Capitulo 42

Punto de vista de Taylor:

Taylor silbó entre sus dientes, completamente aturdido. De todas las cosas que estaba esperando escuchar, esta era la última. No era que él estuviera sorprendido de que Christian haya ido tan lejos para castigar con su marca especial de justicia, sino más bien que su empleador no había confiado en él con este pedazo de información. No solo había sido completamente irresponsable sino muy inusual para darle una patada.

Él entendió, más que la mayoría, que Christian necesitaba poner a Jose en su lugar. Él era un hombre celoso y joder, quien sabe si alguien fuera capaz de hacerle daño a Gail – de cualquier forma – él no tendría problema en reordenar la cara del hijo de puta, incluso si tuviera que hacer el trabajo sucio él mismo. Estaba a punto de expresar su queja cuando algo más le ocurrió, algo acerca la actitud de su jefe, mientras él lidiaba con este pequeño golpe de seguridad le hizo morder la punta de su lengua. El hombre estaba avergonzado se dio cuenta con un segundo shock, el sentimiento usual completamente fuera de lugar en su jefe calmado, con su armadura emocional estándar de equilibrio e impasibilidad.

Se preguntó brevemente sobre que se avergonzaba. ¿Fue del hecho de que contrato a un matón para hacer su voluntad o que usó la violencia que encontraba tan detestable? Con Christian nunca se sabía. Taylor sería el primero en admitir que a pesar de ser un hombre inteligente en sí mismo, mantenerse a la par con el tipo era virtualmente imposible, pero si se iba a aventurar a una respuesta él apostaría que – en este caso – tenía todo que ver con mantener la información oculta. Él sabía que su jefe tenía que saber que si hablaba antes la investigación habría sido muy diferente. De hecho, ahora que pensaba en ello, eso ponia a Jose al tope de la lista de sospechosos. Taylor nunca podía envolver su mente alrededor de la participación de Jose, no al nivel que ellos habían experimentado pero, algo como esto podría ser suficiente para empujarlo por el acantilado en el que ya estaba en precario equilibrio.

¡Mierda! Pensó, mientras nuevas posibilidades corren a través de su mente como tiburones hambrientos en las aguas profundas del océano negro. Con David muerto no había forma de saber quién era responsable de que y junto con los cabos sueltos que aun colgaban, burlándose de él, la noción de que estaban siendo perseguidos por dos perpetradores estaba empezando a parecer más que probable.

Si hubiese sido cualquier otro cliente, él habría presentado la renuncia al instante, pero por una razón, la muestra emocional hizo imposible que juzgará el acto negligente desde un punto de vista de empleado. No, él veía esto como si fuera un amigo, un amigo bueno y cercano que ha hecho algo estúpido, y ahora venía a él por ayuda. Él no podía, no iba a darle la espalda a un amigo. A pesar del contrato profesional de por medio él nunca se había acercado a un hombre más generoso, más confiable, justo y que admiraba de gran forma. Él solo esperaba confiar en sus instintos, esta había sido una erupción de una vez, una decisión emocionalmente cargada que no tenía que ver con las opciones habituales ingeniosas y afiladas de Christian.

Demonios, en lo que respecta a Taylor, Christian debería estar dirigiendo el puto país sin mencionar la compañía que había sacado adelante hasta la estratosfera del éxito sin la ayuda de nadie. Así que se trago sus palabras molestas y puso su mente en el control de los daños, “Señor, ¿qué tan seguro está de que este evento no se puede rastrear de nuevo a usted?”

Christian lo miró por un largo momento, estudiándolo cuidadosamente. “Estoy absolutamente positivo, y antes de que preguntes, te puedo asegurar de que no he ocultado nada más de ti, antes o después. Nunca. Esto fue…” Taylor vio como la manzana de la garganta de Christian se movía de arriba abajo en un trago de aliento agitado, una mano de dedos largos rastrillando su cabello perpetuamente despeinado. “Yo estaba en un lugar oscuro” le confió, su tono marcadamente sombrío.

