Capitulo 45

Debido a la creciente cantidad de reporteros acampando a las afueras de nuestro edificio, y de algunos muy ingeniosos que lograron llegar a la recepción de la plata baja, Christian declara nuestro miércoles, un día de trabajo desde casa. No me importa. Con una lista larga de reescrituras que debo hacer para Julie tengo bastante por hacer. Además, esta tarde Chris va a empezar con sus clases de piano y a pesar de que no quiero agobiar el estilo de mi pequeño niño al estar alrededor de él, aun estoy ansiosa por ver cómo le va.

 

Christian está encerrado en su oficina, su humor negro de todo pero, sin escaparse por la brecha de la parte inferior de la puerta bien cerrada. Defendiéndose mediante llamadas y correos electrónicos con los directivos de la Comisión de Desarrollo Sustentable, su departamento de prensa, y por lo que sé, el presidente de los Estados Unidos, todos le damos a su oficina rondas. Taylor es el único valiente en entrar al espacio que está prácticamente tarareándose con irritación. A las 12:30pm considero enviarle un mensaje de texto para invitarlo a unirse a nuestro almuerzo en lugar de tocar a su puerta pero mientras las imágenes eróticas de la noche de anoche se pasean por mi mente encuentro el coraje para hacerlo.

 

Obligando a mi golpe tímido en algo un poco más confinado, entro a su oficina, con la sonrisa brillante clavada en esconder mis nervios. Me da la señal de espera-un-minuto- con su dedo mientras grita una serie de ladridos al pobre cabrón que está al otro lado de la línea, luego golpea el auricular con un gruñido enojado. En el momento en que sus ojos encuentran los míos, el hierro en su mirada se derrite, las ventanas de su alma necesitadas con la llamada de consuelo. El cambio en su actitud es tan dramático como halagador.

 

“Nena” hace una seña, abriendo sus brazos mientras se empuja lejos de su escritorio.

 

Mi sonrisa va de inquieta a radiante. Todo esto sin esperar por su invitación, él se ríe cuando me arrojo a sus brazos, “Te hemos extrañado” confieso, enhebrando mis manos en su cabello.

 

Volteando su cabeza, acaricia mi cuello, tomando un largo trago de la esencia que sé se concentra allí, “Mmmhhh, yo también. ¿Viniste a buscarme para almorzar?”

 

“Si, pero me conformo con un minuto más de esto, si estás ocupado”  Sabiendo lo tensionado que está no voy a añadir ningún tipo de presión a su día.

 

Él raspa sus dientes a lo largo del borde de mi mandíbula, “Tal vez podría hacerte algo mejor…”

 

Riendo, me alejo de él, “Voy a tomar esa apuesta. Muestra tu mano esposo”

 

Él sonríe, arqueando un ceja juguetón, “¿Qué te parece si apuesto tu abrazo y lo elevo a un almuerzo?”

 

Dejando caer mi mirada lo miro a través de mis pestañas temblorosas, “Sr. Grey ¿estás hablándome de poker?”

 

Él se ríe, una risa baja gutural y sexy, “Supongo que sí. Y puede que tenga algo para ti también” ronronea. Inclinando sus caderas, siento la presión de algo sospechosamente como un atizador debajo del suave oleaje de mi trasero. (Hay un juego de palabras con la palabra poker, ya que en ingles significa el poker de juego y poker=atizador, entonces cuando dice que siente un atizador en su trasero ya saben a qué se refiere)

 

“¡Sr. Grey!” grito en un suspiro antes de sentir el calor barriendo sobre mis mejillas y mi cuello.

 

Riéndose me levanta de pie, levantando mi falda en el proceso, “Me encanta escandalizarte” con un beso rápido seguido por una palmada fuerte en mi trasero me envía por mi camino. “Vamos a almorzar algo.”

 

Aparte de la línea de rigidez en los hombros de Christian nunca te imaginarias la tensión bajo la que él está. Él come con nosotros, conversando y bromeando como siempre lo hace. Solo puedo admirar su habilidad de compartimentar sus papeles. Después de otro festín para chuparse los dedos que parece que avergonzaría la elección de un nutricionista, Christian me deja con los planos de la casa en Sound para echarles un vistazo. Mientras él y Taylor se instalan en su estudio, yo hago notas en los márgenes de los dibujos arquitectónicos. La mesa del comedor es el lugar ideal para extenderlos y pronto estoy perdida en la tarea mientras mi cabeza se llena de ideas. Me puedo imaginar un área de juego afuera para Chris, corriendo alrededor del prado, yo sentada contra un árbol leyendo para él. Será como un parque en nuestro patio trasero. Estar atrapado todo el día en un apartamento de altura no es el mejor lugar para que esté un niño.

 

La voz rasposa de Christian me hace saltar cuando su gran mano rosa suavemente la curva de mi trasero desde donde estoy doblada, inclinada sobre la mesa, “Mmmhhh, tal vez debería hacer que vieras todos mis planos” ronronea, pasando su mano plana por mi espalda hasta que agarra la parte de atrás de mi cuello.

 

Sonrío para mí misma, manteniendo mi pose, disfrutando de la agitación en mi trasero, un obsequio a penas de su interés menguante. “Estaré más que feliz de revisar cualquiera de sus planos Sr. Grey”

 

Él gruñe un gemido bajo y lento, pasando un dedo perezoso por mi espalda. Empezando por la nuca de mi cuello, entre mis omoplatos, más abajo, más abajo, y más abajo va, más allá de la banda de mi falda, deslizándolo a lo largo del valle de las nalgas de mi trasero que es visible mientras un pedazo de la tela de la falda se extiende sobre las curvas allí – mi tanga ofreciendo cero resistencia para su dedo pícaro sumergido. Un escalofrío recorre mi cuerpo, el hormigueo cubriendo mi sexo, la intrusión inesperada haciéndome saltar. Volteándome rozo la parte delantera de sus pantalones que está abultada, primero con mi cadera luego con mi vientre mientras me enderezo contra él. Me deleito en el cambio brusco de su respiración conteniendo el aliento en la garganta. Descanso mis manos a los lados de su pecho, su calor me hace más cálida que lo que podría permitir el día gris que hay afuera.

