Capitulo 36

Fue definitivamente la sorpresa pero también el hecho de que estoy en marcha completamente vacía. La habitación se volvió borrosa mientras caía, desplomándome como un saco de patatas. Sé que no estuve inconsciente por mucho tiempo porque todavía estaba en el piso de la sala con un circulo de rostros preocupados con la mirada fija en mi cuando mis ojos decidieron abrir.

Barney y Carl me ayudaron a levantarme, poniendo sus brazos alrededor de mi espalda para levantarme y ponerme en el sofá. “Sra. Grey ¿necesitamos a la doctora de nuevo?” Carl se veía tan sacudido como me sentía yo.

Antes de que pudiera contestar, vi a Chris siendo agarrado por Collins, sus ojos grandes brillantes con lágrimas y su rostro marcado por el miedo. “Ves, ella está bien amiguito, mami está bien” él estaba haciendo su mejor esfuerzo por tranquilizarlo pero esas lagrimas, podía ver que eran inminentes. Solo como una madre puede, puse el drama reciente a un lado y me centré en mi niño, extendiendo mis brazos hacia él.

Como un disparo, se escurrió de los brazos de Collins y se trepó a mi regazo, lanzando sus brazos alrededor de mi mientras sollozaba en mi cabello, “Está bien cariño, de verdad estoy bien. Mami debía haber comido algo. Lo siento mucho bebe” mi abrazo se aprieta alrededor de él mientras lo obligaba a sentir la seguridad de su pequeño mundo que en realidad no existía en estos momentos.

Odio, odio, odio lo que esto nos está haciendo. La ira con el pánico vienen guiadas por la sangre en mis venas, gestando un coctel que me mantiene al borde y ahora cerca de un rompimiento. El sentimiento constante de impotencia solo lo hace peor.

Carl todavía estaba parado en frente de mí, esperando una respuesta mientras podía escuchar a Collins en el teléfono detrás de mí probablemente con Taylor. “No” mi acento reflejaba mi irritación, “Estoy bien” él se veía como si quisiera decir algo pero, cerró su boca ante la mirada que le di, “Deja de preocuparte por mí y encuéntralo” le susurre, mientras le indicaba con mi barbilla hacia su puesto de trabajo.

Sé que ellos no se merecían mi impaciencia pero me siento de muy poco buena voluntad en este momento. Él giró sobre sus talones, uniéndose a su equipo, la caída de sus hombros abatidos, una que culpablemente sabía que yo puse ahí.

Por un breve momento la habitación estaba tranquila. Yo estaba tranquilizando a Chris, haciendo mi mejor esfuerzo por calmarlo mientras Collins le reportaba a Taylor lo último de nuestra saga – misericordiosamente en voz baja, murmurando. Carl y Brandon tenían sus cabezas juntas, compartiendo una pantalla para lo que sea que estaban haciendo. Yo asumí que Sawyer había terminado su turno y se fue a descansar, Ray, sabía que había salido a comprar algo rápidamente.

Oí a Collins expulsar un suspiro largo y tembloroso y luego, incluso con la distancia entre nosotros y el hecho de que él estaba hablando por teléfono, escuché la voz de Christian gritándole. Cincuenta estaba fuera de sí, como un toro loco y furioso.

Tan rápido como pude, me escabullí de la sala y me fui al patio trasero, lo último que necesito en este momento es que Chris escuche a su papá con las tapas voladas. Puedo entender porque Christian estaba molesto, él les dijo que revisaran el correo antes de pasármelo pero, la caja era un área un poco gris, no tanto como correo y pienso que todos pensamos que era probablemente un regalo que Christian me envió con Barney. Nadie podía prever lo que realmente paso. No culpe a Collins pero, hombre; me hubiese gustado hacerle caso a su advertencia.

Le doy a Chris una sonrisa mientras se cuelga desde sus piernas en una barra de monos pero mi mente no estaba con él. Yo estaba demasiado ocupada averiguando que representaban las flores. No había manera de que estuvieran secas, sin duda alguna las pusieron a marchitar antes de enviarlas y no estaban esperando en Escala cuando regresamos de Las Vegas. Mi conjetura es que probablemente llegaron ayer. Sería bastante fácil revisar cuando el portero firmó la entrega.

¿Se supone que eran para después del disparo del bastardo, adelantándose con su éxito o solo fue una advertencia de lo que vendrá? ¿Qué clase de negocio envía flores muertas de todos modos? No me gustaría ser esa florista una vez que Christian decida qué medida rápida y aplastante va a tomar en su contra.

Como sí supiera que estaba pensando en él, mi identificador de llamadas mostró su nombre cuando sonaba la versión instrumental de Somebody; la canción que me cantó el día de nuestra boda y que es su tono exclusivo. Siento una burbuja de aprehensión en mis entrañas – desesperada por escuchar su voz tranquilizadora pero no en un estado para ser gritada. Supongo que él escuchó el quiebre de mi voz que delato la tensión bajo la que estaba cuando susurré un hola tentativo.

“Estás alterada nena, lo siento” el dolor y la sinceridad brillaban en su declaración empática pero, quería mucho más. Desesperadamente necesitaba tocarlo, contacto físico la única cosa que podía ofrecerme la tranquilidad que necesito en este momento. No hay nada como la amenaza de perder a alguien para hacerte querer aferrarte a ellos con todas tus fuerzas. La necesidad imperiosa arrancó un sollozo de mi garganta aunque luche para mantenerlo adentro.

“¡Mierda!” su molestia no facilita las cosas, sus palabras escupidas solo bajando el volumen de mis lagrimas a brote. Por mucho que me odiaba añadiendo mi quebramiento parecía vislumbrarse por delante de mí con una inevitabilidad que me hacía sentir completamente abatida. La presencia de Chris era lo único que frenaba mi inminente caída total. Giré mi cara lejos de donde mi hijo estaba jugando para que él no pudiera ver el estado en el que estaba.