Taylor pensó que Christian estaba listo y un poco más que aliviado de escuchar que la marca negra no iba a empañar el resto de sus relaciones pero, lo oyó tomar una respiración preparándose para girar la mirada gris penetrante de nuevo a él. “En algún nivel no quería que fuera Jose, y me temo que eso ha nublado mi juicio en esta situación. Ana, está luchando con tanta culpa, yo estaba – aun lo estoy de hecho” él dejo salir una risa sin alegría, una que se fue con una mirada vidriosa, ahora, “aterrado de que sea demasiado para ella de manejar. Que ella no será capaz de manejar esto por sobre todo lo demás. Sí ella me abandona otra vez…” sacudió la cabeza, volviendo a un lugar en su cabeza donde él solo sabía que aun dolía.

Taylor se dio cuenta del cambio en los ojos de Christian. Fue dramático y un horrible recordatorio. Fue la mirada que él vio en el día que ella se fue. Como si algo hubiese sido arrebatado de ellos, luego remplazado con una copia pobre del original. A pesar de que fuera un hombre y supuestamente inmune a este tipo de cosas, él daría lo que fuera por no ver esa mirada de nuevo. Ese día su alma había sangrado por Christian, el hombre estaba hecho pedazos. Puede que él no comparta los gustos particulares de su jefe en la habitación pero, él no tendría reparos en atar a Anastasia a un poste de la cama o algo así si alguna vez se le ocurriera pensar en volver a huir. Maldita sea, pensó consternado, esto era el festival de mierda más grande de lo que suponía al principio, y luego se reprendió a si mismo firmemente. Hacer suposiciones era exactamente lo que los metió en una cagada como esta.

“Señor, solo por el bien de la claridad y si tengo su permiso de hablar libremente”, él espero a que Christian asentara con la cabeza antes de continuar, “las implicaciones de esto son de largo alcance. Esto hubiese cambiado todo nuestro enfoque. Estoy preparado para tomar la iniciativa en esto pero necesito que renuncie al control y me lo de a mí. Sin pensarlo dos veces, sin interferencias. Estoy seguro de que no quiero recordarle lo que está en juego, y estamos tan seguros como la mierda de que no queremos cometer un error como este de nuevo.” Le dio a Christian una mirada afilada, solo para reiterar la gravedad de este lapso desconocido en su record de otra manera impecable.

“Si,” respondió Christian y por su expresión Taylor podía decir que había tomado sus palabras a bordo, y estaba dispuesto a hacer los cambios necesarios para ver a través de esto. “Entiendo. Tienes mi pleno respaldo y cooperación. Cualquier cosa que necesites. Estoy demasiado cerca de esto Taylor” la admisión fue tranquila y baja y como el demonio inesperada. Era otra razón por la que Taylor lo respetaba tanto como lo hacía con cualquiera de sus compañeros del ejército. Era de hombres grandes buscar en sí mismos por defectos y luego tener las agallas para repararlos, especialmente si la persona era un fanático del control que les daba a todos los bastardos controladores un mal nombre.

“Gracias señor, tomaré las riendas desde aquí” Taylor miró a sus manos unidas que yacían sobre su escritorio, pensando si debía ir por todo y poner todo ahí. Si alguna vez hubo algún momento era ahora y él imaginó. “Señor, ¿una cosa más si me lo permite?” levanto un dedo solido mientras observaba la reacción de su jefe.

Christian levanto la mirada, cansada pero escuchando. Taylor decidió tomarlo como una buena señal y prosiguió, hablando fuera de lugar, pero él fue cuidadoso con la elección de sus palabras. “Señor, no creo que usted deba proteger a la Sra. Grey de estos últimos hechos. La cooperación de ella es vital. Si ella lo percibe como una amenaza, especialmente una relacionada a su hijo, ella será mucho más fácil de manejar. No estoy diciendo que suelte toda la sopa de una vez, es posible que desee alimentarla con pedacitos de la historia, pero dígale lo suficiente para tenerla a nuestro lado.”

