Capitulo 55

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El sonido sensual de “Straight To… Number One” de Touch and Go, resuena  a través de los altavoces escondidos. La música es solo lo suficientemente alta para escuchar, la palabras susurradas en lugar de ser cantadas, sugeridas seductoramente respiradas de lo que puede traer la noche.

 

Ve a lo grande o ve a casa, me digo a mi misma. Sí voy a hacer que esto funcione, tengo que venderlo.

 

Cuando Christian se voltea, cierro la puerta, pateándola decisivamente con mi tacón mientras azoto los lazos de la banda que tengo en mis manos. El sonido resuena en la habitación, haciendo que mi esposo levante una ceja, antes que su mirada rastrille a lo largo de mi cuerpo, dirigida a mi atuendo de la osada Anastasia Dominatrix.

 

Su rostro es un testimonio de todas las deliberaciones en su mente, cuando su mirada reluciente color plata finalmente encuentra la mía. Veo con fascinación y sin ninguna medida de aprensión, mientras las emociones juegan en su rostro como un carrete de película. Sorpresa, confusión, lujuria, incertidumbre, molestia – todas fluyen una tras la siguiente mientras la escena y sus implicaciones se despliegan en su consciencia.

 

“Ana” dice simplemente, pero su voz es adolorida, brusca, completamente llena de los sentimientos que acabo de ver, pero es el borde innegable de deseo que escucho lo que hace que fortalezca mí propósito. Sé que él hará que cambié de opinión si le doy medio chance, pero de esa pequeña llamarada de interés espío en las profundidades de su mirada protegida, apuesto lo que sea a que él desea esto. Tal vez no que yo haga de Dominante pero, el estar aquí, a dejar salir ese lobo salvaje – no de dolor, sino por las extremidades retorciéndose, de un cuerpo en deleite retorciéndose.

 

Moviéndome hacia él, descanso ligeramente mi dedo índice en la escultura sensual de sus labios, “¿Confías en mi?” pregunto, fusionando nuestras miradas – azul en gris.

 

Él duda, luciendo un poco perdido, sus ojos buscando mientras lentamente niega con su cabeza, contradiciéndose a sí mismo cuando dice. “Sabes que si, Ana, pero, ¿Por qué aquí? Esta habitación…”

 

“Ssshhh” lo calmo, tranquilizándolo de nuevo con mi dedo presionado en su boca. “Porque quiero que lo superemos. Quiero re-bautizar esta habitación, reclamarla de nuevo para nosotros con amor y confianza, quiero ahuyentar a los fantasmas del dolor y los corazones rotos, de las palabras de seguridad, y contratos, y de lo que nos frena, porque quiero que ambos estemos cómodos con ser completamente nosotros mismos alrededor del otro. Quiero ser lo que tú necesitas, pero también quiero esto.”

 

Lo escucho tragar, “¿Tú quieres esto?” pregunta, su ceño empezándose a fruncir entre sus cejas.

 

“Si” confirmo, mi respuesta es clara, absolutamente decisiva antes de ir a matar, jugando a lo que espero sea mi carta triunfal. No puedo permitirme darle un centímetro para que maniobre aquí. Extendiendo mi mano sobre su corazón, dejo que el calor reconfortante fluya entre nosotros. “Christian, tú estás demasiado atrapado en los malos recuerdos que tiene esta habitación, pero te olvidas que nuestro viaje espectacular y erótico inició aquí, conmigo viendo esta habitación, y a pesar de lo que significó, todavía te di mi virginidad.”

 

Mis palabras llegan a casa. Su mirada embrujada se derrite en una oscura, sus parpados rápidamente volviéndose pesados con deseo mientras recuerda su reclamo definitivo de mi cuerpo. Se lame sus labios, “Punto justo, bien hecho, Sra. Grey” dice. Una nota clara de lujuria floreciendo en lo rasposo de su voz, “pero, ¿Por qué el papel de una Dominatrix?”

 

Inclinando mi cabeza hacia un lado, le doy mi sonrisa más diabólica, “Quiero recordarte lo que me hace, lo increíblemente sensual que es entregarse a alguien que amas y confías, y ser llevada a los limites de tu zona de comodidad y luego volcarlo al éxtasis cegador. La construcción de la anticipación, el no saber qué es lo que viene, aceptando que alguien más tome responsabilidad de tu placer, y simplemente deleitarse en ese placer sin temor.”

