Capitulo 28

Tomamos el carro de golf al edificio principal del casino, el equipo de seguridad siguiéndonos muy de cerca. Inmediatamente después de detenernos Christian toma mi mano y observa mi mirada. Su boca todavía dispone esa sonrisa sexy y secreta pero, sus ojos son lo que realmente llaman mi atención, están vivos con emoción, feliz, triste, sentido – todo, lo cual me tiene un poco nerviosa, un poco emocionada y un montón curiosa.

¿A dónde vamos?

Firmemente me arrastra al interior del edificio luego me pone cerca, mientras desliza su brazo alrededor de mi hombro y me da un beso en la sien, “Eres preciosa nena” sus palabras susurradas y aliento cálido en mi oído son como un cosquilleo suave por mi espalda. Sonrío, mirándolo, demasiado impresionada para responder, por su aire misterioso y sus iris oscurecidos.

El casino es una explosión de ruido, luces parpadeantes y llamativas, el sonido metálico duro, sintético y discordante, después de la tranquilidad de nuestra lujosa villa. Christian apresura el paso como si considerará que es demasiado incompetente para soportar.

Pienso que está diseñado inteligentemente, no importa a donde quieras ir, tienes que pasar a través del piso del casino con su espacio resonante para llegar a tu destino. Rápidamente hemos pasado por la gran sala de juego y nos dirigimos a una sección más tranquila que marca la entrada a un mini centro comercial dentro del hotel, Via Bellagio.

Aquí está la crema y nata de las marcas de diseñadores, desde la moda lujosa que da a las esposas aburridas y novias trofeo algo que hacer mientras sus otras mitades apuestan en la noche. La mayoría de las tiendas están abiertas hasta media noche pero, en este momento, más allá de la media hora pasada, el pasillo parece abandonado, Prada, Fendi, Louis Vuitton, Gucci, Hermés, todos en la oscuridad, los asistentes de compra elegantemente vestidos cerrando las puertas y partiendo por lo que queda de la noche.

Cuando el inconfundible color azul huevo de pato de Tiffany & Co, está a la vista llama mi atención, porque es la única tienda que aún está iluminada, el resplandor suave de la luz haciéndose eco a través de las joyas deslumbrantes en su interior. Christian se detiene en frente de las puertas cerradas de la tienda, un cartel de “cerrado” colgando de una cadena visible a través de las puertas de vidrio de la entrada.

Se voltea hacia mí, agarrándome ambas manos y encuentra mi mirada expectante, azul en gris, me siento atraída por la pura fuerza de la atracción entre nosotros, un jadeo involuntario se me escapa, intensificando la combustión de su enfoque que se prodiga exclusivamente en mí.

“Sra. Grey” él empieza, su voz capturándome mientras frunce su ceño, el sentimiento engendra la sombra que revolotea en sus rasgos. “Lo siento por casi arruinar nuestra noche de bodas y luego de nuevo hoy con mi, uhm…, reacciones excesivas injustificadas. Tu sabes que soy un hombre celoso en lo que se refiere a ti, parece que no tengo sentido o razón. Por favor. Déjame recompensarte” las palabras fluyen como si él hubiera practicado el discurso unas cuantas veces, su mirada es de remordimiento, tan penitente que rompe mi corazón.

Tal vez así es como él se siente cuando soy yo la que se disculpa.

Extiendo mi mano para tocar su cara, dejando que mis dedos tracen la curva de su mandíbula fuerte mientras busco las palabras para perforar su vergüenza. “Christian, te lo dije antes, me casé con todos los lados de ti, con los ojos bien abiertos. Esta vez nadie puede acusarnos de ser apresurados, o de estar cegados de amor. Te amo absolutamente, completamente. No necesitas disculparte nunca por quien tu eres, nosotros simplemente tenemos que aprender a expresarnos más apropiadamente.”

Me mira, obligándose a entrar en mi mente – comprobando las torceduras en mi armadura antes de que le permita a mis palabras asentarse en algún lugar de su mente. Solo puedo esperar que sea en algún lugar donde puedan quedarse permanentemente. Finalmente él reconoce mis palabras con una sonrisa beatifica. “Si, tu lo hiciste y yo lo intentaré” Asintiendo lentamente él cubre mi mano que aun acaricia su mejilla, con la suya, luego la lleva a su boca donde presiona un beso suave en el centro de mi palma.

