Capitulo 47

Llegamos a casa mucho más tarde de lo que debíamos, las preguntas interminables por parte de los funcionarios aburridos, devorando una gran parte de nuestro tiempo. Por lo menos nos enteramos que la presencia del paparazzi en el club era una coincidencia, no fue una emboscada predeterminada – pero aún así – él estaba muy informado sobre nuestros asuntos privados para mi gusto. Además, estoy agotada, me siento sucia por la suciedad de la estación de policía, y siento como si mis pies podrían estallar si doy un paso más.

Christian me ve haciendo una mueca mientras salgo de la camioneta para hacer la caminata corta hacia el ascensor, “¿Los zapatos?” pregunta, sonriendo sarcásticamente antes de levantarme en sus brazos.

Chillo por el movimiento repentino, riendo mientras envuelvo mis brazos alrededor de su cuello, “Gracias” aprieto un beso en la esquina de su boca, saboreando su olor único y su cálida cercanía.

Cuando Collins y Taylor se nos unen en el ascensor Christian ajusta mi abrigo con cuidado, caballerosamente protegiendo mi modestia. Escondo mi sonrisa, acurrucándome en su pecho fuerte, flexionando mientras él carga mi peso. En el apartamento los chicos nos dan las buenas noches antes de que Christian me siente sobre la barra de mármol de la cocina. Finalmente estamos solos, con Grace y Chris desde hace rato en el mundo de los sueños.

“¿Cómo te sientes nena?” él hace como si nada pasara, la pregunta casual mientras se voltea a la nevera para servirnos un poco de jugo, pero escucho su tono cuidadosamente velado de preocupación. Solo me toma un segundo darme cuenta que esas son las cosas que son angustiantes para él, debido a mis decisiones pasadas.

La temperatura ambiente del apartamento es agradable, haciendo mi abrigo sofocante. Desabotonándolo, lo empujo de mis hombros, dejándolo caer a mí alrededor, y sin importarme el hecho que el vestido se eleva demasiado sobre mis muslos. También me compra algo de tiempo para pensar lo que pueda decir para tranquilizarlo.

Al final me voy con la verdad, esperando que pueda ver que confío en él lo suficiente como para dársela, “Estoy bien, todavía molesta que eso arruinó nuestra noche, pero sobre todo, estoy agradecida de que haya terminado” arrugando la nariz, espero a que él responda.

Cuando se voltea, sus ojos destellan, rastrillando sobre mi cuerpo, primero con fastidio luego con un calor como si un interruptor ha sido activado, pero él lo deja pendiente, muy cansado de lo que desató nuestro encuentro con el paparazzi. Él me entrega el vaso y toma un trago largo del suyo antes de dejarlo sobre el mostrador. Yo hago lo mismo, las pequeñas células de la pulpa de naranja estallando en mi lengua, reviviendo mi boca.

“Yo también” dice él simplemente antes de pasar la palma de sus manos a los lados de mis pantorrillas.

Retuerce los dedos en mis zapatos, quitándomelos y caen al suelo, “Zapatos tontos, tontos” murmura, frunciendo el ceño ante ellos por haberme hecho daño.

Con ternura pone mi pie para que descanse sobre los montículos definidos de su abdomen. Hace que me incline hacia atrás, para apoyarme con mis brazos detrás de mi espalda. Con sus pulgares aplica una presión gentil sobre mis pies hinchados, masajeando la piel magullada de vuelta a la vida. Gimo, fuerte y agradecida, la sensación de relajación suficiente para olvidarme del paparazzi y sus preguntas impertinentes.

“¿Te gusta eso Sra. Grey?” la sonrisa en su boca perversa dice que él sabe que me gusta eso.

“Mmmhhh” le doy un gemido gutural, inclinando mi cabeza hacia atrás con felicidad.

Él se ríe, evidentemente disfrutando de mi reacción mientras rueda cada uno de mis dedos entre sus dedos expertos. Como una mujer hambrienta de contacto me estremezco y grito, teniendo una cantidad ridícula de placer por sus atenciones habilidosas. Su mano se mueve a mi empeine, empujando en ese punto con movimientos profundos y fuertes luego la mueve para trabajar en mis talones. No me molesto en abrir mis ojos cuando él cambia al otro pie, demasiado atrapada por la anticipación de mi estado de ensueño que siento por sus caricias mágicas.

“Tal vez este vestido no es tan malo”, retumba en voz baja, haciendo que mis ojos se abran.

El color líquido de su mirada se fija en la cúspide de mis muslos; el pedazo de tela desnudo entre mis piernas amortiguando la vista, y abierta para él como una invitación. Él continúa amasando los músculos cansados de mis pies, su firme presión haciendo eco en mi interior.

“Entonces, ¿me lo puedo quedar?” bromeo, mi susurro ronco puntuado solo por mis respiraciones entrecortadas.