En el fondo oí la voz de Taylor antes de que Christian interrumpiera mis lagrimas silenciosas, “¿Puedes esperar un minuto nena?” Me senté allí, las piernas pegadas al pecho, sintiéndome como una loca por resentir a Taylor por quitar incluso la más mínima parte de nuestro tiempo juntos.

Tomando una bocanada regular de aire trato de calmar mis emociones junto con mis manos temblorosas. La palidez de mis manos me recuerda que todavía tengo que comer algo. Limpio las líneas húmedas de mis mejillas luego le envió a Chris un saludo con la mano reconfortante mientras él grita deslizándose por el tobogán.

“Estoy de regreso, todo tuyo nena” a través de la niebla de mi miseria, puedo registrar que su ira estaba atada a la frustración. Frustración con nuestra situación más que conmigo pero, la ansiedad que escucho en la pregunta siguiente se clavo con garras en mi consciencia. No me permitió sentirme mejor sobre su arrebato de antes. “¿Por favor dime que estás para hacer frente y que no estás pensando en salir corriendo?”

Aunque me las arregle para pensarlo – que no lo he hecho – nunca podría. Mi lección, al menos esa, fue muy bien y verdaderamente aprendida. “No” digo, respaldándolo con cada onza de convicción que siento. “No voy a ninguna parte pero odio que estemos separados, si esto sigue su curso y algo pasa…” trago ante la sequedad para luego poner lo impensable allí, “Entonces, este tiempo separados será tiempo precioso perdido” siento vergüenza por no ser lo suficientemente fuerte para explicarlo pero por el silbido de aire que él aspira a través de sus dientes sé que él entendió la implicación.

“Por favor, por favor no pienses así. Me desgarra oírte así. Te prometí que esto terminaría pronto y no voy a romper esa promesa. Nada – escúchame nena – NADA te va a pasar a ti, o a Chris, o a mí. ¿Entiendes?“ Su tono es suave, tan suave pero sin lugar a dudas suplicando, estrangula mi corazón con lo mucho que quiero creerle.

También me hace enojar, muy jodidamente molesta, “¡Deja de decir eso! ¿Cómo puedes saberlo? ¿Cómo Christian? ¡Por mucho que quieras que fuera tu voluntad por sí sola, no es suficiente!”

Desde mi diatriba, él solo se ofendió por mi ira, “¡Anastasia! ¡No te atrevas a tomar ese tono conmigo! No vamos a pasar nuestro tiempo discutiendo, tu solo tendrás que confiar en mi” Aunque él me estaba amonestando su barítono era medido, ajustando las riendas, me ayudo a mantener las piezas de mi que estaban amenazando con desmoronarse.

Sin embargo, el shock me dio aliento, tal vez porque sabía que él tenía razón pero entre eso y el miedo manchando mi mundo, era difícil para mí ver una salida en este desastre. Las palabras que quería decir se asentaron, ahogándome mientras me preguntaba como confiar en él podía ayudarnos.

Él dejó escapar un suspiro, uno que me dejo con pocas dudas que su paciencia estaba peligrosamente cerca de fallar pero, que lo obligó a intentarlo una vez más. “Anastasia por favor”

Mi labio inferior estaba en carne viva, llevando la peor parte de mi indecisión mientras lo mordía con la esperanza vana de que podría darme algún poco de dirección pero la preocupación por la salud mental de Christian fue lo que agudizo mi atención lo suficiente para darle lo que necesitaba, “Está bien” deje salir mi propio suspiro, sintiendo poca seguridad pero derrotada.

Por mucho que anhelaba algún tipo de garantía no valía la pena discutir, especialmente si nuestros días estaban contados. Con el corazón en un estrangulamiento de terror busco la fuerza interna que no sabía que tenía y me obligo a estar en el momento con él. Por su silencio sé que está deliberando consigo mismo para aceptar mi respuesta a pesar da la obvia fe que le faltaba.

Por suerte lo dejó pasar, pero su aprobación estaba mezclada con escepticismo en nuestra entrega. “Está bien”

Odié que no pudiéramos tener una conversación normal sin discutir sin embargo, yo iba por más, sin poder evitarlo. Sabiendo lo que estaba pasando, me dio un poco de control sobre la situación en la que estaba por demás desalentadoramente impredecible. “¿Qué ha encontrado Taylor sobre las flores?”

“¿Es esto realmente de lo que quieres hablar ahora? ¿No crees que has pasado suficiente mierda por un día?” los agujeros en su paciencia estaban empezando a mostrarse pero antes de que pudiera insistir él me informó sobre los hechos con un tono seco y apretado. “Las flores fueron entregadas ayer pero a juzgar por el estado en el que estaban, enviarlas fue planeado de antemano. Taylor y yo estamos de acuerdo que estaban destinadas a ser entregadas justo después del disparo. La policía va a interrogar al dueño de la floristería hoy; vamos a ver a donde nos lleva”

“Gracias” digo en voz baja, respirando un poco mejor sabiendo que el caso al cual estaba vinculado había terminado y más importante aún, sin éxito.

“¿Cómo te sientes?” pregunté; mi voz todavía con un bamboleo vacilante.

“Bien nena, solo…” él tragó su confesión, decidiendo en contra de compartir, él cambió sus palabras a algo que sintió más apropiado. “Te extraño, extraño a nuestro hijo” podía oír un poco de fatiga inquieta en su voz. Solo podía simpatizar, yo sentí lo mismo.