“Está bien” dice, tomando una respiración limpia. “No una disculpa, entonces, un regalo. Algo significativo para mostrarte lo mucho que te aprecio” El chico arrepentido de hace un momento ha desaparecido, el remolino potente de amor y admiración dirigido ahora hacia mí es embriagador, poderoso y humilde.

“No tienes que hacer esto” mi voz apenas sale, ahogada y superada.

“Anastasia” por una fracción de segundo pienso que va a perder la paciencia, su tono es agudo con frustración luego tiene la sensatez de cambiar el camino, “Quiero hacerlo. Por favor no me discutas en esto. No retengas esto de mi nunca.”

Él mira hacia otro lado, pensando en una forma de hacerme entender. Cuando su mirada está de vuelta a la mía, sus ojos brillan con perspicacia. “Es como un idioma para mi, una forma en que puedo expresar como me siento por ti cuando no puedo encontrar las palabras. Tu no me detendrías si te digo Te Amo, esto es simplemente otro medio para tal fin.” Él peina con sus dedos mi cabello, guiando los mechones detrás de mis orejas, observándome con cuidado para alguna pista de mi asentimiento.

Nunca lo había pensado de esa manera.

Siento como la sonrisa cubre mi rostro, “En ese caso Sr. Grey, ¡espero que me compre toda la tienda!”

El sonido de su risa es algo a lo que soy adicta, especialmente la risa profunda y gutural como esta, su cabeza echada hacia atrás, su cara relajada, “Puede que haga justo eso Sra. Grey” Otro cambio mercurial tiene a la alegría rápidamente superada con una pasión tan poderosa, que su beso tendría dobladas mis rodillas, de no sé por su agarre de acero alrededor de mi cintura.

¡Guao!

“Respira Sra. Grey” susurra contra mi boca mientras se ríe en voz baja de mi expresión aturdida.

Mi risa se compone en partes iguales de alegría y desconcierto, la imagen de Christian y yo cargando bolsas de Tiffany ahora es un escenario muy real.

Con una mano él abre la puerta mientras me dirige con la otra, una presión firme y cálida en la parte baja de mi espalda. Caminando delante, encuentro que la tienda está desierta pero un afeminado asistente de ventas sonriendo con su sonrisa de dientes blancos como la leche nos da la bienvenida.

Él camina hacia adelante y toma mi mano, “Sr. Grey, Sra. Grey, mi nombre es Jake” una mano con un excelente manicure toca su pecho. “Será un placer ayudarlos esta mañana”

Por la sonrisa de Christian me doy cuenta de que esta es su sorpresa, no solo el regalo si no el hecho de que tengo toda la tienda para mi sola a mitad de la noche. Sacudo mi cabeza, un poco avergonzada y muy impresionada, nunca deja de sorprenderme – las puertas que el dinero puede abrir. Sacudo mi cabeza; de mala gana dejando mi destino de las compras en las manos expertas de Jake.

“¿Tienen algo en mente?” él ve a Christian y nos entrega a cada uno una copa de champan. Obviamente muy bien entrenado para preguntar si tenemos el presupuesto en mente, así que parafrasea la pregunta en una forma inocua.

Christian se voltea hacia a mí, acariciándose la barbilla pensativamente con su pulgar y dedo índice, sus ojos bailando con el humor que su sonrisa malvada confirma, “Hhhmmm… algo costoso creo” él saborea la palabra costoso, sabiendo que tan incómoda me hace sentir todo este dinero brillante, mi rubor inundando mis mejillas con puntos brillantes de color rosa.

Eso no detiene a Christian de que ría ante mi incomodidad, guiñándole un ojo a Jake que luce positivamente radiante – probablemente una combinación de un presupuesto no existente y la atención juguetona de Christian.

Incluso los hombres gay sucumben a los encantos de Christian.

Sigo a Jake mientras él frota sus manos con regocijo a uno de las dos sillones de oreja que lucen cómodos, lanzándole a Christian una expresión de la mantequilla-no-se-va-a-derretir-en-su-boca, una mirada asesina por encima de mi hombro.

Mientras tomamos nuestros asientos, Jake se alborota alrededor de las vitrinas, sacando varias bandejas de joyas exquisitas, luego las desliza sobre el mostrador en frente de nosotros. Cuando él está satisfecho con su selección se une a nosotros en el extremo opuesto de la barra y empieza su arenga.

