Capitulo 29

Pánico voltea mi estomago. Desenredándome de nuestro abrazo delicioso post- coital, me quedo mirando a Christian, no segura de haber oído correctamente. ¿Irrumpí la ley? Mi subconsciente pone sus manos empuñadas en sus caderas, sus labios fruncidos con desaprobación. “¿Qué quieres decir?” con los ojos abiertos por el shock, espero que lo aclare.

“Nena”, él luce desconcertado, como si esperara que yo entienda. “Tu sabias quién era el padre pero hiciste una declaración consciente y falsa en un documento oficial.” Estoy aliviada de que no hay un rastro de recriminación en su tono pero de ninguna manera lo hace exorcizar la sombra de miedo que avanza poco a poco su camino en mi mente.

Aparte de exceder el límite de velocidad en muy raras ocasiones, nunca he roto ninguna ley. “¿Podría ir a la cárcel?” Seguro que no, pienso. No por algo tan trivial, pero necesito desesperadamente eliminar la posibilidad con el fin de aclarar mi mente nublada.

Christian se ríe, luego abruptamente se traga su diversión cuando ve el temor en mi rostro, “No nena, no lo creo. A menos que sea en una escala muy grande y te hayas beneficiado de ello de alguna manera” él acaricia mi cabello, su confianza tranquila frotándose sobre mí.

Mi cuerpo completo se pone flácido con el aliento de desahogo que exhalo. Antes de que pueda evitarlo me disculpo, “Lo siento. Una vez más” apartando la mirada para ocultar el rubor inevitable de vergüenza mientras la realización de mi estupidez por lo visto sin fin comienza de nuevo.

Su forma repentinamente rígida capta mi atención, forzándome a subir mi mirada a la suya de acero. Me pongo rígida ante la vista de su boca hacia abajo. La severa advertencia en su rostro es suficiente, su mensaje silencioso alto y claro.

Sé que él quiere que deje ir la culpa, pero ¿Cómo puedo hacerlo? A donde a quiera que miro, veo los resultados de mi insensatez. Si no me puedo disculpar – no es que crea que tenga mucho peso ahora – todo lo que me queda es la humillación derivada de mi descuido.

Como siempre perceptivo, me sujeta de la caída abatida de mis hombros, “Tú hiciste lo que sentías que tenias que hacer, sé que lo hiciste con alguna noción equivocada de protegerme pero ambos cargamos con la carga compartida de culpa en lo que a esto se refiere. ¿Vamos a lidiar con ello y ver que podemos arreglar?”

Lo dice como una pregunta, ansioso de solicitar mi cooperación. Estoy tan agradecida por su capacidad infinita de perdón, especialmente en lo que se refiere a mí. ¿Quién sabe que más aparecerá en el futuro? Cada vez que pienso que hemos alcanzado el final de mi lista vergonzosa de las equivocaciones, nos tropezamos con otra cosa, es deprimente.

Asiento con la cabeza, mis ojos color azul bebe malhumorados. “Está bien” Como siempre estoy superada por él. Tan viciado y sin embargo tan perfecto, perfecto para mí en todos los sentidos. Abrazándolo de cerca, me rio a través de mis lagrimas poco profundas, todavía estoy desnuda con él, aun dentro de mí.

Vergonzoso mira hacia abajo, al lugar donde nuestros cuerpos están unidos. Con una sonrisa torcida se encoge de hombros, imperturbable, “Te dije que nunca podía tener suficiente de ti” lo siento contraerse dentro de mí y jadeo; a pesar de nuestra pasión compartida hace unos momentos él aún está solido.

Divirtiéndose tumultuosamente de mi reacción estupefacta, él levanta una ceja salaz pero se retira con una promesa intima susurrada, “Más tarde”

Me ayuda a bajar del mostrador y me pasa los distintos trozos de ropa desechada, todo el rato viéndome como un hombre hambriento haría a un filete suculento. “¿No tienes vergüenza?” bromeo, tratando como puedo suprimir la floración del rubor corporal que se derramo sobre mi piel.

Sonriendo maliciosamente contesta, “No en lo que se refiere a ti nena”  para probar su punto, su mirada se intensifica, enviando escalofríos corriendo por mi espina dorsal. No por primera vez me pregunto si es posible poder follar hasta morir.

Me pongo más roja cuando nos encontramos de nuevo con Taylor y Brandon; ellos deben saber exactamente lo que hemos estado haciendo. Manteniendo mi cabeza baja, intentando de evitarlos mientras regresamos en nuestro camino a la villa.

De regreso en la villa compartimos una ducha y luego, Christian me lleva a la cama. Con una lentitud punzante e intensa que deja a mi corazón dolorido con afecto por él. Me hace el amor. El último pensamiento que tengo antes de dormir es que no podía haber tenido una mejor luna de miel o un mejor esposo.

