Capitulo 27

El mismo hecho de que Taylor haya venido a tocar la puerta en vez de esperar, tiene a Christian en alerta máxima, tanto como la tensión táctil rodeando a su hombre – mano derecha. Después de un breve intercambio en silencio los dos desaparecen en el estudio. El sonido del portazo sumándose a mi pulso errático.

Por lo menos no es sobre Chris, pienso para mí misma, segura de que Taylor me habría implicado si se tratara de él. Este es el lado positivo de consolación al que me aferro con las yemas de los dedos mientras ellos deliberan en el estudio, manteniéndome en la oscuridad y al borde de los nervios.

En momentos como este, siempre me llama la atención la rapidez y la forma irrevocable como las cosas pueden cambiar, como un simple momento puede alterar el curso de tu vida, de feliz a corazón roto, de contenta a aterrorizada – todo en un abrir y cerrar de un ojo felizmente ignorante.

Después de pasearme de un lado al otro, mirar a las puertas cerradas, e incapaz de mantener a mi imaginación hiperactiva bajo control, sirvo whisky en dos vasos de cristal, en un esfuerzo por frenar el pequeño zumbido en mi cabeza de la rueda de hámster que va a cien millas por hora. Mi agarre inestable dejando derramar algunas gotas de color ámbar alrededor de los vasos.

Cuando escucho que la puerta del estudio se abre, sus voces son silenciadas y sombrías, se necesita todo lo que tengo para quedarme quieta, esperando sin ocultar mi impaciencia mientras mis uñas teclean la madera laqueada en un lado de la mesa, esperando mi turno por ser informada. Fervientemente espero que Christian sea sincero conmigo, esto no puede ser un punto de fricción para nosotros.

Taylor pasa a zancadas delante de mí, su porte militar particularmente obvio hoy, marcado por las líneas tensas y cuadradas de sus hombros y la expresión grave. Asienta la cabeza en reconocimiento hacia mi tan fuerte y precisa que no estoy segura si eso fue pensado como un saludo.

Una vez que estamos a solas no me muevo, curiosa y ansiosa de ver que es lo que Christian va a hacer. Sus ojos de color acero están cansados, sus labios apretados, como para sellar las palabras adentro, “¿Supongo que no me dejarás manejar esto por mi cuenta?” una mano tersa pasa por su cabello, la otra esta empuñada en su cintura mientras levanta una ceja especulativa.

Fijo la mirada en la suya, con tanto coraje como soy capaz, me mantengo firme en mi terreno “No. Estoy casada con todo de ti, no solo con las partes seguras” paso el asiento junto a mí, esperando a que él se calme y me permita saber todos los hechos.

Sus ojos se agrandan una fricción mientras él considera mi solicitud, abre su boca para hablar pero, la cierra de nuevo, sacudiendo su cabeza, un pequeño tirón en la esquina de su boca es la única pista de su consentimiento. Camina alrededor del sofá y se sienta junto a mí, exhalando un suspiro largo y lento.

Después de tomar un trago del whisky ardiente que le ofrecí, se queda mirando el vaso, ¿en busca de dirección, resolución? No estoy segura de cual. “Taylor acaba de de hablar con el blogger que publicó mi foto en el cuarto de juegos, le dijo que él fue contactado de nuevo. Esta vez el asesino le envió una copia completa de mi contrato estándar para sumisas”

Mis pulmones se hinchan hasta el punto de ruptura con el aire sorprendido que inhalo, mis entrañas se encogen en un nudo apretado, “¿Con tu firma?” mi voz sorpresivamente calmada si se compara con la agitación desenfrenada que está sacudiéndome.

Su mirada se detiene en la mía, buscando por una forma de salida pero sin encontrar ninguna – la mía; firme e intransigente en la indagación de una revelación completa. Siento la oleada de una pequeña victoria cuando suelta todo, “Mi firma sí, pero el nombre de la sumisa y la fecha del contrato están entintados en negro”

“Con tus contactos, sin duda hay formas…”

Él me interrumpe, ya unos pasos más adelante, sacude su cabeza ante mi pregunta a medio terminar, “Nosotros podríamos ver definitivamente lo que está debajo de la tinta si tuviéramos los originales pero, esto es una copia, por como luce es la copia de una copia, así que todo lo que tenemos son líneas negras solidas en lugar de las partes cruciales que necesitamos” traga el resto de su trago en un solo sorbo, su mandíbula apretada, enseñando los dientes en una mueca.