Los labios de Christian eran una línea delgada, claramente no encantado con la idea pero Taylor sabía que él era suficientemente brillante para ver el sentido. “Está bien” dijo. “Hablaré con ella mañana”

Si Taylor era propenso a mostrar emoción, dejaría escapar un suspiro de alivio pero en su lugar enderezo se enderezo en su silla, cambiando fácilmente de nuevo a la cuestión más grande entre manos. “¿Podemos hacer un resumen rápido señor? Quiero tener a nuestros hombres en eso lo más pronto posible.”

Christian se echó hacia atrás, aparentemente aliviado que la mierda que llegaba hasta el cuello había terminada. “Dispara” ordeno de alguna manera que haya subrayado su inclinación a hacer lo que se necesita hacer para hacerlo.

“Nuestro primer punto de contacto debería ser reiniciar nuestra línea de tiempo. Vamos a ver si podemos separar eventos. Si alguno de los incidentes puede ser atribuido a alguien más a parte de David porque de la forma en que lo veo, estamos mirando por el cañón a dos perpetradores en este momento.”

“De acuerdo. Está claro que el incidente del francotirador y las flores están conectadas. Mirando en retrospectiva el rifle de caza podría no haber sido un señuelo como pensábamos. Puede muy bien que haya sido la única arma a la que el perpetrador tuvo acceso.”

Taylor observaba a Christian cuando prácticamente saltó de la silla, sus niveles de agitación elevándose de nuevo. “¡Mierda!” escupió, su ira dirigida exclusivamente a sí mismo. “Debí haber prestado más atención cuando Ana lo mencionó pero, David era jodidamente conveniente. Odio pensar dos veces sobre mí, pero realmente la cagué. Y ella tenía razón sobre otra cosa también: No puedo simplemente hacer que la mierda sea verdad sin importar que tanto lo quiera. Necesito poner mi puta cabeza en claro, yo simplemente…” Esta vez ambas manos siguen un camino en su cabeza mientras hacia una zanja en frente del escritorio.

De pronto Christian se detuvo, de nuevo perforando a Taylor con esa mirada gris que ahora tenía un borde de desesperación. “Yo solo quería creer que ellos estaban a salvo”

Taylor conocía esta rutina. Él nunca había conocido a alguien que pudiera ser tan duro consigo mismo. Christian podría golpearse a sí mismo, murmurando sobre su propia incompetencia luego encontrando una solución brillante que le salvará el día. Era irónico que este proceso de reprensión por el que él pasaba fuera la cosa que lo hacía tan bueno en lo que hacía. Pero Taylor también sabía cuando era el momento de tomar las riendas, y ese momento era ahora. No tenía sentido volver a recordarlo. Lo último que quería era que su jefe se revolcara en el auto-odio que lo mantenía firme como la arena movediza. Más bien lo necesitaba fuerte y centrado. Esperanzado en que la procreación del nuevo bebe lo mantuviera lo suficientemente distraído para impedirle morar en su punto de vista poco común.

“Seños, no puedo sancionar su decisión pero estaría condenado si digo que no lo entiendo.  Odio señalar lo obvio pero usted es humano. Ser impulsado por el miedo es tan instintivo como se puede llegar, y considerando la historia entre usted y la Sra. Grey…” dejo que sus palabras se arrastraran con un pequeño encogimiento de hombros, sabiendo que Christian iba a tener la imagen de todos modos.

Christian lo miró fijamente por largos minutos antes de volver a hablar, “Tienes razón”  dijo, y con eso se sentó de nuevo, compuesto.

Taylor abrió un archivo que había puesto cerca, pasando su ojo entrenado sobre la información para reencontrarse con los hechos. “El contrato de Dominante/Sumisa y la foto que fue filtrada en el blog no estaban en el archivo que su amigo levantó en la escondite de David, y sin esa información, lo que él tiene sobre su estilo de vida era muy poco. Creo que es seguro decir que esto también no era obra suya, de lo contrario hubiese estado con el resto de la información.”