Debido a nuestras aventuras nocturnas, nos quedamos dormidos, algo de lo que Christian, al menos, no es nunca culpable. Con sólo unos minutos de sobra después de nuestro frenesí de hacer las maletas, nos encontramos con Chris y nuestros padres para el vuelo de vuelta a casa. Por mucho que he disfrutado de nuestro tiempo a solas he extrañado a mi pequeño niño desesperadamente y estoy dispuesta a pasar algún tiempo de calidad con él.

Después de abrazar a mis padres, luchando por no mostrar como el abrazo lloroso de mi mamá me afecta, los dejamos a ella y a Bob en el terminal de vuelos nacionales en el salón de primera clase – cortesía de mi generoso marido – antes de dirigirnos al jet de Grey Enterprises.

Ya vi a mi papá fuera del hotel. Ray decidió disfrutar del paisaje así que ha rentado un automóvil para conducir de regreso a Montesano. De antemano  me hizo prometerle que iría a visitarlo pronto. En el agarre apretado de su abrazo sentí su amor junto con su perdón y puso a mi mente en tranquilidad, al menos en cuanto a la base de nuestra relación se refiere.

En el breve viaje al aeropuerto Christian revisa su e-mail. Una tarea que estuvo muy descuidada en los últimos días. Mi cabeza gira hacia él, ojos grandes y reprendiéndolo cuando lo escucho maldecir a su teléfono en voz baja. Los niños son como esponjas, no quiero que el vocabulario de Chris se desarrolle tan colorido como puede ser el se Christian.

Él lo recuerda y toca sus labios con sus dedos, “¡Quise decir pato!”

Su cara, asustada y arrepentida junto con su palabra en sustitución, me hace reír. ¡Pato en efecto!

Me pregunto si es relacionado al trabajo o a la amenaza. Lo miro, esperando que me explique que lo ha irritado. Nuestra amenaza sin rostro esta ahora constantemente molestando a mi mente, como un dedo rígido metiéndose conmigo persistentemente buscando atención. Dejando nuestra burbuja de felicidad atrás ha agudizado mi enfoque en lo feo que se avecina de nuevo.

“Lo siento nena” dice cuando me captura mirándolo expectante. “Ross” sostiene el teléfono móvil. “La historia de nuestra boda ha salido a la luz y está en todos lados. Estaba esperando que las publicaciones pequeñas no la tuvieran hasta mañana pero supongo que la noticia del “Primer amor del magnate de los negocios y editoriales, en su segunda oportunidad” es un chisme muy grande para no salpicar.” Hace un par de comillas al aire, burlándose de los titulares de los periódicos.

Me quejo, odio el alboroto de los medios que rodean todo lo que hace Christian. Si los reporteros no fueran tan insistentes y desagradables sería más fácil manejarlo pero, todos dicen y hacen casi lo que sea para conseguir que reacciones por lo que sea. Me da terror moverme a través de sus viciosas luces multitudinarias de flash intermitentes.

Esperemos que no nos estén esperando de vuelta tan pronto después de la boda, o ese es el plan por lo menos. Christian quería correr la historia poco después de la boda, así podíamos regresar a escondidas a Seattle mientras que todo el mundo suponía que aun estábamos de luna de miel. Otra razón del porque el Bellagio es tan grandioso, puedes contar con su discreción.

En el avión me concentro en mantener mi mente alejada de los reporteros y de los peligros inminentes, en su lugar centrándome en Chris. Escuchamos y reímos cuando él nos cuenta a Christian y a mí sobre el mini golf y toda la comida chatarra que le ha sido permitida comer, consentido por sus súper indulgentes abuelos y una tía muy adorable. Sonrío sabiendo que voy a tener que ser un poco creativa con su comida esta próxima semana.

“¿Mía también se quedará en nuestra casa?” pregunta, sonriendo mientras ella menea los dedos juguetonamente desde el otro lado del pasillo.

“No cariño, Mía tiene su propia casa pero estoy segura de que ella nos visitará y la veremos cuando nos reunamos con la familia en casa de la abuela Grace y el abuelo Carrick”

Su cara se desvanece, “¿Por qué no se puede quedar con nosotros?” su voz balbuceando y adquiere ese tono quejumbroso que garantiza volver locos incluso a los padres más sanos.