Mierda!

Aparto la mirada, encontrando un lugar en la media distancia donde me pierdo en mis pensamientos mientras paseo las posibilidades en mi cabeza. “Tiene que haber sido una de tus sumisas anteriores, para tener acceso a las preferencias de tu estilo de vida, las fotos, el contrato…” estoy pensando en voz alta, simplemente teniendo una idea de los hechos.

“Esa es la respuesta obvia pero, no parece la correcta. ¿Por qué después de todo este tiempo? Incluso las sumisas que querían más, en última instancia se fueron felices. Nunca ha habido realmente ningún rencor. Leila fue la única con la que tuve algún inconveniente y ambos sabemos que en su momento ella estaba muy quebrantada. Simplemente no lo veo” De nuevo sacude su cabeza, la frente empañada con líneas escépticas.

“¿Podría ella haberse salido de los carriles de nuevo?” mi pregunta es tentativa, estoy intrigada y aprensiva por su respuesta, ¿Realmente quiero saber si Christian se mantiene en contacto con ella?

“Taylor mantiene información constante sobre ella, le está yendo bien, parece feliz” el golpe inesperado de bilis en la parte posterior de mi garganta no tiene nada que ver con nauseas y todo que ver con celos, el veneno verde retorciendo mis entrañas sin piedad mientras Christian parece perdido en sus pensamientos. Su silencio se vuelve pesado, haciéndome consciente de toda la realidad muy pertinente que él podría callarse.

Él cae de nuevo en el sofá, frotando ambas manos sobre su cara como si estuviera frotando su máscara de cuidadoso control, revelando el aspecto más sombrío detrás de ella. Él explica, con su voz más austera, “Esto se siente como una venganza profundamente personal, alguien que siente que le he quitado algo y que alguien ha logrado conseguir acceso a una sumisa en algún momento. La pregunta es si ella me expuso descuidadamente en una charla de almohada (Charla de almohada: conversación después del sexo) o esta persona la buscó por su conexión conmigo”

La premeditación involucrada en el escenario que él sugiere no es solo horrible si no que me obliga a mirar la situación con mucho más cuidado a la preocupación de lo que había imaginado, la gravedad de que de repente no es una amenaza vaga, sino de una persona que podría ir tan lejos como usar a alguien para llegar a Christian. Naturalmente mi primera preocupación es por Chris, el pensamiento de que algún degenerado lunático pensando en él, significa herir a Christian y me tiene frustrada, mi estomago arremolinándose en señal de protesta.

Cuando él ve la realización brillando en mis ojos, se sienta y me lleva a su regazo, “Anastasia” sus manos cálidas se deslizan en mi cabello, agarrando mi cabeza, “No voy a dejar que nada le suceda a Chris. O a ti. Me moriría primero” su tono es totalmente convincente, sus ojos brillando con el fuego de su promesa y la sinceridad celosa que él me permite ver solo por un momento antes de que sus persianas de restricción vuelvan de golpe a su lugar.

Obviamente él se arrepiente de la vulnerabilidad revelada, sintiéndose responsable por mi miedo, donde no quiero nada más que ser su compañera en esto y todo lo demás, a pesar de mi temor. Si disculparme constantemente y no dejar ir mis culpas es mi problema, este es el suyo, “No te voy a mentir y decirte que no estoy preocupada” confieso, mirando esos ojos cenizos que se han vuelto fríos con moderación.

“Simplemente hay muchas variables e incertidumbres pero, no es tu culpa y esta no es la primera vez que un hombre loco nos ha acosado. Me metí en esto sabiendo muy bien los riesgos que implicaba. No tienes que escudarme de los hechos para mantenerme a salvo, tú tienes que compartirlos. Confío en ti implícitamente pero, tú también tienes que confiar en mí. Confiar en que no me voy a flipar (angustiar, volverse loca); solo puedo tomar decisiones informadas sí tengo los detalles.”