Christian asentó con la cabeza, tocando sus labios con un dedo, pensando. “El tiroteo me huele a Jose, aunque todavía no estoy convencido de que él sea capaz de algo tan drástico, incluso si él supiera sobre la golpiza. La filtración de información sin embargo apunta a Lincoln, aparte de Ana, no veo como Jose pudiera haberse enterado de mi estilo de vida. Y a la luz de mi reciente equivocación no estoy dispuesto a excluir nada.”

“Entendido” Taylor conoció “Empezaremos por seguir la pista desde el Bellagio de nuevo, quien haya enviado las flores debe haber conseguido alguna información sobre la boda del hotel. Pondré ojos en el Sr. Lincoln y el Sr. Rodríguez, pero hasta donde sé, él aun esta en locación.”

Christian se puso de pie. Sin prisa la mirada de los dos hombres se encontraron, compartiendo una mirada que transmitía tanto confianza como una determinación renovada. “Gracias Jason” dijo Christian, un destello de vulnerabilidad perceptible por un escaso segundo antes de salir con grandes zancadas, dejando a Taylor con las estrategias tácticas que ahora copaban su mente. Dormir iba a ser malditamente casi imposible con esta mierda llenando su cabeza.

Pb

Ana:

Si la silueta sombría de su boca llena y el porte tenso de sus hombros no era suficiente pista para que notara su estado oscuro de ánimo entonces la profundidad de la molestia en sus ojos lo hizo. Enderezándose contra la cabecera lo veo en la puerta determinado, sus zancadas alargadas con desesperación para llegar a mí. Quitándome las sabanas, lucho para salir de la cama, poniéndome a su disposición para darle el consuelo que obviamente necesita.

Mis pies apenas tocan el suelo antes de que él me capture en un abrazo aplastante, sus brazos se sienten como acero cuando los pone a mí alrededor, su corazón frenético palpitando entre nosotros. Lo siento enterrando su cabeza en mi cuello – inhalando, la curva de su pecho acercándonos aún más. Tomando su ejemplo envuelvo mis piernas alrededor de sus caderas y mis manos se deslizan en los suaves mechones de su cabello.

Lo sostengo con la misma resignación, ansiosa de probar mí voluntad aun cuando el primer goteo de miedo se agita en mi vientre – insalubre y desagradable. “Christian, ¿Qué pasa?” pregunto, sin aliento por el vicio apretado de su agarre. Él responde simplemente sujetando con su mano mi espalda, sus dedos clavándose en mi piel con tanta fuerza que siento el leve temblor de ellos contra mí.

Todo dentro de mi grita por respuestas pero, por ahora él necesita mi cuerpo más que mis palabras. Poniendo en la banca mis preguntas me entrego a sus necesidades, segura en saber que con mi sumisión las respuestas vendrán. Sintiendo mi aceptación se inclina sobre la cama para ponerme en el centro de ella. Su calor deja mi cuerpo solo el momento en el que le toma apagar la luz de la mesa de noche pero, me da tiempo suficiente para captar la desesperación de su mirada usualmente gris brillante, antes de que nos sumerjamos en la oscuridad. Una desesperación se está escondiendo, me doy cuenta y también de la que está corriendo mientras se instala en medio de mis piernas, empujando bruscamente el borde de mis shorts de seda de su camino determinado.

Ante la barrera de mi ropa interior, gruñe su molesta, arrancándolas con un tirón impaciente. Jadeo, la quemadura del roce rápidamente olvidada cuando su lengua autentica hace contacto con mi sexo sensible. Brinco contra su boca caliente, el shock de la sensación enviando una sacudida que chisporrotea hasta mis piernas. Haciendo uso de mi breve sacudida de la cama, él extiende sus manos debajo de mi culo, agarrando la parte posterior de mis muslos. Un segundo después siento sus pulgares aplicando una presión firme mientras descansan justo en el borde de mi apertura.

Mi respiración se engancha a su ritmo feroz, su lengua insistente, rodando rápido y fuerte mientras buscar el punto perfecto de fusión. No hay un toque de mi amante provocador, ninguna quemadura lenta controlada que cuida de no admirar muy rápido. No, entre mis piernas tengo a un demonio completamente vestido con la intención de hacerme correr en pequeñas fracciones de tiempo que habitualmente no permitiría.