A pesar de que es molesto, no es serio pero la cara de Christian es una imagen de horror, es la primera vez que él ha sido testigo de algo más a parte de lo que es el niño modelo que Chris ha sido hasta ahora. Suprimo las ganas de reír y agarro el rostro de mi pequeño niño en mis manos, “Amiguito, sé que ha sido una gran diversión haber compartido con Mía y con el abuelo y la abuela pero tal como la abue y el abue en Savannah, ellos viven en sus propias casa. Tendremos citas para jugar con ellos cada vez que podamos”

Me mira, sus ojos grandes y brillantes con lágrimas, su labio inferior tembloroso. Desde el borde de mi visión veo a Christian mirándonos, absorbiendo la escena – ansioso de empaparse de algunas habilidades de crianza de los hijos. Él no es normalmente un niño sensible, por lo general una explicación como esa lo calmaría de una vez pero sospecho que algo más está cociéndose aquí. Con la visión única que la maternidad puede dar, me doy cuenta que a pesar de haber disfrutado con su nueva familia extensa, hay unos grandes cambios en su joven vida últimamente – esto es una llamada de atención y de una promesa tranquilizadora.

Cuando la primera lágrima se derrama por su mejilla, Christian lo levanta y lo lleva sobre su regazo. “Hey campeón, no llores. Veremos tanto a Mía que te hartarás de ella” él le sonríe a Chris cuyas lagrimas se convierten en grandes sollozos. Pateando con sus piernas, protestando su lugar en el regazo de Christian él pone sus brazos hacia a mí, su mirada suplicante solo agravando el corazón desgarrado a la vista.

Desconcertado, Christian lo deja ir y lo recibo con mis brazos abiertos, presionando su rostro triste en el hueco de mi cuello. Veo la expresión aturdida de Christian que tiene un toque de tristeza; estoy segura de que se siente rechazado.

Mi mano libre la estiro para agarrar la de él, apretándola suavemente mientras trato de transmitir con una mirada que él no debería sentirse excluido. Algunas veces tú simplemente necesitas a tu mami. Chris está loco por su nuevo papá y emocionado de tenerlo en su vida pero, yo he sido su fuente de amor y confortamiento por tanto tiempo, que va a tomar algo de tiempo en que él aprenda a confiar en Christian de la misma manera.

El ceño fruncido preocupado de Christian permanece mientras acurruco a Chris haciendo sonidos relajantes para que él los escuche. Cuando está calmado de nuevo, lo mantengo cerca, hablándole en voz baja al oído. “Sé que muchas cosas has cambiado amiguito. Tenemos un nuevo papi, nuevos abuelos, una nueva casa; mami a veces está a solas con papi. Todas estas cosas son grandes y nuevas y tal vez dan un poco de miedo pero en lugar de que solo yo te quiera, tú también tienes a tu papi ahora. Quiero que sepas que te amamos mucho. Incluso si las cosas están cambiando, nuestro amor por ti nunca cambiará. Nosotros siempre estaremos allí para ayudarte a superar las cosas.”

Dejo que su cabello se deslice por mis dedos, dándole todo el tiempo que necesita para pensar en lo que he dicho. Su cuerpo tembloroso se aleja del mío, buscando en mi rostro, tal vez en su manera propia de confirmar la verdad de mis palabras. Le doy una sonrisa abierta.

Alentado por la confirmación, él recupera su carácter alegre. Se retuerce en mis brazos para zafarse, nos saluda con su mano sobre su hombro mientras aprovecha su última oportunidad de este viaje para disfrutar de sus abuelos y de los cariños de Mía.

Christian lo ve con lo que solo se puede denominar como melancolía. Entrelazando mis dedos con los suyos, intento detenerlo en su tren de pensamiento, “No lo tomes personal. Eso es lo que hacen los niños. Tan horrible como parece, ellos son pequeños seres extremadamente egoístas. Ellos quieren lo que quieren, como lo quieren, cuando lo quieren y no son lo suficientemente sabios para entender que puedan herir a alguien en el proceso”

Él asiente con la cabeza, aun nostálgico mientras mira fijamente a su hijo, que está siendo consentido ahora por las atenciones de su tía. “Él nos dejará un día” su timbre de voz bajo y cargado de emoción.

Trago fuerte, ante el rumbo muy oscuro que su mente ha tomado, otro ejemplo de que tan cerca su herida infantil se enrosca con su yo actual. “Lo hará” confirmo; no tiene ningún sentido negar lo inevitable. “Pero si hacemos nuestro trabajo como padres adecuadamente, él será feliz. Su vida estará llena de relaciones saludables y significativas que nos incluirán a nosotros. Incluso su propia familia. No te pierdas del placer de tenerlo en tu vida ahora porque estás demasiado preocupado por lo que va a pasar en el futuro”

Finalmente su mirada busca a la mía, “Tienes razón. Es que…, yo quiero lo que tú tienes con él”

Más palabras que terminan siendo golpes en mi instinto emocional pero hago un esfuerzo por no hacer una mueca – esto no es sobre mí. “En primer lugar una madre es algo muy especial para un niño pequeño. No importa que tanto ame el niño a su padre, habrá momentos en los que su mamá será suficiente. Pregúntale a cualquier padre.” Sonrío con una sonrisa torcida, pensando en todas las veces que he tenido que tenido que remendar las rodillas peladas y besar su cabeza golpeada.

