi oreja mientras volvemos a nuestros sentidos.

“Eso (beso) fue (beso) increíble (beso)” nos empuja para acostarnos, luego se rueda así que estamos acurrucados mi espalda contra su pecho.

Nuestros pechos respiran pesados al mismo ritmo, dejando salir nuestro precioso aliento para calmar nuestros corazones, mientras estoy acostada sobrepasada por el significado de su abrazo fuerte.

Él tiene razón, eso fue, bueno… ¡alucinante!

Una necesidad que me envuelve por confirmar las palabras de nuestro amor me baña y me volteo, casi frenética con urgencia, “Te amo Christian, mucho, completamente. ¡Por favor dime que lo sabes!” la súplica huele a desesperación, un deseo que es tan profundo y poderoso como la necesidad que siento por consumar constantemente nuestra unión.

Sus brazos me rodean, abrazándome con más fuerza, apretándome contra él, “Lo sé nena… tranquila, lo sé” sus murmullos tienen una veneración, prueba de que está profundamente afectado como yo. Entierro mi cabeza en la curva de su cuello, su esencia única a Christian calmándome.

“Yo también te amo, más de lo que puedo decir. Estoy tan…” busca la palabra correcta, “aliviado de que seas mía de nuevo”

Se necesita cada onza de mi auto-control para no disculparme una vez más; en su lugar me acurruco más cerca, suspirando con absoluto placer.

Christian besa mi cabello, la atmosfera a nuestro alrededor sigue cargada con emoción y en silencio ambos decidimos permitir que nos sumerja en ella. Los últimos días han sido un poco de torbellino, espero que nos quedemos dormidos, pero estoy extrañamente llena de energía, a pesar de nuestra vigorosa vida sexual.

Rato después, la voz baja de Christian murmura en mi oído, “Tengo algo para ti nena” él está acariciando mi brazo con barridos suaves, las puntas de sus dedos apenas tocando mi piel.

Me rio “Apuesto a que si” dejo caer mi cabeza hacia atrás, descansando en la almohada a su lado para poder mirarlo a sus ojos magníficos mientras paseo mis dedos por su pecho, hacia su regazo.

“Mmmhhh” gime, entonces me premia con una sonrisa descarada, “Eso también, pero quería darte algo especial esta noche, ¿quieres venir afuera conmigo?” agarra mis dedos serpenteantes, doblando todos menos uno, luego lo lleva a su boca y lo chupa, su boca pulposa y lengua resbaladiza lamiendo mi dedo, vívidamente recordándome de las habilidades sensacionales que su lengua magistral posee.

Estoy intrigada; él no podría superar el día que acabamos de tener.

Me muerdo el labio, atrapada en como su mirada me lleva; ese tirón familiar, irresistible – al igual que la gravedad, no es algo con lo que pueda o quiera luchar. Siempre me sorprende, aunque – lo mucho que estoy destinada a él, como con una sola mirada o una palabra bien situada me reduce a un solo puntito de necesidad salvaje e imperiosa. Incluso el pensamiento de estar con él es suficiente para empezar una oleada deliciosa de sangre a mi sexo sin sentido. Eso junto con su espíritu romántico y hermoso, él parece ser una fuerza – y un maravilloso fenómeno de la naturaleza.

Sonrío, sintiendo el impacto de los músculos tensos en mis mejillas – casi sonrío hasta mi cabeza hoy. “Me encantaría Sr. Grey; quiero estar donde tu estás”

Ante mis palabras entrañables el color plata de su mirada se vuelve más negro mientras pasa un dedo por mi boca, primero liberando mi labio de mis dientes y luego buscando su camino hacia adentro, lamiéndome como si fuera un bocado decadente. Por un segundo pienso que el regalo puede esperar pero, él se detiene, un entusiasmo de niño llenándolo. “Ven nena, vamos a buscar tu bata”

Siempre es fácil ser arrastrada por el momento cuando él es así, sus regalos siempre generosos y considerados si no un poco sobre cualquier cosa. Lo sigo, caminando sobre la alfombra suave al closet que abre. Las batas monocromáticas del Bellagio son, como el hotel, lujosas. Están hechas de un terciopelo suave, bambú orgánico viscoso que las hace parecer normal en comparación, el color cremoso rico y evocador de una nube.