Mis manos empuñan su cabello, inquietas con necesidad. Como siempre mi cuerpo esclavo de él, sus largas lamidas controlándome justo como lo haría un comando firme de su voz, y si los latigazos de su lengua son algo por lo cual guiarme, él me está instando a seguirlo ciegamente por su camino de seducción agresiva. Y lo hago, cuando el chupa mi clítoris dentro de su boca en la cresta final antes de que la ola rompa. Con un credo fuerte arrancado de mis labios mis músculos se contraen, enviando a mi torso arqueándose sobre su rostro. Rápido y fuerte, me estremezco con la violencia de mi liberación arrancada.

Sus atenciones lentas, su lengua lamiendo en largos trazos mientras me muevo sobre las sabanas. Agachándome acuno su mandíbula para acercarlo a mí, mis labios agradecidos y listos para su beso pero él se resiste, negando con la cabeza entre mis muslos. “Otra vez” dice cuando se mueve, evidentemente reajustándose a sí mismo para el segundo round mientras su lengua presiona mi entrada.

“No puedo. Es demasiado pronto” jadeo, mi cabeza colgando mientras agarro respiraciones cortas y entrecortadas. Christian me ignora, con su antebrazo sobre mi vientre bajo me clava en la cama para detener que me retuerza mientras los dedos de su mano libre trabajan sobre mis pliegues empapados, retorciendo ese puñado de nervios sobre estimulado con un masaje suave.

Un momento estoy inquieta, tratando de escapar de su toque a sacudidas, en el siguiente estoy persiguiendo otro orgasmo con un solo foco en mi mente, renovado. Él sabe exactamente como llevarme hasta allí, esos dedos inteligentes dando vueltas y vueltas, provocando, nunca acercándose demasiado a ese bulto hinchado, que ahora sufre por su toque.

La penetración profunda de su lengua es pecaminosamente excitante, burlándose mientras circula dentro de mí, reuniendo el flujo húmedo de mi deseo. Gime; el sonido vibrando contra mi piel. Jadeo un Aaahhh irregular cuando mis caderas giran en un pequeño movimiento para enganchar sus dedos de la manera correcta. Con mis manos arañando las sabanas en frustración, lloriqueo, sintiéndome privada de aquel toque precioso que me va a mandar a volar.

Los músculos de mis piernas están tensos, esforzándose con más energía con cada segundo en que él me lo niega, mi cuerpo completo temblando por la búsqueda instintiva, “Christian por favor” ruego; el sonido de mi sollozo sin aliento, ahogado por el torrente de mi sangre.

Retira su lengua para hablar, al instante haciendo que me arrepienta de haber hablado, “Dime lo que quieres nena”

Estoy más allá de que me importe, mis inhibiciones robadas junto con mi cordura. “Tócame, por favor, ¡haz que me corra!” gracias a Dios las palabras arrancadas de mi garganta hacen el truco. Christian clava su lengua firme en mí, tan contundente y profunda como puede. Gimo de placer, mi cuerpo corriendo al borde de la razón, envenenada por mi caída demoledora.

El empujón definitivo que tan desesperadamente necesito viene de su mano. El talón de ella presiona mi hueso púbico, la presión intensificando las ondas a medida que inicia. El rápido deslizamiento de sus dedos, con la ayuda de la crema abundante que ha chorreado efusivamente de mí, corre sobre mi bulto explosivo, aturdiendo mis sentidos en agonía acelerada con sensaciones de retorcer los dedos de los pies. Expido una  palabrota larga y fuerte mientras el placer tiembla a través de mi, Christian desacelerando solo lo suficiente para hacer que dure.

Cuando me encuentro en los brazos de Christian, su pecho vestido contra mi pecho desnudo, con una mancha de sudor. Estoy repleta, mi cuerpo exhausto y todavía temblando por el esfuerzo. Él besa mi cuello, un brazo posesivo se curva a mí alrededor, anclándome a su forma reconfortante. “Tenemos que hablar nena. ¿Estabas pensando en ir a la oficina mañana?”