Él no tiene un solo cabello destacado fuera de lugar, su traje hecho a la medida, incluso pasada la media noche – es de primera. Habla con una autoridad fácil y clara que debo admitir me tiene atraída a pesar de mí misma.

La selección es un poco desalentadora, filas y filas de joyas, bellas y brillantes que deben ser el sueño de cada chica, excepto el mío. Simplemente me siento fuera de lugar, como una falsificación. Medio esperaba que él se convirtiera en una de esas personas de ventas que algunas veces te encuentras en las tiendas de gama alta que te desecha si tu atuendo no combina con el mínimo de cuatro diseñadores.

Creo que mi falta de entusiasmo pica en su radar mientras pone una bandeja en el mostrador y se encuentra con mi mirada sin brillo, “Sra. Grey, tendrás que besar a muchas ranas antes de encontrar a tu príncipe”

Frunzo el ceño, no muy segura de a donde él va con esta analogía. ¡Yo tengo mi príncipe! Echando un vistazo hacia Christian le aprieto la rodilla, encantada de tener a este hombre impresionante para mí.

Jake me destella sus dientes súper blancos, increíblemente bien, “Lo que estoy diciendo es que no se desanime, cuando usted vea la pieza correcta, lo sabrá. La joya la encuentra a usted”

Christian ve nuestro intercambio sin ocultar su regocijo, sentándose en su silla con su brazo puesto sobre la parte posterior del mío y su tobillo descansando casualmente en su rodilla, con un comentario frustrante de “no es lo suficientemente costoso” suscitando algunas puestas de ojo en blanco de mi parte.

Torturador, pienso, casi gruñendo hacia él.

Preparándome para lo que podría ser una larga noche, dirijo mi atención de vuelta a Jake. La riqueza de Christian nunca ha sentado bien conmigo pero, reconozco que voy a tener que crecer en el papel de la Sra. Grey en todos los aspectos.

Jake me pasa otra bandeja, esta con gargantillas de perlas y de repente mi interés se despierta. Sentándome, dejo que mis dedos se paseen por las orbes cremosas e incandescentes, algunos tonos sutiles de amarillo, otras blancas e incluso color rosa. Jake está divagando sobre como las perlas siempre deben hacer juego con el tono de piel de las mujeres pero, estoy muy perdida en la luminosidad hermosa, en como el brillo del arcoíris es sólo visible desde ciertos ángulos, como para prestar atención.

En mi mano sostengo una gargantilla de dos hebras, unido en cada pulgada por un cordón doble de diamante. Vislumbro una parte de su precio, unos míseros $5000.00, definitivamente no es algo con lo que Christian vaya a conformarse.

“Me gusta la idea de las perlas nena, se adaptan a ti pero, creo que podemos hacerlo mejor que eso” Confirmando exactamente lo que pensé, él aumenta su desafío a Jake, ni por un solo momento disuadido por mi encogimiento consiente.

De repente, Jake jadea, luego chilla no muy diferente a una chica adolescente en un concierto de One Direction “¡Oh! ¡Tengo justo la joya!” se escabulle a una sección de solo personal  de la tienda, casi saltando de emoción.

Yo río y Christian pone sus ojos en blanco en una forma de “Dios-ayúdanos”, uniéndose a mí con la sonrisa tranquila. Cuando miro de nuevo a las perlas bonitas él se inclina más hacia a mí, “Sabes” empieza, su timbre de voz rico y bajo, los labios casi tocando mi oreja. “Las perlas pueden ser muy útiles en la habitación”

No es que tenga una idea de lo que quiere decir pero, sus palabras flechan directamente en mi sexo, provocando un delicioso espasmo. Mi cuerpo completo se estremece en respuesta; mis pezones se endurecen, luego sobresalen a través de la tela fina de mi camiseta, la prisa del calor del norte trayendo un rubor aturdido a mi rostro.

Los ojos color plata de Christian caen lejos de mi mirada, su enfoque de laser dirigido a mi pecho mientras su boca se curva con satisfacción propia. Como si fuera incapaz de evitarlo, él roza con la yema de su dedo pulgar la punta prominente de mi pezón, su profundo gemido sin hacer nada para facilitar el malestar y ganas repentinas que tengo por él.

Tomo una respiración sorprendida de un soplo, mis sentidos intensificados por el hecho de que Jake podría aparecer en cualquier momento.”¡Sr. Grey! ¡Compórtate!” mi susurro suave desmiente la advertencia amistosa.