 

Con mi uña trazo la línea del hueco en su garganta, a lo largo de la V sexy y expuesta de su camisa abierta, hacia abajo al primer botón cerrado. Manteniendo mis ojos directo en mi tarea, desabrocho los botones y rastrillo mis dientes en mi labio inferior, sabiendo que mi esposo está viendo cada movimiento. Lo escucho jadear, sus manos moviéndose a mis caderas como si hubiesen sido arrastradas allí como un imán. No hay negación del aura candente que se carga alrededor de nosotros, la tensión sexual creciendo, zumbando con posibilidades eróticas.

 

Sintiendo que su decisión está lista en la punta del filo de un cuchillo, empujo con el más pequeño de los codazos, “Quiero que recuerdes lo alucinantemente excitante que es ver a la persona que amas tener gratificación de tu cuerpo, disfrutando cada centímetro de él, admirándolo valientemente, y volviéndose descaradamente ruborizado con deseo por ti.” Deslizo mis manos por las aberturas de su camisa, colocándolas alrededor de su cintura para tirar de la tela dentro de sus pantalones, y contando mis palabras cuidadosamente, “El papel de la Dominatrix es simplemente para fijar el estado de ánimo, para tenerte en el estado mental correcto.” Halago despreocupadamente, jugando, tomando prestadas sus palabras de esa noche de hace tanto-tiempo.

 

Christian enrosca su dedo índice debajo de mi barbilla, levantando mi cabeza para caer en mi mirada. Es mi turno de saltar una respiración. Sus ojos son del color de un mar tormentoso, y su boca deliciosa está curvada en una sonrisa traviesa, “Sra. Grey” dice, su voz rasposa, baja, pecadora, seductora, y más que un poco provocadora, “Tu ciertamente estás vestida para el papel” Sin vergüenza deja caer su mirada, sin hacer excusas del recorrido apreciativo de sus ojos mientras sus dedos dibujan las líneas traviesas de mis senos, que sobresalen del corsé ceñido.

 

“Si” murmuro mi acuerdo, demasiado consciente de la nota de necesidad traicionera de mí deseo automático.

 

Su media sonrisa se convierte en una sonrisa completa, su confianza regresando cuando ve lo fácil que sucumbo ante él aquí, en su dominio. “¿Y que estabas planeando hacer con estas, Sra. Grey?” Él pasa las tijeras de sus dedos a lo largo de las tiras negras largas que estoy sosteniendo en mi mano, sintiendo la textura, como si estuviese probando la tela.

 

Por un momento titubeo. ¿Menciono que estas cuerdas están disponibles en orden para poner en descanso su mente? ¿Menciono que son hechas para desgarrar si se les da la fuerza suficiente, diseñadas especialmente para sumisos (as) principiantes que pueden no sientan todavía la confianza que debería ser inherente en la relación Dominante/Sumiso (a), o puedo confiar en su infinito conocimiento en todas las cosas sexuales, y asumir que él ya sabe?

 

Con las espinas persistentes de dudas desplazando la certeza que sentí antes, estoy forzada a admitir que es más fuerte de mantener mi valentía de lo que pensé que sería. Como siempre, es demasiado Fácil caer en el hechizo sexual de mi esposo, derritiendo mi determinación con sus palabras mordaces de seducción, y haciendo que me haga sumisa sobre mis rodillas antes de que pueda decir Señor.

 

¡Mantente enfocada! Me regaño a mí misma, pero es mi diosa interna es quien viene al rescate, haciéndome saltar del ensueño hipnótico del barítono provocativo de mi esposo con una grieta todopoderoso de un azote largo sobre su cabeza, efectivamente haciendo que vuelva a entrar en personaje. Dejo caer mi mirada, “Estos son lazos especiales, Sr. Grey, diseñados específicamente para… uhm… sumisos asustadizos” digo, levantando mi ceja en un arco interrogante mientras le doy un golpecito a la punta de su nariz con un dedo en una demostración de pavoneo dominante que es difícil para mí representar, pero que es necesario si deseo hacer esta hazaña.

 

Sus ojos se ponen grandes, brillando con humor ahora, mientras deja toda pretensión y risa de golpe. “¿Me estás llamando asustadizo, Sra. Grey? No hay nada jodidamente asustadizo respecto a esto.” Gruñe, agarrando mi trasero y revolcando su erección contra mi vientre.

 

¡Te tengo! Pienso con aire de suficiencia. Ese ego masculino nunca le va a permitir echarse para atrás de mi reto ahora.

 

Luchando contra la urgencia de envolver mis piernas alrededor de él, engancho las tiras alrededor de la parte posterior de su cuello en su lugar, trayendo su cara más cerca de la mía. Con nuestros labios casi tocándose, y nuestros ojos pegados, encuentro mi Dominante interna. “Pruébalo” lo reto con un pequeño movimiento de mi barbilla.