A través del aturdimiento inducido por mi orgasmo no me doy cuenta del trasfondo de su solicitud calmada pero, si siento el bulto duro de su erección presionando mi trasero. Arrojo un brazo hacia atrás para tratar de acariciarlo. “¿Qué hay de ti Sr. Grey?” murmuro somnolienta, casi riendo ante el pensado improbable del tercer round para mí. Apenas puedo mantener mis ojos abiertos.

“Mañana” promete crípticamente en mi oido mientras mueve mi brazo errante de nuevo a mi frente. “Dime que podemos hablar en la mañana y te puedes ir a dormir”

“Mmm-hmm” estoy de acuerdo. Una preocupación persistente apenas sangrando en mi mente antes de que el sueño lleve a mi conciencia lejos.

Pb

El martes en la mañana me despierto con un sobresalto, desorientada en una maraña de sabanas, y no sorpresivamente, sola. El primer golpe de adrenalina me sacude, las piezas de la noche anterior uniéndose. Recuerdo el estado de ánimo de Christian, el – explosivo pero muy fuera de- ataque – de – personaje de mi cuerpo, su petición de hablar, y lo más extraño de todo; no cediendo ante su excitación obvia.

El pánico arremete como un látigo contra mis nervios encerrados, las preocupaciones residuales de los eventos recientes están más cerca de la superficie de lo que pensaba. Mi baja autoestima me tiene tan condicionada que inmediatamente me lanza al curso de ayer para encontrar la razón de su rechazo. Llegar a un vacio, no hace nada para aflojar el nudo que se ha retorcido en mi estomago a pesar de que mi diosa interna está señalándome los dos orgasmos fuera de este planeta que tuve.

Me pongo un par de pantalones de yoga con una camiseta a juego, sin querer enfrentarlo en una bata endeble por si está molesto. Tentativamente, dejo nuestra habitación, mis emociones dispersas tocando fugazmente un pensamiento vago – ¿puede haber otra razón detrás de la aplicación perversa de su experticia sexual, una que va más allá de la gratificación que me dio? Me veo obligada a descartar la noción cuando nos encontramos en la esquina del pasillo a la vez, casi chocando.  

No me da una sonrisa de mañana, pero al instante poner un brazo alrededor para sostenerme, encuentro su mirada preocupada, la vista de ello tiene a mi corazón cayendo hasta el suelo. No puedo evitar que el shock amplié mis ojos cuando su sola expresión es suficiente para transmitir que algo está muy, muy mal. Antes de que voltee su mirada nublada, capto la contrición que poseen, el gris brillante habitual está apagado. Mi aliento se vuelve mermelada en mi garganta mientras mi sangre se vuelve fría del espanto.

“Tenemos que hablar” dice, su voz extrañamente carente de cualquier sentimiento.

Asiento con la cabeza, aturdida, parpadeando para contener las lagrimas que no tienen ningún sentido en derramarse. “¿Chris?” pregunto con una voz rota e inestable.

Christian pone una mano en la parte baja de mi espalda, la presión ligera direccionándome al mismo camino de donde venia. “Ya desayunó, está bien. Gail está con él”

Me lleva a nuestra habitación luego cierra la puerta detrás de él. Dócilmente lo sigo a la sala de estar donde toma asiento en el sofá. Con un rápido tirón de mi mano me acerca hacia él “Ven” manda mientras se recuesta contra el reposabrazos. Aun asustadiza, tomo asiento entre sus piernas, mi espalda a su frente. Sin perder tiempo me asegura con ambos brazos cuando se cruzan por mi pecho para mantenerme en el lugar.

c42

Mi diosa interna está sonriendo serenamente, tomando el contacto a cuerpo completo como una señal positiva, pero mi subconsciente está argumentando de que el abrazo es más como una prisión, yo, por otro lado, me siento muy incierta para decidir entre una y otra.