Él me observa quitarme el sujetador y los clips de la liga, una mirada nostálgica se une a la sonrisa traviesa en su rostro cuando lo sorprendo mirando, “¿Qué?” no puedo distinguir su expresión pero me encuentro respondiendo su sonrisa.

“Tenía toda la intención de disfrutar de quitarte hasta el último pedacito de prenda de ti” sus ojos indican la ropa interior, “pero, como de costumbre, no me pude contener a tu alrededor” descasa su frente en la mía; acariciando mis brazos, “¿Ves lo que me haces?”

¡Oh, me encanta, me encanta, me encanta sacudir con fuerzas las riendas de su control!

Mis brazos se entrelazan detrás de él, encontrando las deliciosamente firmes curvas de sus nalgas, me siento temeraria y juguetona cuando las aprieto, presionándolo hacia mí, “Y no puedo esperar para hacerlo de nuevo” le guiño, antes de que el color escarlata inesperado sube como destellos, ruborizando mi piel – normalmente no soy así de audaz.

Él se ríe de mi arrogancia descarada y sacude su cabeza mientras sostiene la bata para mí. Me deslizo en ella, sintiendo como estoy siendo consolada y mimada por el tejido esponjoso.

Mirándome hacia abajo, toma mi mano, su sonrisa atontada es la mejor cosa que he visto en mi vida. Me guía hacia un salón opulento donde las velas están encendidas, brillando suavemente en lo que parece un camino que conduce a alguna parte. Algunas están en el suelo, otras en mesas pero, todas están emparejadas con un lazo que forma un sendero definido.

¿Quién hizo esto?, ¿Cuándo?

Como si hubiera oído mi pregunta, responde, “James ha sido muy útil pero, él se ha ido a casa ahora, incluso Taylor tiene la noche libre”

Mmmhhh, solo mi esposo y yo, sin distracciones…

“Es encantador” respiro, viendo el camino de velas a lo largo de las puertas de vidrio francesas que conducen al patio. Christian abre las puertas enmarcadas, permitiéndome caminar a un país de maravillas de velas y flores. El agua del jacuzzi está girando tentadoramente, el calor que sale de él es seductor, enroscándose como el humo y llenando el patio con una niebla de ensueño. Los pétalos de rosa sobre las baldosas son rojos, los colores variando de un rubor suave hasta un rojo sangre profundo.

Junto al jacuzzi hay una mesa baja, cargada de fruta, chocolate derretido y champán enfriándose en una cubeta de hielo. Christian agarra un control remoto pequeño, un simple botón enciende la música de los altavoces ocultos, llenando suavemente mis oídos y nuestro alrededor. Es una canción de Dionne Warwick, hecha a la medida para este momento – “I’ll never love this way again” (Nunca volveré a amar de esta manera)

 

¿Podría ser esto más romántico?

En tres pasos largos y sinuosos él está parado frente a mí, la mirada hambrienta está de vuelta en su lugar, suavizada solo por la inclinación incitante de su boca. Él busca en mi rostro la aprobación y estoy dispuesta a dársela, mis ojos brillando con alegría no adulterada.

“Creo que tengo algo que le pertenece Sra. Grey” murmura; un toque de picardía en su timbre bajo. Del bolsillo de su bata saca una caja pequeña, sin logo, sin características distintivas que regalen alguna pista de su contenido.

Aparte de mi corazón, ¿Qué puede tener él que me pertenezca?

Sonrío pero mi ceño se frunce en una pregunta mientras inclino mi cabeza con curiosidad. Toma mi mano y coloca la caja en mi palma luego besa el ceño fruncido entre mis cejas, su mirada aun misteriosa.

Mis ojos parpadean de la caja y luego hacia él. ¿Qué es esto? Me pregunto mientras levanto la tapa, mi corazón y mi vientre revolotean emocionados. Estoy sin aliento, dejando caer la tapa mientras llevo mi mano a la base de mi cuello – asombrada. Esta puesto en espiral alrededor de un islote de terciopelo y se mantiene en su lugar con pequeños cortes de terciopelo, el tejido negro mate compensando el brillo del platino perfectamente.