 

Mirando hacia arriba, a esos ojos claros de mercurio que siempre brillan con tantas profundidades le doy una sonrisa coqueta, “Es bueno verte también Sr. Grey, no esperaba ser agraciada con tan hermoso ser tan pronto” han pasado dos horas desde el almuerzo; con su carga de trabajo actual me imagine que tendríamos suerte si lo vemos a la hora de la cena.

 

Ante mis palabras sus parpados se hacen pesados, ponderando, luego descansa su frente contra la mía, “Dime que me amas.”

 

“Te amo. Te amo más que a la vida” declaro en un aliento, mi mano deslizándose a tocar el ángulo de granito de su mandíbula. Mis entrañas se retuercen con inquietud, sus estados de ánimo mercuriales extrañamente fuera de lugar en nuestro día de bromas picantes. Unos segundos más tarde su necesidad de afirmación se hace clara cuando Collins escolta al maestro de piano a la gran sala, rompiendo nuestro intercambio íntimo.

 

Al verlo me da una sensación de hundimiento en el vientre. ¿Por qué Christian pensó que esto era una buena idea?, no lo sé. Él luce cada centímetro de rockero joven con su cabello rubio oscuro, unos cuantos centímetros más alto, y un estilo artísticamente decorado en esa manera sexy, revuelto hacia arriba, los mechones cayendo de manera que tiene que ver a través de ellos. Sus ojos son conmovedores, verdes pero fuertemente moteados con gris y marrón, dándome la impresión de que cambian de color junto con su estado de ánimo. Está portando de manera fenomenal una barba diseñada, sin duda alguna lo hace lucir mayor de los apenas veinte tantos años que aparenta tener y para terminar una boca increíble que estoy completamente segura ha avivado la llama de las fantasías de muchas adolescentes. Él es alto y delgado, con la contextura de un corredor y luciendo una camiseta desteñida con unos pantalones vaqueros rasgados, que han visto mejores días.

 

45a

“Sr. Grey, Sra. Grey, Matthew Reeves” confirma Collins con su introducción. “El Sr. Reeves está aquí para la clase de piano de Chris.”

 

Christian da un paso adelante, de manera agresiva, extendiendo una mano al joven mientras con su otro brazo, me acerca pegándome a su lado, “Christian Grey y esta es mi esposa, la Sra. Grey” Hay un énfasis, claro en la palabra esposa que solo un hombre sordo podría perderse, y por supuesto, llamarme Sra. Grey va a ser un recordatorio constante de que estoy de hecho muy comprometida. Eso, junto con la mirada mordaz que le da al pobre chico, no es de extrañar que apenas pueda murmurar una respuesta coherente.

 

“Uhm,… Sr. Grey” agarra la mano ofrecida de Christian, moviendo los ojos nerviosamente entre nosotros dos.

 

Mi rubor, estoy segura, se asemeja al mismísimo vino tinto. Puede terminar mal si mi precioso esposo se detiene justo antes de orinarme encima para completar su espectáculo de posesión de macho alfa en frente de un chico que, a pesar de ser atractivo, no me llama la atención. Siento la mirada interesada de Christian en mi perfil, midiendo mi reacción ante Matthew. Sensible a la situación, le ofrezco mi sonrisa reservada con un saludo a dos dedos, pero no me atrevo a tocarlo, “Hola Matthew, bienvenido a nuestro hogar.”

 

Él mira hacia abajo, claramente sintiéndose fuera de zona de confort, “Sra. Grey” me saluda con un murmullo tímido, “Es Matt, por favor” una sonrisa tímida se dibuja en su boca ancha antes de levantar sus ojos verdes-fogosos de nuevo hacia Christian. “Soy un fan” le dice tímidamente a él, apuntando la parte delantera de su camiseta a cada lado del logo de “There’s No Planet B” (No hay planeta B) que lleva visible.

45b

 

 

Christian sonríe, su actitud fría, un poco descongelada, “Es bueno saberlo. Ella necesita toda la ayuda que pueda tener.” Volteándose hacia mí, me da un beso tierno aunque calculado sobre mis labios, deteniéndose tiempo suficiente para disipar cualquier posible idea que Matt podría albergar sobre mi disponibilidad. Me mira sonriendo, totalmente satisfecho de que ha hecho ver su punto, “¿Podrías ir a buscar a nuestro hijo?”

 

Me muerdo una risa,  burbujeando con un capricho de incredulidad, a la vez luchando contra el rollo que ha amenazado a mis globos oculares en los últimos cinco minutos, “Seguro” digo, demasiado dulce antes de darme vuelta para ir a buscar – no a Chris – si no a nuestro hijo. El porqué no simplemente tatúa comprometida en mi frente va más allá de mi. Mis chicas internas están mirándome, con las manos en las caderas, la advertencia en sus labios sensuales haciendo eco de mis pensamientos – es obvio, necesito mantener mi distancia del joven maestro de piano.

 

Pensándolo mejor, dejaré a Christian supervisándolos e instalándolos en el piano de cola mientras yo me voy a la biblioteca, dejando la puerta abierta para por lo menos poder escuchar la primera clase de mi hijo. Christian les desea lo mejor y supongo, se despide para continuar trabajando pero unos escasos tres minutos se une a mí en la biblioteca, con la laptop en mano. Una pequeña parte de mi no puede evitar pensar que es para mantenerme vigilada.