Salto en sus brazos cuando empieza a hablar, su barítono medido bajo y nivelado al lado de mi oído, “Quiero decirte algo. No te va a gustar, pero necesito que me prometas algo primero”

No tengo idea de lo que está a punto de compartir, ¿Cómo diablos puedo prometer cualquier cosa sin saber en lo que me estoy metiendo? “Christian, no lo sé…”

Abruptamente me interrumpe, “Sólo acepta, ¡maldita sea!” insiste; sus brazos volviéndose un peso aplastante cuando me agarran más cerca.

Es desconcertante que no pueda ver su rostro. La forma en que está posicionado me impide captar hasta el más mínimo indicio de su expresión. Tampoco la situación es propicia para saciar el miedo que se está construyendo y carcomiendo mis facultades, “Está bien” respondo, a pesar de tener mis pensamientos atrapados en un balde de especulaciones salvajes, ninguno de ellos con una idea deseable.

“Prométeme que no vas a salir corriendo” aprieta a mi aquiescencia, la ansiedad de su desesperación inconfundible, golpeándome en las entrañas como un puñetazo.

¡Oh no! ¡Oh mierda! Me planteo las posibles implicaciones, el agarre frio de miedo, al menos en mi mente, sólo a una fase de convertirse en un golpe profundo de horror. “Te prometo que no voy a salir corriendo” digo, las palabras susurradas saliendo de mi boca seca.

Él relaja su agarre cuando la tensión deja sus brazos, “Gracias” dice simplemente antes de tomar una respiración de refuerzo. Estoy agradecida cuando empieza de inmediato, “Cuando le preguntaste anoche al detective sobre las flores me puse a pensar. Tanto Taylor como yo estamos de acuerdo de que hay una fuerte posibilidad que David no era el único perpetrador que estaba conspirando en mí contra”

Como si cuerpo no estuviera lo suficientemente tenso, mis músculos se endurecen más, el shock como una sacudida a mi sistema, “¿Crees que había alguien trabajando con él?”

“No. Creemos que hay un segundo sospechoso completamente ajeno a David. Tu observación sobre las flores fue muy perspicaz y me ha llevado a creer que he cometido unos errores muy serios de juicio en lo que se refiere a este caso. He estado tan atrapado en aferrarme a ti, tan desesperado de mantenerte a ti y a Chris a salvo que cuando el paquete bien atado de David se presentó, estaba demasiado ansioso y lo acepté como un hecho sin mirar demasiado profundo en nuestras preguntas sin respuestas. Preguntas como la que tu levantaste al detective.”

A pesar de que la idea de otro maniático suelto debería asustarme hasta la mierda, mi mente se engancha en la parte donde su miedo a perderme es mayor a su sensatez. Golpea mi botón de culpa, trayendo todas mis inseguridades de la peor manera posible, la vergüenza siempre viene con sentimientos horribles de inutilidad que me vuelvo impotente por frenar. Por nuestra amenaza y el miedo que vino junto con ella, el Dr. Flynn y mis sesiones han sido sobre todo acerca de controlar ese miedo, pero ahora desearía que pudiéramos pasar tiempo explorando las herramientas que me ayuden a hacerle frente a las cosas que anteriormente arrancaban de mi la felicidad.

“Estoy de acuerdo contigo de que es poco probable que David hubiera hecho el esfuerzo de enviarte las flores, también sabemos que las flores están relacionadas con el disparo del francotirador y que el francotirador no era un asesino a sueldo profesional. Sentimos que esto apunta a Jose pero el otro cabo suelto, el contrato de Dominante/Sumisa y la foto de la habitación de juegos que se filtró en el blog parece tener la estampa de Lincoln por todas partes. No hace falta decir que la seguridad volverá con toda la fuerza y voy a insistir en tu cooperación.”

“Si, por supuesto” digo con un gesto distraído, una vez más sólo oyendo la mención de Jose. Estaba tan aliviada cuando él no estaba involucrado porque me aterraba la culpa que habría venido eso. “Pero…” tartamudeo, “Pero, recuerdo a Taylor diciendo que Jose era un sospechoso improbable. Dijo que no creía que Jose tuviera la motivación suficiente para ir tan lejos como un intento de asesinato.”