“No” responde oscuramente, conciso, desechando el tema sólo para cambiarlo, “Quiero verte. Muéstrame” Sobresaliendo su barbilla en dirección a mi sexo, me prendo en llamas, agarrando su mandato.

Dejando mi peso sobre un solo brazo, engancho mi dedo en el triangulo de mis pantis, tirando de ellas para revelar los pliegues rosados mojados de mi sexo.

“Joder” dice entre dientes, antes de tragar, mirando mis recién depilados labios vaginales. Lentamente se inclina hacia adelante, dejando caer mis tobillos, así que mis piernas quedan colgando a un lado de la barra. Sus manos pasan suavemente hasta las pantorrillas, curvándose para instalarse en la parte interna de mis muslos.

Por un momento sus ojos se cierran. Veo como se llena su pecho, expandiéndose con una inhalación profunda. Puedo oír el silbido del aire que fluye por su nariz, “Puedo olerte nena”

Cuando abre sus ojos, los parpados a media asta están pesados; drogados con necesidad. La necesidad forzando su voz tan potente como cualquier afrodisiaco,  estallando a través de mí con una sacudida abrasadora. Tomo una respiración entrecortada, estremeciéndome con la mezcla pesada de oxigeno y el hormigueo que se pasa por el barítono de su voz brusca. No hay nada que me encante más que desarmarlo, tropezando con el agarre que tiene sobre su control férreo.

Después del encuentro con el paparazi estaba segura que mi plan astuto de seducción tendría que ser dejado de lado, pero viéndolo a él en este momento, estoy emocionada de conseguir mi objetivo.

Él ajusta la cresta dura que se asoma en sus pantalones. Con un gruñido tenue forzado más allá de su garganta apretada con lujuria, él usa los últimos vestigios de su contención para cuidar de mí. “¿Estás segura que quieres esto Sra. Grey?”

Otra ola de deseo me golpea. Que su impulso primitivo sólo se remplaza por la preocupación por mi es una excitación increíble, junto con su mirada – sin pestañear, como si su mirada acariciara la entrada de mi sexo empapado.

“Si” confirmo en un susurro entrecortado, necesitada tanto por la conexión entre nosotros como por lo encantada que estoy de su reacción por mí.

Apenas noto su visto bueno antes de que aparte mis piernas – ásperamente, luego entierra su cara en mi sexo. Mis caderas dan un tirón, por la fuerza de su lengua ardiente, y por la sensación electrizante que va directo a los dedos de los pies.

Su mano agarra mi culo, empujando mi trasero más cerca del borde de la barra, la otra la posiciona entre nosotros, el pulgar y su dedo índice separando mis labios. Su gemido vibra contra mis pliegues interiores secretos mientras él acaricia esa piel con lamidas hambrientas.

Capto un vistazo de las cintas finas de la saliva y la excitación que se extiende entre nuestros puntos íntimos de contacto cuando se aleja un poco de mi, “Tienes un sabor jodidamente bueno, podría correrme en mis pantalones”

Con el talón de la palma de su mano, se frota sobre la tela de sus pantalones de traje, como si estuviera tratando de disminuir la molestia allí. La tormenta en sus ojos con vigor pleno; todavía fusionado en la grieta húmeda entre mis piernas separadas.

Con un brazo para soportar mi peso, y la otra mano dejándome al descubierto, estoy atrapada en una posición sobre la barra, sin deseos de moverme por temor a que podría disminuir su apreciación carnal actual. El resplandor de la mancha alrededor de su boca es increíblemente erótico; la visual flagrante de donde ha estado su boca me hace sentir fanática de deseo.

“Christian, por favor” maúllo, mi anhelo incumplido solo se profundiza.

“Echa tu cuerpo hacia atrás nena, pon tus piernas sobre mis hombros” dice en un timbre bajo, que me tiene haciendo casi cualquier cosa.

A regañadientes dejo caer mi ropa interior. Aplano las palmas en la superficie con ambos brazos detrás de mí, asegurándolos antes de levantar mis piernas, colocando mis pantorrillas sobre sus hombros. Christian agarra los lados de mis pantis, arrastrándolas hacia abajo. Levanto mi trasero para ayudarlo a aliviar la escasa barrera. Espero a que él los deslice por completo para quitármelos, pero cuando llegan a la altura de su pecho, estira el elástico de la panti, levantándola sobre su cabeza, y efectivamente posicionándola para asegurar mis tobillos detrás de su cuello.

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Veo una sonrisa pecadora expandiéndose en su rostro, “Ahora, ¿Dónde estábamos…?”

“Aaahhh” agarro una respiración larga y afilada, la sensación de su lengua húmeda disparando cada uno de mis nervios.

Él me recompensa con un sonido de respuesta, más animal que cualquier otro hombre, enviándome cada vez más cerca de la tormenta creciente en mi sexo. Su brazo izquierdo pasa sobre mi pierna para abrir mis labios empapados, y el brazo derecho viene desde abajo, empujando mi hueco vacio. Su dedo inteligente pasa a través de mi canal con hormigueos, encendiendo las chispas que van a activar la detonación. Sus lamidas se hacen más fuertes, rápidas – a tiempo con mi corazón frentico, que sé debe ser capaz de escuchar.