“Él está aquí, ¿Por qué no hablas con él?” le hice un gesto a Chris para que se acercara, con mi sonrisa brillante en su lugar. Él es el único que nos puede animar aparte de nuestro funk.

“Me encantaría nena, pásamelo” me encanta que el pensamiento de su hijo levanto su estado de ánimo lo suficiente para traer una sonrisa a sus palabras.

“Hey amiguito, papá está al teléfono, quiere saludarte” lo ayudo a enroscar su pequeña mano alrededor del cuerpo del teléfono mientras lo presiona a su oreja.

Solo pude oír la conversación de Chris pero alegró a mi corazón ver que es una conversación feliz, Chris en plena animación mientras le decía a Christian lo que ha estado haciendo en el gimnasio/jungla. Ver que su rostro se iluminaba era como un bálsamo para mis nervios irregulares.

Cuando Chris termino la llamada con un despreocupado te amo papi mis emociones fueron lo suficientemente gruesas para rebanarse. Apostaría lo que fuera que para Christian fue lo mismo. Nos tomó un minuto para recomponernos antes de que cualquiera pudiera hablar.

Haciendo un punto por evitar la conversación respecto al criminal, Christian empezó con un hilo más seguro. “¿Cómo te sientes respecto a tu cita con Flynn?”

“¿Honestamente? Un poco desconcertada, pero después de esto…” muevo la mano en un gesto por el aire, sabiendo que Christian no necesitará más explicación. “Siento que la necesito más que nunca”

“Si, te entiendo” dice, su voz volviéndose pensativa. “Solo ve con la corriente, confía en él si puedes. Cuanto más rápido te abras, mejor será tu progreso. He visto a muchos psiquiatras y él es sin duda el mejor” deja una pausa antes de añadir, “Por lo que vale nena, estoy encantado que estés haciendo esto”

“Yo también” digo, sintiéndolo pero no hizo nada por aliviar mi aprensión. “Gracias por organizarlo”

Dejamos que el silencio crezca entre nosotros. No sé si solo era yo pero se sentía poco saludable, muchas cosas sin decir e inciertas. Las sentía reunirse y como cualquier tormenta en construcción estaba preocupada de que fuera a destruirnos.

Decir adiós no me hizo sentir mucho mejor, la vibra entre nosotros era dudosa en el mejor de los casos. Si este hijo de puta nos quería tener agarrados por la garganta estaba teniendo éxito, y yo por mi parte, haría cualquier cosa para evitar darle la satisfacción.

Ray apareció en el contorno de la puerta y lo saludé con la mano, mi sonrisa delgada entró en juego automáticamente, no hay alegría verdadera detrás de ella. Mientras se acercaba vi el periódico que tenía en su mano junto con un gesto sombrío en su rostro. ¡Oh no! La realización golpeó duro cuando la idea de la cobertura de la prensa llego a mi cerebro – lo del tiroteo debe estar en todas las noticias.

En el tope de mi colapso loco, Christian todavía tiene que lidiar con reporteros y sus especulaciones salvajes. Sabía que esta historia iba a ser sensacionalista para una revuelta de chismes, dejando a la verdad muy atrás del polvo.

Ray tomo asiento a mi lado, su elocuente expresión de preocupación. La aprehensión se convirtió en una bobina apretada en mi vientre mientras él no hacia ningún movimiento para mostrarme el periódico. “Hola cariño, ¿has hablado con Christian?”

Asentí con la cabeza, concentrándome en mantener mi respiración calmada.

La mirada de Ray se cayó, luego la subió para encontrarse de nuevo con la mía, como si estuviera escogiendo sus palabras cuidadosamente. “Esta por todas las noticias. No creo que te haga nada bien ver esto” él le da un vistazo rápido al periódico. “Es más que todo mierda de todos modos” él me estaba mirándome muy de cerca, evaluando el impacto de sus palabras.

Después del caos de esta mañana estaba bastante segura de que no lo quería ver. “No estoy segura tampoco” dije honestamente, “¿Tal vez después de mi tiempo con el Dr. Flynn?” mi pregunta fue retorica, nunca iba a haber una respuesta clara para una decisión como esa.

Ray lucia aliviado y se sentó en el banquillo. Hice una nota mental de enviar un e-mail a mi mamá para que no se preocupara más de lo que ya estaba. “¿Los chicos te informaron sobre las flores?”

“Sip” su respuesta corta fue tan reveladora como el destello de ira que vi en sus ojos a pesar del hecho de que él era tan hábil para ocultarlo. Eso y el hecho de que él mantenía su mirada fija en un punto en la distancia y los músculos crispados en su mandíbula traicionaron cuánto le afectó esto.

Agarre su mano, dándole un apretón. “Lo siento papá”

Él devolvió mi apretón y me llevo hacia su lado con su brazo enroscándose alrededor de mis hombros. “No lo sientas” él dijo simplemente y me dio un beso en la cabeza.

Justo en ese momento Chris vino corriendo hacia nosotros, encantado de ver a su abuelo de regreso. “Mami, abue, ¡Miren lo que encontré!” con entusiasmo reservado solo para los niños pequeños, él metió su mano justo hasta nuestras narices. En su palma, tenía un escarabajo grande, negro, brillante y retorcido con tentáculos agitándose locamente. Él estaba tan emocionado que luchó para mantenerse quieto mientras el escarabajo se arrastraba en su pequeña mano, haciéndole cosquillas.

Fue sin duda el momento de despedirme. Tan discretamente como pude me escabullí de lo que supuse seria un posible salto del escarabajo – solo por si acaso. Mi sonrisa, pude sentir que estaba mezclada con un toque de terror. Por mucho que amo a mi hijo, y que adoro su aprovechamiento inocente al máximo de todos los seres vivos, no compartía su alegría con bichos raros.