 

Con un tono cuidadosamente neutral y una expresión suave a la altura, apoya una cadera contra mi escritorio. “¿Qué piensas de Matt?”

 

Precaución suena como una campana en mi cabeza cuando me siento bien para darle toda mi atención. “Él parece bastante amable. Me da más curiosidad ver como se lleva con Chris”

 

Cristian asienta con la cabeza su acuerdo, eligiendo permanecer quieto para que podamos escuchar al par. Todavía me siento desconcertada con su elección del profesor, a mi me parece que es un desastre a punto de ocurrir y juego con la idea de mencionarlo de nuevo cuando él rompe mis pensamientos como si los leyera. “Pensé que sería bueno para mí. Estar aquí, donde todas las variables están controladas, puede que aprenda a manejar mejor mis celos.”

 

Un apretón se forma alrededor de mi corazón, el dolor que trae es el mismo que siempre siento cuando me enfrente a las sombras oscuras de mi miserable pasado, provocando un instinto poderoso de retro alimentación. Levantándome deslizo mis brazos alrededor de sus caderas estrechas, mis rasgos dispuestos con sinceridad. “No hay nada de ti que quiero cambiar.”

 

Con impaciencia el retribuye mi abrazo, dándome una sonrisa de niño, “Estoy feliz de saber eso Sra. Grey, porque creo que estoy fracasando miserablemente.”

 

Con la punta de mi dedo recorro la escultura completa de sus labios, viendo el camino lento que tomo, “No tienes por qué estar celoso de nada. Yo soy completamente tuya, estoy completamente enamorada de ti…”

 

“¿Pero?” él prueba gentilmente, escuchando mi palabra no pronunciada.

 

“No veo el punto de torturarte a ti mismo deliberadamente. Tenemos suficientes cosas con las cuales lidiar.” Para aliviar cualquier posible malentendido, cambio el roce de mis dedos por mis labios, amoldando los míos con una presión suave.

 

“Vamos a darle un poco de tiempo,” sugiere, su barítono bajo lanzado perfectamente para la seducción.

 

Su susurro es seguido por su cabeza, inclinándose para darme más que el pequeño beso con el que lo deje. Inclinando mi cabeza, dejo que tome mi boca con un beso lento que es casi somnoliento, su lengua rozando la mía con pasadas ociosas y largas. Con nuestro hijo a cierta distancia, eso es lo que consigo, por ahora, este beso no tiene el potencial que tiene uno privado pero, yo disfruto del lujo de todas formas, dejándome llevar y arrastrar para perderme en la boca cálida de Christian.

 

Me siento aturdida cuando finalmente se aleja, su sonrisa torcida perezosa, “Tengo algo que mostrarte.” Haciéndome una seña para que me siente, mueve mi laptop para remplazarla con la suya.

 

Mirando hacia la pantalla, veo un artículo de una revista, junto con otros que ofrece Julie Logan. Con el título: Mujeres En El Mundo Editorial: Las Estrellas del Camino Corporativo de las Editoriales, puedo ver que es una propaganda de prensa genial de Grey Publishing, “Esa es una publicidad maravillosa. ¿De qué revista es el articulo?” Encontrando su mirada color plata con propósito que no ha dejado mi perfil desde que me mostró el artículo, me pregunto si me estoy perdiendo de algo. Siento el rastreo de calor sobre mis mejillas, un tirón de sonrisa incierta en mis labios. ¿Qué pasa con su mirada intensa? El color de sus ojos es casi líquido con emociones salvajes, apoderándose del aire de mis pulmones.

 

Antes de que pueda preguntar su cara se dibuja con una sonrisa, brillante como los rayos de sol, derritiendo mi incomodidad repentina. Bajando su boca a la mía, deja un beso sobre mis labios, sosteniéndome por la barbilla.

 

“¿Qué?” dejo escapar, casi riendo mientras niego con mi cabeza en las nubes.

 

“Está en la nueva edición de la revista Elle pero no fue planificada por GP. Ellos buscaron a Julie, yo le di permiso. Se suponía que era sobre ella y que significaba para su carrera ser contratada por Grey Publishing, pero quiero que leas su frase de su proyecto favorito” con la parte sobresaliente de la barbilla guía mi mirada de nuevo hacia la pantalla. Leyendo rápido el inicio, llego a la sección que él está tan interesado que yo vea:

 

“…es difícil escoger solo uno. He estado involucrada en tantos proyectos tan maravillosos a lo largo de mi carrera. He sido afortunada de trabajar con una gran cantidad de autores consagrados, y escritores de primera vez que me han impactado, pero nunca he estado tan emocionada como lo estoy por el proyecto en el que estoy trabajando en este momento. Sin revelar mucho, he estado supervisando a una autora muy nueva cuya interpretación del romance contemporáneo va a cambiar la cara de ese mundo por completo. Ya hemos logrado asegurar una serie completa con ella, así que déjame decirte esto – vean este espacio…”

 

Miro a Christian mientras él está inclinado sobre el respaldo de mi silla, su cabeza junto a la mía, luego miro de nuevo a la pantalla, parpadeando. La carrera de mi corazón es un poco tentativa; insegura si una corrida de celebración se puede hacer en este momento, ¿Puede que está mención sea sobre mi?

 

Christian ve la pregunta incrédula en mi expresión de asombro, “Ella se está refiriendo a ti.” Dice, dándome un golpecito en la punta de mi nariz con su dedo.

 

“¿Cómo lo sabes?” pregunto estúpidamente.

 

Levantando una ceja hacia a mí, dice sonriendo, “Bueno, ahora. Déjame ver… tal vez el hecho de que ella no tiene ninguna otra autora femenina en su lista en este momento; y que yo haya visto el dinero cuando te dije lo que vi en tu trabajo.”