“En segundo lugar, y puede que no sepas esto pero, tú has dado pasos increíbles con él. Él te adora y más importante él confía en ti pero como en cualquier relación necesitas tiempo. Tiempo para conocerse entre ustedes. En poco tiempo veras como te va a preferir a ti y lentamente, a medida que vaya creciendo, tú te convertirás en quien su aprobación va a significar el mundo para él” Presiono nuestras manos unidas contra mi mejilla.

Mi preciso esposo me da una sonrisa tímida, haciendo que mi vientre se ponga al revés. “Guao Sra. Grey muy perspicaz. Gracias. Tal vez deberías abandonar la escritura y convertirte en un psicólogo infantil” a través de su ligereza puedo ver su gratitud; muestra que tan atormentando estaba por esto.

Le doy un golpe en su brazo, aliviada de estar en un terreno más seguro de nuevo. “¡No puedo hacer eso! ¡Ya he gastado mi adelanto! ¿Y qué hará Julie Logan con su tiempo?”

Él se ríe, mirándome con un amor tan cálido que siento un hormigueo, “Le encontraré algo para hacer” Descarta a Julie con un movimiento elegante de su muñeca. “Si la psicología no es lo tuyo, quizá, andar descalza y embarazada lo es” El cálido resplandor de amor se transforma en una sonrisa diabólica, imposiblemente guapo y un poco aterradora.

¡Pensé que habíamos acordado que esperar era lo mejor!

Balbuceo, debería saber ahora que él tiene la ventaja competitiva de las burlas. “Uhm… bueno” mis ojos dirigidos a mi regazo, me miro arreglar mi falda para ocultar la picadura del rubor en mis mejillas. “Creo que me quedo con la escritura, gracias” El tono indignado en mi acento me avergüenza un poco más.

Encuentro que la cara de Christian todavía es suave y con diversión pero poniéndose seria, “No estás pensando en echarte para atrás con tu promesa ¿no?”

Me volteo, así que lo enfrento con todo mi cuerpo, desconcertada por su inquietud. “No, no. No, en absoluto. Sólo pensé que habíamos acordado que íbamos a esperar”

Su pulgar acaricia rítmicamente mi mano, el movimiento manteniéndolo ocupado por un momento, luego habla “Lo hicimos” lo dice en una manera que me permite saber que un pero viene en camino. Me doy cuenta que le cuesta tragar. “Pero estoy muy ansioso para que esa espera llegue a su fin”

Dos cosas noto de inmediato. Está nervioso. La forma en como no me mira a los ojos, eligiendo mantenerlos centrados en nuestras manos unidas y que está siendo honesto y abierto en comunicarse conmigo a pesar de esos nervios. Nervios de los que sé que soy responsable en gran parte. De alguna manera debe preguntarse si huiré de nuevo.

Mi corazón se tambalea, quiero recompensar su honestidad pero el instinto me dice que mantenga abajo mis armas en relación con el bebe. El tono reverencial que usa cuando habla de la idea me da un indicio de lo mucho que quiere uno. Si el matrimonio se trata de compromiso voy a tener que resignarme a un bebe – más temprano que tarde.

Por ahora, la única concesión que estoy dispuesta a hacer solo ofrece una solución a corto plazo. “Gracias por ser honesto conmigo y puedo ver lo mucho que quieres esto pero, ¿podemos al menos esperar hasta que esta nube negra no este sobre nosotros nunca más?” Nuestra amenaza no es algo que quiero nombrar en la misma frase de nuestro futuro y un posible bebe.

“Buen punto, bien hecho Sra. Grey” su sonrisa compungida una capitulación muy reacia.

¡Uff!

Permanecemos en silencio por un minuto, cada uno luchando con la realidad de nuestro regreso al mundo real.

“¡Entonces, Julie Logan” Christian me da una mirada de reojo, midiendo mi reacción. La última vez que tuvimos esta conversación, peleamos.

Resoplo, recordando que contratarla era una muestra más de su carácter autoritario. “¿Qué pasa con Julie?” mi corazón me sorprende acelerando su ritmo. Tal vez estoy más emocionada por publicar mis libros de lo que creía.

Su sonrisa de respuesta me dice que él recuerda nuestra discusión. “¿Todavía estás preparada para trabajar con ella?”