Una serie de Os salen de mi garganta cruda, más y más fuerte mientras la detonación se aprieta. Christian detecta mi oleada inminente, agregando otro dedo, él acelera el motor que me va a liberar de mi misma.

“Ahora nena” murmura contra mí, y con un gemido más fuerte lo hago, raptada en un espasmo de cuerpo completo.

Él abre su boca, chupando la piel suave que rodea mi clítoris, tomándolo profundamente, la revuelca, lentamente, suavemente estirándola para mantenerme en el momento de éxtasis. Mi cabeza da vueltas, aturdida por el tiempo que paso en suspensión.

“Mami, ¿Qué pasa? ¿Te duele algo?” la voz soñolienta de Chris es como una compuerta de hielo, el sonido discordante inocentemente.

Abruptamente la boca caliente de Christian se aleja, dejándome fría y estrellándome desde el éter, sorprendido por los dos momentos discordantes de choque. Mi esfuerzo por luchar las risas histéricas mientras Christian trata de desenredarse del agarre de mis piernas, mis pantis que lo retienen, sin cooperar por su necesidad de liberarse. Afortunadamente nuestro chico está detrás de mí, privado de la vista de la pelea de su papá con mi ropa interior renuente.

Con el tono tan medido como puedo manejar, rallo lo que espero sea una respuesta lo suficientemente aplacadora como para detener su progreso alrededor de la barra, “Uhm, bien bebe. Espera… Espera, mami está llegando” (Hay un juego de palabras con la palabra Coming que significa llegando, expresión usada en ingles para decir que se está teniendo un orgasmo o que se está llegando a uno). Coloco mi mano sobre mi boca para contener mi bufido, mi elección de palabra estableciendo otra batalla de risas.

Mi esposo que ha quedado libre me da una sonrisa. Limpiándose la boca con la manga de su camisa, camina alrededor de la barra para detener a nuestro hijo.

“Hey campeón, mami está perfecta. ¿Por qué estás despierto?” Christian se sienta sobre sus tobillos en frente de él, su expresión amable, preocupado.

“Tuve una pesadilla” declara, frotándose sus ojos cansados.

“Aaahhh” decimos los dos, nuestras voces gruesas con simpatía.

Me deslizo de la barra, uniéndome a mis chicos, “Deja que mami te lleve de regreso a la cama cariño, me voy a acostar contigo un rato”

Chris asienta con la cabeza, caminando hacia mis brazos abiertos, “Que niño tan valiente, al venir a buscar a su mami y papi después de una pesadilla” lo alabo en voz baja, pensando sobre la larga caminara a través del pasillo que hizo por sí mismo.

Aliso su cabello mientras él descansa su cabeza en mi hombro. Él ya es tan pesado; dudo que sea capaz de cargarlo asó durante mucho más tiempo. Capturando los ojos de Christian, él hace una cara de Aaahhh que lindo, su frente dibujándose con unas líneas de preocupación.

“Dame un minuto para lavarme. ¿Estará bien si voy al rato?” Su incertidumbre me recuerda a la poca experiencia que ha tenido con Chris, su deseo de hacer todas esas cosas ahora – las divertidas y las cosas difíciles – una señal tan potente de su voluntad para ser el mejor padre que puede ser.

“Por supuesto” le digo, sonriendo pero apenas capaz de hablar a través de la emoción que brota de mi pecho. “Nadie es mejor para mantener alejadas las pesadillas, como un papá puede”

Una vez más nuestras miradas se fusionan mientras veo un flechazo pesado de sentimientos sobre su rostro – desde el dolor de su pasado, él revivió su propio infierno de ensueño a la esperanza que tiene sobre nuestro futuro – todo a la vista cuando la historia detrás de mis palabras se convierten en aparentes para los dos. Juntos tragamos grueso, sin necesitar ninguna palabra para lo que pasa entre nosotros, peleando para contener el sentimiento pintado de las memorias que contaminan y ponen color a nuestras vidas.

Chris levanta su cabeza de su sitio de descanso para ver que nos está deteniendo, irrumpiendo en nuestro momento.

Christian le ofrece su sonrisa tranquilizadora, “Espera por mi amiguito ¿vale?” él desordena el cabello de Chris antes de correr lejos.

Cuando Christian se une a nosotros un poco después, los pequeños parpados de Chris ya están cayendo, pesados con sueño que se deja ir, volteándose hacia el brazo de su padre cuando se desliza a su lado. Veo la imagen de postal de mi hijo acurrucado en el abrazo protector de su padre, lo correcto de ello golpeándome – la imagen, hermosa.

