Capitulo 35

Mi estomago se irrita en una protesta incomoda. Ahora que lo pienso me estado sintiendo un poco mareada todo el día; especialmente después de ese desayuno horrible del hospital pero yo lo atribuyo al estrés. La sensación de volteo se intensifica cuando mis músculos abdominales se aprietan y me da un calambre fuerte.

Arrastro una bocanada de aire y la sostengo; inundando mi sistema invadido con una dosis de oxigeno que espero calme mi estomago. “¿Y ahora qué?” decido tomar asiento, haciendo una mueca cuando siento otro espasmo mientras trato de mantener mi mente en el hilo de la conversación.

Él ladea la cabeza, una línea seria frunciéndose en su frente mientras me mira, “Lanzamos todos los recursos que tenemos para encontrarlo. Será más fácil ahora que sabemos quién es. Con los hombres extra podemos acumular el trabajo que podamos para asegurarnos de que él no se escape de nuestras manos.” Una sombra cruza su rostro, junto con su boca amarga y sus ojos apagados ofrecen una pizca de su desesperación por atrapar a este bastardo.

Hasta cierto punto yo creo q Taylor se siente responsable, no por causar el problema pero por el hecho de que Christian confía en él para su seguridad y la nuestra. Puedo ver que él piensa que nos ha fallado con cada ataque y los días que este tormento ha durado.

Él da un paso hacia mí, sus ojos color azul ahora preocupados mientras coloca su mano en mi hombro, “Sra. Grey, ¿hay algo qué le molesta?”

Soplo mis flequillos de mi cara caliente, “Estoy bien, solo con un poco de náuseas. Ha sido una semana jodida” le doy una sonrisa débil, no muy convincente. Su mano es cálida, demasiado cálida mientras descansa en mi hombro. Tengo que resistir el impulso de encogerme de hombros. Usualmente no me importaría el gesto de preocupación pero mi piel está extremadamente sensible, irritada. Tanto que siento cada roce y fibra de mi ropa contra ella, es horrible.

Otra respiración y el sentimiento empieza a desvanecerse – gracias a Dios. “Entonces, ¿Nosotros nos quedamos aquí y esperamos mientras Christian se expone en el ojo público para tratar de atraerlo?” me sorprendo con el veneno de mi cadencia, casi escupiendo las palabras a un Taylor que no se lo merece.

Se endereza, evaluándome en una forma como midiéndome, calculando. “Ese es el plan”. Su respuesta no se disculpa y directa al punto – sin excusas.

Ya es bastante mal que sienta otro movimiento ondulándose en mi abdomen pero peor que eso es la sangre que simplemente drena por mis venas. La veo en las partes de mi cuerpo que están expuestas, como mis manos, mientras se vuelven de un tono totalmente pálido. Me doy cuenta de los diminutos puntos de sudor que brotan de mi labio superior en un escalofrío muy contrario al rubor enrojecido en el que estoy bañada.

“¿Sra. Grey?” La voz de Taylor suena distante, como un eco. Se dibuja una mueca en mi rostro cuando trato de darle sentido a la extrañeza a través de la desaceleración de mi cerebro. “¿Sra. Grey?”

Me tambaleo, la palma de mi mano haciendo contacto con la suya, suficientemente larga para ayudarme a impulsar hacia delante – mi necesidad de llegar al baño anulando todas las otras. El primer tirón es poderoso pero no lo suficiente para producir lo que mi cuerpo quiero expulsar. El siguiente movimiento ofrece una bocanada de vomito que apenas contengo hasta que el próximo lote se expulsa en la taza del inodoro al que me arroje – justo a tiempo.

Con los ojos derramados y el corazón desbocado me tambaleo y tiemblo, impotente contra la fuerza violenta que está manejando a mi cuerpo para expulsar el contenido de mi vientre y algo más. Incluso cuando estoy completamente seca, el esfuerzo por vomitar no produce nada, la ola sigue siendo implacable. Me deja totalmente gastada con mi garganta tan adolorida que me temo puedo estar sangrando.

Cuando el sonido seco horrible finalmente se calma, me desplomo contra la bañera, exhausta y aturdida. ¿Qué demonios? Mi cuello es apenas lo suficientemente fuerte para mover mi cabeza en la dirección del golpe tentativo en la puerta.

“Annie, ¿estás bien?” Ray arrastra los pies, cuidadosamente. No lo culpo, huele a muerte aquí y estoy segura que eso aparento.

Me las arreglo para negar con la cabeza pero mi lengua esta enyesada en el techo de papel de lija de mi boca, bien pegada. Con un poco más de confianza él da unos pasos hacia adentro, rápidamente presionando el botón de descarga de agua, luego pasa un paño bajo el grifo del lavado. Se pone de cuclillas en frente de mí  y limpia la comisura de mi boca. “¿Quieres un poco de agua?”