“Sí. Absolutamente” apartando la mirada dejo que la idea de la portada del libro revolotee por mi mente. “De hecho, estoy muy emocionada” volteándome de nuevo lo encuentro encantado, levanta mi mano y me da un dulce beso en la parte posterior.

“Me alegro de oír eso Sra. Grey” como idiotas sonreímos el uno al otro. Un momento de felicidad completa, si tan solo pudiera embotellar las sonrisas.

“Entonces, ¿Cuándo quieres empezar?” su pulgar está de vuelta de nuevo, deslizándose sobre mi mano como si tuviera que mantener algún tipo de contacto físico conmigo.

Obtener una lectura de su rostro es tan difícil que prefiero devolverle la pregunta, “¿Cuándo quieres que empiece?” aleteo mis pestañas, haciendo mi mejor interpretación de una esposa respetuosa y obediente.

“Bien jugado Sra. Grey” su sonrisa es medio divertida, medio admirando. “Mientras que ella pueda venir hacia ti a Escala, no me importa. También tenemos que buscar alguien que ayude a Chris en clase o un tutor. No lo quiero que salga a la escuela bajo estas circunstancias.”

Mi humor altísimo se viene en picada, odio la idea de que seamos prisiones en Escala pero lo entiendo. Lo último que quiero en el mundo es que algo le pase a Chris. Solía ser mucho más arriesgada antes de que fuera madre. “Está bien” digo, intentando sonar alegre pero sintiéndome resignada a mi destino sin brillo.

Christian hace una doble pregunta, “¿Está bien? ¿No hay argumentos?” le da a su cabeza un movimiento de incredulidad, “Si hubiera sabido que la maternidad te haría tan conveniente, habría buscado embarazarte de inmediato”

Entrecierro mis ojos hacia él, “¡Eres un machista bruto!”

Esta vez se ríe en voz alta, “No te puedo decir que no nena. Bella e inteligente. ¿Qué más podría pedir un hombre?”

“Es mejor que recuerdes eso Sr. Grey” Le guiño el ojo y le planto un beso en su quijada.

Eso estuvo bastante bien, pienso –una conversación potencialmente viscosa que resulto muy bien.

Ambos tomamos un trago de nuestra agua embotellada, Christian aun riéndose para sí mismo. Cuando habla de nuevo sus rasgos están un poco más serios, algo en la sombra de sus ojos ardientes me dice que nos estamos dirigiendo a otra conversación con un campo minado. “Al ver que eso estuvo tan bien” sus palabras haciendo eco en mis sentimientos de hace un segundo mientras toma un respiro, “¿Bajo qué nombre vas a publicar tus libros?

¡Oh-Oh! ¿Hable demasiado pronto?

En la marchitez miro a sus ojos en búsqueda de pistas. En el pasado su posesividad me impidió distanciarme de él de alguna manera, especialmente por su nombre pero no puedo saber cómo se siente él respecto a esto. Al ver que el aplazamiento funcionó tan bien para él, decido que es mi curso de acción más seguro. “Debo admitir que no he pensado en ello. Obviamente lo iba a publicar bajo el nombre de Steele pero muchas cosas han cambiado en las últimas semanas”

No quiero ofrecerle usar mi nuevo nombre directamente, estoy curiosa por saber qué es lo que piensa sobre este asunto.

Me mira con ojos dudosos. “Estás jugando ese juego de nuevo Sra. Grey” Su tono severo se compensa con la curva divertida desigual de toda su boca. Atrapada no puedo hacer otra cosa que ceder ante el calor en mi rostro.

¡Él es un condenado demasiado observador para su propio bien!

Su respuesta no pudo haberme sorprendido más, “Si tú vas a publicar con tu nombre me gustaría que fuera Grey pero quiero que consideres usar un seudónimo. El anonimato es una cosa muy preciosa nena y no es como si viviéramos una vida de bajo perfil”

Impresionada admito, “Haces un buen caso Sr. Grey” Ese es su don, su talento especial. El estilo que estoy convencida lo ha hecho el éxito que es. Siempre encuentra un ángulo diferente, viendo a las cosas con una luz inusual. Respeto es solo otro sentimiento que puedo añadir a la cantidad de cosas maravillosas que siento por él. “Lo voy a pensar”

Me da una sonrisa enigmática luego aprieta mi rodilla y regresa su atención a su laptop. Haber estado alejado del trabajo debe haber cobrado su precio; ociosamente me pregunto cuántos fuegos están gritando por su ingenio agudo y si él está tan satisfecho con nuestra conversación sin dolor como yo.