“¡Eso es genial amiguito!” fingí animación y deslicé mi teléfono por la banca para Ray. “Dile al abue que te tome una foto y se la podemos enviar a tu papá” Ray me da una mirada diagonal divertida, resoplando ante mi reacción. “Los alcanzaré un poco más tarde. Mami tiene que enviar unos e-mails”

Huí a pique del escarabajo, sacudiendo mis escalofríos que se arrastraban en la seguridad que me ofrece la cocina. Los escarabajos son bastante malos. Pensé- y esperaba que su fascinación no creciera hacia serpientes y arañas. Agarro un puñado de galletas saladas, secas, agarro otra botella de solución electrolítica y me dirigí a mi habitación.

Cuando pase a los chicos inclinados sobre sus pantallas, el silencio serio marcó un fuerte contraste respecto a sus bromas de costumbre. Mi subconsciente se apresuró a empujarme con un dedo acusador, recordándome de lo grosera que fui antes. Me detuve, aclarando mi garganta para llamar su atención. “Collins, quería disculparme por no pensar en mis acciones antes, te puse en una situación imposible y lo siento que te haya metido en problemas.”

Él me da una sonrisa de medio lado, alzando sus hombros en encogimiento. “Todo está bien Sra. Grey. Entiendo, pero sería bueno que usted pueda aprender a confiar en nosotros para hacer nuestro trabajo.”

Apreté mis labios, sabiendo que mi vergüenza ardía de color rojo en mi rostro. Él estaba siendo increíblemente razonable, solo mostrando mi desconsideración. Consideré su pedido y me di cuenta que realmente no era excesivo. “Lo haré” respiro, sintiéndome avergonzada cuando cambié mi peso de un pie al otro, todavía tenía otra disculpa por dar. Satisfecho él volvió su atención al monitor.

“Carl, a ti también te debo una disculpa. Lo que impliqué fue completamente infundado. Sé que ustedes están haciendo todo lo que pueden para mantenernos seguros.”

Cuando él me miró parecía tan joven, me sorprendió que no lo hubiera notado antes. Ellos eran tan grandes y fuertes y confiados que pierdo de vista el hecho de que él es relativamente nuevo en esto y parecía que mi opinión le importaba. “Gracias Sra. Grey.” Él se rasca la parte de atrás del cuello en un gesto que contrastaba la seguridad que normalmente exudaba. “No me gustaría jod… uhm, estropear este trabajo.”

Apreté los labios y asentí mi entendimiento luego le di una sonrisa tranquilizadora. “Lo estás haciendo bien. Gracias” noté que Collins asentó su acuerdo, los ojos del hombre mayor se suavizaron con lo que parecía orgullo. Carl lo miró y luego dejo caer su mirada, de pronto encontrando su teclado muy interesante mientras los puntos rojos en sus orejas ardían con su timidez.

Los dejé, sintiéndome mejor por hacer las paces mientras mordisqueaba las galletas secas y encendía mi laptop. Decidí revisar mis e-mails mientras esperaba por la llamada del Dr. Flynn. Fiel a la palabra de Christian tenía cuatro e-mails de Julie Logan, todos adjuntos a los capítulos que necesitaban edición. Por sus notas adjuntas parecía mucho, mucho para ahondar en este momento pero le envié una oración ferviente para la resolución. Afortunadamente ella no había sido demasiado brutal. Yo estaba tan profundamente afianzada en mi trabajo, puse tanto de mí en ello que no sabía cómo iba a sobrevivir cualquier crítica dura y todo eso.

Luego le envié un correo a mi mamá en un esfuerzo por frenar su preocupación aunque sabía que, ante la avalancha de la prensa loca por delante era casi imposible. Le dije que me llamara cuando sintiera que lo necesitara.

Cuando el tono familiar de Skype suena. Me sonrojé cuando mi corazón se detuvo en seco. Dedos nerviosos corrieron por mi cabello antes de hacer clic para la conexión con el Dr. Flynn. Mientras esperaba por la imagen cargara para aparecer, me revolví hacia la cabecera con la laptop en mi regazo, poniéndome cómoda para la larga sesión.

“Ana, ¿Cómo estás? Es bueno verte” el acento británico familiar junto con su saludo amable y su sonrisa genuina instantáneamente me tranquilizaron.

Le devolví su mirada amigable, esperando que el intercambio privado que estoy a punto de embarcar no alterara la relación fácil que tengo con él. De buenas a primeras quería ser honesta, así que empecé con la verdad. “Hola Dr. Flynn, también es bueno verte y estoy tan bien como puede esperarse, dadas las circunstancias.” Me restriego la cara, la inquietud sobre mi pasado y la situación actual encontrando su manera de expresarse.

Sus ojos brillaban con una sorpresa inesperada, su ceño elevándose para acentuar el sentimiento. “¿Empiezas como prefieres seguir?” aunque estaba enmarcado como una pregunta, sirvió como una observación sobre mis intenciones que estaba contenta de que él lo captó. “Estoy impresionado Ana, escuchando lo suficientemente cerca para responder a una pregunta honestamente y haciendo caso omiso de la convención social y simplemente diciendo que las cosas están bien cuando no lo están es un comienzo maravilloso, especialmente en una sesión de terapia.”

Miré hacia abajo, moviendo una uña debajo de la otra, consciente de sentirme tan expuesta. Cuando no respondí él se rió suavemente. “Pero veo que necesitamos trabajar en hacerte sentir cómoda haciendo eso”

Miré hacia arriba, una sonrisa irónica en su lugar. Él era realmente bueno en leer a las personas, me sentí con ganas de confiar en él. “Eso ayudaría mucho”

“Está bien, piénsalo de esta forma. No me pareces una persona cerrada. En el pasado estoy seguro de que hubieras pedido la opinión de un amigo en algo o ¿tal vez pedir consejo a un padre?”