Veo el fantasma de su pasado robar la luz de sus ojos; de repente me enfrento a una mirada sin brillo, sin vida hacia  a mí, “Anastasia, ¿Cómo te sentirías conmigo si algo le llegará a pasar a Chris por mi culpa? Nos haría añicos; los perdería a ambos” su voz es tan baja, tan cruda con terror, como si pronunciar las palabras es mucho para él poder soportar.

Trago fuerte, luchando por mantener el asimiento débil que tengo de mis demonios del miedo, “En primer lugar nada le va a pasar a Chris porque tú y yo haremos todo en nuestro poder para mantenerlo a salvo, segundo, ¡no es por tu culpa! ¡Tú no tienes control sobre las acciones de una persona descarrilada! Me encanta que quieras ser fuerte por mi pero necesitamos ser fuertes juntos”

Le toma un tiempo procesar esta información y en todo ese tiempo no puedo imaginar que es lo que está pensando. Cuando finalmente habla no estoy segura de que me las arreglé para influir en él, “Tu siempre has sido tan valiente nena. Soy un hombre afortunado” besa mi frente y me abraza hacia él, enterrando su nariz en mi cabello.

Acaricio con mi nariz su cuello, tomando mi parte de consuelo de nuestra cercanía y el olor de él que siempre captura mis sentidos completamente. No puedo sacudir el malestar persistente de que cuando él lo estime oportuno me va a mantener en la oscuridad de lo que pase.

La única cosa que he aprendido es nunca presionarlo demasiado, demasiado pronto; con esta amenaza que está proyectando una sombra amenazante sobre nuestras vidas sé que por ahora, he dicho suficiente. Si lo convierto en una discusión él se rehusara a escuchar cuando vuelva a sacar el tema de nuevo.

Cuando me alejo de él, parece un poco más relajado, el cambio de una angustia preocupada por la expresión que se ilumina suavemente con amor. “¿Quieres comer algo? Solo picoteaste tu almuerzo y tengo planes para nosotros esta noche” una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios exuberantes, un dedo perezoso girando un mechón de mi cabello.

¿Planes? Mi diosa interna se anima.

Su mirada refleja su fácil confianza sexual, haciéndome sentir inocente y virginal de nuevo. Lo intento pero no logro suprimir el rubor rosado esparciéndose en mi rostro, ¿con una declaración como esa, cómo se supone que voy a pensar en comida?

Él siente mi vacilación y la sonrisa se desvanece, fiel a su forma mercurial, ahora me enfrento a su ceño fruncido. No tengo más remedio que tomar represalias en la única forma que sé – por distracción. Primero me inclino hacia delante, pasando mis labios por los suyos, con una provocación gentil y revoltosa que pronto se hace camino a un beso más firme, más profundo que nos tiene a ambos olvidando nuestra discusión.

Sonrojada, sonrío en su cara, contenta que, por el color de lluvia de tormenta de sus iris, mi plan tuvo éxito. “¡Eres demasiado guapo para tu propio bien Sr. Grey” digo juguetonamente, castigándolo por su apariencia; esa sonrisa que aun puede hacerme débil en las rodillas.

Su risa retumba bajo en su pecho, “¿Te gusta lo que ves Sra. Grey?” su tono está atado con desafío provocativo, el cambio que se avecina sobre él dramáticamente, mientras va desde lo lúdico y juguetón a arder lentamente en un instante de repente en mi corazón latente.

Hombre, no es realmente justo – él lo tiene todo y sabe cómo usarlo.

Un poco molesta por la respuesta esclavizada de mi cuerpo y de su exceso de confianza, coloco mi mano en movimiento, con el objetivo de descansarla en su brazo amigablemente pero, sus reflejos me lo impiden, agarrando mi muñeca.

Un milisegundo más tarde su lengua está saqueando mi boca con una violencia apenas contenida, gimiendo mientras toma lo que necesita con trazos largos y seguros. Separándose encuentra mi mirada con ojos desenfocados, “Me encanta perderme en ti” Roza su nariz con la mía, mis labios hinchados y estremecidos por su asalto delicioso, mi mano está aun capturada en  mi espalda con la suya mientras nuestras respiraciones cortas se mezclan entre nosotros.