Es mi brazalete del encanto, la que me dio en mi cumpleaños con todas nuestras primeras veces – una torre Eiffel, un taxi negro de Londres, un helicóptero por Charlie Tango, un planeador, una cama, un catamarán como The Grace y un cono de helado.

Lagrimas calientes caen de mis ojos mientras recuerdo el hermoso día, agridulce cuando me lo dio y lo peor, el día que me lo quité por primera vez, dejándolo, junto con mi corazón detrás en Escala. Es algo en lo que a menudo pensaba, desesperadamente extrañando el tintineo suave de los dijes alrededor de mi muñeca, un recordatorio constante del hombre extraordinario que es Christian.

Con la visión borrosa lo saco de la caja, agarrándolo como si fuera un talismán mientras enrosco mi brazo alrededor del cuello de Christian, su boca manchada con diversión ante mi reacción por el peso de su regalo, “Gracias Christian” susurro con voz ronca, mi nudo en la garganta seco y áspero.

Él me presiona más cerca, sin perder nunca la oportunidad de derretir nuestros cuerpos pero, su risa está apagada, un poco nerviosa. “De nada nena, ¿estás bien? No fue mi intensión que te molestaras”

“No estoy molesta” mis ojos se escapan diciéndole una historia diferente, “Yo… Es solo… tu eres demasiado bueno para mí, no sé qué decir”

Se ríe de nuevo, un poco más a gusto esta vez. Lleva las manos a mi cabello, a cada lado de mi rostro para fijar su mirada con la mía, “Puedes empezar por darme un beso de agradecimiento, ya pensaré en otra cosa más tarde.” Levanta sus cejas juguetonamente, sugestivamente, sin dejar duda de que mi devolución implicará algo pervertido.

Como el hombre magnifico que es, siempre se las arregla para concentrarse en el problema y resolverlo, esta vez con humor mientras me rio, mis sentimientos de insuficiencia desterrados luego de traer su rostro hacia a mí para un beso suave y tímido.

“No Sra. Grey, me temo que eso no va a hacer nada” sacude su cabeza, un gesto serio haciendo que el juego parezca creíble.

Sin alejarse nunca del Cincuenta juguetón, coqueteo de vuelta, “Pido disculpas Sr. Grey, mi falta de habilidad debe ser debido a la formación que he recibido, vera, el hombre con el que estuve casada es un muy pobre besador, él necesita un montón de práctica.”

Esta vez su risa es rica y ronca, “¿Así es Sra. Grey?” sus ojos ceniza brillan de alegría mientras trae su boca a la mía, su aliento cálido haciendo que mi corazón salte y mi piel resplandezca.

Mis dientes rastrillan por sus labios, mi cuerpo entero se ilumina con la conciencia de su cercanía mientras mis parpados aletean coquetamente. Asiento con la cabeza, sin confiar en mi voz, que sé, se ha vuelto espesa de deseo.

Él ajusta su postura, plantándose firmemente, “Pues bien, no hay nada para ello, solo voy a tener que practicar” su voz es baja, hipnótica mientras inclina su cabeza a un ángulo leve, consiguiendo su enfoque perfecto, luego lame sus labios, apenas a un pelo de distancia de mi boca anhelante. Cuando el sello de mis labios se rompe para acomodar mi aliento vivificador, él aprovecha su apertura.

Al principio traza gentilmente mis labios con su lengua, sus manos en mi cabello y en mi mandíbula, anclando mi cabeza en su lugar. Poco a poco, suavemente, fluidamente empieza a trabajar su boca con la mía, moviéndose a un ritmo apto. De ninguna manera refleja lo que me está haciendo – donde este beso es sin prisas, medido; todo dentro de mí está a toda marcha.

Mi pulso es apresurado de repente, mi sangre latiendo, rápidamente creciendo el calor a través de mis venas – superficial e ineficaz, añadiéndole el efecto vertiginoso de las habilidades orales de Christian. Estoy agradecida por la estabilidad de su agarre, mi cuerpo derritiéndose desde adentro hacia afuera.