 

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Su sonrisa se desvanece, una mezcla de sorpresa y raciocinio coloreando sus rasgos antes del pequeñísimo asentamiento con la cabeza que me da la luz verde que he estado esperando. Es difícil no sonreír ante mi victoria, pero por el bien de mi propio papel me muerdo los labios sueltos, asumiendo mi personalidad de Dominatrix, “Muy bien” digo, manteniendo mis rasgos neutrales. “Ahora, vamos a deshacernos de esta camisa” ordeno, moviéndome hacia atrás, dándole espacio para que atienda mi comando.

 

Él duda solo por un momento antes de levantar sus muñecas para quitar sus mancuernillas, viéndome, su reticencia clara en la moción lenta de sus movimientos.

 

Pongo mis manos empuñadas en mis caderas, observándolo, impresionada por su sumisión de mala gana. “Sr. Grey, sé que lo puedes hacer mejor que eso” lo provoco, tratando de que se relaje con un toque de frivolidad. Con un contoneo confiando me muevo detrás de él, descansando mi barbilla en su hombro. “Tal vez necesitas un recordatorio de cómo funciona esto.” Digo, rozando mis labios contra el caparazón de su oreja, disfrutando del escalofrío que siento pasa a través de él. “Tú me complaces” agrego antes de dar un paso atrás, “Y yo te dejo llegar al clímax. Pero si no lo haces…” con un movimiento de mi muñeca doy un golpecito a su trasero, dándole una sola palmada, “Entonces no”

 

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Cuidado ahora, me dice mi diosa interna me advierte, no presiones demasiado, vas a perder tu terreno.

 

De nuevo tengo que tragar una risa cuando le doy la cara una vez más, su expresión sorprendida sin hacer nada por ayudarme a permanecer en personaje. Entrecierro mis ojos hacia él en un intento por permanecer seria, “Sr. Grey” reprendo, “¿Necesitas una lección en obediencia?”

 

Sus ojos cambian de nuevo, reduciéndose a una mirada que dice no jodas conmigo mientras su mandíbula se endurece con un apretón. “¿Quieres un show, Sra. Grey?” pregunta en un tono demasiado bajo que es peligroso, cuando mueve sus hombros, dejando ver que la mayor parte de su físico fantástico, dejando caer su camisa en el suelo en una manera que me tiene retorciéndome.

 

Mi corazón palpita en mi pecho. No solo porque él es el mismo usual y sorprendente, sino por el mordisco de autoridad amenazante en sus palabras. “Te estoy complaciendo nena” continua de igual manera, “para probar un punto más que cualquier cosa, pero queda muy poco de sumiso en mi, y mi control siempre está afectado en lo que a ti respecta. Así que, te estoy advirtiendo Sra. Grey. No me presiones. Las pequeñas niñas que juegan con tigres hambrientos hacen que les quiten sus cerebros de un jodido mordisco.”

 

¡Mierda! ¡Guao!  No estoy segura si debería estar excitada o aterrada.

 

En una respiración de escudo respondo con un asentamiento seco, marcando mi entendimiento, pero manteniendo mi pose. También estoy aquí para probar un punto, y estaré condenada si voy a dejar que mi esposo secuestre mi escena.

 

Empieza como pretendes terminar, me digo a mi misma, valientemente disfrutando de su demostración masculina, haciendo un festín con mis ojos a media asta en su postura angular, y la manera en que él sin esfuerzo emana confianza en esa sexualidad innata suya. Capturo mi labio entre mis dientes, dándole a mi esposo la explosión completa de mi apreciación descarada.

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Veo como sus labios se abren en un jadeo. Su cuerpo sacudiéndose con el instinto de venir hacia mí, pero él recuerda, en su lugar flexiona sus manos en un esfuerzo por luchar contra su naturaleza. “Ahora los pantalones” gruño, con mi garganta seca de necesidad.

 

Esta vez, el Sr. Sumiso hace que mi dinero valga. Con esa habilidad nunca-vacilante, se agacha y se quita las medias, haciendo que la tarea mundana luzca elegante, antes de mover sus dedos diestros a su correa. Lentamente la saca de los bucles del pantalón, balanceando su cuerpo cincelado en tiempo con el sonido sexy de la canción. Sin perder mi mirada remachada, el desabrocha su botón y el cierre, sosteniendo sus pantalones alrededor de sus caderas para una provocación descarada antes de dejarlos caer en el suelo.