Una vez más asiento con la cabeza, demasiado asustada para moverme en caso de que otra ola temblorosa se apodere de mí. Me da un paño empapado en agua y me deja para sostenerlo en mi frente febril. Nunca he experimentado nada como esto, tan violento. Incluso arcadas de alcohol no fueron tan severas. Espero que no me esté dando algo. No me gustaría pasarle esto a nadie.

Ray se entromete en mis pensamientos con un vaso de agua. Gentilmente lo presiona en mis labios y tomo un sorbo pequeño, arremolinándose alrededor antes de tragarlo con gratitud. “Te lo dejaré aquí, no bebas demasiado rápido. Solo sorbos”

“Gracias” digo. “¿Chris?”

Los ojos de Ray se iluminan, “Él está con Collins” la indulgencia tira de su boca en una curva amistosa. “Ellos están inspeccionando el gimnasio/jungla”

Oh bien. Si pudiera, sonreiría, pero estoy demasiado débil. Me alegra que él no esté alrededor para verme así.

“¿Necesitas ayuda para levantarte?”

Levanto la vista hacia él, buscando a tientas mis opciones. Más que nada quiero eliminar de mi boca esta acidez desagradable y luego poner mis mejillas calientes en la baldosa fría. Me siento demasiado débil para moverme todavía. “Me quiero sentar aquí por un momento si te parece bien”

“Seguro cariño, voy a guardar tu comida en caso de que la quieras más tarde. Comeremos en diez minutos, ve a acostarte y hazme saber si necesitas algo”

“Gracias papá” murmuro, agradecida de que él esté aquí para cuidar de Chris y de mí si lo necesito.

Él me da una mirada tímida y de cuidado, “¿Estás segura que quieres que me vaya?”

A pesar del hecho de que él es mi papá, aún me siento insegura; esto es demasiado desagradable para compartir. “Estoy segura papá.” Trato de darle una sonrisa tranquilizadora pero termino gruñéndole. Con un asentamiento de cabeza y girando, sale del baño, dejándome deslizar mi cuerpo a lo largo de los cuadros frescos de cerámica.

Así es como paso la mayor parte de mi noche. Cada vez que pienso que ha terminado, me levanto, lavo mi cara y trato de dormir algo pero al poco tiempo mi estomago empieza esa cosa subí-baja, forzando otra carrera al baño. No he comido nada, por lo que las arcadas son secas pero no menos violentas, minando cada gramo de mi energía.

Dos veces he logrado hablar con Christian, quien está fuera de sus cabales preocupándose por mí, pero por más que trataba, estoy demasiado agotada para darle la tranquilidad que necesita. Las dos veces he tenido que terminar las llamadas para poder clavar mi cabeza de vuelta en el inodoro.

Los escalofríos calientes y fríos provocan un brillo húmedo de sudor. Me hace sentir lo suficientemente sucia para querer arrancarlo de mi piel sensible. Si no estoy inclinada sobre el inodoro, me acuesto sobre las baldosas, dormitando y soñando de cosas retorcidas en un estado casi delirante.

Cuando me despierto sobresaltada, mis ojos hinchados miran a un par de zapatos. “Sra. Grey, ¿la puedo ayudar? La doctora está aquí para verla.”

¿Doctora?

Mis parpados aletean contra la intrusión de luz pero es la luz del baño, no la luz del día. Sawyer está de pie sobre mí. “¿Qué hora es?”

“Son las 6:00 a.m ma’am, usted ha estado aquí toda la noche.”

Me empujo del piso, mi mejilla pelándose lejos de la baldosa, se ha pegado también. Sosteniendo mi posición, espero por la ola y estoy aliviada cuando no viene. Sin la ayuda de Sawyer no creo que hubiese sido capaz de llegar a mi habitación por mi cuenta. Mis músculos todos están temblorosos, una masa gelatinosa y casi estoy segura que algo murió en mi boca.

“¿En dónde está Chris?” la vista de su cama vacía envía un destello de pánico por mi estomago vacio y nervioso.

“Él está con Ray ma’am. Él no estaba teniendo una buena noche, así que Ray le puso una carpa al pie de su cama y durmió allí”

Pobre bebe, pienso. Odio no haber estado allí para consolarlo pero dormir en una carpa, aunque dentro de la casa, sería algo similar a la Navidad. “Gracias Luke” Tal vez solo esté sintiendo lastima por mi misma pero junto con el agotamiento de repente estoy muy llorosa.

Su sonrisa indulgente y simpática es reconfortante. Me dice que hay mucho más de él que lo que parece a simple vista. Él parece sensible, a diferencia de lo que sugiere su físico y elección carrera brusca. “Voy a buscar a la doc.”

Me estremezco un poco por el estado en el que estoy, un desastre arrugado y maloliente. Sin duda esta es alguna doctora especialista con una larga lista de espera de un mes que Christian ha logrado sobornar y engatusar en esta visita sobrenatural y madrugadora.