Nadie deja pasar este momento atesorado por alto sin capturarlo, me dirijo a buscar mi cámara, soplándole un beso a mi esposo mientras voy. Cuando regreso, la imagen es mucho más hermosa con mis dos chicos dormidos. Mientras apago la luz sonrío, sacudiendo mi cabeza en mi intento frustrado y soplado de sexo completo en eso de sexo uno de cada dos días.

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El sábado por la mañana soy despertada de mi sueño por mi cama en movimiento, y aullidos de chillidos encantados. Abriendo mis ojos soñolientos encuentro a mi chico saltando en la cama, parloteando animadamente de ir al paseo en vela. Detrás de él mi mirada encuentra a mi esposo luciendo satisfecho, visiblemente contento de la fuente de alegría de su hijo.

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“Sra. Grey, si no levantas tu delicioso hiney de la cama, voy a dejar a mi mono aquí para torturarte” con una sonrisa que apunta a Chris, que ansiosamente toma el papel de mono demente, saltando sobre el colchón elástico, sus sonidos de mono entusiastas y demasiado fuertes para esta hora de la mañana.

Yo balbuceo, medio riéndome, medio resoplando por su forma de hablar, mi mente haciendo un giro inusual en el canal, “¿En serio Sr. Grey? ¿Hiney? Y ¿Mono?” pregunto, llena de alegría. (Juego de palabras con Hiney, que significa, nalgas, trasero, culo, parte trasera)

Retorciendo las cejas hacia mí, Christian sonríe suciamente.

“¿Qué es un hiney?” interpone Chris entre sus gritos de mono.

Es el turno de Christian para balbucear, “Uhm…” sus ojos grandes caen sobre mí, pidiendo por toda la ayuda.

“Si papá” bromeo, disfrutando de su nerviosismo repentino, “¿Qué es exactamente un hiney?”

Su mirada se hace más grande, sorprendido de que esté jugando con él, pero afortunadamente es fugaz. Recuperándose rápido su boca se curva, aceptando el buen espíritu con el que hice la broma.

Él levanta a Chris de la cama, poniéndolo sobre su cadera, “Te lo diré cuando tengas dieciséis años campeón. Todo lo que tienes que saber es que mamá tiene uno genial” él me guiña el ojo, y le da a Chris un simulacro de pequeño golpe en la barbilla, “Vamos a despertar a la abue”

“¡Hey!” me rio después de que se voltean para salir, “¡Eso, Sr, Grey, se te va a devolver y te va a morder en el hiney!”

La sonrisa de Christian y la alegría de Chris suenan en mis oídos felices mientras me levanto para vestirme.

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En la camioneta SUV, de camino a recoger a Kate y Elliot, Grace narra las travesuras de la noche anterior con Chris, su mirada brillando suavemente cada vez que ella lo mira. Christian lo nota también, pinchándome suavemente en las costillas con una sonrisa orgullosa cuando ella se vuelve toda pegajosa por su nieto.

Nuestro encuentro con Kate y Elliot toma más tiempo de lo previsto, mientras tomamos café y comemos pasteles, poniéndonos al día y generalmente sonriendo los unos a los otros como tontos felices que somos por vernos de nuevo. La bienvenida de ambos para mi es cálida, sincera, sin un rastro de recriminación que sé que merezco. No me sorprende tanto con Kate ya que nosotras habíamos hecho nuestra paz, pero cuando Elliot me abraza, murmurando sobre lo bueno que es verme, casi me derrumbo. Christian es rápido en cubrir mi espalda, reconfortándome, con su presencia un poco posesiva, sosteniéndome hacia él con un brazo sobre mis hombros.

“Si haces llorar a mi esposa, voy a patear tu culo” advierte, en su mayor parte con buen humor.

Elliot lo toma con calma, bromeando de vuelta con una sonrisa arrogante, “Me encantaría verte intentarlo hermanito”

Veo cuidadosamente la interacción de Kate y Elliot con Chris, cuando Mia está dispuesta a dejarlo jugar con alguien más que no sea ella. Ahora que sé de la lucha de ellos, es agridulce verlos. Aparte del amor obvio, la nostalgia es clara, retorciendo mi corazón como si fuera propia.

Chris está sentado sobre el regazo de Kate, disfrutando de la atención, y de las pequeñas porciones de pastel que le da de comer. Ellos dos son adorables, como una mamá pájaro dándole de comer a su pajarito. Chris inclina su cabeza hacia atrás, esperando a que ella ponga el bocado en su boca.

“Mmmhhh” frotándose la barriga, relame sus labios en señal de aprobación.

Ella se ríe por su exagerada apreciación, viendo a través de su plan de obtener más, “¿Estaba delicioso?” ella lo aprieta alrededor de sus hombros en un abrazo al estilo de eres-demasiado-hermoso-para-tú-propio-bien.

Su rostro se ilumina, emocionado de compartir lo que se le ocurrió de pronto.

Sentado recto se dirige a toso nosotros, su pequeña voz de niño clara para que todos lo oyeran, “¡Papi dice que mami tiene un hiney delicioso!”

