Capitulo 56

Veo como los ojos de Christian se agrandan con sorpresa antes que el entendimiento rompa en su boca con una sonrisa, su mirada volviéndose de adoración, brillante con amor. “No. No más dolor. Solo tú, nena. Más grande que la vida misma. Estoy superado por ti.” Dice, la veracidad de su confesión clara en su mirada feroz.

“Solo nosotros” lo corrijo. La marea de sentimientos derramándose a través de él en este momento es completamente compartida por mí. Ninguno de los dos está completo sin el otro, nuestras vidas un ejemplo primal de nuestra sinergia suprema, mejor en cada manera cuando estamos juntos.

Christian reconoce mi corrección con un asentamiento pequeño de asombro, antes de tomar mi boca con un beso lento y profundo, sus labios comunicando todo sobre las emociones que él no siempre puede expresar. Es una coyuntura para perderse, de entregarse absolutamente, y es precisamente lo que hago, saboreando su declaración dulce y sin palabras.

Cuando se aleja de mí, nos mueve, volteándonos hacia su espalda, quitando su peso de mí, y envolviéndome sobre su forma. Largos minutos pasan en silencio, sus brazos fuertes rodeándome, sosteniéndome fuerte. Es uno de esos momentos donde te vuelves consciente de la vulnerabilidad de tu corazón en lo que respecta a otra persona, cuando te das cuenta que en esa otra mitad tuya está tu debilidad más esencial. Si algo le llegará a pasar a Christian, o si por cualquier razón, su amor o su vida fuera arrebatada de mí, la devastación de mi alma sería absoluta.

56a

Por su agarre puedo decir que él está batallando con la misma ola de sentimientos, lo agridulce del amor, y el peligro inherente de estar completamente expuesto a lo impredecible que puede traer la vida. Para mí, es una mirada clara dentro de su alma, la razón detrás de sus maneras controladoras. Entre más variables pueda él controlar, más él siente que puede manejar los resultados, incluso más aún cuando la vida de sus seres amados están involucradas.

Él nunca tuvo una onza de ese control cuando niño pequeño, y la madre que se suponía debía soportar esa responsabilidad le falló miserablemente. No es de extrañar que se aferre a eso ahora con toda la fuerza de su voluntad formidable. Es otro vistazo en la psique de mi esposo, que está resultando ser menos y menos complicada mientras me inmerso en la vida con él.

Ansiosa de ofrecerle algo que calme el temor que se ha estado cociendo lento en la amenaza de nuestras vidas casi desde el primer día en que nos encontramos de nuevo, lo sostengo cerca, “Christian Grey, esposo mío, te amo con todo lo que tengo. Quiero que sepas – ninguna esperanza, ningún deseo – sino que sepas, que nunca me volveré a ir” mis palabras son fervientes, susurradas, con mis labios rozando contra su cuello mientras trato de hablar pasando su cuchilla afilada de racionalidad, y en la parte más profunda de su todavía-adolorida alma.

Él voltea su cabeza, presionando sus labios en mi frente. “Gracias” dice, “Puedo verlo en ti ahora.”

A pesar que no hace nada para cambiar el hecho de que todavía hay una nube oscura de peligro atada a traer una tormenta de mares, estoy aliviada que Christian, al menos, tiene fe en mi amor duradero.

Con ese pequeño pedazo de paz en mi mente, es fácil regresar a la escena que acabamos de jugar. Todavía estoy llegando a la conclusión de lo alucinantemente erótico que fue; el éxtasis de estar en control, y por supuesto el orgasmo de combustión-de-neuronas subsecuente, aunque uno muy egoísta. Solo pensar en cómo perdí el control me tiene riendo silenciosamente.

“¿De qué estás tan complacida, Sra. Grey?” Christian ronronea mediante lo que puedo oír como una sonrisa.

Sintiendo el enrojecimiento de mi rubor, entierro mi cabeza más profundo en su cuello, pero mi sonrisa permanece congelada en mi rostro, “Nada” chillo tímidamente.

Ahora que lo pienso, la cosa que es incluso más increíble es que Christian logra mantener el control durante estas sesiones, y él lo hace parecer tan fácil. ¿Es por esto por lo que el pasa cada vez? ¿Lo vuelvo loco con deseo por simplemente dejarlo a cargo? La respuesta es sorprendentemente obvia, pero clara solo ahora que he probado el éxtasis de ese control.