“Ahora Sra. Grey, aunque es sumamente agradable, su técnica de distracción no pudo conseguir que se saliera con la suya. Por favor come algo. Tengo que terminar el borrador para la nota de prensa sobre nuestra boda y enviárselo por correo a Ross, me gustaría que se publicará mañana por la mañana:”

Besa la punta de mi nariz para suavizar su mando. Solo puedo sonreír y batir mis pestañas en defensa de ser atrapada mientras me deslizo de su regazo. La fuerte e inesperada nalgada en mi trasero haciéndome saltar mientras me dirijo a la cocina.

Grito sorprendida, mirándolo por encima del hombro, luego me río por la curva maliciosa de su boca pecadora. “Si calma esa palma juguetona Sr. Grey, podría prepararte algo también”

En la cocina saco una botella de agua para beber mientras me apoyo en el mostrador, contemplando cual de las deliciosas opciones voy a disfrutar, cuando James se materializa en esa forma discreta suya.

“Sra. Grey” asiente con la cabeza; un toque de diversión en el brillo de sus ojos, “¿Puedo ser de alguna ayuda?”

Ah,  él no está acostumbrado a que los huéspedes se sirvan ellos mismos, aparte de todo puedo ver que él piensa que la cocina es de su dominio, odiaría pisotearlo en sus dedos de pies reservados y silenciosos.

“Estaba pensando en prepararnos unos sándwiches para cenar, ya sabes solo algo ligero y simple”

“Bueno, entonces, sándwiches son mi especialidad, tendrá que permitirme” con un gesto sacude su delantal, para ponérselo y hábilmente se lo sujeta a la espalda. Me rio mientras su ceño se frunce en concentración, mentalmente repasando los ingredientes presentados en su cabeza.

“¡Tengo justo lo que necesita!” chasquea sus dedos y se voltea al refrigerador donde lo veo desaparecer detrás de las puertas dobles plateadas. Decido quedarme y observar, fascinada por las partes contrastantes de su personalidad – distante pero sorprendentemente divertido y de buen humor.

Una vez que ha acumulado un numero alarmante de productos en el mostrador, él corta el pan – suave, fresco de masa fermentada, el olor a levadura rica y atractiva. Está claro que él conoce su camino alrededor de la cocina, sus acciones con el cuchillo son deliberadas y practicadas, siento como si estuviera viendo un programa de televisión de cocina.

Él empieza pelando y cortando una pera, luego desliza las rodajas en una cacerola que está hirviente suavemente, la mantequilla y el aceite de oliva silbando suave. Mientras que la pera se carameliza, el pan adquiere una capa fina de mantequilla orgánica con un toque generoso de granos de mostaza Dijon. Con un cuchillo él talla rodajas de carne asada seguida de virutas de queso Parmesano desmoronado.

Solo el olor de las peras a la parrilla está haciendo mi boca agua, mi apetito retornando con venganza a la vista de su creación gourmet. Él coloca encima del queso las peras tibias, el jugo goteando a los lados del pan. Rebanadas gruesas de aguacate perfectamente maduro y un generoso puñado de hojas de rúcula lo completa. Levantando las rebanadas de pan con un cuchillo el cubre el sándwich y asegura la torre de 8 pulgadas con un palillo de madera.

¡Mmmhhh, Guao!

Después de arreglar los platos, los corta por la mitad y suavemente mueve las mitades para mostrar el relleno, un festín tanto para la vista como para el estomago. Mirando hacia donde estoy, él ve mi mirada de asombro, estimulada por su dramatización. Como un pintor agregándole las últimas pinceladas a su lienzo, él agrega una cucharada de condimento de remolacha, sus movimientos exagerados, rivalizando incluso al chef más extravagante y mejor de todos.

Encantada por su actuación, aplaudo, “¡Bravo!”

James pone su antebrazo en la cintura y da una profunda reverencia, “Gracias ma’am” De nuevo tengo la sensación de que detrás de su reticencia altiva hay un alma juguetona mucho más gentil.

“Gracias James, ¡Eso luce fantástico!” Me empujo del mostrador con mi cadera, buscando los platos.

Un poco desconcertado por mi alabanza, él mira hacia otro lado, “De nada Sra. Grey” Sí estuviera en su naturaleza ruborizarse, estoy segura de que lo hubiera hecho.

Con un plato en cada mano, me paseo hacia el estudio, encontrando a Christian al final de su llamada a Ross. Él me ve, sosteniendo un solo dedo para mostrar cuanto tiempo todavía tardara. Asiento con la cabeza y muevo mi cabeza en dirección a la sala, indicándole donde comeremos.