El jadeo adulto colectivo aspira el aire de la habitación mientras mi mirada con ojos como plato se dirige a mi esposo. El rubor que obtengo irrumpe en mis mejillas, flamante, agudo y mortificante. Segundos agonizantes pasan en el silencio sepulcral antes la erupción de la risa profunda y gutural de Mia, Kate, Elliot, Grace, Carrick, incluso Christian está aullando de risa, con lágrimas en los ojos, y golpeando con sus manos los muslos.

Christian se inclina más cerca, “Así es” susurra, pellizcando rápidamente el lóbulo de mi oreja, divertido y disfrutando que la broma se suponía iba a morderlo en el trasero.

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El Grace es magnífico todavía, fácilmente el barco más grande de la marina, y completamente restaurado de los actos de vandalismo que sufrió recientemente. Empujo ese pensamiento desagradable de mi mente mientras nos embarcamos.

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Una vez que Christian está satisfecho con los chequeos de seguridad, y que Chris está envuelto en su propio salvavidas pequeñito, él pone su atención en mi. Con manos hábiles sujeta y aprieta los cierres en el mío, haciendo un sonido bajo tarareando cuando tira de la correa al final. Presiona un beso casto en mis labios, se aleja, luego lo piensa mejor, y lame profundamente en mi boca. Mis manos se apuñan en el frente de su suéter, su hambre feroz e inesperada.

Él termina nuestro beso, viéndome con esos ojos mercuriales de iris brillantes que rebosan deseo, “Esta noche Sra. Grey” ronronea seductoramente, “Y me debes”

Jadeo, recordando tanto nuestra noche interrumpida como mi ovulación inminente. Piel de gallina raya sobre mi piel mientras el hormigueo provoca el final de mis nervios con anticipación. No puedo ni empezar a imaginar que ha planeado Cincuenta para hacer-el-bebe, Oh mi Dios.

Muerdo mi labio con los dientes para contener la amplia propagación de mi sonrisa. “Lo sé, y es una cita Sr. Grey” concuerdo, sabiendo que su calor se refleja en mis ojos. Es muy difícil no emocionarse por su bien. Él desea esto demasiado.

Afuera en la cubierta el aire es frio, mientras nos preparamos para salir. Kate y yo nos ponemos cómodas en los asientos profundos de cubo tapizados en la parte posterior de la embarcación mientras Christian y Elliot se deleitan en mostrarle los alrededores a Chris, tirando de cuerdas y gritando términos náuticos sobre el viento.

Con nuestra amenaza todavía en gran parte sin definir, y la atención creciente de los paparazzi Christian no está de humor para tomar riesgos sobre nuestra seguridad. Collins está acompañándonos en el barco mientras Taylor y Carl nos siguen en lancha.

“No puedo creer que estemos sentadas aquí, hablando así” sacudo mi cabeza hacia Kate, dándole una sonrisa tímida. Hubo un tiempo, no muy lejano, donde creía que nunca iba a pasar un momento con ella de nuevo.

“Oh Ana, ¡yo siento lo mismo!” ella mira hacia Christian, nostálgica por un momento antes de volverse hacia mí.

Todavía me sigue pareciendo una novedad la amistad entre ellos. Es una de las cosas buenas que resulto de haberme ido.

“No lo hagas de nuevo” me amonesta, cuidadosamente haciendo un balance de mi expresión.

Dejo mis emociones sin defensa, sin control y le doy rienda suelta al sangrado de en mis palabras, “Nunca voy a hacerlo de nuevo. No hay nada de lo que me arrepienta más que de haberlo lastimado y de mantener a Chris alejado de él.”

Ella entrecierra sus ojos hacia mí, una pequeña V formándose en sus cejas perfectamente arqueadas, “Lo digo en serio Ana. Como tu amiga y la madrina de tu hijo te haré daño corporal si tan solo consideras hacer una jugada como esa de nuevo.”

Tomo una respiración profunda para responderle pero rápidamente cierro mi boca. Christian y yo nunca hemos discutido la posibilidad de padrinos. Parpadeo, dándole una pequeña sacudida a mi cabeza mientras trato de averiguar qué decir.

Cuando las esquinas de su boca se contraen, rio con audacia, “¿Esa es tu manera de ser voluntaria para el puesto?”

Ella se deja llevar por su risa, “Tal vez.” Ella choca su hombro contra el mío, “¿Qué dices?”

Mi voz se cae hasta un susurro, robada de repente por mi garganta cerrada, “Me encantaría mucho”

“Yay” sonríe, “Convérsalo con el Señor y nos los haces saber” ella me da un guiño exagerado, empujando su cabeza hacia la dirección de mi esposo.

La referencia a las tendencias dominantes de Christian disuelve el nudo en mi garganta, dando paso a un ataque de risas que compartimos como solo nosotras solíamos hacerlo.

Un silencio cómodo sigue, ambas mirando la costa a lo lejos, perdidas en nuestros pensamientos.