Después de una respiración profunda abordo la terrible tarea de empezar el borrador del e-mail que me gustaría enviarle a José. Hay muchas cosas que quiero decir pero decido que sea algo sencillo. Me voy a mantener al margen de largas explicaciones incoherentes y voy directo al punto de pedir disculpas.

De: Anastasia Grey

Asunto: Desde hace mucho tiempo

Fecha: 27 de octubre 2016 11:15

Para: José Rodríguez

Querido José.

Espero que este e-mail te encuentre bien. Nunca tuve la oportunidad de disculparme; me gustaría hacerlo ahora. Te engañé sobre la razón por la cual Christian y yo nos separamos. Él nunca me echó por el embarazo; yo me fui porque estaba aterrada de decirle. Entiendo que tú nunca puedas encontrar en tu corazón perdonarme pero quiero que sepas que sé que fui egoísta, cruel y equivocada. Te use a ti y a tu afecto el cual apreciaba queridamente. Nosotros éramos amigos y abuse de esa amistad más allá de la resistencia. Lo siento – enteramente y sin reservas.

Puede que no estés consciente pero Christian y yo nos hemos reunido recientemente. Quería decírtelo personalmente. Espero que con el tiempo puedas dejar de lado el dolor que te cause.

Anastasia Grey. 

Con un aleteo inquieto de nervios, descanso mi mano sobre el brazo de Christian y le sostengo mi iPad. Él me mira y luego mira la pantalla. El descenso casi imperceptible de su boca es la única indicación de su disgusto. Sus ojos escanean el contenido, evaluando. El asentimiento firme de aprobación que obtengo puede ser descrito como confirmación pero estaría condenada si iba a discutir sobre esto. Tendrá que ser suficiente.

“Gracias” digo, un poco molesta de que me siento obligada a agradecerle por su consentimiento ante un e-mail que considero tan necesario como respirar. Una vez que he guardado el documento, cierro mi iPad, inquieta ahora. Yo realmente, realmente espero que no vayamos a encontrarnos con un montón de paparazi cuando nos bajemos del avión.

“¿Nena?” Christian me aleja de mis pensamientos de pelear con los paparazis para proteger a Chris.

Volteo mi cabeza para encontrarme con su mirada color plata, “¿Mmhh?”

Veo un destello de duda en sus ojos antes de que su férrea conservación propia la elimine, “He dispuesto que tus cosas en Savannah sean enviadas a Escala, ¿Qué quieres hacer con el apartamento?”

No puedo evitar esbozar una sonrisa, dándome cuenta de lo que se trataba su pequeño espectáculo de renuencia. Él me está preguntando que quiero hacer antes de que él lo haga. ¡Yay! Por supuesto que él envió nuestras cosas sin preguntar pero supongo que era lo correcto por hacer, así que el punto es discutible.

“Gracias Sr. Grey, muy eficiente de tu parte” él resopla, sabiendo que mi comentario es la lengua en la mejilla, el sarcasmo en burla presentado con una sonrisa dulce. “Supongo que tendré que alquilar o sub-alquilar. Voy a revisar las estipulaciones del contrato cuando lleguemos a casa y decidiré”

Una vez más observo esa vacilación fugaz, “Uhm. Si, ya lo he hecho. Vamos a terminar el contrato de arrendamiento. Ya le he dado instrucciones a los abogados para autorizar el pago de la multa”

¡Ay hombre!Así que él pregunto solo porque pensó que sabía cuál sería mi decisión. Parece que solo tengo la ilusión del libre albedrio.

Me enfado, “Pues bien, gracias por preguntar” Esta vez el sarcasmo es de todo menos amistoso mientras cruzo mis brazos sobre mi pecho, molesta y gruñona.

“Nena, no seas así. Era la cosa más evidente para hacer” Su inseguridad inherente en lo que se refiere a nuestra relación lo tiene agarrándome de la mano de nuevo, el contacto dándole consuelo en su incertidumbre.

¡Grr!

Angulo mi cuerpo hacia él, aplastando la rabia con un esfuerzo firme. “Puede que haya sido la cosa aparente por hacer pero preguntarme cuando ya tu habías hecho los arreglos parece…, parece…,” sacudo mi cabeza, tratando de encontrar las palabras que sean menos insultantes, inútiles y ridículas, cuando la frustración lanza mis manos al aire en manera de derrota.

Él abre su boca para hablar pero lo interrumpo cuando otro pensamiento me llega, “No te atrevas a darle vuelta a esto con tus palabras inteligentes. Vi tu vacilación, tu sabias exactamente como me sentiría al respecto pero lo hiciste de todas maneras, tal vez ahora solo recordando que se supone que me incluyas en esas decisiones.”