Justo cuando termino de colocar los platos sobre la mesa, miro hacia arriba, viéndolo acecharme con un manera sinuosa y depredadora, “Mañana todo el mundo va a saber que tu eres mía” él desliza ambos brazos alrededor de mi cintura y luego me besa, chasqueando un beso feliz en la boca.

Me siento aliviada de ver que él está más feliz, solo espero que no sea solamente para mi beneficio. Le sonrío ampliamente, agradecida aceptando su posesión, ansiosa de mantener la preocupación a distancia. Con sólo una noche más de nuestra luna de miel, planeo sacar el máximo provecho de nuestro matrimonio secreto antes de tener que enfrentar al mundo de nuevo. Empujo la amenaza misteriosa hacia nosotros hasta el fondo de mi mente, diciendo una oración de esperanza de que todo se resuelva rápidamente.

Paso mis manos por su cabello, la cadencia de mi voz ronca traicionando lo profundamente y completamente que valoro ser la Sra. Grey de nuevo, “Y tú eres – mío”

Él me da su sonrisa de infarto, llena, full HD, el fuego de la pasión encendiendo en sus ojos, “Lo soy” respira, abrazándome hacia él.

Desenredándose de nuestro abrazo él ve los platos, “Eso luce muy bien nena, estoy hambriento. Gracias”

Me rio viéndolo bucear a su sándwich, “No me agradezcas a mí, agradécele a James, yo simplemente miré al maestro en acción”

“Mmhh, eso es bueno” dice después de que se traga el primer bocado, “Tal vez debí haberme casado con James” me guiña el ojo y yo jadeo, sorprendida por su repentino tono guasón.

Él se agacha justo a tiempo, el cojín que le lancé falla de pegarle en la cabeza por apenas un poco, “Tal vez deberías haberlo hecho, ¡aunque no estoy segura de cómo luciría en encaje champan!” digo, inyectando tanta indignación como puede mi voz.

Él se ríe, una risa verdadera gutural y profunda a la que no puedo evitar unirme, “No estoy seguro de que champan sea su color”

Terminamos nuestra comida, dándonos miradas de reojo, sonriendo con satisfacción. Christian es el primero en poner su plato vacio de nuevo sobre la mesa. Me mira por un momento, sus rasgos aparentemente compuestos, “¿Puedo preguntarte algo?”

Algo en su tono me dice que puede que no me guste la pregunta pero, aplasto el malestar creciente, sin secretos fue lo que acordamos, “Seguro. Cualquier cosa”

Le toma más tiempo de lo que generalmente le toma para enmarcar sus pensamientos, pareciendo tan incomodo con su pregunta cómo me imagino voy a estarlo yo. Cuando finalmente empieza, es con palabras que desploman mi corazón en mis entrañas “Tu y José”, sus ojos color granito encuentran los míos, “si su matrimonio no fue nunca consumado, ¿por qué pidieron el divorcio en lugar de una anulación?”

Me sonrojo fuerte, tan feroz que pica mis mejillas mientras dejo caer mi mirada, casi inmutándome, “Uhm” hay mucho que tengo que decir sobre esto, de hecho, es la única cosa que nunca le he peleado a José pero, las palabras están atascadas en mi garganta – vergüenza, asco, remordimiento y un millón de otras emociones obstruyéndome y volviéndose un caos indescriptible.

Después de un minuto de estar boquiabierta, incapaz de poner unas simples palabras juntas, siento el cambio de estado de ánimo de Christian, “¿Anastasia?” sí fuera solo mi nombre, sería una cosa, pero en vez de eso lo dice con una acusación que es completamente infundada.

El azul helado de mis ojos de golpe miran los suyos mientras tomo una respiración fuerte, sacudiendo lentamente mi cabeza en señal de advertencia. Su mirada se hace grande pero, permanece de desconcierto, al menos no dice nada más, ahora solo empleando su auto control para aferrarse a su paciencia.