 

Rompo nuestro contacto visual, tomando una respiración de escudo para recuperar mi compostura deslizante. Christian es caliente, pero Christian desnudándose provocativamente es posiblemente combustión-para-pantis, la mancha de crema en mis tangas solo agregándole combustible al fuego quemándome a un estado febril. Veo su boca lujuriosa, la curva pecadora imposiblemente tentadora con su pizca perfecta de arrogancia. Luego mis azules paralizados recorren sobre su cuello y sus hombros, observando la curva deliciosa de sus músculos firmes, y guiando mi camino visual a sus abdominales definidos y su V irresistible desapareciendo en sus bóxers negros a lo largo de su camino feliz, el cual estoy a punto de seguir con la diligencia de una súper detective.

 

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Tragando saliva, permanezco en la tensión impresionante de su erección, cuyo contorno es claramente visible a través del algodón suave de su ropa interior. De pie orgulloso, con los pies plantados separados, viéndome prácticamente babear por él, veo la sonrisa conocedora que está tratando fuertemente de suprimir. Él sabe el poder que su cuerpo tiene, sabe lo que me hace porque el mío le hace lo mismo a él. Me emociono en el conocimiento que mi plan, al menos hasta ahora, está funcionando, que él está experimentando esto de la misma manera que yo lo haría.

 

“Sr. Grey” ronroneo, tratando de mantener la emoción sin aliento lejos de mi voz, “Por favor recuéstate en la cama, con la cara hacia arriba” Ahora él está siguiendo el juego, no puedo esperar para poner mis manos sobre él, para provocarlo, para llevarlo a perder los sentidos con deseo.

 

De nuevo veo el conflicto en su rostro, su batalla interna con seguir las órdenes violentando, pero entonces yo ladeo mi cadera, entrecerrando mis ojos, él se ablanda, haciendo su camino hacia la cama, y siguiendo mis instrucciones.

 

En la cabeza de la cama me inclino sobre él, asegurándome de rozar mis senos contra él cuando estiro su brazo. Tomando una hoja de su libro, tranquilamente explicando a medida que lo voy haciendo, “Voy a atar tus muñecas a los postes de la cama, Sr. Grey. Eres libre de hablar conmigo, de gemir, incluso de rogar” sonrío, capturando la sonrisa que amenaza con salir de sus labios, “Pero, vas a tomar lo que te dé. ¿Estamos claros?” pregunto, asegurando su mano izquierda con un nudo simple.

 

Por mis palabras obtengo otra ceja divertida y levantada de mi esposo, quien obviamente no está sintiendo la amenaza en mi tono. Antes de que tenga tiempo de hacer su charla-suave-que hace que se caigan mis pantis, me inclino sobre él, capturando sus labios con un beso. Su boca no está tan renuente como su sumisión, y él la abre para mí, lamiendo ansiosamente dentro de mí. Cuando su mano libre agarra mi trasero agarro su labio inferior entre mis dientes, rastrillándolos con un pellizco de advertencia, “Uh-uh” le recuerdo, quitando su mano de mi trasero antes de dejarla caer sobre la cama.

 

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Él sonríe, su mirada con parpados bajos siguiéndome mientras rodeo la cama en zancadas decisivas, “Con ese culo nena, no me puedes culpar por intentarlo” bromea desafiante.

 

Entrecerrando los ojos hacia él, coloco su brazo derecho en posición con más fuerza e lo que intento. Ato un nudo rápido, y luego deslizo un dedo entre la tira y su muñeca para probar su comodidad, todo esto mientras siento el peso de su mirada sobre mí. Satisfecha, me pongo de pie, estudiando mi trabajo. Estoy complacida de notar que su erección no ha menguado; en todo caso, ha crecido, la punta ya brillante mientras se asoma por la tira elástica de sus bóxers.

 

Ahora que está atado me siento más segura de mi misma. “Yo sería muy cuidadosa si fuera usted, Sr. Grey, o esto puede convertirse en una Noche. Muy. Larga” lo reprendo, enunciando cada palabra lentamente, y decidiendo aquí y ahora que no voy a elaborar en los lazos especiales.

 

Gateo sobre la cama, dándole a mi esposo insubordinado un vistazo al escote mientras me estiro hacia atrás de su cabeza para agarrar una botella de aceite para masajear. En un gesto desafiante él levanta su cabeza, hocicando en mis senos, sin hacer caso a mi advertencia en lo más mínimo.