“Oh, nena” dice con una voz gruesa y provocación. Él mueve su cabeza así que no tengo opción que rendirme de esconderme detrás de su oreja. Él desliza sus manos en mi cabello, frenando mi cabeza, y cementa nuestras miradas. “¿Estás pensando en lo fuerte que acabaste? ¿Cómo te chorreaste sobre mi?”

Sintiéndome un poco expuesta con su mirada tan llena de propósito y su sonrisa tan obvia. Solo puedo reír y sonrojarme un poco más. “Fue…” parpadeo, sacudiendo mi cabeza mientras trato de encontrar las palabras, “…simplemente… guao”

Él se ríe, “¡Guao es cierto! Siempre me ha encantado verte acabar nena, pero eso fue fenomenal. ¡Caliente como la mierda! ¿Crees que las hormonas del embarazo tengan algo que ver?”

Hago un bufido, como siempre sonrojada de que él está íntimamente familiarizado con el funcionamiento intimo del cuerpo femenino, “Uhm… Yo, uhm…no” anuncio finalmente, incapaz de pelear el rubor inevitable de mis mejillas.

“¿Cómo lo sabes? Porque nena, estoy muy de acuerdo con eso” me dice formalmente, sus ojos color pizarra brillando con emoción ante el pensamiento, “Yo seré todo lo que necesites Sra. Grey, lo que sea, cuando sea, donde sea,” sonríe lascivamente, arrugando sus cejas sugestivamente.

Juguetonamente lo golpeo en el brazo, “¡No son las hormonas!” contrarresto, riéndome ante su anticipación ansiosa, “Creo que es muy temprano para eso, además, sé porque fue tan… caliente”

Él levanta una ceja, divertido ahora, “¿En serio Sra. Grey? Por favor, por todos los medios, ¿Por qué no lo comparte conmigo?”

Por supuesto que mi esposo sexy y arrogante piensa que su potencia sexual sin igual me empujo al abismo, pero estoy lista para agregar a la lista de lo que me excita de la Habitación Roja. Sentándome, me pongo a horcajadas sobre su cintura, luego me inclino para besar su pecho. Hablando entre el camino de besos, elaboro, “Hhhmmm, además de tu cuerpo espectacular,” beso “y de tu resistencia sin igual” beso “Y la mirada caliente en tus ojos” beso, “la cosa que realmente me atrapó fue el poder” admito, plantando otro beso en la esquina de su boca.

56b

Echándome hacia atrás lo veo, curiosa de calibrar su reacción. Su expresión es algo entre sorpresa y aprehensión, haciendo que me dé cuenta que mi Dominante no está dispuesto a jugar a pasar el interruptor de manera regular, o no del todo. Encantada de que puedo leer sus señales, corro a ofrecerle la tranquilidad que él claramente necesita. “Nada de qué preocuparse Sr. Grey, no voy a exigir mi propio cuarto de juegos y te voy a llamar mi mascota.” Bromeo, “Pero, estoy encantada de haber experimentado el otro lado de la moneda.”

La mirada de alivio que cubre su rostro es lo suficientemente dramática para que me preocupe de que él no disfrutó el cambio de roles para nada. Siento mi ceño fruncido consternado cuando inclino a un lado mi cabeza, “¿Fue tan difícil ceder un poco el control?”

“Nena,” dice con voz rasposa, su agarre apretándose en mis caderas, “No fue ceder el control en la escena lo que fue difícil. Pero, mierda, ¡no tocarte fue el infierno!” me informa, sus ojos volviéndose tormentosos solo lo suficiente.

Oh Dios.

“Entonces, aparte de lo de tocarme, la pasaste bien, ¿verdad?” pregunto con un pequeño puchero, viendo mis uñas trazar círculos sobre los planos de su pecho hermoso.