Después de un golpe ligero una mujer vestida casualmente, de algunos sesenta años, me sonríe desde la esquina de la puerta. Le sonrío de vuelta porque ella parece amigable pero casi porque ella es una mujer. Tengo serias dudas de que alguna vez veamos a otro médico de sexo masculino mientras que Christian esté alrededor de la organización de estas citas.

“Hola, por favor entra” Mi voz aun suena rasposa de la crudeza de mi garganta pero no tengo otro remolino en vientre así que eso tiene que ser algo bueno.

“Sra. Grey, gusto en conocerla. Soy la Dra. Ellie Blair.” cierra la puerta detrás de ella y camina al lado de mi cama sosteniendo una maleta de medico al estilo vintage.

“Dra. Blair, gracias por venir y es Ana, por favor”

“Está bien Ana” su sonrisa cálida nunca la deja mientras cautelosamente se sienta en el borde de mi cama, “Vamos a ver que tenemos aquí” Ella se acerca a mí, sus dedos suavemente sintiendo las glándulas de mi mandíbula. “¿Hay alguna posibilidad de que puedas estar embarazada?”

“Uhm, no. Tengo un DIU” (DIU: Dispositivo Intrauterino)

Ella revisa mi pulso, observando su reloj mientras habla. “Christian dijo que has estado vomitando, ¿tienes algún dolor? ¿Fiebre?”

Por la forma en como ella dice su nombre, está claro que lo conoce pero, empujo mi curiosidad a un lado, dándole una síntesis de mis desafortunadas travesuras en el baño. “Me empecé a sentir un poco mareada alrededor del medio día pero lo atribuí al estrés” mi boca se pone en una línea triste, “Hemos pasado por unas semanas duras”

Ella asiente su entendimiento pero espera a que yo continúe mientras palpa mi estomago. “Luego, al final de la tarde, llegó de repente y violento. Un momento estaba bien y al próximo estaba sudando y con calambres y escalofríos. Salí corriendo al baño y he estado allí desde entonces”

Me doy cuenta de su mueca de simpatía, “¿Y ahora? ¿Cómo te sientes?”

Repaso mis síntomas, haciendo un balance de cómo me siento, “Bien supongo. No me siento como si quisiera vomitar mis pulmones, entonces eso es algo bueno ¿no?” le doy una sonrisa para acentuar mi pequeña broma. “Estoy muy débil, exhausta en realidad. Se siente como si mis extremidades son pesos muertos, pesados – como plomo”

En un sorpresivo gesto maternal, ella pone las mantas sobre mí y luego descansa sus manos sobre el regazo. “Eso es normal, no has comido nada, tu nivel de azúcar debe de estar muy bajo pero creo que lo peor ha pasado. La intoxicación por comida es una mierda pero si te deshaces de ella como lo hiciste, por lo general termina más rápido de cómo empezó.” Ella me guiña el ojo, la palabrota tan contraria a su manera profesional. “A veces pueden ser un crecimiento bacteriano que puede enfermarte mucho pero, entonces no te sentirías muy bien ahora.”

“¿Intoxicación por alimentos?” Estoy sorprendida, estaba segura que era algún bicho asesino de estomago. Esos eran momentos en los que pensé que estaba muriendo. Nunca sabré si puede ser así de brutal. ¡Maldita comida de hospital! “¿Voy a necesitar algún medicamento?”

“Quisiera que tomaras algunos electrolitos para la deshidratación y que trataras de comer algo, por lo general galletas secas o tostadas son un buen comienzo. Dale un mordisco y ve como lo toleras y por favor, descansa” ella me da palmaditas en mi pierna cubierta, como si quisiera aplacarme. “Vigila de ti misma cuidadosamente. Si los calambres, fiebre o nausea vuelven, me llamas inmediatamente.”

Ella saca una tarjeta de su bolso de médico y la pone sobre la mesa de noche. “Está bien. Gracias” me siento mal de que ella haya venido todo el camino por una consulta de cinco minutos. “Sé que mi esposo puede ser un poco demandante. Lo siento por haberte arrastrado hasta aquí, especialmente a esta hora.” Mi primer rubor  trae una sombra colorida a mis mejillas; quien sabe que tuvo que hacer Christian para traerla hasta aquí.

Ella se ríe. Una agradable risa gutural. “Lo debiste haber conocido cuando era un adolescente.”

Ah, ella lo conoce.

Antes de que pueda preguntar, ella elabora. “Estudié con Grace, fuimos mejores amigas por siempre” ella sonríe ante su agudeza, usando un término casi exclusivamente reservado para chicas adolecentes. “Yo era su hombro para llorar durante sus años de rebelión adolescente” ella se encoje de hombros casualmente, como si el apoyo no hubiese sido casi nada.