 

Mi corazón se dispara, con el permiso de mi magnífico esposo y su sonrisa beatifica de suficiencia. “No sabía que ella se sentía así” murmuro, aun parpadeándole a Christian con una sorpresa maravillosa antes de que la realización se rasga en mi como una garra.

 

He pasado por un renacimiento, un bautismo de fuego con Ana 2.0 como testimonio mientras he peleado para recuperar a Christian, haciendo un compromiso con él, conmigo misma, con nuestro seres queridos de que voy a hacerlo mejor. Eso, junto con el salto de mi entendimiento dirigido por la lengua talentosa de John, comprendo que puedo aceptar lo que la mayoría de las personas me dicen ante el valor que proveen una vez que he verificado la fuente. Es un concepto sorprendentemente sencillo, claro pero uno de mis sentidos hastiados borrosos con inseguridad.

 

Suspiro y me rio, de repente mareada con perspicacia. “Yo… Yo… Eso es…, Es…” más de mil palabras pasan por mi boca. Como miel se apresuran en mi lengua, espesas y dulces pero no puedo escoger una así que me pongo de pie, mirando a Christian con los ojos tan abiertos y brillantes que debo lucir como una cierva.

 

Su risa de respuesta es una de felicidad y también perpleja. “¿Es maravilloso?” intenta, ofreciéndome una frase apropiada.

 

Me encuentro asintiendo, mis manos ahuecadas sobre mi boca, mis pensamientos pasando por mi mente, zumbando con corrientes de conciencia mientras mi cerebro forja nuevas vías, haciendo conexiones nuevas.

 

“Te amo” finalmente logro decir, completamente fuera de lugar aunque extrañamente apropiado. Esa parte de mi corazón, hasta ahora custodiada por el miedo, brota de repente libremente, abierta a aceptar las palabras amables de aquellos que se preocupan lo suficiente para decirlas libremente – como si fueran regalos.

 

Christian detecta el cambio en mí. Sus ojos, brillando como la plata, fusionados con fascinación con los míos, “Yo también te amo” su voz, una respiración ronca mientras acuna mi cabeza con sus manos largas, aun sonriendo, aun con el ceño fruncido.

 

Con palabras inadecuadas trato de explicar, “Yo…, Yo tuve un momento”

 

Él se ríe, divertido y asombrado, “Si, lo puedo ver. Te ves viva, brillando”

 

Su mirada no duda. Disfrutándome, una mano se desliza para sostener mi cuello, la yema de su pulgar apoyado sobre el salto de éxtasis de mi pulso, la otra acariciando mi cabello. Cautivada, veo que lo que él siente por mi cambia el color de sus ojos. El destello brillante de plata se convierte en peltre, luego cambia a un sólido color plomo pesado, el metal denso abarrotando las moléculas en un paquete lleno de amor por mí. Llena de alegría, lo veo. Lo veo como cuando veo la luz del día.

 

squiggle1

Después de la cena y de poner a un niño sobre estimulado a dormir, Christian me deja con un beso en la frente y una orden de no esperarlo despierta, luego se va a encerrar a su oficina para una noche de trabajo de última hora. Me niego a preocuparme por eso; me niego a pensar dos veces sus palabras honestas y me quedo dormida abrazada a la recién encontrada confianza como si fuera un super poder.

 

El jueves por la mañana me despierto sola, las sabanas revueltas en el lado de Christian la evidencia de que por lo menos descanso algo. Vagando hacia la cocina, soy atraída por el sonido del parloteo incesante y feliz de mi hijo.

 

Con un abrazo desde atrás, beso su cabello donde él se sienta en el borde del mostrador, “Buenos días amiguito.” Sobre su cabeza me doy cuenta del estado de la cocina, mis ojos saliéndose por la sorpresa. Parece que Christian desató una bomba de pan y todos sus posibles rellenos.

 

“¡Mami, papi me está preparando el almuerzo para la guardería!”

 

Redondeando la esquina del mostrador voy hacia mi muy presumido esposo, haciendo mi mejor esfuerzo por evitar mirarlo boquiabierta como quiero, “Guao” exclamo sobre mi hombro, abrumada por el desastre, “eso es genial cariño.” Empujándome sobre mis pies, le doy un beso distraído a Christian en la mejilla. “Buenos días Sr. Grey” murmuro, mi voz todavía ronca por el sueño. “¿Supongo que vamos a trabajar hoy?”

 

Él me abraza con el hueco de su brazo para evitar chorrearme con sus dedos recubiertos de salsa, “Sip” dice, orgullo iluminando sus ojos mientras lanzan su mirada entre el mostrador y yo, haciéndome que lo siga.

 

Veo la abominación envuelta en frente de él, llegando a la conclusión de que está muy complacido hasta la coronilla de su esfuerzo culinario. ¡Madre mía! Puede que Christian sea sumamente experto en muchas cosas pero maestro de la cocina, no es. Necesito cada onza de mi fuerza de voluntad para no ceder a las risas resoplantes que están amenazando con burbujear de mi vientre. Los dos lados del sándwich no pueden ser llamados rebanadas; más bien parecen unos ladrillos mal formados. A un lado están sus esfuerzos anteriores, tal vez dos panes que valen la pena, y se hace evidente de porque él eligió estos dos particularmente. El cuchillo para pan evidentemente usado al estilo de una sierra yace descartado a un lado. Cada ladrillo de pan luce una corteza superior colgante donde sus dedos fuertes asomaban a través de la masa esponjosa mientras él los sostenía hasta asesinarlos. A través de la envoltura de plástico puedo ver el relleno, mantequilla de maní expandida tan gruesa como mortero con jalea purpura apretada a los lados como gusanos. No creo que las manos de Chris sean lo suficientemente grandes como para sostener esa cosa, mucho menos, morder un pedazo. ¿Cómo le digo que su propia guardería no permite que la comida sea envuelta en plástico – su pequeña contribución para ayudar al planeta, y que es una zona tan estricta libre de nueces y frutos secos, esto debido al creciente número de niños alérgicos?