Sin tomar en cuenta nada de mi regaño, se acerca de nuevo, “¿Recuerdas las bolas plateadas?” su ceño travieso y presumido destacando su mirada encapuchada.

Con ojos saltones, asiento con la cabeza, mordiendo mi labio con mis dientes, moviendo mis ojos de Christian al lugar de donde espero que Jake salga.

“Tienes la oportunidad de obtener perlas más grandes que hagan lo mismo. Creo que eso y una cadena larga para atar tus muñecas van a ser mi próxima compra” Mi pulso está acercándose al límite con cada palabra diabólica, calentando mi sangre y mojando mis bragas.

“¿Sabes qué tan caliente te verás luciendo solo perlas? Goteando desde tus orejas, alrededor de tu cuello” suavemente tira del lóbulo de mi oreja, luego arrastra su dedo índice a lo largo de mi cuello, luego lo deja llegar hasta mis senos, la demostración dejándome con respiraciones duras. “Atando tus manos… dentro de ti?”

¡Santa madre! ¿Vamos a empezar a jugar de nuevo?

Justo cuando me hago una idea completa y grafica él se vuelve a sentar, alertado por el acercamiento de Jake, quien regresa saltando interactivo. Christian juega a lucir imperturbable como el verdadero maestro del control que es, la única pista es una mano casual cubriéndolo sobre su tenso regazo.

Yo, por otro lado, no soy tan afortunada. Aparte de mi rubor escarlata también tengo que ganar el control de mi corazón acelerado y jadeo poco profundo. Balbuceo, cubriéndolo con una tos débil, cuando la mirada de Jake se ve afectada ante lo que ve de mi. “Estoy bien”, digo débilmente, “¿Me puedes dar un vaso de aguar por favor?”

Christian – el pícaro; está tiernamente dándome palmadas en la espalda; su falsa preocupación apenas enmascarando su diversión. Por eso, le doy mi mejor mirada furiosa, entrecerrando los ojos con hostilidad. Tratando de contener su risa, levanta ambos manos en señal de rendición, demasiado adorable para estar enojada con él.

Un poco más compuesta y tranquila, tomo el vaso de agua que Jake me da con una sonrisa de agradecimiento. Él espera a que termine de beber pero, está impaciente por compartir lo que ha encontrado, incapaz de volver a sentarse él salta de un pie a otro. En el momento en que pongo el vaso vacio en el mostrador él saca una caja de firma de terciopelo azul, abriendo la tapa con alarde para revelar el tesoro en su interior.

Christian y yo suspiramos al unísono, ¡Ooh, la joya me encontró! “Es magnífica” pronuncio en reverencia sin aliento.

Christian es rápido en ponerse de acuerdo cuando Jake la levanta fuera de la caja para que yo lo sostenga. La doble hilera de perlas es de color blanco brillante, cada perla alternada con un par de diamantes, luego se entrecruza consigo misma para formar un juego de diamante. El resplandor de las perlas y el brillo de los diamantes le dan una sensación antigua muy sutil, una mirada elegante que me encanta. Me encanta que voy a estar igual de cómoda usándolo con jeans como con algo formal.

Muy complacida consigo mismo y mirando a la pieza con una admiración Jake hace su camino alrededor del mostrador, “Déjeme probársela Sra. Grey”

Ya sea que se trate de su naturaleza posesiva o de su afán por poner sus manos sobre mí, Christian no le permite a él la oportunidad, “Permíteme” su tono firme pero sensual; él está de pie y detrás de mí en un movimiento rápido, ya arreglando mi cabello sobre mi hombro para tener un mejor acceso a mi cuello.

El toque ligero de sus dedos hábiles sobre mi cabello y en mi cuello, asegurando el broche delicado envía una corriente que surge a través de mi, haciéndome hiperconsciente de incluso el movimiento más pequeño de sus manos – cada pequeño cabello en mi cuerpo erizado por su atención.

Él pasa la parte posterior de su nudillo sobre mi piel de gallina mientras clava su mirada en la mía, reflejada en el espejo frente a mí, “Muy preciosa” sus palabras roncas dejándome preguntándome si se refiere al mí o a la gargantilla, también el espejo está trayendo de vuelta algunos recuerdos muy tórridos.

Mi mano revolotea en mi cuello para tocar las perlas tanto como para tratar de mantener mi decoro vacilante; ya mis labios están abiertos para acomodar mi respiración pesada.