  1. El entendimiento me llega, ella probablemente conozca más sobre él que yo. Asiento con la cabeza, viendo como Grace probablemente necesitaba un oído empático. Sé lo suficiente para saber que él era difícil hasta que la perra lo agarró. Pensar en Elena y las cosas por las que él ha pasado, incluyéndome a mí y a mi imprudencia, siempre me deja con una necesidad persistente de arreglarlo.

Desde que volvimos a estar juntos, que en realidad, solo ha sido un estúpido corto tiempo, él ha crecido tanto. Estoy en constante admiración por la forma en cómo se ha adentrado en su papel como padre y esposo. Le debo mucho, que me hace querer poner mi mundo a sus pies, recompensarlo por la mierda que nunca mereció.

Mordiendo mi labio, reflexiono sobre el plan en mi cabeza mientras miro a la conveniente medico en frente de mí. “Dra. Blair, ¿puedo pedirle un favor?” Puede ser un poco no convencional pero estoy segura de que ella va a ayudarme.

Para el momento en que ella se va, ya hemos enviado lejos a un Sawyer desesperado tocando la puerta en sus intentos para una actualización sobre mi estado para mi esposo súper preocupado. Sola y sintiéndome mejor después de unos sorbos de solución electrolítica, busco mi teléfono. Doce llamadas perdidas de Christian, todas en la ultima hora, gritan cuan ansioso está por noticias. Le devuelvo la llamada, deseosa de poner fin a su preocupación exagerada.

Después de solo medio repique él responde ansiosamente, obviamente esperando con el teléfono en su mano. “Mierda nena, ¡dime que estás bien!” Si no lo estuviera, su mando a ladridos me hubiera ayudado solo por la pura fuerza de su voluntad.

“Hey, estoy bien, mejor, que mi esposo herido de un disparo” lo lanzó solo así, esperando hacer claro que estoy igual de preocupada por él.

Él se burla de mi con un resoplido, “¿Qué es lo que pasa? ¿Qué dijo Ellie?”

Suspiro, él aun no lo entiende. “Gracias por enviarla por cierto. Ella es agradable. Ella dice que tengo una intoxicación por alimentos pero aparentemente lo peor ya ha pasado”

Lo escucho soltar un aliento omnipotente, como si lo hubiese estado manteniendo por horas. “¿Se acabó? ¿Te sientes mejor?”

“Estoy agotada pero desde que me desperté esta mañana no me he sentido mal”

“Me alegro; me asustaste hasta la mierda” Esta aprehensión excesiva lo va enviar a la tumba antes pero estoy aliviada al notar la tensión se filtra por su voz. “Te dejaré para que descanses ahora. Solo quería oír tu voz. Te amo nena”

Es imposible perder la reticencia en su tono pero como siempre él está poniendo mis necesidades sobre las suyas. “Hey, no he tenido mi ración de ti aún, te he extrañado. Por favor háblame por un poco más de tiempo” para salirme con la mía, voy en modo puchero, aprovechando al máximo su debilidad por mí.

Puedo oír su sonrisa en las palabras cuando está de acuerdo – con facilidad, “Esta bien, pero solo por un rato, necesitas descansar nena. ¿De qué quieres hablar Sra. Grey?”

“De ti, Sr. Grey” respondo de manera inequívoca. “¿Cómo te estás sintiendo? ¿En dónde estás?”

Él me da un suspiro sostenido, “Me siento bien nena; estoy en el Fairmont – con Taylor y Brandon. Las cosas se pondrán en marcha a partir de ahora; no puedo esperar para agarrar a este hijo de puta” al igual que su barítono feliz se convierte en un ladrido, la ira es palpable por el teléfono.

Me estremezco un poco, siempre marchitándome bajo el peso de su ira, incluso cuando no está dirigida hacia a mí, “¿Algún hecho nuevo?” pregunto con tanta convicción como soy capaz. Tengo derecho a saber.

Esta vez su suspiro es uno de renuencia, generando una tensión de pánico en mi vientre. Él ha sido tan abierto conmigo, si él está dispuesto a ocultar algo debe ser muy malo. “Si” él aprieta su mandíbula pero me deja con eso.

Dejo que el silencio entre nosotros crezca, dispuesta a que él se abra conmigo. Cuando finalmente cede, trago un aliento de alivio, su promesa hacia mí, obviamente ganando. “El bastardo es un loco revuelo de mierda” lo puedo imaginar pasando su mano libre por su cabello perpetuamente despeinado. “Por Dios nena. Las fotos, no puedo creer..:” la grieta  de su voz es alarmante, la nota de desesperación aun más.

Se toma un momento para serenarse, respirando profundamente. “Él se las arreglo para llegar tan cerca de nosotros” la entrega tranquila dice mucho, él está horrorizado.