Cuenta a su favor que tiene la decencia de parecer avergonzado. Ya derritiéndome, opto por ver el lado positivo, al menos preguntó. Eso es un paso en la dirección correcta ¿no?

Con una habilidad inquietante él ve mi ablandamiento y va a matar, su técnica de distracción impecable y devastadora, mi ira olvidada ante la sonrisa HD,  “¿Tú crees que soy inteligente?”

¡Deossss!

Otra palmada en su brazo nos tiene disolviéndonos en risas; él apoya su cabeza en la mía. Con la frialdad desterrada me doy cuenta de que es más fácil para él disculparse y lo hace con tanta dulzura. “Lo siento nena” Su boca se curva en una línea autocritica, compungida “Estoy intentándolo” sus labios encuentran los míos en uno de esos besos suaves que nunca duran lo suficiente.

¿Quién puede estar enojada con eso?

Mis labios todavía están muy conscientes de la sensación de su boca pulposa cuando su estado mercurial se mueve a otra cosa, “Entonces, hablando de alojamiento” brilla ante mi expresión aturdida. “La casa en el Sound…”

La declaración final abierta es gruesa con la promesa de posibilidades, mi corazón llega a un alto mientras sus ojos grises de tormenta encuentran los azules de los míos. “Deberíamos empezar a hablar de lo que quieres allí Sra. Grey”

¿Ah?

Christian ve mi ceño fruncido; la calidez en la forma en cómo me ve nunca deja de hacer que mis dedos de los pies se doblen, “Ya sabes, ¿quieres renovar o reconstruir?”

El entendimiento asoma su cabeza fea, él no podía desprenderse de la casa porque significaba mucho para nosotros pero no podía renovarla tampoco. Suspiro internamente.

Enrosco mis brazos alrededor de él, apoyando mi cabeza sobre el bulto de su bíceps, suprimo las ganas de decir que lo siento, “¿Podemos ir y echar un vistazo de nuevo? Siempre pensé que era hermosa, solo necesita algo de amor” mi voz es melancólica y soñadora, simplemente pensar en el prado me tiene imaginando toda clase de cosas, tal vez incluso bebes pequeños.

Mi subconsciente me mira.

Él besa mi frente, “Seguro. Será divertido mostrársela a Chris”

Sentados cerca nos abrazamos en nuestro descenso a Seattle en silencio introspectivo. Espero con todo mi corazón que la transición del regreso al mundo real no sea tan tensa como la última vez.

Chris logra manejar nuestra separación con Grace, Carrick y Mía, mejor de lo que esperábamos, probando que ese no era el problema de fondo después de todo. No puedo evitar el orgullo que florece en mi pecho cuando veo lo bien que él se adapta a las cosas.

Después del huracán de haber salido en una cita con alguien y regresar casada con Christian, todo en el espacio de unos pocos días, volver a casa es glorioso. Un oasis de tranquilidad en medio del caos que a veces es nuestras vidas. Eso y el hecho de que no vimos a ningún paparazi en el aeropuerto y ninguno aquí en casa, me pone en un buen estado de ánimo agradecido.

Disfruto de la emoción de ver mis cosas junto a las de Christian en el closet.

No es que alguna vez las haya sacado de allí, mi subconsciente es rápido en recordarme del descubrimiento doloroso que hice, al ver mis viejas cosas todavía colgadas a la espera en el closet.

Eligiendo hacerle caso omiso a ella, me dirijo al baño para disfrutar de la vista de mis cosméticos junto a la espuma después de afeitar de Christian, cuyo olor hace que se me haga agua la boca. Junto, puede que no sea la palabra correcta, creo. El mostrador donde están los lavamanos está fácilmente a un metro de distancia uno del otro.

Sí, estoy bien y verdaderamente de vuelta al regazo del lujo. Tal vez esta vez pueda intentar aceptarlo con algo más de gracia.

El chillido de Chris me trae de regreso a la tierra; el regazo de lujo se ha vuelto un poco menos tranquilo y mucho más ocupado, “¡Mamiiiiiii!” regreso justo a tiempo para agarrar a su pequeño cuerpo emocionado saltando en mis brazos. “Ven a ver mami, ¡papi puso leche en el ventanal con un botón!”

¿Ah?

Él se libera de mi agarre y me arrastra hasta la gran sala, balbuceando sin parar sobre el ventanal y la leche, encantado como solo un niño puede estarlo.

Encontramos a Christian de pie junto a la pared de vidrio que conforma todo el lado del apartamento. La vista exquisita incluye los edificios que rodean el Escala y la ciudad extendida a continuación. Aparentemente desconcertado, siguiendo las órdenes de Chris de quédate donde estas.