Todo con Christian es un intercambio sexual.

“La llevamos” sin pestañear ante la etiqueta del precio de $23.000.00. Desliza su tarjeta de crédito a través del mostrador sin romper nuestro contacto visual, “No hay necesidad de envolverla, estamos en un apuro”

¿Lo estamos?

“Muy bien Sr. Grey” con una gran sonrisa sale corriendo para finalizar la transacción.

Parpadeando a lo lejos mi sorpresa, Christian se inclina hacia delante, hablando en voz baja, justo al lado de mi oído, “Vamos a la villa donde puedo follarte usando nada más esa gargantilla”

¡Si, por favor!

Muerdo mi labio, viéndolo a través de mis pestañas. En respuesta él levanta una ceja e inclina su cabeza a un lado, como si estuviera leyendo mi mente, pregunta, “¿La villa es demasiado lejos para ti Sra. Grey?” su sonrisa arrogante demasiado conocedora.

No tiene sentido ser tímida ahora. Lentamente, deliberadamente asiento con la cabeza, mis ojos de repente demasiado brillantes con anticipación.

Él toma mi mano y me arrastra fuera de la silla. Después de firmar y de recoger su tarjeta en el camino, le da unas gracias efímeras a Jake cuando salimos de la tienda en un apuro. Afuera se detiene para echar un vistazo de arriba hacia abajo a los pasillos, para luego decidir una dirección. Una vez tomada la decisión, nos dirige a la izquierda, sus dedos aun entrelazados con los míos mientras nuestro equipo de seguridad corretea detrás de nosotros, obviamente sin estar preparados para el cambio de planes.

Tres tiendas más abajo, cruza a la izquierda hacia un pasaje que conduce a los baños públicos.

¡Oh mi Dios! Ahora que es realidad me siento un poco nerviosa.

Caminando rápidamente pasa el baño de damas, luego el de caballeros, y me pregunto a donde está yendo. La próxima puerta tiene una placa dorada donde se ve a un bebe con una botella de tetero; esta es la puerta que hace que Christian se detenga; mirando más allá de mí, mirando a los ojos a Taylor para pasarle un mensaje telepático. Junto con Brandon ellos voltean sus espaldas para mirar el pasillo.

Presionando hacia abajo la manilla, ambos estamos un poco sorprendidos de que no esté cerrada, mi risa nerviosa resuena piadosamente en el espacio vacío. Sin preámbulos, Christian me insta a través de la puerta luego la cierra detrás de nosotros. Cuando él hace una revisión rápida del techo, me doy cuenta de que está comprobando si hay cámaras de seguridad.

¡Bien pensado Sr. Grey!

La pequeña habitación es de tres metros cuadrados; el interruptor de la luz es un regulador, haciéndola extrañamente romántica, considerando su uso. De un lado hay un mostrador de mármol con espejo, del otro lado un sofá lujoso. Incluso el baño para bebes en el Bellagio se viste de gala al más puro estilo italiano, los murales de edad representan una orquídea en un día soleado.

Él voltea con su expresión depredadora hacia mí, sus ojos brillando oscuramente con su intento carnal, “Anastasia” simplemente escucharlo decir mi nombre tiene a mi sangre acumulándose abajo, “¿Te acuerdas en tu investigación de que un Dominante por lo general le pone un collar a su sumisa como prueba de que ella le pertenece?”

Con ojos saltones, sacudo mi cabeza en señal de sí, mi corazón bombeando un pulso tartamudo mientras mis dedos instintivamente van a mi garganta, poniéndola en la gargantilla, su collar. ¿Es eso que lo que le está avivando su pasión por mí en este momento?

Él ve la pregunta en mis ojos, su boca se tuerce en una sonrisa maliciosa, una sola exigencia disparándose de su lengua de plata “Desvístete”

No queda nada del Christian juguetón, estoy enfrentada a un hombre con una misión sensual desde ya dura, él ajusta su miembro en sus pantalones.

Fijada por su orden amorosa, inhalo bruscamente, luego tiro de mi camiseta sobre mi cabeza, arrojándola al sofá. Agradecida por la elección de zapatos de tacón de gatita, me los quito. Disfruto de cómo sus ojos viajan junto con mis manos bajando por mi cuerpo, mientras lentamente me desajusto los botones de mis jeans.