 

“¡Sr. Grey!” grito con exasperación. Agarrando un puñado de su cabello, llevo su cabeza hacia atrás, fijándola en el cuero rojo cubriendo la larga cama, “Si no me vas a tomar en serio, entonces voy a tener que hacer que lo hagas” levanto mi pierna para ponerme a ahorcajadas sobre su medio, asegurándolo además con el peso de mi cuerpo.

 

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Nuestras miradas se encuentran, suspendiéndonos en un espacio de tiempo, cada uno midiendo la voluntad del otro. Lo siento brincar debajo de mí, gruñendo mientras mueve sus muñecas contra sus ataduras, su mirada oscureciéndose, “Déjame tocarte” gruñe apretadamente, finalmente sintiendo mi compromiso a jugar esta escena.

 

Enmarcando su rostro con mis palmas lo beso, obligándolo a relajarse. Cuando siento la tensión drenando de su cuerpo, retrocedo. “Tu dijiste que confiabas en mi. Debes saber que nunca te lastimaría. Por una vez, déjame darte esto” razono, dejando besos plumas a lo largo de su ceño mientras hablo.

 

Él me mira con poca medida de escepticismo, dejando salir una respiración larga. “Yo confío en ti nena, pero ¿no tocarte? No sé si pueda hacer eso. Ya está volviéndome loco” para probar su punto vuelve a agitar las restricciones una vez más.

 

“Solo relájate” digo, empezando un camino de besos a lo largo de su quijada. Saboreo la toma de aire rápida de su aliento cuando bordeo el caparazón de su oreja con la punta de mi lengua antes de tirar de su lóbulo con mis dientes. Lo siento temblar cuando me cambio, trabajando mi camino bajando por su cuello. Como una gata suavemente rozo mi mejilla en el hueco allí, su barba deliciosamente rozándome, un recordatorio tan potente de su masculinidad.

 

“Hhhmm” murmulla cuando llego a su pecho, besando, lamiendo, y suavemente mordisqueando sus pezones apretados por su piel de gallina. Retorciéndome hacia atrás, me pongo a horcajadas sobre sus caderas antes de bajarme sobre el bulto de sus bóxers. Muerdo mi labio, viéndolo mientras arrastro mi sexo sobre su erección rígida.

 

Sus hombros saltan de la cama, arqueando mientas un silbido escapa de sus labios, “Ana” gruñe, su voz baja, gruesa con lujuria, y sorprendentemente erótica.

 

Lentamente, con cada respiración rápida, con cada revolcada suya, mi poder femenino se construye, dándome un indicio de por qué a él le gusta tanto tomar las riendas. Me siento casi drogada con eso, con el placer de verlo desatarse de esta forma. Alentada, lo hago de nuevo, esta vez provocando un gemido profundo en él, el sonido sexy enganchando mi necesidad.

 

Es una sorpresa placentera, una consecuencia que no estaba esperando, y me da un respeto renovado por el control medido de mi esposo. Desde ya me está costando mantener mi provocación mientras me pongo más mojada, mis músculos internos apretándose vorazmente, la barrera de nuestra ropa interior manteniendo la deliciosa fricción entre nosotros apagada.

 

Christian sacude sus caderas hacia mí en el próximo arrastre, levantando su cabeza para ver la unión de nuestros cuerpos, “Quítate las pantis nena” dice con voz rasposa, sus ojos ligeramente vidriosos con la mezcla embriagadora de su deseo, “Quiero verte”

 

¡Oh Dios!

 

Estrictamente hablando, él no es quien debería estar dando las ordenes, pero estoy demasiado tentada de sentirlo, piel con piel, y estoy muy segura que solo lo volverá más loco. Como un halcón, él me ve cuando balanceo mis piernas en el borde de la cama para ponerme de pie. Me volteo, quitándome los tacones mientras lo hago. Engancho mis dedos en la delgada elástica de mis pantos luego las bajo, flexionándome para darle una visión de mi sexo floreciente entre mis piernas.

 

“Joder” escupe con una nota clara de desesperación mientras pelea contra sus ataduras de nuevo. “Desátame, nena” demanda, “¡Tienes que dejarme tocarte!”

 

La necesidad me golpea como la adrenalina, atornillándose a través de mi cuerpo como un rayo, pero niego con la cabeza a mi esposo, mis dientes rastrillando mis labios una vez más. ¡Dios! Pienso, esto es seriamente adictivo. Nunca logré entender el atractivo, pero ahora sí. Es salvajemente excitante, haciéndome querer hacer cosas muy picaras.

 

¿Por qué no? Dice sarcásticamente mi diosa interna, luciendo una sonrisa sucia y no mucho más, y por una vez tengo que estar de acuerdo con ella.