¿Cerca de nosotros o cerca de mí y de Chris? Me pregunto mientras mi corazón palpita dentro de mi estomago ¿Quiero saber?

Decido cambiar la dirección. En este momento no tengo la energía para profundizar en la mente de locos enfermos, especialmente en cómo se relaciona a mi preciosa familia. “¿Cómo supo él sobre tu estilo de vida?”

“No lo sé. Supongo que, por mucho que quiera confiar en los contratos de confidencialidad, ellos no están revestidos en hierro” tengo la sensación de que él está repasando mentalmente  su libro negro pequeño, buscando una posible fuga mientras las punzadas familiares de celos son como agujas para mi corazón. No puedo evitar pensar en lo que él siente cuando piensa sobre esa lista larga de sumisas hermosas y complacientes.

Después de un momento o dos, él continúa. “La escena se basa en gran medida en la confianza pero no es factible que yo haya sido visto en el club, especialmente en los primeros años, y cuando empezaba el rumor”

Ah, los primeros días, antes de que él tuviera una sumisa contractual a su entera disposición. El pensamiento no hace nada por poner el monstruo de ojos verdes de vuelta en su caja. Este hombre ha desenterrado más que un rumor. Él se apodero de una foto y del estúpido contrato pero, me muerdo la lengua, ¿de qué serviría decir lo obvio por hacer?

“¿La policía encontró evidencia de que apuntaba a tu estilo de vida?” la exposición es algo de lo que él ha sido muy cuidadoso para evitar. ¿Puede que todo eso se venga abajo para él ahora? Esta vez el escalofrío que siento no es por la fiebre si no por terror.

“Si y no” afirma con cuidado, “Nuestro hombre en la escena lo hizo” ¿Qué significa eso? Pienso irritablemente  con un ceño fruncido antes de que la realización venga disparada a mí con ingenuidad.

“¿Tú has sobornado a un policía?” manoteo el talón de mi mano sobre mi frente con consternación. ¿Podría añadirse el soborno y la corrupción a una dosis oscura de perversión? ¿Otra cosa que podría empañar gravemente su estatus de chico dorado?

“¡No! ¡Mierda no!” él suena ofendido pero carece de la completa convicción que debería llevar. Al instante sé que hay una parte de verdad en mi suposición. No salto con una disculpa, no dispuesta a creer que él no iría tan lejos. Esperando, siento la tensión creciendo entre nosotros.

Él siente mi vacilación, su mente inteligente de CEO calculando lo que necesita decirme, luego le da la vuelta a toda la mierda. “Él es un amigo. Simpático a mi situación.”

Ah, un compañero de aventuras perversas, que es casi tan malo – plantar un hombre en una redada para obtener información privilegiada, incluso si no se le paga.

No presiono el asunto, aunque estoy triste con su ética turbia en este aspecto. “¿Qué encontró?” de nuevo, siento un nudo en la aprensión mientras espero su respuesta.

“Él encontró una carpeta” lanza un suspiro resignado mientras se prepara para su confesión. “Tenía una copia de la foto del blog y notas de su visita al club”

¡Mierda! Si necesitábamos alguna confirmación la tenemos ahora.

“¿Él logró tener alguna información del club?” mi corazón está latiendo en un apuro, pesado y alto en mi pecho apretado.

“No” su respuesta es corta, demasiado corta. Hay algo que él todavía no me está diciendo. Para demostrarle que lo sé, espero, llenando las ondas entre nosotros con un silencio que está cargado con mi acusación silenciosa.

Eventualmente me sale otro suspiro de paciencia – como una adolescente exasperada con un padre autoritario – diciéndome lo irrazonable que él piensa estoy siendo. “Nuestro hombre se las arregló en obtener la carpeta para nosotros.”

El giro y los eufemismos que está utilizando – todos diseñados para suavizar los golpes de su ilegalidad – subestima mi inteligencia. Puedo leer entre líneas tan bien como la siguiente persona. El policía amigo robó la carpeta de la escena del crimen para Christian.

De repente estoy escupiendo locuras, el riesgo que él está corriendo por confiar en alguien que podría usar la información en su contra en cualquier momento y violar la ley al hacerlo me tiene correctamente irritada. “Tú no estás por encima de la ley Christian. No me gusta que estés tomando riesgos como estos para nuestro futuro, ¡puede que tu tengas mucho que perder pero nosotros también!” siseo las palabras para él con los dientes apretados, incluso estrechando mis ojos que él no puede ver.

“No sé qué esperas tu que…” él empieza en su defensa pero luego lo deja, probablemente pasando una mano sobre su rostro o sacudiendo su cabeza para aclararla. “¡Mierda!” dice, molesto.

Aguanto la respiración, insegura de a dónde nos está llevando su estado de ánimo cuando él me planta al estar de acuerdo conmigo, “Tienes razón, lo siento”

¿Lo siente?