Chris le asiente con la cabeza a Christian, dándole la señal que obviamente han acordado. Él presiona un botón en el control remoto e instantáneamente la sala es transformada. Los paneles del vidrio van de claros y transparentes a opacos y la referencia de Chris a la leche se vuelve clara. Se han transformado en un blanco leche que parece impenetrable, permitiéndonos tener total privacidad.

“¡Guao!” digo genuinamente impresionada, “¡Eso es increíble!” puedo ver porque Chris está tan atraído a este truco

Él salta de arriba abajo, más emocionado ahora que su emociones es aprobada por mi respuesta. “¿Puedo intentarlo yo papi, por favor?”

Christian se agacha a su lado y le muestra los botones, sosteniendo el dedo de Chris mientras lo ayuda a presionar el botón correcto y estamos inundados por la luz del día de nuevo. Incluso yo estoy tentada a intentarlo hacer. “¿Cuándo has hecho esto?”

Él me mira, olvidando los dedos de Chris a punto de causar estragos. Puedo ver lo que se viene; mantener vigilancia constante sobre un niño pequeño es una habilidad que solo es aprendida cuando la destrucción que ellos pueden crear mientras miras a otro lado se vuelve una lección. “Lo acabo de mandar a hacer”

No puedo evitar contener la risa, detrás de la espalda confiada de Christian el ventanal se ha vuelto una locura con un dedo pequeño al mando de una gran cantidad de botones atractivos. La gran sala pasa de claro a oscuro, “Que demo…” murmura en voz baja antes de que se da cuenta de que es lo que su adorado hijo está haciendo.

Mi corazón se atasca con amor cuando veo que él no se enoja. En su lugar se une a las risitas de Chris y la lucha por quitarle el control remoto de sus pequeñas manos se vuelve un juego. Chris hace una carrera por su seguridad a su habitación, Christian lo sigue de cerca. Me encanta escuchar el eco de su juego alegre en el fondo; hace que de otra manera el apartamento estéril parezca más como un hogar.

El ventanal está claro una vez más por lo cual estoy agradecida porque puedo aprovechar este raro y tranquilo descanso para mirar la hermosa ciudad. Perdida en mis pensamientos no oigo a Christian a escondidas detrás de mí. Salto cuando brazos amorosos me rodean para acercarme a él. Me da un beso en mi hombro y me muestra el control remoto, el símbolo de su victoria.

Riéndome, me volteo en el círculo de sus brazos, mirando a su alta figura. “¿Dónde está tu hijo Sr. Grey?” paso mis dedos por el rastrillo corto de la barba en su mejilla, siempre disfrutando la sensación debajo de las puntas sensibles de mis dedos.

Él esboza una sonrisa, enganchando nuestras miradas con esa manera intima suya, “En su habitación, encontró algo más en que mantener su atención por otros 2.4 minutos”

Tomo el control remoto de su mano con la intensión de ponerlo sobre la mesa de café, por lo que tiene ambas manos libres para sostenerme correctamente pero un beso ardiente me lo impide. Toma mi boca; profundizándolo y siento lo que él está tratando de decir. Presiono mi cuerpo contra el suyo, siempre con ganas de más.

Sin aliento nos separamos, la intensidad de sus emociones escritas en todo su rostro, “Estoy tan feliz de que ustedes dos estén aquí conmigo”

Antes de que pueda responder lo veo estremecerse, viendo algo desde la esquina de su ojo. Con una fuerza y rapidez increíble me tumba, su mano en la parte posterior de mi cabeza, preparándome para la inevitable caída. “¡Abajo!” es lo último que oigo antes de que el sonido inconfundible del estallido del vidrio por una bala silenciosa encuentre su objetivo.

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6 thoughts on “Capitulo 29

  1. fanny rebellon says:

    Ay si este capitulo es triste por ese intento de matar a Cristian, ahora es que viene el suspenso, me encanta el amor de grey por su hijo enternece, y mas ahora pidiéndole un nuevo hijo, capitulo genial Monique Gracias y kereny fantástico como siempre gracias un beso madre.

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    • KereCB says:

      Si es un cap con un final muy fuerte, pero me encanta la relación que se está forjando entre Chris y Christian…
      Un abrazo Fanny, gracias por el apoyo!

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  2. Janitzia Berrido says:

    Ayyy Dios santo no me imaginé este final, que suspenso, cuanta inquietud. Ansiosa por el próximo capítulo. Y la relación de Ana y Christian va caminando muy bien con mucha paciencia y cautela para no tropezar de nuevo con la misma piedra. Me encantan como siempre, los vivo a ambos y a su relación. GRACIAS MONIQUE Y KERE LAS ADMIRO!!!!

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  3. cora says:

    hola kereCB como estas podras postear hoy un capitulo saludos

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