Me volteo hacia ella cuando habla de nuevo, triste de ver las líneas brillantes de lagrimas en sus mejillas, “Nosotros lo hemos intentado, sabes”

No hay necesidad de que explique, al instante entiendo que se está refiriendo a sus problemas de fertilidad.

Presiono mis labios, tomando su mano, “No puedo imaginar lo doloroso que eso debe ser para ti. Lo siento mucho”

Ella se seca las lágrimas con el dorso de la mano, expulsando un largo suspiro, “Hay esperanza por lo menos. Eso es lo que quería decirte. Nuestras noticias.”

Le doy un apretón de mano, alentándola a que continúe. A pesar de la realidad desgarradora de su falta de hijos, me conmueve que, después de una pausa larga en nuestra amistad, ella parece tan ansiosa como yo de recoger lo que una vez tuvimos; compartiendo confidencias privadas, confiando la una en la otra para el apoyo.

“Hemos cumplido con nuestras obligaciones contractuales para el proyecto que estábamos involucrados en el extranjero, así que estamos regresando a casa para empezar la primera ronda de la FIV” (FIV= Fertilización In Vitro)

“¡Kate!” exclamo, “Eso es fantástico ¿no?”

Ella se encoge de hombros, “Va a ser genial estar de vuelta aquí, pero no estoy segura de la FIV” por su mirada puedo suponer que ella ha perdido un poco la esperanza que dice tener.

“No hay mejor lugar en el que puedas estar. Tienes el apoyo de tu familia, de Grace, el mío.” Ofrezco, abrazándola.

“Gracias Ana. Lo agradezco”

Ella juega con el borde de su suéter, tranquila por ahora. Puedo sentir como ella está cansada del tema, y cuando ella lo cambia, lo dejo pasar – por ahora.

“¿Tu y Christian van a tener más?” Si le duele preguntarlo, no lo demuestra, en su lugar sonríe cálidamente.

Trago, preguntándome cómo manejar la pregunta potencialmente cargada. ¿Debería tener piedad de sus sentimientos, ser evasiva sobre de nuestros esfuerzos, o decirle la verdad?

Recordando sus formas fugaces directas, opto por los hechos, “Estamos intentándolo en este momento.” Digo cuidadosamente, midiendo su reacción. Espero ver dolor junto con las emociones en sus ojos, pero no están allí.

Su rostro se divide con una gran sonrisa, “¡Eso es increíble! Chris es un gran niño Ana. Estarías loca para no hacer más si te salen así.”

Nos reímos, “Si, él es genial” confirmo, mi boca deslizándose en una sonrisa irónica, “Un puñado, curioso…”

“Adorablemente inapropiado” ella interrumpe, de nuevo golpeando mi hombro juguetonamente, “¿No es eso delicioso mamá hiney?”

Su tono de burla me hace sonrojar, y gruño, cubriendo mi rostro caliente con mis manos. “¡No tienes idea!”

Ella se ríe, “¿Qué? ¿Qué es más vergonzoso que tu hijo hablando de tu trasero delante de tu familia política?”

Debatiendo si decirle o no, me asomo a través de mis dedos esterilizados, “Mmhh” dudo, desde ya encogiéndome con mortificación.

Ella sacude su cabeza, una expresión cómica, horrorizada en su hermosa cara, “Nooooo” dice, entendiendo la imagen, “¿Él los capturo en pleno acto?”

Solo puedo asentar con la cabeza, sonrojándome por todo, me muerdo el labio mientras trato de ver más allá de la vergüenza para ver el lado divertido.

Ella ya lo hace. Su risa se suelta, profunda dentro de su vientre cacarea con deleite, “¡Háblame de coitus interruptus!”

El sonido de sus gritos con alegría es infeccioso, haciéndome resoplar, “Fue más como un lingus interruptus!” chillo, incapaz ya de contener mi propia diversión.

Ella se ríe más fuerte, “¡Oh no! ¿Por lo menos lograste acabar?”

Estallamos en otra ronda de histeria, yo riendo demasiado como para contestar.

Se siente bien reírse de esta forma, con ella y tan completamente. Tener uno de esos momentos hilarantes donde, incluso una vez que la alegría se apaga, se propaga el momento cuando se piensa en ello de nuevo.

Mirando hacia arriba encontramos a Elliot mirándonos, claramente desconcertado. “Veo que no les tomo mucho tiempo para continuar donde se habían quedado.”

Su mirada se vuelve cálida, viendo a Kate disfrutar de sí misma, y hace que la tensión de sus problemas de fertilidad sea más evidente. Asentamos, todavía escupiendo pero por lo menos tratando de mantener un poco de decoro.

“Ey su capitán ha ordenado a las mozas a la galera. Sus hombres demandan bebidas calientes.”

Nos reímos en su acento simulado de pirata. Nos levantamos de nuestros asientos, y Kate se envuelve en su abrazo. Los dejo para que tengan su abrazo, mi corazón calentado por su todavía conexión fuerte mientras hago mi camino al vientre de la embarcación.