 

“Guao” digo de nuevo, estancándome para pensar en una manera agradable de decirle. Por la mirada en su cara, él está esperando un gran elogio por su desinteresado acto como padre. “Gracias. Eso es muy útil de tu parte. Debí haber dicho algo antes, no hay manera de que pudieras saber, pero no tenemos permitido llevar nada que contenga cacahuates o frutos secos a la guardería. Muchos niños son alérgicos en estos días, así que la mayoría de las escuelas y guarderías juegan a lo seguro.” Explico, presionando mis labios con lo que espero sea una cara sincera y decepcionada.

 

“¡Aaahhh!” se queja Chris, “¡Papi hizo un montón de esfuerzo para nada!”

 

“Oh”, dice Christian, inspeccionando el mostrador desastroso como si lo estuviera viendo por primera vez. “Está bien campeón, te voy a preparar otra cosa” levantando el pan descartado, lo ve con ojos dubitativos, al corteza colgando sin fuerza de la parte superior.

 

Estoy sorprendida por lo dulce que está siendo, realmente conmovida pero, no creo que otro intento sin supervisión esté sobre la mesa para él. Gail se desmayaría si viera este desastre.

 

“Amiguito, porque no vas a cepillarte los dientes mientras yo ayudo a tu papi” lo levanto del mostrador y él se apresura al baño, informándonos que estará de vuelta pronto.

 

Luego, me volteo hacia mi esposo adorable, “Siento lo de tu sándwich. Me encanta que hayas hecho eso para él.” Paso mis nudillos a lo largo de su mandíbula áspera, amando el roce de la sombra perpetua contra mi piel. “Gracias, lo hiciste muy bien. ¿Quieres quedarte y ayudarme a preparar otro?”

 

Afortunadamente la duda deja sus ojos justo cuando una sonrisa tira de la esquina de su boca pecadora, “Si puedes salvar algo de este fiasco me gustaría verlo”

 

Es mi turno de lucir satisfecha, aceptando su reto con alegría. “Mira y aprende Sr. Grey” Sabiendo lo mucho que detesta desperdiciar comida, agarro la licuadora y la pongo en frente de él, con una pila de sus ladrillos de pan. “Parte estos hasta volverlos tiras y luego licúalos en la licuadora. Siempre es bueno tener migas y se congelan muy bien”

 

“¿Migas?” una ceja burlona se arquea con escepticismo.

 

“Ya sabes, para recubrir cosas como el pescado o pollo” Tomando el más grueso de sus rebanadas, lo observo con cuidado y paso el cuchillo del pan a través de sus lados para dividirlo en tres rebanadas normales.

 

Puedo decir por su atención absorta que él está impresionado. Le explico cada paso mientras lo hago, de manera casual para hacerle pensar que sólo estoy haciendo una conversación: mantequilla primero para retener la humedad, algo seco contra el interior de las rodajas para evitar que el pan se empape y las cosas húmedas en el medio. Una vez que coloco la segunda división encima, le recorto los bordes luego corto en cuatro triángulos, justo como le gusta a Chris. Por último, lo envuelvo en papel encerado, mostrándole como doblar en el centro, los lados, y las esquinas. Le agrego manzanas en rodajas y un paquete de Crasins (arándanos secos) en su lonchera, cada elemento en un compartimiento separado junto con una botella de agua pequeña.

 

“¡Voila!” sonriendo le extiendo la lonchera con motivos animados para que él la pueda admirar.

 

“Astuta Sra. Grey” dice, su voz enganchada con una atrapada de la lonchera que juega con un guiño.

 

Yo disfruto de su evidente apreciación, regalándole una sonrisa completa y deleitada conmigo misma de que puedo aceptar los cumplidos que me da con tanto fervor.

 

squiggle1

 

Apartando la lucha contra los periodistas cuando salíamos de Escala y alrededor de Grey House mi día es tranquilo y maravillosamente productivo, bajo la experta tutela de Julie. Estoy gratamente sorprendida con lagunas de las ideas de Derek, especialmente considerando que la ficción romántica no es su primera elección en la literatura. También tengo la oportunidad de conocerlo a un nivel ligeramente personal mientras el asistente de cabello negro comparte algunos de sus más divertidos problemas en la vida del amor conmigo. Una hora después del almuerzo, Chris y yo nos vamos a casa para su clase de piano.

 

Encontramos a Gail en la cocina, mientras ella le prepara una merienda a Chris, yo le comento sobre los chanchullos de Christian en la cocina, ambas riéndonos toda pegajosa sobre los esfuerzos de Christian por ser un padre normal.

 

Cuando Matt llega me hago escasa, consiente de mantenerme alejada de los problemas que a veces parecen seguirme sin importar cuánto intente evitarlos. En su lugar, termino unos cuantos capítulos más, mientras escucho tentativamente a Chris dándole a las teclas de marfil bajo las instrucciones pacientes de Matt.

 

En el momento que Christian entra en el vestíbulo, Chris sale corriendo a sus brazos, muy hablador sobre su día. Yo recibo una mirada llena, la promesa salaz que tiene para más tarde, enviando una carga de reavivación a través de mi cuerpo cuando me da un beso en los labios. Compartimos durante la cena, luego Christian lleva a Chris para darle su baño mientras yo tomo una ducha.

 

Mientras espero por Christian me preparo una taza de té de manzanilla y me siento en el sofá con música y un libro. La canción aleatoria que escoge el iPod es hermosa, Lights de Ellie Goulding, y encaja perfectamente con mi estado de ánimo.