“Todo esto, me ha empujado a un rincón imposible. No es mi momento de mayor orgullo y no estoy mucho más feliz de compartirlo contigo” su tono de vergüenza y de puchero agita mi corazón para perdonar sin pensarlo dos veces.

“Oh Christian. ¿Qué vamos a hacer contigo?” bromeo, robando la línea que él ha usado conmigo miles de veces mientras una pequeña sonrisa se dibuja en mis labios.

Él tose para esconder su resoplido burlón pero luego la tensión incomoda se rompe. No puedo evitar estar contenta de que podamos hablar sin que las cosas degeneren una guerra a gran escala. ¡Progreso!.

Pero luego mis pensamientos son llevados de nuevo a su plan, es un cambio de peso y a la vanguardia de mi mente. “¿Cuándo vas a volver a la oficina?” cada día que retrasa su rutina ordinaria es un día extra que los policías tienen para encontrar esta bola de sordidez sin que Christian se exponga a un peligro mayor.

Por otro suspiro cansado, supongo que he estado siendo bastante difícil hoy, pero él me responde no obstante. “El Lunes nena” es muy claro que él sabe que no me gusta su respuesta pero sé que no tiene sentido que trate de disuadirlo.

¡Hombre terco y maniático!

“No me gusta que te expongas” mi voz es baja, casi un susurro. Toda la fuerza de mis temores dirigiéndose hacia mí con un asalto implacable y sorprendente.

“Lo sé nena. Mejor yo, que ustedes dos”

¡Santa, puta mierda! Es una bofetada en la cara y un golpe en el estomago, si yo fuera un hombre seria una patada en los huevos también. Lagrimas calientes y frustradas se derraman en un diluvio enojado de angustia salada sobre mis mejillas; un agarre férreo tiene sostenido mi corazón mientras brinca en mi pecho. “¡Christian!” le amonesto en un grito, tocada y furiosa por su desinterés. “¿Cuándo vas a entender lo valioso que eres para nosotros?”

Hay tantas cosas más que quiero decir, siento que lo quiero sacudir, pegar con mis puños en su pecho, aullar a la luna – cualquier cosa para que entienda. Me siento irracional en mi desesperación enojada para hacerle ver sentido.

Una respuesta parece poco probable, su silencio una clara señal de que él no comparte mi punto de vista así que me lanzo en un ataque a gran escala. “En virtud de la mayor coacción te dejé que nos trajeras a casa de mi papá porque tú te preocupaste por nuestra seguridad pero de alguna manera piensas que nosotros ¿no deberíamos preocuparnos por la tuya? Déjame explicarlo para ti, para ti – hombre testarudo – en palabras claras y despejadas. ¡Yo. Estoy. Aterrada! Por ti, por nosotros, por nuestro futuro, ¡tanto como tú lo estás! ¿Cómo te sentirías si vuelo de regreso a Seattle hoy, desafiando todo lo que me pediste que hiciera y me pegará a tu lado, poniéndome en peligro directo?” estoy temblando, estoy tan molesta, ruborizada con rabia e irritación.

“Ni siquiera lo pienses, me mataría si algo te pasara. ¿Lo entiendes? No creas que no voy a dejar que Sawyer te encierre con llave. Escúchame ahora Anastasia. ¡Yo. Perdería. La. Maldita. Razón!”

No voy a hacer nada estúpido pero tengo lo que necesitaba, él está locamente molesto. Tomo una respiración para calmarme, lista para entregar mi línea victoriosa con precisión medida. “Exactamente mi punto”

La fuerte succión de aire que escucho es lo que esperaba. Me gustaría poder verle la cara mientras trabaja con su única cabeza con mente en torno a esta información. “¿Así es como te sientes?” No puedo creer lo aturdido que suena.

Hombre, él puede ser tonto a veces.

“Por supuesto Christian, ¡asesina por decir lo menos! Te lo sigo diciendo pero simplemente parece que tu no me oyes” La ironía de esto hace una pequeña aparición en mi cabeza. Él nunca logró penetrar a través de mi falta de confianza sin importar que tan seguido me lo decía y mira a donde nos llevo. ¿Seré capaz de penetrar sus sentimientos de inutilidad con palabras? ¿Mis acciones serán alguna vez suficientes? ¿Lo que sea que haga ahora, siempre será en contra la gran cosa que hice que le dijo lo contrario? ¡Mierda!

Su voz se vuelve baja, lenta, “Eso me hace tan feliz nena. Dilo de nuevo”

Mi corazón pierde al menos dos latidos, puedo oír la alegría pero el trasfondo es seducción pura, él está excitado. Que me preocupe por él lo hace alucinar. Sin dudarlo un momento le doy lo que anhela, rogando que se aferre a eso también. “Me moriría sin ti también.” Es la verdad absoluta; solo espero que él lo entienda.