 

Pantis en el suelo, vuelvo a caminar a gatas sobre el cuerpo propenso de Christian, tomando mi lugar en su regazo. Antes de sentarme, tomo sus bóxers, liberando su pene pulsante, las venas duras y fuertemente en relieve, arañando otro gemido adolorido de él. Con el ánimo de mi diosa interna me aseguro que mi esposo esté prestando atención antes de deslizar dos dedos entre los labios hinchados de mi sexo.

 

Su cabeza está arriba, los músculos de su cuello están cortados con tensión mientras ve, su mirada tormentosa pegada a mi sexo. Mis dedos están empapados fibrosamente con la humedad cuando los extraigo, brillando con excitación, la cual froto sobre la cabeza de su pene. Aprieta su quijada, mostrando los dientes en una mueca antes de echar su cabeza hacia atrás, haciendo gala de la sensación y gimiendo.

 

¡Guao! ¡Caliente! Pienso, repitiendo el proceso, y sintiendo que me pongo más mojada todavía. Siento las puntas duras de mis pezones rozando la tela contrita de mi corsé, haciéndome muy consciente de ellos, y dándome otra idea picara. Yo iba a usar la cosa todo el tiempo, pero estoy sacando lo máximo de esto a medida que avanzo, considero que hay espacio para improvisar.

 

Me bajo en su erección, mis labios envolviéndolo en un beso caliente y húmedo. El cuerpo de Christian salta debajo de mi, sacudiéndose con placer, “Nena” suplica, cambiando rumbo, “¡Por favor!” Una vez más niego con la cabeza, demasiado excitada para registrar que el Sr. Uber Control está de hecho rogando, pero me apiado de él, dándole un desliz largo de fricción, manteniéndolo en el borde.

 

Extendiendo mi mano hacia atrás, desabrocho el lazo que ata el corsé, sintiendo inmediatamente como la tela se afloja de mi cuerpo. Con un tirón rápido lo paso sobre mi cabeza y me lo quito, revelando la caída de mis senos sedientos. Escucho a Christian sostener su respiración, “Tan jodidamente hermosa” dice antes de empujar su pelvis de vuelta en mis muslos abiertos.

 

Mi cuerpo está ruborizado, ardiente, y desenfrenado, mi plan sexy no solo funcionando para mi esposo, sino también para mí. Reuniendo más crema de mi sexo, veo a mi esposo, viéndome mientras la embarro en mis pezones antes de inclinarme hacia adelante, y ofrecerle las puntas duras a él. Como un bebe hambriento su boca caliente se cierra en la punta de mi seno, su succión profunda, chupando con mejillas huecas. Mi gemido es tenue mientras mis caderas se arremolinan en él sin voluntad, buscando esa fricción de inflexión instintivamente.

 

Dejando el peso de mi cuerpo sobre mis manos, descansando en cada lado de la cabeza de Christian, me dejo llevar por la sensación ondulante de mi sexo, mis sentidos inmersos en todo el placer que chispea ardiendo de mi cuerpo. Tanto como lo quería, no tengo el control de acero de mi esposo, y mi cuerpo se ha hecho cargo de la carrera sin sentido al orgasmo mientras mi mundo se entrecierra en los dos puntos de contacto entre Christian y yo.

 

“Oh, oh, oh” maúllo en un staccato paso a paso, el sonido de mi voz extraño, incluso para mí, mientras mi sangre caliente corre a través de mis venas, entregando su coctel de éxtasis hormonal cuando llego – fuerte – lanzando mi cabeza hacia atrás en un grito primal de placer.

 

Finalmente mis caderas se vuelven más lentas mientras bajo de mi orgasmo alucinante, la realidad filtrándose a través de mi mirada cuando encuentro la mirada abierta de mi esposo pegada a la mía cuando me siento de nuevo. Lo que acaba de suceder viene como un poco de shock cuando me doy cuenta que literalmente tomé mi orgasmo, con poco respeto por mi esposo, demasiado perdida en la sensación para prestar atención a cualquier cosa sino al llamado poderoso de liberación.

 

Me rio, mitad avergonzada, mitad llena de alegría cuando Christian sacude la cabeza. “Nunca había visto algo así” dice, “Llegaste tan fuerte que derramaste a borbotones”, me dice, claramente sorprendido. “Desátame nena, quiero follarte. ¡Ahora! Tengo que sentir lo mojada que estás” comanda, un borde de necesidad en su tono que explica lo cerca que él debe estar por llegar al clímax.