 

45c

Incluso los pasos de Cristian gotean con pecado cuando viene a unirse a mí, más merodeando que caminando, me ve con parpados pesados y ojos oscuros que dicen todo sobre sus intenciones. En cuestión de segundos el espacio entre nosotros se llena con una carga en espiral, tensa y volátil con potencial sexual. Siento su mirada en mí como rastrillo de terciopelo, mi sangre calentándose, corriendo a la superficie de mi piel, concentrándose en lugares donde se me hace necesario su toque.

 

“Dos días” dice casi gruñendo mientras sostiene una mano para que la tome.

 

Aceptándola, dejo que me levante del sofá, justo contra la presión dura de su pecho musculoso. Involuntariamente mis manos se pasean por su frente, cayendo dentro de los hilos satinados de su cabello. Parpadeando trato de mantener mi respiración nivelada, las aspiraciones cortas, entrecortadas de mis pulmones solo sirven para aumentar mis sentidos cuando mis pezones puntiagudos son provocados por el apretón de nuestro abrazo. Instintivamente levanto mi cabeza, dándole acceso a la piel suave de mi cuello. Ávidamente toma provecho, mordiendo, lamiendo, chupando un camino caliente hasta mi pecho.

 

De mi hombro arranca la tira fina de mi bata, la seda se resbala de mi hombro con sus dientes. “Me gustas en seda nena” confiesa con una voz grave luego arremolina su lengua húmeda en el hueco de mi clavícula.

 

Sonidos de placer que no puedo controlar salen de mi garganta cuando él agarra mi trasero, pasando sobre mis muslos su pene apretado y duro como el acero. Me responde con un gemido sordo cuando se aleja lo suficiente para festejar su hambrienta mirada en mis senos expuestos, “No puedo esperar para chupar la leche de tus senos hinchados”

 

Mis parpados aletean, escalofríos tentadores persiguen una línea de deseo a mi sexo, llenando, hinchando, despertando.

 

“Ven” manda rápidamente, no es que tenga opción cuando él me levanta en sus brazos para cargarme al paraíso de nuestra habitación.

 

Con una patada cierra la puerta luego me deja sobre la cama con una delicadeza que desmiente la necesidad animal que veo en su mirada encapuchada. Enderezándose de nuevo se toma un momento, ajustando la luz a un brillo suave y seleccionando una lista de reproducción de su iPod. El sonido sensual de Black, Black de David Usher pulsando al mismo tiempo que los latidos de mi corazón.

45d

Lentamente, con una necesidad cruda pintada en sus ojos y la tensión severa de su erección contra sus pantalones, desenrolla las mancas de su camisa de vestir blanca con botones. Su mirada nunca deja la mía, sus parpados a media asta mientras perezosamente hace estallar los botones que ocultan su pecho con cicatrices.

 

Viéndolo desvestirse para mí, es una provocación visual poderosa, consumidora e intensa. En la cama me retuerzo, frotando caprichosamente mis muslos entre ellos, mis dientes rastrillando mi labio en un esfuerzo poco satisfactorio de imitar los besos adictivos de Christian. Cerca de perder la razón con la ausencia de sus manos sobre mí, las mías empiezan a vagar, hambrientas de mostrarle el mismo camino erótico que él ha elegido para mí. Paso mis manos por mis senos, deslizando la tira restante de mi hombro, para mostrarle a él, el pico apretado del otro seno. Obtengo una recompensa deliciosa cuando su strip tease se acelera, empezando con su correa. Envalentonado por su ronroneo aprobador, deslizo mi mano sobre la curva de mi seno, pasándola por debajo del borde de la base, bajando por mi vientre donde un nudo rítmico se ha iniciado. La seda se amolda muy bien a mi mano, audazmente revelando mi cuerpo desnudo a medida que bajo. Como si hubiese sido golpeada por una sacudida me arqueo de la cama en un arco perfecto cuando mi toque se conecta con los pliegues que sobresalen entre los labios fruncidos de mi sexo.

 

Christian está sobre mí en un instante, su forma desnuda fuerte y hermosa a la luz suave mientras una mano asegura mis manos sobre mi cabeza mientras la otra se desliza entre mis piernas y hace un agarre con un tirón irritado de mi sexo. “Mío” gruñe con brusquedad luego sella su boca hambrienta con la mía, besándome con lamidos violentos.

 

“Jodidamente hermosa” gime en mi boca mientras su mano libre palpa alrededor de mis senos.

 

Mi respiración es casi estremecida, la anticipación haciendo imposible tomar un aliento adecuado. Yo le maúllo a Christian cuando termina nuestro beso, mi cuerpo salta por más. Su miembro, grueso y duro como el granito, quema en mi cadera, y está bien fuera de mi alcance desesperado.

 

“Christian por favor” ruego, mi voz ronca, apenas reconocible.

 

Apenas puedo registrar su expresión, apretada con lujuria como la mía, antes de que mira hacia abajo en mi cuerpo. “¿Estas lista para mi nena?”

 

“Si. Si. Muy mojada” confirmo, levantando mi cabeza para ver la humedad abundante, suficiente para cubrir mis muslos.

 

Un sonido primal se escapa de mi pecho cuando él clava un dedo completo profundamente en mi vagina apretada. Lo escucho silbar, hundiéndose en mi canal con un ritmo delicioso y luego lo extrae. Sin respiración lo miro con mi entrecejo fruncido, viendo como repite esa cosa extraña que hizo la otra noche. Él frota sus dedos brillantes luego suavemente los separa como para probar la textura de mi crema.