Lo siento sonreír contra mí, obviamente disfrutando la reacción de mi cuerpo que está libremente entregándose a él. Profundiza su esfuerzo, su lengua fuerte empujando a través de mis labios seducidos y encontrando la mía en una larga danza acariciante.

¡Santa mierda!

El calor se desata como incendio en todo mi cuerpo, empezando por mis pezones que se perlan en puntas insoportablemente duras, luego llega a mi vientre, haciéndome caer en una dulce espera. Luego están los labios de mi sexo, de repente sensibles e hinchados. Rasga un empuje de mis caderas en la búsqueda ferviente por la fricción satisfactoria.

La boca enloquecedora de Christian se aleja abruptamente, una sonrisa combinada con ojos entornados ven mi cara enrojecida, ahora distorsionada con un ceño molesto.

¡Guao, él no puede parar de esta manera!

“Veo lo que quiere decir Sra. Grey” asienta con la cabeza, fingiendo seriedad, “mucha práctica podría ser justo lo que necesito” se muerde su labio inferior para parar de reírse ante mi forma de mirarlo – aturdida y descaradamente excitada.

“Puedes respirar ahora Sra. Grey” su sonrisa de satisfacción se burla de mi, completamente seguro en el conocimiento de que él apenas necesita levantar un dedo para hacerme llegar a un frenesí sin aliento.

Estrecho mis ojos a él, preguntándome si alguna vez seré capaz de apagarlo sexualmente.

“Ven” se ríe y toma mi mano de nuevo, conduciéndonos al jacuzzi lleno de vapor.

Es de gran consuelo para mí, que él luce otra erección furiosa cuando deja caer su bata y se desliza entro del agua arremolinada, especialmente si va a insistir en atormentarme así. Veo la fruta y el chocolate derretido pensando en cómo puedo jugar a su propio juego.

Mi bata cae a mis pies cuando me encojo de hombros, viendo a Christian de cerca soy recompensada con su renovado interés ante la vista de mi cuerpo desnudo. Me obligo a quedarme de pie, tomándome el tiempo para meterme en el jacuzzi para darle una imagen de lo que él parece apreciar mucho.

Me sumerjo en el agua, haciendo uso de mis ojos seductores, llego hasta él. Su aliento se atrapa mientras se prepara para mi incursión sensual pero, en lugar de besarlo, levanto mi brazalete, parpadeando hacia él con recato. Soy la modestia personificada cuando pregunto “Podrías por favor asegurarme esto?”

Su mirada despierta con humor, “¿Así es el juego ahora Sra. Grey?” unas cejas burlonas se arquean mientras una sonrisa se mueve en sus labios. Sus ojos nunca dejan a los míos mientras sujeta el brazalete – evaluándome como si estuviera calculando el próximo movimiento de nuestro juego carnal de ajedrez.

Me siento en un banco bajo contra la pared contorneada del spa que cuenta con fuertes chorros de agua, pulsante en varias partes de mi espalda, es celestial. Disfruto por un momento, tratando de lucir despreocupada, “Gracias” digo, aun jugando a ser inocente mientras levanto el brazalete con colgantes para admirarlo, “pero, no se a que se refiere Sr. Grey”

Sonríe una sonrisa de complicidad cuando sacude la cabeza, un toque de admiración fugaz sobre sus rasgos cincelados. Me da la sensación de que me está diciendo adelante con el juego y le da alas a un millón de mariposas en mi vientre.

El asiento que él ha escogido es mucho más alto que el mío, dejando su torso increíblemente formado expuesto. Mi mirada se desplaza sobre sus atractivos pectorales y abdominales; siguiendo los riachuelos de agua que serpentean a lo largo de sus músculos, distraídamente me pregunto qué tan loco lo volvería si los lamiera.

Con un movimiento fluido él se desliza de su asiento en el agua caliente donde está, empujando sus muslos entre mis piernas, así que tengo que mirar hacia él. Una mirada con los colores puros del pecado en su rostro – él claramente está haciendo el primer movimiento en nuestro pequeño concurso de seducción.

Petulante y completamente seguro de sí mismo murmura en una voz ronca “te perdiste uno”. Sus ojos vuelan al colgante que ahora decora mi muñeca.