Lentamente él asienta, moviendo su cabeza para capturar mi mirada, “Anastasia” dice con un tono serio, “Ovaciones, esa fue la cosa más sexy que he visto en mi vida, y haría casi lo-que-sea para verla de nuevo” La sonrisa en su boca es pecadora, revelando mi rubor tímido antes de que mire a otro lado, haciendo muecas, de repente distraído mientras estira su mano debajo de su espalda, “¿Sobre qué estoy acostado?” pregunta, sacando una pequeña botella de aceite para masajes debajo de su espalda.

Riendo, mis mejillas rosadas se vuelven rojas como el vino cuando le quito la botella de las manos. Fue descartada junto con mis planes excéntricos de Dominatrix cuando el instinto tomó posesión de mi cuerpo, y me hizo olvidar todo menos mi nombre, “Es aceite para masaje” explico, provocando una mirada de puedo ver de mi esposo sorprendido.

“Nunca lo usaste” observa, no de mucha ayuda, y todavía disfrutando mi incomodidad demasiado.

“Uhm… bueno, no” me rio tontamente, “Fui interrumpida por un hombre salvaje, ¿recuerdas?” mirando a mi esposo nervioso, le doy mi mejor mirada simulada-de-reproche.

Con un sonido animal se voltea, derribándome de mi posición, y me presiona bajo él en el tiempo escaso que me lleva tomar una respiración, “Si” dice, sujetando mis muñecas sobre mi cabeza, “Un hombre animal, ¡hambriento por ti!” su mano libre toma un recorrido brutal de mis senos, amasándolos mientras mantiene su mirada fija en la mía. Que él está listo para la segunda ronda también es evidente cuando su longitud dura se presiona contra mi vientre.

En esa voz empapada de lujuria suya habla, su barítono resonando a través de mi con vibraciones deliciosas, “Dime, Sra. Grey, ¿Qué tienes bajo tu manga de Dominatrix?” inclinándose más cerca pasa su nariz a lo largo de la mía, creando un aura íntimamente feroz a nuestro alrededor.

“Hhmmm” tarareo. Atrapada como siempre por mi hombre haciéndose cargo. Mis parpados están pesados, parpadeando lentamente mientras sucumbo al calor entusiasta de su aprecio sincero, “Iba a darte un masaje” murmuro, mi concentración dispersa, disfrutando del recorrido de miel de mi sangre, y el deseo apretando los músculos de mi sexo.

Inclinándose, Christian acerca su boca a la mía, provocándome con la promesa de un beso por un momento antes de morder mi labio de abajo, suavemente rastrillando sus dientes a lo largo y tirando de él, el gruñido que acompaña me informa que mi respuesta es inadecuada.

Con una respiración recupero mis riendas, rápidamente editando los planes que todavía pueden tener la oportunidad de ser llevados a cabo. No hay razón de arruinar la sorpresa, “Iba a sentarme sobre tu abdomen de espaldas a ti, e iba a masajear tu… uhm… ingle”

La cabeza de Christian se ladea cuando presiona un beso caliente y húmedo en ese punto sensible justo debajo de mi oreja, la increíble sensación persiguiendo un escalofrío en mi cuerpo. Sin aliento volteo mi cabeza para mejorar su acceso. “¿Y tu ibas a hacer esto mientras yo estaba atado?”

Arqueándome hacia el placer de su boca siseo una respuesta, “Ssiii”

“¿Y ahora Sra. Grey?” hace una pausa, con broma haciéndome esperar mientras él lame y mordisquea su camino a lo largo de la curva desnuda de mi hombro, “¿Todavía tienes ganas de jugar?”

Mis ojos se abren cuando las implicaciones de sus palabras me golpean como la inyección de una droga. ¿Él quiere más de mi Dominatrix? “Uhm… si” digo, tal vez un poco muy rápido, “Pero solo si tu estas cómodo con eso.” Rectifico, observándolo en serio, su petición inesperada extraña a la luz de la conversación que acabamos de tener.

“Eso depende” dice, su voz baja pero teñida con una tensión indiscutible de deseo.

Mi diosa interna se sienta, su pelo de sexo enredado, pero sus ojos brillantes con interés. ¡Doble Dios Mío!

Suspiro, saboreando el contraste de su lengua suave y húmeda y el rastrillo de su barba mientras él lava la zona de mi piel con la medida completa de sus habilidades sexys, “¿De qué?” me las arreglo, casi demasiado desviada para responder.