Asentí con la cabeza, esperando que aclare.

“Las personas que eliges para confiar son personas de tu confianza. Tu y yo no nos conocemos lo suficiente como para que la confianza sea inherente así que es algo que tenemos que desarrollar y que es completamente normal pero al igual como confías en un amigo, piensa en mí como ese mismo amigo solo que yo tengo acceso a herramientas que pueden realmente ayudarte.”

Me gustó el punto que estaba haciendo, más a menudo que un consejo de un no amigo bien intencionado fue impulsado por sus propias intenciones y percepciones. Si yo iba a hablar con alguien, puede ser también alguien que me pueda ofrecer algo tangible a cambio y de esta manera nunca me tendría que preocupar por el motivo detrás de la ayuda aunque aun estaba atascada en el asunto de pedir-ayuda-en-primer-lugar. “Eso tiene sentido pero ¿qué pasa si no sé cuando necesito ayuda?”

“Ah” él levanto su bolígrafo y me apuntó. “Eso nos lleva a la razón por la que estamos haciendo esto ¿no?” con una ceja esculpida arqueada él examinaba mi rostro en busca de pistas, calibrando mi inclinación a saltar de este acantilado confesionario. “¿Por qué no empezamos contigo diciéndome tu versión de lo que pasó?”

Guao, él era bueno. Sin ni siquiera darme cuenta estaba metida de lleno en la sesión de la que estaba tan nerviosa pero su evaluación hizo un trabajo breve de barrer ese temor de mi rostro. Era momento de empezar a recoger a través de todas las cosas estúpidas que hice y precisar las razones que llevo a mi subconsciente a tomar esas decisiones.

Ante la mención de su nombre, ella se achicó y se escondió debajo de la cama envió sus espectáculos remilgados volando. Mi diosa interna, que alberga cinco años de pesar, estaba caliente en sus talones. Ella no iba a dejar que se escapara tan fácilmente. Vi como se lanzó tras ella, arrastrándola fuera de la cama por los tobillos para traerla de regreso al punto de mira.

Con la mano en sus ojos para protegerse de la intensa luz de la introspección le conté mi triste historia con todos sus detalles sangrientos. Sólo podía rezar para que no me mandara mega dosis de medicación o peor aún, a una celda acolchada.

La actitud del Dr. Flynn hacia mí, una vez que desnudé el alma por completo, fue lo que finalmente me convenció que estaba haciendo lo correcto. No había juicio en sus ojos, ni desaprobación que pusiera la línea de su boca en rechazo ni dedos acusadores sacudiéndose hacia mí. Terminamos la sesión con su seguridad tranquila que yo rápidamente llegaría a un lugar de paz si continuaba siendo tan comunicativa.

Aunque la congruencia de mi conciencia era de vital importancia para mi, el asunto urgente del miedo paralizante a la que estaba actualmente atada lo era aún más. Sí no podía encontrar una manera de lidiar con ello de una forma apropiada era garantizado que me llevaría por un camino oscuro en el que no me quería perder. Animada por lo bien que me fue en mi primera sesión cuando se lo mencioné a John y cuadré una sesión de un día en un futuro previsible. Evidentemente tenía mucho trabajo por hacer.

Pasé el resto del día dividiendo mi tiempo entre las actividades artesanales divertidas que planeé para Chris y revisando mis capítulos de acuerdo a las notas muy completas de Julie. Una vez que empecé me quedé atascada en mis palabras y encontré que los comentarios que hizo fueron sensibles y fáciles de entender. Disfruté de la distracción, mantenía mi mente clavada y fuera de las tangentes mentales del miedo en las que mi cerebro estaba si no estaba ocupado en otra cosa.

Christian se comunicó conmigo regularmente y estaba agradecida que aparte de un intercambio de información breve relacionado a nuestra situación, ambos hicimos un esfuerzo por mantener las cosas ligeras. La interrogación de la policía con la floristería produjo muy poco, la orden fue hecha por teléfono y pagada con una tarjeta de regalo desechable que fue comprada con efectivo pero el dueño recordó que el cliente que hizo la orden tan inusual, era un hombre y pidió específicamente que la nota que acompañaba las flores fuera impresa y no escrita a mano.

Según Christian la policía tenía tanto el lugar de residencia del perpetrador como del trabajo bajo vigilancia y yo tenía duda que teníamos a nuestros propios hombres vigilando también. Estaba más que un poco sorprendida que él me confesó que sentía que la incursión de la policía en la casa del perpetrador lo había puesto en aviso y ahora él estaba siendo precavido.

Para la hora de dormir, le había enviado un e-mail a Julie con los diez capítulos revisados y los e-mails y mensajes de texto de Christian estaban empezando a mostrar lo mucho que me extrañaba. Sus mensajes cada vez más seductores me dejaban sonrojada y aturdida. Con Chris en la cama individual a pocos metros y una casa llena de personas, la mitad de ellos manteniendo un ojo vigilante sobre el sistema de cámaras de seguridad que protegía nuestro entorno cercano, el sexo por teléfono estaba completamente fuera de cuestión.

Con la llegada del domingo gané un repiqueteo constante de aprehensión. Fluyó a través de mí sin control, causando estragos a mis pensamientos de miedo que me las arreglé para suprimir ayer. Christian iba a volver al trabajo mañana y por lo que pude ver no había nada que pudiera hacer para detenerlo. Eso encima de la frustración sexual creciente que solo se avivó por otra ronda regular de mensajes de texto obscenos de mi esposo travieso me dejaba ardiendo e inquieta con energía.