 

Me muevo en su regazo, sintiendo la mancha mojada, y su cuerpo volviéndose rígido debajo de mí. “¡No te muevas!” ladra, apretando su quijada mientras se sostiene a ese control legendario.

 

“Lo siento” digo con chillido, mordiendo mi risa.

 

“Levantante” dice entre dientes, antes de respirar fuerte, luchando por recuperar su compostura mientras me empujo hacia arriba con piernas temblorosas.

 

La cabeza de Christian se levanta cuando me escucha jadear, mi vergüenza acentuándose cuando me ruborizo del color de la remolacha. Mi mano vuela para cubrir mi boca, sofocando el sonido de chillido cuando veo lo mojado que lo deje. Su erección está tendida dura y molesta sobre su vientre, desesperada con necesidad de liberación, pero está brillante con crema, a lo largo de su vientre y muslos.

 

¡Santa Madre! ¿Yo hice eso? Me pregunto, tomada por sorpresa.

 

“Esa es la cosa más jodidamente caliente que he visto en la vida, Sra. Grey. No te vuelvas tímida conmigo ahora, nena, pero te advierto. ¡Quita esta mierda de mi!” Sus músculos se abultan cuando se retuerce contra las ataduras, sacudiendo la cama con sus movimientos poderosos, “Necesito probarte. ¡Si no lo hago, te juro que voy a destruir esta cama!”

 

No hay negación en la directiva de su tono, es fuerte e inflexible, y urgiéndome a toda prisa sobre su torso sin pensar en lo que estoy haciendo. Con mis rodillas plantadas a cada lado de su cabeza, me estiro hacia uno de los nudos, pero me detengo por un salto de electricidad pasando a través de mi cuando su boca se cierra sobre los labios de mi sexo resbaloso, y sensibles por el orgasmo. Atrapada en una imagen fija en el tiempo, siento su rugir vibrar a través de mí antes de que mi mundo se voltee de pies a cabeza.

 

En el espacio de un escaneo de segundo Christian se libera de sus ataduras, me lanza sobre mi espalda, presionando mis rodillas en mis hombros con un agarre fuerte en la parte trasera de mis muslos, inmovilizándome completamente, y abriéndome para él. Inmediatamente entierra su cara en mi sexo empapado. Lamiéndome como un hombre poseído. Trato en vano de alejarme de él, las sensaciones abrumándome tan pronto después del orgasmo más grande de mi vida, pero él está implacable, tomando urgentemente su cuota de lo que le negué.

 

Mis manos se anclan en la superficie de cuero de la cama para hacer palanca, mi cabeza moviéndose mientras gimo para que él se detenga, para que continúe, no lo sé. Estoy sorprendida cuando siento una nueva ola de espasmos que empiezan en mi centro, hinchándose como una cresta de ola. Sintiendo mi inminencia, mi esposo conducido por la lujuria se clava en mi casi con una fuerza brutal, su erección hinchándose mientras mis músculos internos se amordazan a su alrededor, llenándolo de leche mientras otro orgasmo poderoso rompe sobre mí. Sus caderas empujan hacia a mi cuando él arquea su espalda, empujando tan profundo como puedo entre mis muslos abiertos, mi gratificación encendiendo la de él, sacando un sonido bestial de su garganta.

 

Permanecemos atrapados en un placer visceral por lo que se siente como décadas antes de que mi hombre sudoroso y pegajoso colapse sobre mí, llenando sus pulmones de aire, “¡Joder!” dice finalmente, tan superado como yo, por el camino de nuestra noche, “Eso fue irreal”

 

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Asiento mi acuerdo contra su cuello, todavía demasiado sin aliento para hablar. Nos toma otro minuto o más para recuperarnos, con Christian moviéndose primero, llevando su peso a sus codos, alejándose de mí para mirar mis ojos. Tiernamente acuna mi cabeza, usando sus pulgares para quitar los mechones de cabello de la cara. “Creo que está noche estamos los dos completamente follados, Sra. Grey” bromea con una sonrisa de lado.

 

Mantengo su mirada con una medida igual de amor, riéndome felizmente, “Lo creo, Sr. Grey” concuerdo, “¡Y declaro esta Habitación Roja, una Habitación de no dolor nunca más.!”