¿Eh?

Él espera pacientemente a que mi cerebro haga la conexión, mientras pasa a mi lado para servir un poco de champán. Fiel a la forma del Bellagio, reconozco la etiqueta de una de nuestras burbujeantes favoritas y las burbujas del Bollinger forman pequeñas líneas que estallan en la superficie de la bebida de color rosa suave.

Mi mente no se detiene en la asombrosa atención al detalle por el tiempo mientras lidio con el enigma de Christian. Mis ojos se posan en el brazalete y lo levanto, hojeando los colgantes uno por uno, haciendo un balance. Cuando le doy vuelta a mi muñeca, al instante veo la nueva adición, un colgante que arremete en su camino a través de mi conciencia con una fuerza casi violenta – se trata de un bebe pequeño, obviamente, Chris.

Mi mandíbula se cae, ojos asombrados miran como dardos entre la sonrisa de Christian y el significado agregado a mi querida pieza de joyería. Estoy sin palabras, es un mensaje poderoso sobre su aceptación de nuestra pequeña familia y del sentimiento desgarradoramente hermoso.

¡Maldición! Me doy cuenta de que él me supera en la táctica de nuevo, sin ni siquiera confiar en su inmensa experticia sexual pero, simplemente derritiéndome con su amable consideración. ¡Jaque mate!

No hay manera de que pueda jugar a parecer no afectada, resistiéndolo de alguna manera – estoy profundamente conmovida, sacudida incluso. ¡Fin del juego!

Esta muestra sentimental potente de amor hace que mi rendición hacia él sea dulce, fácil. Sin preámbulos y con total sinceridad lo tomo en mis brazos, con la intención de darle cada centímetro de mí que quiera tomar.

“No sé qué decir, gracias – ¡de nuevo! Es perfecto, como tú” las palabras salen pero, ninguna parece la adecuada, solo puedo esperar a mostrarle con mis acciones.

Mis labios encuentran los suyos mientras mis piernas se envuelven alrededor de él, cada golpe de mi lengua reaviva el aumento contundente de lujuria que él desató con su beso de antes. Manos mojadas se deslizan – resbalando y deslizándose suavemente sobre hombros, brazos, espaldas y pechos – como fuegos artificiales estallando en nuestra piel sensibilizada.

Los chorros de agua golpeando en mi espalda crean la ilusión de otro conjunto de manos trabajando en mi cuerpo – una sensación profundamente atractiva que me dan ganas de darle a Christian la misma dicha. Más que nada siento la necesidad de adorarlo con mi boca agradecida.

Nunca he estado tan ansiosa de mostrarle como me siento y tener sexo siempre ha sido nuestra forma favorita de expresar nuestro amor, consolidando los lazos de nuestra relación. Cuando vamos a tomar aire, nuestros pechos palpitantes por nuestro beso apasionado, me retuerzo en mi asiento y me doy la vuelta.

Christian toma la oportunidad de poner su palma sobre mi trasero mientras empuja su pene hinchado entre el vértice de mis muslos. Metiendo y sacando su gruesa longitud, arrastrándola sobre mi clítoris, haciendo palpitar a mi cuerpo y agitarse en aprecio. Jadeo y el gruñe mientras pasa una mano experta sobre mi piel de gallina que ha suscitado.

No quiero que él se detenga pero, estoy avivada para darle mi propio regalo. Pongo el chocolate derretido y el plato de frutas más cerca, posicionándolos en el borde del jacuzzi. Agarro una fresa, grande y fragante y la arremolino en el rico chocolate negro.

Cuando me volteo hacia Christian sus ojos color plata se amplían, la realización curvando su boca en una sonrisa completa de bienvenida. Le extiendo la punta de la fresa, incitándole a que muerda un pedazo mientras chupa mi dedo. Su mirada empieza a arder, taladrándome, tomando en cuenta cada movimiento mientras hunde poco a poco sus dientes en la madurez de la carne rosada.

Paso la fruta por sus labios, luego me uno a la fiesta, lamiendo el chocolate untado de sus labios, arrastrando mi lengua por su barbilla para lamer el chocolate que gotea. Un zumbido grave reverbera de su pecho y él agarra mi muñeca, tirando de mi hacia a él con determinación.