Una vibración rápida y excesiva me deja con un sujetador blanco y una tanga diminuta a juego y por supuesto la gargantilla de perlas que empezó toda esta escena erótica. El retumbe de agradecimiento reverberante desde su pecho habla de su necesidad de tocarme pero se contiene, en su lugar rota un dedo en el aire.

Entendiendo su gesto, acomodo hacia atrás mi cabello,  inclinando la cabeza y le regalo un destello de una sonrisa confiada y sexy, luego giro sobre mis talones, pendiente de sacudir mis caderas en un espectáculo juguetón. Con mi espalda hacia él, me asomo por encima de mi hombro para verlo, empujando hacia abajo por mis brazos los tirantes del sujetador para que cuelgue tentadoramente libre.

Hundiendo mis dientes en la curva de mi labio inferior observo su mirada clavada, parpados creciendo y cargados con deseo. Llevo mis manos hacia atrás y desabrocho el sujetador y lo dejo revolotear en el suelo, luego completo mi vuelta para estar cara a cara con él de nuevo. Con las manos en mis caderas, pongo mis ojos de ven-acá y sonrisa de follame, retándolo a unirse a mí.

Hombre, ¡es divertido jugar con él en su propio juego de provocaciones!

Él lame sus labios, frotando su pulgar sobre los dedos a medida que habla, su voz es un tono ronco y áspero, “Quédate con las tangas puestas” una sola zancada sinuosa lo sitúa justo a mi lado, sus manos deslizándose por debajo de las tiras de mi tanga, agarra una nalga en cada mano, empujándose hacia a mí.

Gimo, mi cuerpo sobrecalentándose mientras presiono mis senos contra su pecho duro y plano. Nuestros labios apenas separados, respirado el aire del otro, por ahora capaces de continuar con nuestras provocaciones tortuosas y excitantes.

En un movimiento fluido, me levanta sobre el mostrador, abriendo mis piernas con sus caderas. Su mano se extiende entre nosotros, metiéndose bajo el endeble triangulo de encaje cubriendo mi sexo, ahora cubierto con su mano. Tirando hacia arriba suavemente las tiras de tela entre mis labios hinchados, capturando adentro mi clítoris.

Dejo salir un silbido de éxtasis, preparándome con mis palmas planas sobre la superficie fría de mármol. Tomando placer por mi reacción él empieza con un ritmo – remolcador, relajado, remolcador, relajado, luego agrega otro instrumento a su sinfonía erógena, chupando fuerte mi pezón con su boca caliente.

Maúllo, mis respiraciones superficiales vienen rápido y duro. Cuando él siente los músculos de mis piernas ponerse rígidos, él livianamente pellizca el brote sensible en los pliegues de mi tanga, frotando las yemas de sus dedos juntos. Con la cabeza hacia atrás, llego al clímax duro, con un grito irregular y chillo su nombre.

Sin siquiera darme cuenta de que él se ha liberado de sus pantalones y bóxers, simplemente moviendo mi tanga a un lado, mi cuerpo se sacude cuando frota la cabeza de su erección sobre mi piel sensibilizada, acumulando mi humedad como lubricante luego se sumerge en mi interior.

“¡Mierda! ¡Tan caliente!” se las arregla para decir, luego empieza a moverse y encuentra mi boca. Con la misma ferocidad de sus caderas demoledoras él saquea mi boca, chupando y lamiendo con energía salvaje. Enrosco mis piernas a su alrededor, apretándolo más profundo mientras incrementa su ritmo.

Al borde del clímax, él agarra mi garganta, su mano horquillando mi cuello como si la sensación de las hebras ajustadas lo estuviera estimulando. Su espectáculo de posesión es tan conmovedor que empiezo a apretar un nuevo orgasmo, nuestros cuerpos en sintonía mientras alcanzamos nuestro crescendo juntos.

Abrazándome fuerte, esperamos a que la calma llegue, me llegue – toda desnuda y Christian completamente vestido excepto por la abertura de sus pantalones. “Gracias” digo en voz baja, no estoy segura de que pero sabiendo que estoy agradecida por muchas cosas en estos momentos.

Alejándome de nuestro abrazo, él busca en mi rostro sin la sonrisa que estaba esperando ver en sus ojos, “¿Qué pasa?” mi resplandor se está derritiendo rápidamente.

Él pestañea, acunando mi rostro, “No esperaba sentirme de esta forma” me doy cuenta de que la emoción que veo en él, es de shock.