Él se ríe a través de sus besos. “De si estás o no preparada para comprometerte”

Vagamente registro que no estoy en estado de negociar nada, pero se siente demasiado bien para que me importe, “Uh-huh” acuerdo fácilmente mientras él hace su camino bajando por mi cuello, y hacia la punta alegre de mi pezón, la sensación directa a mi sexo y más debajo de mis piernas.

“Hhhmmm” tararea contra mi piel de gallina, por lo visto también olvidándose de nuestra conversación. Su mano libre viaja hacia abajo a lo largo de mi cuerpo, su toque saboreando los contornos femeninos de mis senos, mi cintura, y mi cadera antes de que la deslice entre mis piernas.

Sin vergüenza las abro ampliamente, dándole acceso, y frotándome contra su mano con un gemido trepidante. Con tres dedos me frota en movimientos circulares, la presión-perfecta con el talón de su mano presionando hacia abajo en mi sexo, “Unf” gimo cuando mis caderas empiezan a moverse a su propio ritmo.

Con un toque de dolor sus dientes pellizcan mi pezón, halando la punta antes de soltarla, “Me encanta lo sensible que eres, nena” retumba roncamente, “Y quiero verte acabar otra vez – duro – como lo hiciste antes, pero sin ataduras ¿Está bien?” negocia tranquilamente, “Me voy a sostener al poste del cabezal de la cama lo más que pueda, pero si necesito tocarte, lo voy a hacer” aunque su voz es calmada, medida, también lleva una nota de suplica.

Sé que he sido expertamente distraída y cohesionada, pero no tengo problema con esta concesión, y estoy muy ansiosa de jugar nuestra escena como la había planeado. Tan solo la investigación me tenía muy emocionada. Sí, quiero lo brillante de su sumisión, y que chica diría no a un orgasmo que mueva la tierra, pero más que todo me ha encantado como esto ha fortalecido los lazos de confianza entre nosotros, “Está bien” acuerdo fácilmente, esperando lograr completar la escena esta vez mientras siento mis músculos contraerse al borde de mi liberación.

Grito cuando Christian nos voltea con otro movimiento rápido para que yo pueda ponerme a horcajadas una vez más. “Haga lo peor Sra. Grey” dice, sus parpados ya encapuchados con el deseo que se levanta tan obviamente orgulloso entre los músculos de sus muslos.

56c

El orgasmo que estaba guiñándome hace un momento también se desvanece, dejando el deseo banqueado profundamente dentro de mi vientre. La sonrisa de reconocimiento de mi esposo confirma mis sospechas de que él uso sus dedos mágicos para salirse con la suya, pero con la ayuda de la valentía de mi diosa interna, estoy esperando mostrarle a mi esposo un o dos trucos míos.

Con una ceja arqueada y mi mejor mirada-de-regaño de Dominatrix, le hago una sugerencia de que siga su promesa de sostenerse del eje del soporte de la cama. Cuando me da su sonrisa debidamente contrita, cumpliendo, me paralizo por la flexión de su cuerpo cuando levanta sus brazos definidos sobre su cabeza, agarrando los postes sólidos de madera. La posición muestra la perfección que hace agua la boca de sus músculos dorsales que componen su magnífica forma de torso afilado.

56d

¡Guao! ¡Él es caliente y sexy!

Mordiendo mi labio, enderezo mi espalda, saco mis senos, y encrespo mi cabello en un show clásico y provocativa, para tentarlo también, “¿Debo ponerme el traje de nuevo Sr. Grey?” ofrezco, implicando que él no va a durar conmigo solo vestida con mis medias panti.

Al instante veo el lazar de los largos músculos en sus brazos agrupándose mientras lucha para mantenerse aferrado a la cama. Sus ojos están oscuros, y pegados a mi pecho, “No” gruñe con voz ronca, antes de lamerse los labios, “Estaré bien” agrega, sonando de todo menos bien.

¡Dios! Ese tiene que ser el afrodisiaco más poderoso del mundo – ver que el hombre que amas te desee con cada fibra de su ser, literalmente tener el deseo compulsivo de tocarte, de tomarte.