Sin dejar mi mirada, pasa sus dedos por la oscura masa de chocolate y luego los desliza sobre mis senos, pintando patrones con los dedos sobre los picos punteados de mis pezones. Mi deseo encendido superando cada vez más alto mientras se pone de nuevo a contemplar su arte.

Mis pezones rebordean más duro ante la fuerza de su deseo de exhibición, empujo mis senos, invitando a su boca caliente a que chupe fuerte. Deslizo mis manos en su cabello mojado, observando el movimiento de su cabeza oscura mientras su boca se acerca a la punta de mi pezón necesitado. La sangre corre, llenando la hinchazón de la punta del pezón, cuando lame con su lengua alrededor y luego lo succiona, agarrando toda la areola.

Gimo, arqueo el cuello mientras me ablando con el amamantamiento erótico, mi pelvis empujando hacia adelante en un intento celoso por la misma atención.

Separa su boca y sus dedos la sustituyen, enrollando, alargando mientras su otra mano se sumerge bajo el agua. En su boca se ven anillos oscuros de manchas de chocolate que estoy ansiosa por probar pero, estoy demasiado emocionada por las acciones de su mano debajo del agua, me han clavado en el sitio – con la mirada fija.

Yo esperaba que encontrara mi sexo pero, en lugar de eso se agarra a sí mismo, en el agua arremolinada, me doy cuenta de su puño moviéndose violentamente hacia arriba y abajo en su pene tenso. Nunca lo he visto de esta forma, aparte de la vez que me enseño como tocarlo, no recuerdo haberlo visto darse placer a sí mismo.

La fuerza que usa es impactante y emocionante a la vez, tan masculino, descaradamente sexual – profundamente excitante. Sus parpados bajan para verme, observándolo, “Me vuelves loco Anastasia” sus palabras roncas, empujando mi necesidad de llevarlo a mi boca a un nivel irresistible – el desafío erótico inconfundible en la reducción severa de su boca.

Mientras el shock sexy da paso a una quemadura profunda, me despierto de mi trance de observación, “Por favor, déjame” trago, luchando contra las respiraciones poco profundas de mi pasión. Lo empujo hasta el borde del jacuzzi. Doblando sus bíceps se empuja a si mismo fuera del agua y se voltea ágilmente, sentándose en el borde.

¡Qué espectáculo! Su columna rígida a la altura perfecta para los cuidados de mi boca. Estoy salivando por la sensación de terciopelo cubierto de acero caliente. Él mira hacia abajo, en el agua, aparentemente en busca de algo y cuando llego a él, me levanta sobre mis rodillas en un asiento bajo del jacuzzi, luego nos mueve a la derecha.

Me pregunto lo que está haciendo, pero cuando me empujo hacia arriba, parándome sobre mis rodillas me doy cuenta del por qué, un chorro de agua da justo en mi sexo, haciendo que mis labios vibren en una forma que él sabe me hará llegar al clímax con fuerza. Él ve mi realización, su sonrisa demasiado maliciosa por saberlo.

Para ocultar mi rubor febril envuelvo mi boca alrededor de su pene, agarrando la base de su erección para mantenerlo quieto. Me deleito en el grito que rasga mientras lo succiono más profundo, lamiendo el punto sensible de la parte inferior justo debajo de la cresta de la cabeza – un nuevo truco sobre el cual he leído, estoy tremendamente ansiosa por complacerlo con un mínimo de habilidad de la que él posee. Desde ya puedo sentirlo crecer más grueso en su incesante carrera al orgasmo.

Sus manos se deslizan entre nuestros cuerpos y agarran mis senos, amasando firmemente, sus pulgares pasan sobre mis pezones mientras el chorro hace despertar mis pliegues carnosos. “Estoy cerca nena, no te detengas” las palabras salen obligadas a través de su mandíbula bloqueada, su cara adoptando la distorsión que viene del placer.