Él silba entre sus dientes mientras la tensión sexual despierta brillante entre nosotros, chisporrotea, sacudiéndose como un rayo.

“Guao”, respiro, desconcertada.

Él se ríe, perversamente, adorando lo que nos hacemos el uno al otro. “Te sientes mejor Sra. Grey. Me complace”

No hay ninguna duda de lo Dominante sangrando a través de su voz de barítono ronca, tal vez un castigo por ayer cuando lo deje caliente y preocupado. Escalofríos deliciosos recorren mi cuerpo solo de pensar en que tan contento está. Siempre voy a tener una recompensa si él está complacido…

“Sra. Grey por mucho que me gustaría tratar de leer sus pensamientos sucios, la cosa que más me agrada en este momento es que tu descanses. Ahora, sé una buena chica y ve a hacer lo que te digo.”

¡Sabía que él me dejaría colgando! Gruño y él se ríe, disfrutando mi frustración, luego las cosas se ponen serias de nuevo. “Nena, Barney estará allí más tarde esta mañana; él necesita ayudar a los chicos con algunos fallos de sistema. Él llevará tu correo de Escala y algunas otras cosas para ti y para Chris. Por favor deja que uno de los chicos revise tu correo antes de abrir cualquier cosa.”

Pongo los ojos en blanco. ¿Correo? ¿En serio? Pero no discuto, “Está bien. Gracias” murmuro pero aun estoy esperando por la confirmación de su parte, él necesita comprender lo importante que es para mí, para nosotros. “¿Puedo preguntar, que tan claro estamos ahora de lo mucho que te amo?”

Aprecio como su tono se vuelve más sobrio. “Buen punto, bien hecho como siempre Sra. Grey. Lo entiendo”

“Eso espero Christian” cierro mis ojos, presionando mis dedos en mi frente, de repente consciente de cada onza de mi agotamiento.

“¿Lograste hablar con Flynn?” sabiamente cambia de tema.

“¡Oh mierda! Si. ¡Se suponíamos que hablaríamos por Skype a las 9:00!” rechino, mariposas molestando mi vientre ante el pensamiento de desnudar por completo mi alma.

“Cancela si no te sientes bien”

No sé si estoy preparada pero no puedo posponerlo. Más y más veo lo mucho que necesito resolver mi cabeza. Si eso es lo que se interpone entre mí y un futuro feliz con Christian entonces valdrá la pena escrudiñar cada una de las profundidades de mi psique desordenada.

Después de un adiós renuente, me vuelvo a acostar en mi cama. Mantenerme al día con los cambios de ánimo mercuriales de Christian es un trabajo por sí mismo.

Mi estomago con estruendos me despierta y me adentro en la despensa de Ray. Consciente de mi estomago, elijo algunas galletas de agua y me como solo una. Luego me voy a tomar una ducha caliente y a cepillarme los dientes para terminar. Me siento un millón de veces mejor cuando me uno a Ray y Chris en la cocina. Mi pequeño niño está encantado de verme y salta a mis brazos, una mirada de alivio estropeando su rostro inocente. Él ya ha aprendido a preocuparse y el pensamiento de eso es una carga no deseada en mis hombros de mamá.

Me cuenta de la carpa y  del gimnasio/jungla mientras él come su desayuno con gusto. Ray y yo sonreímos el uno al otro, simplemente felices de compartir su optimismo refrescante. Cuando Chris va a cepillarse sus dientes le pido a Ray una hora de privacidad para hablar por Skype con Flynn.

A las 8:00 am escucho la voz familiar de la tecnología en la sala mientras él saluda al resto del equipo. Todos salimos a saludarlo y Collins hace las presentaciones. “Hola Barney, me alegro verte de nuevo”

Lo recuerdo ser muy tímido pero amigable. Apenas puede hacer contacto visual conmigo antes de que conteste, mirando al suelo. “Sra. Grey” asienta con la cabeza. “Felicitaciones por su boda y todo”

Trato de darle una sonrisa tranquilizadora pero él no me puede ver sin sonrojarse. “Gracias Barney” es obvio porque le gustan las computadoras.

“Ah, uhm. Aquí esta su correo Sra. Grey” él lo pone en el borde de la mesa, sobre el único lugar que no está ocupado con cables y computadoras.

“Gracias” digo un poco distraída mientras me pregunto que podría ser lo que está en la caja blanca larga.

Antes de que pueda darle toda mi atención Chris tira de mi camiseta. “Mami, ¿puedo ver dibujos animados? ¿Por favor?” él tiene las manos juntas como en una súplica, esos ojos azul bebe parpadeando y persuasivos.

“Seguro bebé, pero solo por una hora” él aplaude y salta en el mueble mientras busco entre la colección de controles remoto de Ray.