Tuve que trabajar muy duro para mantener mi mente en mis páginas y fuera de la cuneta mental que me mantuvo de virar con el más mínimo estimulo. Si no estaba pensando en las muchas maneras en que esto pudiera terminar mal para nosotros, estaba sintiendo el vacio doloroso entre mis muslos.

Chris y yo nos asentamos con nuestra nueva rutina, él jugando a aprender a mi lado, mientras yo trabajaba en mi libro. Lo llevé afuera tanto como pude, dejándolo treparse en el gimnasio/jungla pero ya me estaba sintiendo enjaulada. Solo era cuestión de tiempo antes de que nos aburriéramos y nos volviéramos difíciles de manejar.

El amanecer del lunes no hizo nada por mi terror, excepto que fuera peor. Me costó mucho poner en práctica las herramientas para luchar contra el miedo que el Dr. Flynn sugirió que intentara, especialmente en la faz de la magnitud de nuestros problemas. Me maneje en los movimientos del día, empezando con el más mínimo de los ruidos. Cuando sonó mi teléfono mis piernas se volvieron gelatina al instante. Christian como siempre, estaba en sintonía con mi estado de pánico e hizo todo lo que pudo por mantenerme calmada, incluso dejando la ventana de Skype abierta para que pudiera verlo trabajar cuando mis pensamientos empezaran a correr lejos. Estaba tan aliviada cuando hablé con él el lunes por la noche, su día y el mío fue igualmente sin incidentes y él de vuelta a salvo en el Fairmont. Dormí por primera vez en días. A medida que la semana avanzaba me empecé a relajar, una pequeña semilla de esperanza brotó en mi corazón. Tal vez la policía habló con él lo suficiente como para asustarlo definitivamente.

El jueves en la tarde me senté en mi cama, buscando algunas cosas para mi libro en un momento extraño de paz y tranquilidad. Ray le prometió a Chris que ellos construirían una granja y estaban afuera para empezar su pequeño proyecto. Si tenía algo que ver con bichos, sabía que podía mantener a Chris ocupado por horas. Estaba agradecida con Ray por el descanso, estaba agotada.

Se suponía que Christian estaba en una reunión, así que me sorprendí cuando su nombre apareció en un mensaje de Skype.

-Hola nena, ¿Qué estás haciendo? ¡Te extraño! No puedo esperar para verte de nuevo.

Me reí, preguntándome si él estaba aún en su reunión.

Estoy investigando algo para mi libro, ¿no se supone que debes estar en una reunión? Yo te extraño más.

Si estoy, pero el mundo de la fusiones no es tan fascinante como tu compañía y hasta ahora me has dejado colgando todos los días. No estoy seguro de cuánto más pueda aguantar 😉

Me sonrojé, a pesar de estar sola. ¿Qué esperaba él que hiciera? Me pregunto, sintiendo una deliciosa agitación que me ha estado molestando toda la semana. Además pensé, con una pequeña sonrisa curvándose en mis labios, que él lo empezó todo. Al menos él tenía la privacidad de su habitación de hotel si necesitaba alguna liberación, aquí, yo tengo cámaras y un niño pequeño demasiado inquisitivos cuando poco. Yo estaba atrapada en mi condición y demasiado inhibida para hacer algo al respecto. De repente se me ocurrió que, en un giro feliz del destino, estaba sola en este momento y él estaba atrapado en una reunión, rodeado de sus compañeros bien vestidos que no estaban consientes de los mensajes sexis que estábamos intercambiando.

Envalentonada y todavía por las alturas de mi impresionante intento de sexo telefónico en el hospital, consideré mis opciones. Los ojos de mi diosa interna estaban brillantes con su aprobación de mi plan. Por todas las veces que él me provocó y me tentó, acariciando y avivando la llama del deseo y haciéndome esperar por los orgasmos que estaba desesperada por tener, pensé que la venganza estaba en orden.

Sr. Grey me permito disentir. Tú has sido implacable en tu asalto erótico. He estado sufriendo por ti por días sin posibilidad de liberación. Estoy a punto de explotar.

Era cierto. He estado encordada por su toque desde el fin de semana. Las oleadas constantes de adrenalina en la última semana, al menos para mí, siempre han terminado con deseo. Con cada mensaje de texto y e-mail salaz, mi necesidad ha crecido, incluso mi ropa interior me excitaban en este punto. No sé cómo me las arreglé sin ello durante cinco años pero ahora que él estaba de vuelta en mi vida, incluso un día sin él era pedir demasiado.

Mientras esperaba por su respuesta, corrí al comedor para buscar la tableta que controlaba las cámaras de seguridad, luego me encerré en mi habitación. Sí quería ser lo suficientemente valiente para hacer esto no podía permitir ninguna distracción o interrupciones. Abrí la aplicación, luego cambié de posición la cámara en mi habitación, para que mirara al techo. Sí me detenía a considerar en lo que los chicos iban a pensar perdería mi impulso nervioso así que empujé ese pensamiento a un lado e hice prisa ante la lujuria.

-Sra. Grey, me gustas rogando. Dime nena, ¿qué estarías rogando?

Podría imaginar su sonrisa maliciosa y presumida complementando esos ojos tormentosos y ardientes. Demasiados seguros de que yo sería la que se retuerce pero no podía apresurar esto, lo que realmente quería era que me dijera que encendiera la cámara web. Para lo que tenía en mente él necesitaba verme, y yo a él.

Sr. Grey ojala y pudiera mostrarte pero lo voy a hacer con palabras. Primero, rogaría que me beses. Lento y largo, acariciando tu lengua con la mía, gimiendo en mi boca. Quiero que presiones mi cuerpo con el tuyo para que pueda sentir cada plano firme e inflexible tuyo contra cada curva suave del mío.