“Sin tocar” le recuerdo cuando me empujo sobre mis rodillas y me doy vuelta. Con mi espalda hacia él, no puede ver mi sonrisa secreta al gruñido que emite como respuesta. Estoy complacida que no revelé los detalles del masaje que pidió. Estoy bastante segura que él no estuviera tan ansioso si supiera que implica una pizca de tortura junto con el placer.

Abriendo la tapa de la botella de aceite, vierto un chorro de cantidad libre en mi mano y rápidamente la caliento frotándola entre mis palmas. Justo como dicen las instrucciones, empiezo en sus muslos internos, masajeando con movimientos firmes, pero teniendo cuidado de no tocar su pene.

“Hhhmmm” lo escucho gemir detrás de mí, “Buen trasero, nena” me dice descaradamente, y estoy suponiendo que se está sintiendo muy confiado que va a lograr mantener sus manos para él mismo.

No por mucho tiempo, crispa mi diosa interna, su sonrisa positivamente malvada.

Con la intención de hacer esto lo más deliciosamente tortuoso que pueda, amaso y froto alrededor de su miembro tenso, apenas tocando la base. El aceite mantiene mis movimientos fluidos, mis manos deslizándose fácilmente, sensualmente sobre su piel. Lo puedo empezar a sentir retorcerse debajo de mi, los músculos de su estomago ondulándose en olas de anticipación. Cada vez que paso por la raíz escucho como se engancha su respiración.

“¡Ana!” gruñe, sacudiendo la cama con otra torcedura fuerte del poste, cuando la naturaleza de mi juego se vuelve clara.

“Ssshhh” lo tranquilizo, tratando de mantenerme enfocada en los pasos, “Te tengo” digo, agregando un sigiloso y silencioso eventualmente.

Uso el talón de mis manos mientras trabajo en la unión de la V de sus piernas y soy recompensada con las ráfagas cortas y afiladas de su respiración. Es profundamente erótico, mantenerlo suspendido entre el enfriamiento y ese punto que lo va a empujar sobre el abismo. No puedo evitar retorcerme, mi sexo lloroso buscando fricción con una frotación en su abdomen.

“¡Dios! ¡Joder!” dice, siseando las palabras entre dientes. Él inclina sus caderas, primero a un lado, luego hacia el otro, en un esfuerzo por guiar mis manos a donde él quiere que lo toque. Estoy fascinada por las sacudidas y tirones de su pene, casi como si tuviera vida propia. Lo veo hincharse, poniéndose más duro, cuando agarro sus testículos, masajeándolos suavemente con el lado de seda de mis manos.

Cuando deslizo mis manos debajo de su escroto, pasando mi dedo del medio a lo largo de su perineo, casi me lanza a un lado por el brinco que da cuando su cuerpo salta de la cama. “Suficiente” gime en su susurro adolorido y con voz ronca, el tono simplemente informándome que habla en serio.

Si mi control es refregado solo por hacerle eso a él, por sentirlo responder, entonces su restricción es un testamento del comando increíble que tiene sobre su cuerpo, pero está claro que mi hombre no puede soportar más. Con la tortura dejada de lado, es hora de la dulce recompensa, y así como a él le da placer verme, a mi me encanta verlo hecho un desastre por mis atenciones.

La cabeza de su erección está muy acampanada, purpura con la hinchazón de la sangre de lujuria-apresurada, “Yo te tenia” digo de nuevo, pero esta vez agarro su erección, deslizando mi mano a lo largo, mientras que la otra permanece en sus bolas, masajeándolas suavemente.

“¡Gracias joder!” escupe, chupando una gran respiración mientras todo su cuerpo se estremece con un espasmo de destrucción. Un segundo más tarde mi esposo deja de agarrar el poste, habiendo alcanzado el final de su paciencia. Siento su agarre brusco en mi cadera, mientras resbala su mano libre, con la palma hacia arriba, debajo de mi trasero, empujando urgentemente dos dedos a través de mis labios empapados, “Arrrggg” gime, superado por el éxtasis, “¡Tan jodidamente mojada!”

Detrás de mi puedo oír su cabeza caer hacia atrás contra el respaldar de la cama. Su placer es mío, y por la sensación del molde de granito de su erección, ese placer es intenso. Me empujo hacia atrás, hacia la mano de Christian, haciendo mi propio sonido estrangulado mientras mi orgasmo latente rápidamente cobra vida, haciendo que mi sexo se contraiga.