“¿De qué forma?” pregunto, realmente perpleja.

“Nunca le puse collar a una sumisa, nunca pensé que lo necesitaba pero, viéndolo en ti…”

De nuevo mis dedos encuentran las perlas, “Pero, esto no es un collar” digo sin convicción, sin estar segura de a dónde se dirige esta conversación.

Sonríe tímidamente, con la sonrisa que adoro, “Lo sé y temprano cuando hablamos de la cosa del Dominante/Sumisa yo simplemente te estaba poniendo una carnada pero, una vez que tuve la imagen en mi cabeza, Yo…” él se tambalea dejando caer la sonrisa, luce incierto, “Ahora, es todo lo que veo. Supongo que me he obsesionado en el simbolismo detrás de ello” por un momento él permanece quieto, pensando, “¿Me odiarías si te digo que me encanta?”

Me río, un sonido tintineante que suena a través del pequeño baño, “No, por supuesto que no. Me encanta ser tuya” pongo mis brazos alrededor de su cuello, entrelazando mis dedos.

Debo admitir que cuando leí por primera vez sobre ello, me asusté. Que te pongan un collar parecía tan bestial, incluso cruel pero, esto es diferente, es como un anillo de bodas para mi cuello.

“Gracias por la gargantilla, es hermosa Christian” después de un beso rápido en la mejilla, él está sonriendo radiante de nuevo.

“De nada Sra. Grey. Parece un beneficio para ambos” Rey de la subestimación él guiña, aun sonriendo él frota mis brazos con sus manos.

Es mi turno de ser seria, por un momento dejo caer la mirada, poniendo a prueba el peso de mis palabras antes de hablarlas, “Tengo algo para ti también”

Como mi expresión es sombría, él la imita pero el brillo en sus ojos es inconfundible, diciéndome que está ansioso por mi regalo, “¿En serio?”

Dejo salir un aliento a través del circulo de mi boca, obteniendo valor, “Cuando Chris nació sabes que José fue nombrado como el padre en su certificado de nacimiento” me asomo para verlo, esperando su reacción.

Cuando el asiente con la cabeza, continuo, “Quiero que lo cambiemos, ya sabes oficialmente, decir la verdad y así Chris pueda llevar tu apellido”

Él traga un pedazo de aire, luego me recoge en sus brazos, “Me gustaría eso. Mucho” el sentimiento de su declaración es palpable y me alegra el corazón.

Aun sosteniéndome, se aclara la garganta, “Nena, hay solo una cosa y no sé cómo se me pudo haber pasado por alto hasta ahora pero, ¿sabes que falsificar un documento oficial es un delito?”

Link para el capitulo 29

 

19 thoughts on “Capitulo 28

  1. fanny rebellon says:

    Cristian siempre es y sera especial, y es admirable el poder que da el dinero, no lo es todo en la vida, pero como ayuda, me encanta el capitulo, sobre todo porque Ambos son mas maduros, se entienden mejor, es genial gracias Monique y gracias Kereny por tu traducción, ese es tu regalo semanal madre un beso.

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  2. kasleal says:

    Cada vez mejor como me gustaría leer dos capítulos seguidos

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  3. Janitzia Berrido says:

    Ja,ja,ja,ja…Como si lo del acta de nacimiento fuera algún problema que no pueda solucionar nuestro Magic Grey. Eso es percata minuta para él. Cada vez me encanta más y me fascinó cuando le explicó a Ana lo de hacerle regalos, es que es su forma de decirle TE AMO y Ana ya tiene que superarlo, dejarse llevar y simplemente disfrutarlo sin complicarse. Creo que ya está aprendiendo. Divino, divino el capítulo, como siempre. Me dejan esperando el siguiente. GRACIAS, GRACIAS Monique y Kere!!!Las admiro!!!!

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  4. Anama says:

    Hola cada cuanto actualizan ??? esta super interesante la historia agradezco la ayuda que me puedan brindar

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  5. cora says:

    hola me gustaria saber cuando publicaras mas capitulos en espanol estoy fascinada por la historia …….. De verdad excelente trabajo

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  6. cora says:

    hola hoy si vas a publicar mas capitulos

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  7. cora says:

    hoy podras publicar mss capitulos

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  8. Martha Liliana says:

    Que sueño de hombre!!!!!!!!!!!!!!!!! me requete encanta esta historia, gracias por tu gran esfuerzo KerebC

    Liked by 1 person

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