Presioné enviar con un escalofrío hambriento y encantado temblando a través de mí. Cruzando mis dedos, deseé que él mordiera la carnada.

-Mmmhhh, me gusta cómo suena eso Sra. Grey. ¿Estás sola?

Mi estomago dio un pequeño vuelco, mi corazón dio un salto a mi garganta. Yo sabía lo que venía.

Si estoy sola Sr. Grey. Chris acaba de ir afuera con Ray para construir una granja de hormigas.

Sí él pensaba que era su idea, era mucho más probable que él lo dejara fluir así que me hice la tonta y esperé a que él jugara su mano.

-¿Por qué no cierras tu puerta y enciendes la cámara web? Mantén el sonido apagado. Asegúrate de que las cámaras de seguridad estén volteadas.

Me salí de la cama y me desnudé. Sospechaba que él esperaba que lo rechazara, que se divirtiera tratando de convencerme en mostrarle un poco de piel. El pensamiento de ver su cara de sorpresa en un par de segundos me tenia jadeando y ya mojada. No podía esperara a ver el cambio en sus ojos mientras se ponían más oscuros, encapuchados. Esperé a que apareciera su imagen para activar la mía.

En el instante en que lo vi, mirando fijamente a la pantalla, sus dedos juntos, descansando sobre su boca pecadora, me di cuenta que su ubicación estaba a mi favor también. Él estaba en la sala de juntas en Grey House, a la cabecera de la mesa con su espalda a la pared de cristal que adornaba cada lado de su edificio. Sabía que la persona más cercana estaría sentada a los lados de la mesa, a unos cuantos metros de él. Mi privacidad estaba asegurada.

Me arreglé en frente de la laptop en lo que yo esperaba que fuera la forma más reveladora. Mi espalda descansaba en la cabecera dándole una vista de mis senos pero, con la laptop puesta en la cama su vista más directa seria los labios resbaladizos entre mis muslos abiertos. Le di clic al icono de la cámara y esperé a que se cargara la imagen.

Los segundos se sintieron como horas mientras contenía mi aliento en una espera nerviosa. No me engañe a mi misma de que yo era la que tenía todas las cartas aquí, él fácilmente se podría molestar y desconectar la llamada en el momento en que me viera pero, yo era una mujer desesperada, empeñada en una venganza con una ventana de oportunidad que era demasiado buena para perder.

Cuando el punto pequeño apareció en la esquina superior de la pantalla, sus ojos se abultaron y su mandíbula se cayó. Me deleité con la satisfacción jubilosa de su reacción. Contuve mi sonrisa insinuante mientras él recuperaba su soporte, clavando su mirada sorprendida en sus empleados para asegurarse de que solo él estaba al tanto de la imagen en frente de él.

Si quería que su aturdimiento sorprendido durara, estaba decepcionada. Ahora que su evaluación de la situación no producía ninguna amenaza, él estaba feliz de jugar su juego. Sus labios se curvaron en una sonrisa de complicidad, los iris oscureciendo, me tenían apretando mis músculos internos en un nudo desenfrenado.

-Anastasia, estoy tan feliz de verte nena. Me gusta tu atuendo.

¡Deos! ¡Él no estaba jugando limpio! Si lo iba a volver loco, tenía que tomar las cosas y llevarlas a un terreno familiar.

Pasé las manos sobre mis senos, cerrando mis ojos mientras me imaginaba el recorrido que él haría. Encontrando mis pezones, los enrollé entre mis dedos, alargando las puntas con suaves tirones.

-Estoy duro para ti nena. Me gustaría estar allí. ¿Me puedes sentir pellizcando tus pezones?

Pellizqué los bultos apretados en respuesta a su mensaje, mi espalda arqueándose en la cama, mientras el dolor/placer corría ardiendo en un rastro directamente a mi sexo. Si me detenía a pensar al respecto, estaría sorprendida de lo rápido que derramé mi timidez pero mi mente estaba fija en el zumbido constante de necesidad entre mis piernas.

¿Estás mojada para mi nena?

Asentí con la cabeza, los parpados pesados, serpenteé una mano por mi vientre y separé mis labios hinchados con dos dedos gentiles. Lo vi moverse en su asiento, reajustándose a si mismo mientras hundía sus dientes en su labio. Casi una expresión de dolor cruzó sus rasgos mientras su cabeza se inclinaba en un ángulo que debe haber sido una visión bastante cerca de mí, abriéndome para él.

¡Mierda! Puedo ver. Por Dios. Creo que me has hecho ver tu punto.

Su cabeza cayó hacia atrás, recordándose y su entorno. Sé que tenía a mi tigre experto de esposo azotado con mi amarre en su cola pero ya estaba demasiado lejos para dejarlo ir. Yo quería mi liberación más de lo que temía su posible venganza.

Negué con la cabeza, mordiendo mi labio para contener un maullido mientras pasé rozando mi clítoris para deslizar un dedo adentro.

¿Estás tratando de matarme Sra. Grey?

Le di una sonrisa coqueta y asentí, adorando la forma que parecía que estaba a punto de subir a través de la pantalla para venir en mi ayuda. Deje que mi otra mano se uniera a su compañera, frotando mi clítoris en pequeños círculos. Por un momento mis ojos se cerraron para luego prenderse con su mirada ardiente.

Bueno, vas a tener que ser rápida nena. Haz lo que te digo. Engancha tu dedo dentro para presionarlo contra tu pared.

Hice lo que dijo y al instante se conectó con un punto que envió una sacudida a través de mí. Tiré mi cabeza hacia atrás mientras la tensión de mi cuerpo se enrollaba un poco más, preparándose para una liberación violenta.