Unos minutos más tarde Kate se une a mí en la cocina. Tan cómodas como siempre, volvemos a caer en la conversación fácil, compensando los últimos cinco años de espacios en blanco.

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“Entonces” ella pregunta, algo en la forma en que extiende el sonido de la S, me dice que está a punto de abordar un tema más espinoso, “¿Cómo está el cuarto rojo del dolor en estos días?”

Toso para ocultar mi balbuceo. Esa es Kate, pienso tristemente, ella siempre fue directa.

“¡Sssshhhh!” la amonesto con un dedo sobre mis labios. Miro alrededor con nerviosismo, preguntándome en donde se esconde Collins.

Es gracioso que ella recuerde el apodo que le di al cuarto de juegos de Christian pero, no sé realmente que decirle, “Está cerrado. Muy, muy cerrado,” digo, dándole un ceño fruncido peculiarmente significativo.

“¿De verdad?” sus ojos saltones delatan su sorpresa, “Guao” respira, “¿Estamos felices o tristes por este pequeño detalle?”

“¿Honestamente? No sé qué pensar. Me preocupa que a él le haga falta, me pregunto si a él le da miedo…” mis palabras se desvanecen con un encogimiento de mis hombros.

“¿Entonces qué? ¿Ha sido vainilla simple entre ustedes?” ella suena incrédula, y apenas puedo culparla.

Mis mejillas se ponen rosadas ante su pregunta indiscreta, “Es Christian” digo, como si eso explicará todo, “Nada es simple cuando uhm… se refiere a sus habilidades. Ha habido un poco de perversión pero nada como antes,” presiono mis labios, esperando por su reacción.

“Oh” dice ella, luciendo pensativa, “¿Vas a hablar con él al respecto?”

“Tal vez, pero creo que más bien voy a hacer algo al respecto,” de nuevo espero por su respuesta, ansiosa de tener una opinión de algo que me ha estado molestando por un tiempo.

Ella asienta, mordiendo la parte interior de su mejilla, “Si. Yo también lo haría si fuera tu”

Secretamente estoy complacida por su respuesta. Echo de menos las folladas perversas.

“Estamos pensando en airear lo del estilo de vida BDSM” se me escapa. No estaba planeando en mencionarlo pero, se siente tan bien tener a alguien con quien hablar, alguien en quien confío me dé una retroalimentación directa. Continuo rápidamente, antes de perder mis nervios, “Es como una espada colgando sobre su cuello, ¿sabes? Esta amenaza constante de exposición.”

Ella no oculta su sorpresa, “Mierda Ana, ¡eso es enorme! ¿Cómo lo harían?”

“Nada está decidido todavía, pero yo estaba pensando en un reportaje en una revista de gama alta. Un articulo descarado que juegue al borde de la escena, pero que ponga la información ante el mundo.”

Ella silba entre los dientes, luego habla directamente de mi mayor temor, “Puedo ver la ganancia obvia aquí. Deshacerse de la amenaza potencial de chantaje será inestimable, pero ¿Qué me dices de tu matrimonio Ana? ¿Tú crees que tu relación es lo suficientemente fuerte para resistir los avances de las mujeres que van a encontrar ese tipo de cosas irresistibles? ¿Está tu auto-confianza lo suficientemente alta para creer que tu hombre te será fiel sin importar que impulse a esas pantis-roba-marido a meterse dentro de sus bolsillos?”

Link para el capitulo 48

 

15 thoughts on “Capitulo 47

  1. KereCB says:

    Chicas!!!! Espero disfruten este capitulo, es uno de mis favoritos desde la primera vez que lo leí, y mucho mas aun después de haberlo traducido. Gracias por la paciencia al esperar cada capitulo, gracias por el apoyo, gracias por sus comentarios, tanto Monique como yo estamos al tanto de ellos…
    Kx

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  2. gabriela says:

    Gracias a ti x traducirlos…no sabes a cada rato entro a mi cuenta para ver si ya estaba publicado y ohhh sorpresa ya estaba!!!!!!!es muy buena esta historia te engancha muy rapido…espero mas capitulos y esperare pacienete nena : ) saludos desde Ecuador

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  3. guille says:

    Hola kare me encanto como kate y ana platican como si nunca hubiera pasado nada y como me rei de cuando chris los interumpio en la cocina que divertido, me hubiera encanto que la historia continuara como el primer capitulo desde la prospectivo de los dos tanto de ana como de christian me hubiera gustado saber como se sintio christian cuando vio a ana en el parque, cuando supo que chris era su hijo, como consigio el anillo de bodas christian ,como planeo la boda son toantas cosas pero comoquiera asi me encanta la historia mas bien me facina y yo tambien estoy al pendiente para ver si ya subistes mas capitulos y gracias por tomarte el tiempo de contestar mis mensajes saludos a monique besos cuidate kare 🙂

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    • KereCB says:

      Guille gracias a ti por el apoyo y tus comentarios 🙂
      Esa es la escencia de la verdadera amistad, no importa el tiempo q tengas sin verte con tus amigas, cuando son verdaderas hablas como si te acabaras de ver. Si bueno en gran parte es desde la perspectiva de Ana, hay una que otra parte desde el punto de vista de Christian, pero Monique ha hecho un gran trabajo. Me alegro que te guste,
      Un abrazote
      Kx

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  4. fanny rebellon. says:

    Amo este capitulo, por muchas cosas. Primero por la pillada de Cris, fue monumental jajaja. Segundo el amor de Cristian por su hijo, el que lo atienda es increíble, lo amo , y tercero el reencuentro de Kate y Elliot con Ana y Cristian es genial, esa imprudencia de Cris es risible y tan normal en los niños y sobre todo tan inocente, me encanto cuando lo leí mal traducido por Geogle, ahora lo amo mas, gracias a ti Kereny gracias amiga eres genial. Sabes deberías avisarme por chat cuando subes capitulo para hacerle mas publicidad al fic madre, y ¿has de creer que hasta hoy domingo fue que vi que habías sacado capitulo nuevo?este fan fic se merece una buena `publicidad , muchas gracias amiga..
    (Y Kereny no sabes si Monique va a hacer otro capitulo con el parto de la bebe? ese cierre con lo de Jose no me gusto mucho, claro se salvaron de ese secuestro pero quería imaginármelo en la sala de parto, lo de la fiesta navideña fue bonito pero me encantaría algo del parto, en si otro final. gracias. de nuevo. Infórmate plis)

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    • KereCB says:

      Hola amiga! Si a mi también me gusto mucho este capitulo desde el primer momento. Gracias por tu apoyo! Te avisare por el chat la próxima vez que publique un capitulo nuevo. 🙂
      Monique termino el meander en el capitulo 72 con la segunda parte del especial de San Valentin, ese es el final. Somos muchas fans de esta historia y muchas queríamos mil finales distintos, pero esta historia es el bebe de Monique, y ella ha decidido terminarlo así, una vez que muchas manifestaron su desacuerdo, ella modificó algunos capítulos y agrego cosas nuevas para darle el final que ella considero conveniente. De hecho vemos evolución del embarazo, sin embargo no el momento del parto como tal, porque no se llega allí. De acuerdo a lo que se amiga, ese es el final del Meander.

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  5. elkizz says:

    Totalmente enamorada de este capítulo de toda la historia te agradezco muchísimo el que la traduzcas sin ti estaría perdida y obvio mis respetos a Monique Lain por compartirnos tanto talento esta historia es diferente con un contenido exquisito digno de saborear una y otra vez…

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    • KereCB says:

      Wow Elkizz, gracias por tu comentario… gracias por el apoyo. Y no me canso de decirlo, Monique nos ha deleitado con una historia hermosa y maravillosa… ¿verdad?
      Un abrazo
      Kx

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  6. elkizz says:

    En total acuerdo KereCB, espero con ansias la traducción del próximo capítulo…
    Saludos

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  7. Janitzia Berrido says:

    Primeramente Gracias a Monique y a KereCB por entregarnos su maravilloso trabajo mancomunado. Lo disfruto gratamente paso a paso. Línea por línea. Este capítulo me encantó porque no hubo sobresaltos negativos. Solo el de Chris cuando los interrumpió. Ayyy que susto me dí. Me alivié cuando Ana dijo que el niño estaba detrás de ella.Jajajajajja. Y que chulo el reencuentro de Kate y Ana. Ojalá Kate salga embarazada. Y muy buen punto de Kate las últimas preguntas que le formuló a Ana sobre las consecuencias de hacer público lo de Christian. Vamos a ver que pasa. Como Siempre fascinada. Un abrazo a ambas!!!

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    • KereCB says:

      Janitzia gracias por tus palabras, gracias como siempre por tu comentario y apoyo.
      Si este tambien es uno de mis capitulos favoritos por esos aspectos, cuando Chris los interrumpe y el encuentro con Kate, son dos de mis escenas favoritas del capitulo….
      Como dices vamos a ver que pasa, cada capitulo se va poniendo mejor.
      Un abrazo
      Kx

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  8. Claudia Henao says:

    Que capítulo por Diosssss!!!! Jajaajaja me reí mucho con la pillada del niño ufff qué momento. Cristian me tiene embobada en su papel de padre, es hermoso como se porto ante la situación de la pesadilla lo ame. En cuanto a Ana es increíble cómo ha crecido ya no guardándose nada volcándose en su relación para darlo todo. Gracias por esta historia Monique. Keremy de todo corazón gracias por tu traducción.

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    • KereCB says:

      Jajaja siempre lo he dicho este es uno de mis capitulos favoritos por la pillada y por todo lo que conyeva. Tienes razon Christian como papá es para derretirse aun mas por el 🙂 De nada Claudia, lo hago con mucho cariño. un graqn abrzo para ti. y gracias por tu comentario
      Kx

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