 

¿Qué demonios..? Me pregunto cuando su cabeza se levanta para encontrarse con mi mirada llena de lujuria. “Estás fértil” declara, su voz tan áspera con deseo que aprieta las palabras. Un cambio lo vence, fuerte y brutal, algo casi como posesión. Sus fosas nasales se expanden, sus ojos brillan, con el instinto irresistible de aparearse cuando me da vuelta como si fuera una muñeca de trapo. Arrastrando mis caderas me llena con una perforación rápida y fuerte, la fuerza arrancando un sonido gutural de los dos. Agarrando un puñado de cabello de mi nuca, me levanta para encontrar su boca demandante, mi cabeza volteándose, mi cuerpo arqueándose como una S para dar cabida a sus necesidades. Sigue con sus movimientos salvajes, el control que usualmente muestra disminuido por una urgencia primordial y desesperada. Su mano libre encuentra los labios empapados de mi sexo, deteniendo mi respiración mientras corro al borde de la liberación en un escaso segundo.

 

“Todavía no nena” ordena, disminuyendo la velocidad de su toque para ayudarme a recuperar pero me asomo, a pocos centímetros de distancia de una detonación de proporciones nucleares.

 

Incluso el tirón de sus testículos pesados contra mis labios hinchados impulsándome más cerca, un temblor empezando a ondearse desde mi sexo justo cuando Christian llega al clímax con un gruñido poderoso, su cuerpo musculoso estremeciéndose contra el mío. Yo no puedo esperar por las palabras que siempre me mandan al éter de placer ciego, su mandíbula sigue cerrada en la mueca de éxtasis pero sus dedos me llevan allí, a una explosión maravillosa.

 

Él se derrumba sobre mí, su cuerpo sudado y esbelto cubriendo mi forma floja como una manta mientras peleamos para recuperar el control de nuestras respiraciones irregulares. La canción actual ayuda a traernos de nuestra alta erótica mientras James Blunt canta suavemente sobre ser hermosa.

45e

Después de haber recuperado un poco la compostura Christian deja besos revoloteando por toda mi cara, “Lo siento nena” se disculpa, su voz gruesa, atrapada con remordimiento. “Fui muy rudo contigo. Me deje llevar, el pensamiento de saber que voy a plantar la vida de nuestro hijo en ti…” lo siento, más que lo veo negar con la cabeza, abrumado.

 

Trago; mi garganta seca y mis pensamientos completamente dispersos, “Por favor no te disculpes” digo más allá de mi boca seca. “Eso fue abrasadoramente caliente…”

 

Él se ríe, aliviado “Me alegra que lo pienses, pude sentir lo fuerte que llegaste y ahora luces hermosa, bien follada hasta el fondo Sra. Grey”

 

“Así me siento Sr. Grey pero, no creo que lo hiciste tan mal” lo provoco, recordando su calor salvaje, su expresión lujuriosa.

 

Se vuelve sombrío, frotando su mejilla contra la mía, “Esa fue la experiencia más intensa de mi vida. Gracias Anastasia” su tono brusco se carga con el peso de su sentimiento, infinitamente conmovedor.

 

“De nada” entiendo muy bien la naturaleza profunda de lo que acabamos de compartir – la posibilidad de crear otra vida humana es un lazo indeleblemente, genéticamente y en todo el sentido de la palabra.

 

Nos quedamos así acostados por unos minutos luego él se quita de encima y yo me ruedo sobre mi espalda. Puedo sentir que Christian todavía está reponiéndose, su comportamiento aun más posesivo que de costumbre cuando me acerca más hacia él, encajando mi cuerpo de gelatina bajo su brazo. Cuando me siento lo suficientemente fuerte para ponerme de pie, me levanto, mi boca reseca se aprieta porque quiero un vaso de agua.

 

Al instante aprieta su agarre alrededor de mis hombros. “Hey, ¿A dónde vas?”

 

Levantando mi cabeza, encuentro su mirada perturbada, “Estoy bien, solo estoy sedienta. Necesito tomar agua.”

 

Extrayendo su brazo de debajo de mi cabeza, se levanta, “Yo la busco. No vayas a ningún lado,” me da una mirada mordaz, esperando a que yo responda.

 

¿A dónde podría ir? Me pregunto antes de contestarle, “Está bien” concuerdo fácilmente pero no puedo evitar sentir curiosidad por su estado de ánimo.

 

Cuando regresa con el agua ni siquiera deja que me siente. En su lugar, sostiene el vaso para mí mientras levanta mi cabeza sosteniéndome por el cuello con un agarre firme. Ay hombre, me preocupo, espero que no me vaya a tratar como si fuera una muñeca de cristal, frágil cuando este embarazada.

 

Él salta en la cama, volteando su cabeza hacia a mí. Me tira sobre su brazo extendido, así que descanso sobre mi espalda, su bíceps mi almohada. Levantando sus piernas en posición fetal me obliga a doblar mis rodillas para que mis piernas estén sobre las suyas, luego nos abriga con las sabanas.

 

“Dulces sueños” su susurro tranquilo hace cosquillas en mi oreja. Volteándose brevemente apaga el interruptor de la luz, dejándonos en una oscuridad pacifica.

 

squiggle1

 

En la mañana del viernes, para variar, despierto todavía envuelta en los brazos de Christian pero, él está despierto, mirándome con una sonrisa boba en su rostro impresionante.

 

Empujando mis brazos, me estiro, mis músculos doloridos protestando un poco, “Buenos días Sr. Grey”

 

“Te extrañé” murmura, su mirada suave con amor.

 

Volteándome hacia él, acaricio su mejilla, “Estoy aquí” le aseguro con una copia de su sonrisa feliz.

 

Justo en ese momento Chris entra corriendo, “Papi, ¿Por qué estás todavía durmiendo? ¿Dónde está mi historia de las mañanas?”

 

Nos reímos, contentos de nuestra rutina mañanera con nuestro hijo, “Hey campeón, ve a buscar tu libro y luego la leeremos aquí en la cama con mami”

 

Los ojos de Chris se alegran; su sonrisa amplia luego corretea de nuestra habitación en su usual ritmo de cien millas por minuto de niño mientras nos tomamos esos preciosos minutos para ponernos la pijama.