Ahora nena, frota un poco más duro, un poco más rápido.

Aumenté mi ritmo mientras lo vi mirándome. Me sentí tan traviesa, el riesgo que estaba tomando, elevando mis sentidos, traqueteando mi fuego lento, quemando a niveles explosivos. Si era raro que mi marido estuviera dirigiendo la forma como me complacía a mi misma no me importaba, él conocía mi cuerpo mejor que nadie, incluso mejor que yo.

Por un momento el mundo se quedo quieto manteniéndome en el limbo antes de que la tierra se incline sobre su eje y me dejara caer en una caída libre de dicha aplastante. Mi cuerpo se estremeció y se arqueó, mi cabeza azotándose mientras mis manos rasgaban mi pequeño manojo de nervios a toda marcha.

-Eso es nena, siénteme montándote. Incluso los orgasmos que te das a ti misma me pertenecen.

Parpadeé a la pantalla, volviendo a mis sentidos, sintiéndome expuesta y vulnerable. Me puse mi bata, preguntándome qué demonios me ha pasado. Christian lucia satisfecho consigo mismo pero me di cuenta que estaba excitado, peligrosamente cerca de los límites de su control. Él se veía listo para comerme.

-No te pongas toda tímida conmigo ahora Sra. Grey. ¡Eso fue tremendamente caliente! 

Me sonrojé, evitando su mirada encapuchada que revelaba todas las cosas que él quería hacerme en ese momento. El orgasmo afilado que acababa de tener se palideció en comparación con el placer que él podría darme y así nada más la necesidad por él estaba de vuelta.

Te extraño demasiado. ¿Por favor vienes a vernos?

Mi vulnerabilidad de antes sobresalía, recordándome nuestra situación y las incertidumbres en torno a ella.

-Lo sé nena, ya veremos. Vamos a hablar de eso esta noche.

Su expresión se volvió cálida, tan amorosa que solo hizo que mi necesidad empeorara. Él echó un vistazo a los jefes de departamento todavía adornando se mesa de reuniones luego tocando con sus dedos la pantalla en lo que se había convertido rápidamente en nuestra firma de te toco también, alineando sus dedos con los míos para emparejarlos exactamente.

Te amo Sr. Grey.

Él me guiñó, dejando caer su mano para escribir.

-Yo también te amo Sra. Grey.

Sonreí, mi dedo a punto de finalizar la llamada cuando la luz se fue en su edificio, poniendo su sala de juntas en una oscuridad parcial. Un momento después escuché el chirrido de una alarma. Vi la cara de preocupación antes de que se las arregló para poner su máscara impasible habitual.

Se despidió con la mano, luego cerró la laptop, cortándome, dejándome en pánico y confundida. ¿Qué demonios…?

Link para el capitulo 37

 

 

 

12 thoughts on “Capitulo 36

  1. Lupita says:

    Gracias Kereny, un capitulo muy cautivante, tiene un poco de todo y de todos. Me entristece que tengan que estar tanto tiempo separados ahora que son una familia. Pero no cabe duda que “la necesidad es madre de la invención” ya que Ana se esta reinventando para su esposo…(y quien no lo haría por ese hombre). como siempre me encanta la historia de Monique. Gracias a ti, por la oportunidad de poder leerla en español. Hasta la siguiente semana, éxitos.

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    • KereCB says:

      Gracias Lupita por continuar leyendo, y que bueno que te guste la historia… Siiii la necesidad hace que nos reinventemos cada vez ,mas, para una muestra Anastasia.
      Un abrazo

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  2. fanny rebellon says:

    Es molesto que les este sucediendo esto, después de sufrir esos años de separación. en verdad han tenido que pasar muchas pruebas, me encanto ese sexo por Internet, la conversación con Flin, todo gracias Monique excelente capitulo y mil gracias amiga Kereny, eres genial, un beso.

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    • KereCB says:

      Es dificil, pero ya sabemos como se pone Cincuenta respecto a la seguridad de sus seres amados ¿no? Todo es por el bien de ellos.
      Gracias Fanny por el aopyo, por tus comentarios, los apreciamos de verdad
      Un abrazo 🙂

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  3. Janitzia Berrido says:

    Waaaoo, pero que chateo mas hot, hot entre Ana y Grey. Estuvo de película. Lo disfruté mucho. Ja,ja,ja,ja…..Y Ana con esa inseguridad ya cansa, caramba. Tal vez el Dr. Flyn la termina de asegurar definitivamente. Y el pobre Grey con toda la carga sobre sus hombros, lidiando con sus sombras y armándole el mundo a Ana…Ayyy por eso lo ADORO!!!!!GRACIAS MIL, GRACIAS, GRACIAS MONIQUE Y KERE!!!ESPERANDO POR MAS!!!

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    • kerecb says:

      Gracias Janitzia por tu entusiasmo y por tus comentarios, los apreciamos de verdad… Creo q la inseguridad forma parte de Ana ¿no crees?
      Un abrazo y mil gracias por el apoyo

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  4. mell18 says:

    me encanto cada cuanto suben capítulos en español chikas???? quede pikadisima jajajajaja

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  5. Martha Liliana says:

    Intenso en realidad intenso… me fascina la conexión de ellos, su desesperado deseo, lo bien que Christian conoce el cuerpo de Ana que hasta la dirige en su autosatisfacción y en medio de una junta!!!! que situación más caliente….me fascina esta versión…me tiene supercolgada y con ganas de mas!!!!! Gracias Monique y Kerecb por su dedicación para alimentar nuestra Greysmania!!

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  6. Claudia Henao says:

    Muy dificil por todo lo que esta pasando. Limpia la traducción Keremy,gracias.

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