Mi irritación se enciende cuando me doy cuenta de que estoy luchando contra sus celosas inseguridades. Eso y su tendencia de saltar a conclusiones infundadas fuerzan mi mente tartamuda a tomar acción. “También me sorprendió pero, considerando por todo lo que lo hice pasar es algo que sentía que le debía a él”

Como es claro, no es lo que él esperaba oír, simplemente me mira, pasividad escolarizada en su lugar, esperando para escucharme.

Suspiro, extremadamente reacia a hablar acerca de uno de los muchos errores idiotas que cometí en mi pasado. Resignada a explicar, capto mis pensamientos de vuelta, “cuando él finalmente exigió la separación, yo asumí que íbamos a tener una anulación. Mi inhabilidad de darle a él lo que quería fue después de todo la razón por la cual él se quería ir” juego con la costura de mi camisa, sin ver, mi mirada perdida en los recuerdos.

“Cuando él nos arrastro hasta los abogados y empezamos a ir a través de la lista de activos, lo lleve a un lado preguntándole sobre ello. No podía entender porque él quería pasar por el largo y costoso proceso del divorcio si podríamos haber salido de eso con una anulación rapidita”

Veo una mueca de dolor en Christian ante mi elección de palabras y rápidamente me arrepiento. Aclaro mi garganta, “Quise decir una anulación rápida” mis dientes se hunden en mi labio, masticando ansiosamente. Vagamente me doy cuenta de que Christian no me detiene por maltratarme a mí misma. “Por un tiempo él se negó a arreglar las cosas, simplemente insistió en el proceso de divorcio”

Tomo una respiración profunda, encontrando mi centro, “Poco tiempo después de ese día, él llegó a casa una noche, borracho y cegado. Él estaba tan molesto, tan resentido, trate de mantenerme fuera de su camino pero, él estaba buscando pelear. Me seguía preguntando si me acostaría con él si se pareciera a ti, si tuviera más dinero”

Christian se pone pálido; sus nudillos se ponen blancos cuando aprieta sus manos en puños apretados. En un deslumbrar extraño lo veo apretar y aflojar su mandíbula en un esfuerzo por mantenerse calmado, sus iris casi negros, eclipsados por sus pupilas furiosas.

Me convenzo a terminar el último obstáculo de confesión, una respiración más y ya estará listo, “Entonces le pregunte por qué él quería prolongar los procedimientos con un divorcio, argumentando que él se desharía de mi más rápido si conseguíamos una anulación. Él perdió los estribos completamente, eventualmente gritándome la verdad en la cara. Él dijo que todo lo que le quedaba era su orgullo, que él no quería que el hecho de que no pudiera acostarse con su “mujer” fuera de interés público” hago un gesto con mis dedos para resaltar las comillas cuando digo mujer, mi boca torciéndose hacia abajo.

Una lágrima traicionera se desliza por mi rostro, goteando sin trabas en mi pecho, que se convierte en un punto húmedo en mi camisa. Con un celo febril espero que Christian no lo tome como lo que no es – me arrepiento de lo que hice pero, no me arrepiento de que José y yo nos hayamos divorciado. “Tal vez fue lo mejor” mi voz ronca tambalea mientras lucho con el bulto en mi pecho, “Si hubiésemos conseguido una anulación, tu habrías sospechado sobre la paternidad de Chris”

Christian hace un movimiento rápido hacia mí, acercándome a él, poniendo mi cabeza en el hueco de su cuello, su mano empuñando mí cabello, “Tranquila. Te tengo nena”

Al principio estoy desesperada por la comodidad que sé él puede ofrecerme. En alivio arrojo mis brazos a su alrededor, ansiosa por exorcizar las imágenes persistentes y dolorosas de mi memoria.

Moviéndome aun más cerca, él frota mi espalda, “Podría matarlo. Sí él te puso un dedo encima…” él deja la declaración abierta, su voz ronca con mal de rabia disimulada.

“No” digo, murmurando contra su piel, “Él tenía todo el derecho de estar molesto conmigo. Le hice algo terrible, él era mi amigo y lo usé – sin piedad. Sé por lo que Ray escuchó de José padre que tan destruido él estaba por todo. Le tomó casi cuatro años para empezar a salir de nuevo”

Levanto mi cabeza, buscando en su rostro, nerviosa por lo que estoy a punto de decir, “Siento que debo contactarlo y disculparme con él” no quiero comunicarme con José a escondidas de Christian; de hecho me gustaría tener su apoyo, su bendición, incluso.