 

Contamos la historia, comemos el desayuno, luego Chris le muestra a Christian lo que ha aprendido en sus clases de piano hasta ahora. Sintiéndome totalmente perezosa decido trabajar desde casa, tener un día en pijamas antes de la emoción del fin de semana y de ponerme al día con Kate y Elliot.

 

Christian parece complacido con mi decisión cuando se queda un poco más, antes de irse a una reunión en su oficina. Durante un rato me paseo por el apartamento, haciendo esto y lo otro pero sin concentrarme lo suficiente para trabajar. Mi mente sigue a la deriva, retornando al artículo de Julie para la revista Elle. En un capricho me dirijo a la oficina de Christian, con la intención de enviar el link a mi correo para poder recordarme mi momento ¡Aja! de sorpresa. Ociosamente me paseo por el historial de búsqueda de mi esposo, buscando el sitio. Frunzo el ceño cuando la palabra bebe aparece en sitio, tras sitio en la lista. Aleatoriamente selecciono uno, haciendo clic en el link Los quince Top Tips para hacer un bebe, para ver que ha estado buscando tan fervientemente.

 

De repente, todo tipo de frases saltan a mí mientras lentamente empiezo a armar el rompecabezas del comportamiento inusual de mi esposo en los últimos días…

 

Levantando tu trasero para ayudar a la gravedad después de tener sexo cuando estés tratando de concebir – Christian usando sus piernas dobladas para hacer que subiera mis rodillas.

 

Misionario y al estilo perrito, las mejores posiciones para la concepción – las posiciones de anoche sin duda cayeron en esta categoría.

 

No levantarse después de tener sexo por al menos durante veinte minutos –  Esta es la razón por la que Christian estaba tan ansioso de que me quedara en la cama, sobre mi espalda.

 

Tener un orgasmo después que el hombre para ayudar al útero a llevar la esperma más cerca – Christian llegó a su clímax un poco antes que yo.

 

Hombres usando bóxers, e incluso estar comando (estar sin ropa interior) para mantener el esperma fresco – me rio, preguntándome si es por eso que Christian no se quito sus pantalones llenos de vomito en frente de Gail.

 

Tener relaciones sexuales cada dos días y solo una vez – Aquí es donde pensé que mi esposo había perdido el interés en mí, pero él uso su astucia y experiencia sexual me doy cuenta, cuando pienso en la noche que él me ataco con su boca, retorciéndome con dos orgasmos sucesivos, yo estaba demasiado cansada para preguntarme por que en realidad no estábamos teniendo sexo. Y luego la noche del miercoles, permaneciendo en su oficina trabajando en lugar de venir a la cama conmigo.

 

Consejos alimenticios saludables para una concepción optima, la importancia de vitaminas pre-natales y ejercitarse durante la concepción y el embarazo.

 

Moco cervical, como determinar tus días fértiles – ¡Esto es posiblemente rebajarse dignamente! ¿Christian verificando la consistencia de mi moco cervical entre sus dedos? Ni siquiera sabía que tenía moco allí abajo.

 

Como Chris fue concebido por accidente nunca había pensado tanto en el proceso de la concepción. Debí suponer que Christian se iba a preparar para hacer un bebe como él lo hace todo: ¡totalmente, enteramente y completamente!

Link para el capitulo 46

 

 

 

 

10 thoughts on “Capitulo 45

  1. fanny rebellon. says:

    Bellisimo capitulo, me encanta Cristian hasta en el hecho de la concepción es dominante, me encantan los dos y los celos, es increíble que un hombre tan bello, joven, millonario y sea tan celoso, pareciera cierta inseguridad y no se porque, díganme como se porta en el sexo, es demasiado deberíamos inventar sacar un manual de sexo al estilo Grey jajaja. Gracias Monique fabuloso como siempre y Kereny mil gracias amiga y por dios no te tardes tanto, se que estas ocupada amiga pero la espera es fuerte, algunas amigas que te siguen parece que dejaron de mirar si subías algo, voy a avisarles.

    Like

    • KereCB says:

      Guao Fanny me encanta que te haya encantado el capitulo.
      Gracias por el apoyo. Si lo se, pero como les dije 1ro nunca las voy a dejar colgadas a mitad de la historia, no me lo podría permitir y 2do a veces la vida real se pone en el camino de las traducciones amiga.
      Un besote
      Kx

      Like

  2. anaderueda31 says:

    Gracias por el nuevo capitulo. Encantadora la preparación de Christian =) para hacer un bebé. Hasta el próximo capítulo, un abrazo.

    Like

  3. Janitzia Berrido says:

    Esos celos de Grey no tienen cura. Pobre pianista. Ayyy que risa con Christian y los métodos para tener bebes. Tan bello. Y que bueno que Ana ya está aceptando los alagos de las demás personas. Poco a poco todo se normaliza. Y que bueno que el libro de Ana va a ser un exito. Es algo que ella a hecho por ella misma. Gracias Mil Kere por esta entrega.!!!!Un Abrazo!!!!

    Like

  4. guille says:

    Que capitulo que barbara esos celos de christian y por fin ana esta viendo su valor se esta poniendo mejor la historia kere ya quiero leer como se va poner christian si ana se embaraza gracias kere saludos 🙂

    Like

    • KereCB says:

      Holaaaa Guilleeee, tiempo sin saber de ti. Me alegra mucho que te haya gustado el capitulo, ya poco a poco vamos descubriendo más de esta pareja que nos encanta a todas…
      Gracias por el apoyo!
      Un Abrazo.
      Kx

      Like

  5. Claudia Henao says:

    Jajajaaja Cristian esta loco, que estrés. Nunca se va relajar y tomar la vida como venga. Me encanto este capítulo, Monique. Gracias por tu traducción Keremy

    Liked by 1 person

Please, feel free to leave a comment

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s