Oigo como Christian toma una respiración profunda antes de exhalar lentamente, “Si, hemos tenido desarrollo en ese frente” De nuevo sus brazos se aprietan a mí alrededor, como para prepararme contra las noticias. “Cuando me enteré que Jose te dejó un mes antes de que Chris naciera, perdí el control” hace una pausa, dejándome escuchar el latido pesado de mi corazón. “Por favor entiende Ana que te extrañaba tanto. Estaba muy desesperado por estar contigo, la idea de él dejándote, y con su “hijo” en camino…” lo siento sacudiendo su cabeza con incredulidad justo cuando una ola nueva de vergüenza se estrella contra mí.

De repente sé lo que viene. Tenía mis sospechas cuando sucedió aunque nunca se lo he preguntado abiertamente a Christian. Mis pensamientos empiezan una carrera, solo tomándoles un momento en ponerse al día con su confesión, luego me llega; si Jose sabe que Christian lo mandó a golpear, él muy bien podría querer vengarse.

“Contraté a alguien para enseñarle una lección. Hice que alguien le diera una paliza”

Link para el capitulo 43

 

12 thoughts on “Capitulo 42

  1. Cecibels says:

    Hola chicas… Excelente capitulo como siempre.
    Solo queria preguntarte que dias estas publicando la traduccion? Gracias chicas 😀

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  2. Fanny Rebellon says:

    Muy bueno que haya mandado a darle una paliza a Jose, se lo merecía, el se caso con Ana y debió asumir, el embarazo completo,ninguna mujer en esa situación tiene sexo con otro por voluntad propia, Jose fue bruto, como viene y la deja barrigona con tan solo 1 mes para parir? eso fue una cerdada, el pretendía que Ana lo quisiera así no mas, Craso error, ¿Que fue un error de Cristian? en parte si, pero yo lo entiendo, y creo que se quedo corto, esa impotencia que debio sentir Cristian debio ser monumental, ¡Pobrecito! que dolor debio sentir, Ana en este sentido fue muy cruel, Dios nadfa mas ver ese amor tan inmenso de el por su Ana. por eso me encanta esta novela, gracias Monique, maravillosa historia, y Kereny amiga mil gracias, un beso amiga.

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    • kerecb says:

      Guao Fanny! Tienes razon en todo lo que dices, me encanta la pasión con la que comentas sobre esta historia. Gracias a ti por el apoyo, por tus comentarios…
      Un abrazo!

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  3. guille says:

    Muy buen capitulo el temor de christian que ana lo abande yo tambien sufro con el saludos felices fiestas 🙂 apenas publicas y ya quiero mas jaja

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  4. Janitzia Berrido says:

    Si Ana no se hubiese abandonado a Christian luego de su embarazo, lo de la golpiza no hubiese ocurrido, a sea, que indirectamente todo vuelve y apunta a Ana como co-responsable de esos hechos. Si al final se demuestra que fue José. Que conociendo su temperamento lo dudo, pero en una situación desesperada cualquiera puede hacer lo que sea. Creo que Ana dentro de su incurable inseguridad fue muy indolente tanto con Christian como con José, porque a ambos les mintió. Ella llegó muy lejos, pasaros 4 años y si no es por Christian, este hubiese conocido a Chris en sus 15. Pero nada Ana tiene mucha suerte, Christian respira por ella. Ayyy me encantaron los dos extasis de Ana. Ja,ja,ja y entonces se queda dizque esperando el otro. Ana no es fácil. Gracias Mil. Feliz Navidad para ti Kere y para Monique….

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  5. palolita velandia says:

    Ohhh vida santísima! Como me dejan así chicas! Me va a dar un patatús amo la historia cada vez más mil gracias por su trabajo y espero suban pronto el siguiente capítulo 😀 ❤

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  6. Atnaileh says:

    Muy bueno va. Espero de regalo de navidad otro capitulo 😀

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