Todo el cuerpo de Christian se pone rígido; siento la tensión dura de cada musculo y tendones vibrando con su renuencia. Su mirada plateada se clava en la mía, “Después de lo que me acabas de decir, ¿Cómo esperas que esté de acuerdo con eso?”

Trato de razonar, descansando mis manos en su pecho, “Yo lo puse en esa situación, manipulé su afecto hacia mí con una crueldad de la que estoy avergonzada y lo deje dañado” escuchar las palabras en voz alta, suenan demasiado familiar, yo dejé a Christian dañado también.

Ese dolor al que he conseguido acostumbrarme se hincha y brota en mi pecho, obstruyendo mi respiración, apretando mi corazón, atando nudos en mi vientre, “No tengo que verlo, tal vez una carta o algo pero, tengo que hacerlo, por favor entiéndelo”

La furia sangra por su cuerpo mientras alivia sus músculos entumecidos, aun mirándome él asiente de manera cortante, “Un e-mail. Eso es todo” Por su tono, deduzco que esta es su primera y única oferta.

“Está bien. Un e-mail” parpadeo, soltando una bocanada de aire contenida, aun sintiendo mis entrañas retorcidas con culpa. Un cierre es lo que he estado buscando más que cualquier terapeuta que elija para ver.

Christian interrumpe mi ensueño inclinando mi cabeza hacia arriba con un dedo doblado, “Lo siento por la interferencia que hice antes”

Lo admiro y respeto por ser capaz de pedir disculpas y hacerlo tan sinceramente pero, ahora que me ha recordado la dura nota acusatoria cuando dijo mi nombre, estoy recién irritada de nuevo, “Deberías estarlo. No puedes insistir en una cuestión de confianza y dejar atrás el pasado si tú no puedes hacer lo mismo” mi ira dándole un borde afilado a mis palabras.

Me sorprende con una mirada de admiración, quitando el viento enfadado de mis velas, “Punto justo, bien hecho Sra. Grey” Veo el brillo de sus ojos, demasiado consciente de que ya lo he perdonado, “Ahora, ¿dejarás que me disculpe correctamente?”

¡Soy tan fácil de convencer” ¿Cómo puedo resistirme cuando él es de esa forma?

Mi sonrisa coqueta y pestañas parpadeantes indican mi disposición a aceptar el tipo de disculpa que estoy asumiendo tiene en mente, “Por supuesto Sr. Grey, ¿aquí o en la habitación?”

Su sonrisa tiene un toque de maldad en ella, haciéndome dudar de mi hipótesis inicial, ”Ninguna de las dos Sra. Grey. ¿Me acompañas a un pequeño paseo?”

¡Oh! ¿No hay sexo salvaje de reconciliación entonces? Mi diosa interna hace pucheros.

“Seguro” digo, incierta de repente, “¿A dónde vamos?, es casi media noche”

La maldad da paso a un secreto misterioso mientras arquea una ceja sugerente. Para ponerme a gusto, me da un beso en el cuello, deteniéndose para tomar un bocado rápido en mi lóbulo de la oreja, luego sostiene su brazo para que lo tome, “Eso sería revelarlo todo Sra. Grey y tu sabes que nunca revelo mis planes”

Link para el capitulo 28

 

10 thoughts on “Capitulo 27

  1. lau says:

    Muy bien… suban mas…estoy fascinada

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  2. fanny rebellon says:

    Ya apareció el jose, a buen loco salio me encanta esta nueva relación es mas abierta cristian esta mas relajado y ana igual, y mas asertiva en todo, no le pone peros a todo,monique gracias amiga y kereny gracias mil por tu traducción un beso.

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  3. Janitzia Berrido says:

    Ayyyy este capítulo me mantuvo en suspenso. Que tendrá en mente José o la Robinson?….Y Grey y Ana definitivamente están dispuestos a no equivocarse de nuevo. Su relación es más consciente y sólida. Definitivamente los vivo a ambos, me encanta su relación. Mil Gracias a Monique y a ti Kereny. Bendiciones!!!

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  4. andrea valenzuela ulloa says:

    lindo capitulo muchas gracias

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  5. Claudia Henao says:

    Están formando una relación solida, Que bien!!! GRacias Monique, Keremy.

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