Me dejo ir, empujando mis caderas en el aumento del agua y duplico mis esfuerzos en él, chupando más rápido y más fuerte, trazando mi lengua por ese lugar secreto con cada vez que paso por allí, hasta que nuestros cuerpos se tensan al borde de la liberación. Con su primer pulso me estremezco, apretando los músculos del estomago en una caída libre que me hace añicos. Vagamente siento una mano en mi cabello, mostrándome el ritmo para que él llegue a su liberación. Con mi cuerpo aun atormentado por temblores palpitantes, lo escucho, forzando mi nombre en su gemido, mientras flexiona sus caderas, empujando brutalmente una última vez.

Rebosante de alegría con el resultado impresionante le sonrío, sin duda, sus ojos brillando con satisfacción pero, es de corta duración. La mirada saciada sexy que llevaba hace un segundo ahora es una mirada furiosa – celosa, ojos acusatorios clavados en los míos, “¿Dónde coño has aprendido a hacer eso?”

Link para el capitulo 25

15 thoughts on “Capitulo 24

  1. fanny rebellon says:

    Waw waw y mas waw Kereny que molleja capitulo mi amiga, caliente puro sexo que noche de bodas es espectacular, con grey todo es así, gracias monique , y kereny mil gracias ansiaba el nuevo cap pero se que has estado ocupada un beso madre.

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    • KereCB says:

      Jajaja Gracias Fanny, si han sido un par de semanas fuertes, pero gracias por entender y por la espera, se que no es facil, pero bueh…
      Gracias por el apoyo.
      Todas queremos una noche de bodas así o no?
      Un abrazo

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  2. Janitzia Berrido Fernandez says:

    Ayyy mamasita. Ja,,ja,,ja,,ja. La verdad es que nuestro Grey es único, inimitable y un celoso incurable, pero comible y adorable. Sus luces opacan cualquier sombra. Excelente la narración de la intimidad de esta adorable pareja. Disfruté el capítulo línea por línea, de nuevo FELICITACIONES, tanto a la autora como a la traductora. Me dejaron con la respiración forsoza y llena de curiosidad por la reacción de Grey ante el nuevo talento de Ana. Bendiciones y un Abrazo desde Santo Domingo!!!

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    • KereCB says:

      Guao! Gracis Janitzia, no es facil poner y traducir todo en nuestra lengua y que se entienda completamente. Parte del retraso tambien fue un poco de eso. Que bueno que lo disfrutaste, esa es la idea. Gracias por el apoyo. Y te invito a que compartas el FanFic con otras Greysesseds…
      Un abrazo desde Venezuela 😉

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  3. Conchi says:

    Qué buena me encanta esta versión felicitaciones. Ala escritora, y ala traductura lo hacéis muy bien ,noos tardeis porfi me que de con ganas demás un beso desde España

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    • KereCB says:

      Hola Conchi, saludos hasta España desde Venezuela…
      Gracias por el apoyo que bueno que te gusto.
      Bienvenida… Te invito a que compartas el FanFiction con otras fans de FSOG…
      Un abraZo

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  4. milethgreyy says:

    Me encanto todo, todo menos cuando se le queda viendo con enojo por lo que ANA le hiso en el jakusi regresa el Christian celoso. se que no he comentado en los anteriores pero hasta hoy me puse al dia andava un poco perdida, pero gracias a mi amiga Fanny que estan linda me cuenta de las buenas nuevas de esta historia y ya estoy de regre felicidades!!! por este gran trabajo el traducir esta increible historias besitos nos veremos en el siguiente capitulo 😉

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    • KereCB says:

      Que bueno que te gusto Mileth bienvenida de regreso…
      Si a mi tampoco me gusta el Christian loco de celos.
      Gracias por el apoyo
      Un abrazo

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      • monica carcelen says:

        Me encantaaaaaa !! Estoy súper enganchada
        Muchas gracias por traducir a español
        ¿para cuando mas capis???
        Estoy deseando seguir con esta historia

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  5. Estoy encantado de encontrar posts donde leer informacion tan util como esta. Gracias por aportar este articulo.

    Saludos

    estudio arquitectos http://www.arquestil.com/estudio-arquitectura.htm

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  6. Claudia Henao says:

    jajajajaa, Cristian tiene hu… Como siempre geniales, gracias Monique- Keremy

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