Link para el capitulo 56

 

 

 

 

 

18 thoughts on “Capitulo 55

  1. Guille says:

    Por dios que capítulo esta súper bueno igual que el Sr. Grey jajaja que amor que pasión que conexión hay entre estos dos me encanto estoy deseando leer el resto de la historia y gracias por tomarte el tiempo de traducirlo es un gran regalo besos y saludos a ti keren y a monique apenas publicas y ya estoy impaciente por mas ❤😁

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    • KereCB says:

      Hey Guille! Verdad que este par tiene tremenda quimica?Guao!
      Todo a su debido tiempo, ya en proceso de traduccion el prox capitulo 🙂
      Gracias a ti guapa por tu apoyo y comentario 🙂
      Un abrazo
      Kx

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  2. Adriana Perez says:

    Por Dios!!! Que capítulo!!! Es muy excitante principalmente por como acepta por un momento el cambio de roles, permitiendo que el miedo se aleje de esa parte de sus vidas.. Excelente como siempre en tu traducción Kereny!!! Muchos besos!!!

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  3. FANNY REBELLON says:

    Wawww esto fue ¡caliente! Para ser su primera vez fue fabuloso, menos mal que Cristian la dejo, pudo mas su curiosidad, para verla actuar como dominatriz, me encanta Cristian, el como se excita, cualquiera que lo ve tan serio se imaginaria el como es, ¡demasiado caliente! ¡Muy sexual! y lo que mas me gusta es la variedad. Si los hombres fueran así en la vida real, no hubieran matrimonios perdidos por ahí, pero les puede la pereza, solo quieren echar uno rapidito, no gozan el momento. E.L James debería sacar el manual para enseñar a follar a los hombres jajaja. Monique excelente como siempre, gracias. y tu mi amiga querida Kereny gracias por tu tiempo en traducir, eres un sol mas grande que el del Zulia, un besote madre, cuídate.

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    • KereCB says:

      Hahahaha Fanny es decir que soy muuuyyyyy caliente…Jajaja es bastante…
      Si tienes razon amiga, hay hombres flojos en la cama, ya me imagino a Erika de instructora sexual, aunque no es lo suyo jejeje
      Un abrazo guapa gracias por el apoyo de siempre.
      Kx

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  4. Alejandra moyano says:

    Me encanto impecablee las escenas , anastaciaa hecha una diosa sensual y grey le dio el gusto de ser dominatriz….. Felicitaciones

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  5. Triny says:

    Dioosss!! Han hecho realidad una de mis mas grandes fantasías para con este libro. Siempre quise ver a Anastasia a cargo, bueno, todo lo “a cargo” que puedes estar compartiendo cama con Christian Grey jajaja. Tener a un hombre fuerte bajo tus delicados muslos femeninos, regando para que le des cualquier cosa que estés dispuesta a darle es algo sublime y adictivo, tal como lo sintió Anastasia. Mil gracias por el trabajo que están haciendo. Ya quiero seguir leyendo, es mas, no me aguanto, lo voy a leer en inglés (no, no se inglés, pero no debe ser tan difícil, o si? jajajaja)

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    • KereCB says:

      Jajajaja!
      Hola Triny, que bueno que te ha gustado, encantada y feliz de poder ayudar en esa fantasia 🙂
      Gracias a ti guapa por tu comentario, y bueno no es dificil el ingles, es cuestion de practica 🙂 jejeje
      Un abrazo
      Kx

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  6. Janitzia Berrido says:

    Ayyyy mi madre. Que noche más caliente y sexy. Que capitulaso que me subió y me dejó en el aire. Increíble, me encantó. Ana provocando y tentando al monstruo hasta un punto en donde ella misma sucumbió. Divino el encuentro, sublime fantasía. Genial el capítulo. Mil Gracias Monique y KereCB!!!Un abrazo!!!!

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  7. Lola Vc says:

    Ohhhhh mi Dios, me encanto, me mori, que fantasía, muero por leer el siguiente capitulo, cuando lo publicaras?

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    • KereCB says:

      Hola Lola! Que bueno que te ha encanrado. El sig capitulo ya esta publicado 🙂 espero te guste. Gracias por tu comentario y apoyo guapa.
      Un abrazo.
      Kx

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  8. Maria Elena Morales says:

    ¡Madre mia!
    ¡Que caliente esta por aquí!
    Siendo sincera no entiendo como es que me aleje unos días de la lectura y hasta ahora estoy leyendo este capitulo…
    Ame a Ana de dominatrix…
    Amo a Christian sumiso…
    Y que que Ana tomara el control es algo que siempre quise…
    Gracias!!! Bella traduccióm como siempre kere, querida.

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  9. Claudia Henao says:

    Ufff!!! Ya era hora. Qué escena!!!! Poderosa. Felicitaciones Monique. Excelente traducción Keremy gracias

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