La voz de Collins rompe mi presión frenética de botones mientras trato de averiguar cuál de todos pertenece al TV. “Sra. Grey, estamos bajo órdenes estrictas de revisar su correo antes de que lo abra. ¿Puedo hacer eso ahora?”

“Uh-huh” estoy de acuerdo, demasiado distraída para concentrarme en lo que está diciendo.

Justo cuando pongo el canal para Chris, me doy cuenta del repentino silencio detrás de mí, los chicos todos tomando un aliento colectivo.

“¡Santo hijo de puta cabra!” la exclamación incrédula de Barney me tiene sujetando mi mano contra la boca mientras trato de reprimir una risa histérica. Puede que él sepa todo lo que hay que saber sobre computadoras pero improperios cool no son su fuerte. Me doy vuelta, curiosa de ver que los tiene tan tranquilos y al silencioso por lo general Barney expresándose de una manera tan colorida.

La alegría en mis ojos y la sonrisa en mis labios se caen como si hubiesen sido abofeteadas. Collins, Carl y Barney todos tienen sus miradas sorprendidas pegadas a la caja blanca abierta. Desde donde estoy parada puedo ver una docena de rosas rojas, todas con tallos largos pero están completamente muertas. Su color saturado de costumbre es sustituido por pétalos aburridos y secos que apenas llevan un toque de la sombra de las joyas que una vez fueron.

Collins me mira a mí y luego a la carta en su mano. Su vacilación no podía ser más clara. “¿Qué dice?” mi voz tiene un temblor nervioso.

“Sra. Grey, yo…” si no estuviera tan malditamente empeñada en ser incluida podría haber visto el horror en su rostro, podría haber reconsiderado si vale la pena que yo sepa.

“¿Qué. Es. Lo. Que. Dice?” ladro, preparándome para una pelea.

Sin palabras me entrega la tarjeta, haciendo una mueca cuando la tomo de entre sus dedos.

Debería haber sabido que mis dedos temblorosos ya sabían lo que venía, pero mi cerebro terco insistió en mirar. Con los ojos vidriosos exploro las palabras cuidadosamente escritas que exprimen cada medida de oxigeno de mis pulmones.

Sra. Grey,

Mis condolencias por la muerte de su esposo.

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11 thoughts on “Capitulo 35

  1. Lupita Fernandez says:

    Por Dios, esta historia me tiene de un hilo. Es como una montaña rusa de sentimientos y acciones. Me encanta de ambos estén aprendiendo no solo a conocerse como pareja, también así mismos. Y el suspenso es insoportable. Te felicito por la tracción. Ahora no me resta más que sufrir una semana más a la espera de otro capitulo. Un fuerte abrazo.

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    • KereCB says:

      Jajaja gracias Lupita, no sufras no queremos que te pase algo o te infartes ok?
      Gracias por el apoyo y tus comentarios… Definitivamente han madurado en muchos aspectos este par…
      Kx

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  2. fanny rebellon says:

    waw amiga que capitulazo me encanta como están razonando los dos de bien, así debió ser siempre, el malestar de Ana pensé que era embarazo, pero bueno ya sabemos que paso, y me encanta el respeto y cariño de todos los empleados por cristian y su flia, es genial, cristian puede ser jodido pero es muy humanitario y buen jefe, y en definitiva amor a grey, gracias Monique excelente como siempre y Kereny gracias mil mi reina, eres un sol un beso.

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    • KereCB says:

      Fanny gracias por el apoyo de siempe, la verdad es que lo valoramos mucho 🙂
      Christian es un jefe exigente pero muy bueno, si algo jo… pero bueno jejeje
      Un abrazo…
      Kx

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  3. Janitzia Berrido says:

    Ayyy, noooo. Esa última frase me dejó paralizada, me dio grima, eso ni pensarlo. Me imagino la reacción de Ana se va a poner loca…. Y creo que ella está embarazada, ese Diu se como que se salió de su lugar. El pobre Christian siempre protegiendo al extremo a Ana y a los suyos, es como un superhéroe y todavía no asume que a él los demás lo quieran tanto de verdad. Me dejaron intranquila y esperando…GRACIAS DEL ALMA Monique y Kere…..LAS ADMIRO!!!!

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    • KereCB says:

      Guao Janitzia! Mucho entusiasmo amiga, sé lo que esta historia provoca y es un monton de sensaciones inimaginables… Gracias por el apoyo de todo corazon tambien!
      Un abrazo

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  4. martha liliana says:

    Por Dios que intensidad,es magistral la manera como llevas la historia Monique…tengo mis sospechas sobre el estado de Ana……y esas rosas muertas que fuerte!!!! gracias muchachas las admiro..

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  5. Tai Tafur says:

    Me mueroooo querida estos capítulos me han dejado en shock. Esta redacción está espectacular

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  6. Claudia Henao says:

    Waooo!!!! pobre Anastasia que estrés. Traducción fantástica keremy. Gracias por la historia Monique.

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