Contra mi palma puedo sentir su pulso, su liberación bobinando apretadamente, preparándose para el derrame inminente y violento, “¡No!” gruñe, deteniéndome a mitad de movimiento. “No así. Quiero verte nena” ruega, pero él no espera por mi respuesta. En tiempo record, y antes de que pueda protestar, estoy sobre mi espalda, mis piernas abiertas, y mi esposo arrodillándose en medio de ellas.

Si él estaba salvaje antes, está casi demente ahora. Sus ojos no están enfocados, sus respiraciones son agitadas, y su cuerpo glorioso brilla con sudor. La visión de él tan abiertamente excitado es alucinante, elevando mi propia necesidad por diez. Estiro mi brazo para tocarlo y paso mi mano hacia abajo en su abdomen en una oferta desesperada para ayudarnos a llegar a la línea de meta.

“Es mi turno nena, y creo que necesitas un recordatorio de quien está a cargo” dice con sus ojos entre cerrados, cerrando su mano en su erección y ahuecando mi sexo alistado. “Brazos arriba” comanda en su barítono grave, su mirada a media asta atrapada en mi mirada sobresaltada.

Sin pensarlo dos veces obedezco, mis manos agarrándose a los mismos postes de la cama mientras me retuerzo incontrolablemente, ansiosa por más fricción.

“¡Quédate quieta!” reprende entrecortadamente, empujando dos dedos en mi entrada apretada mientras su pulgar presiona mi clítoris.

Maúllo fuertemente cuando curva esos dedos hacia arriba, encontrando rápidamente y frotando ese puñado mágico de nervios, enviando mis sentidos a toda marcha. Veo a mi impresionante esposo, sus muñecas moviéndose con soltura mientras trabaja en su erección, manteniendo el ritmo lo suficientemente lento para durar un poco más. El olor de sudor fresco nebulizando nuestros cuerpos, se levanta de nuestras extremidades calientes, y puedo oír nuestros jadeos urgentes, el sonido como de dos velocistas compitiendo. Puedo sentir la tensión crecer en mi cuerpo, el aumento gradual de varias notas a la vez. “Por favor” ruego, usando toda mi reserva para mantenerme quieta.

“Eres mía Anastasia” insiste, sus dedos astutos manteniéndome justo en la cúspide de un orgasmo que se siente como si me fuera a destruir.

“¡Sí! ¡Tuya!” sollozo, desesperada por esa fricción de inflexión.

Satisfecho, presta atención a mi suplica, aumentando la velocidad de empuje de sus dedos. Hambriento mi sexo se ondula contra la intrusión y mis piernas se empiezan a poner más rígidas. La mano en su erección imita el ritmo que me está encendiendo, y por el gesto en su rostro puedo ver que estamos llegando juntos.

Mi orgasmo llega con la fuerza de un choque, sacándome de mi misma, mi cuerpo arqueándose de la cama cuando un espasmo masivo de placer pasa a través de mí. “Christian” grito, completamente consumida por mi liberación.

A través de la neblina de mi orgasmo escucho a Christian llegar al mismo abismo, la dicha robando un gemido gutural de su garganta. Su cabeza echada hacia atrás cuando se ve atrapado en la agonía de su descarga. Miro como su mano continua bombeando su erección gruesa a través de su orgasmo, su semen brotando de él en arcos largos, los arcoíris de leche salpicando en mi sexo y mi vientre.

Es una primera vez para nosotros, y algo que hubiese sido extraño para mi, si no fuera por el disfrute adulterado pintado en el hermoso rostro de mi esposo. Su cuerpo se estremece por última vez, y su mano cae lejos de él. Sus ojos de asombro encuentran los míos, ardiendo cuando su enfoque vuelve, antes de dejar caer su mirada a mi vientre.

“Mía” reitera, mirando el fluido viscoso que ha dejado en mí.

Jadeo cuando la visión sangra a través de mi mente empañada por el sexo. Él me ha marcado, me doy cuenta, de repente demasiado consciente de que su semilla caliente se ha derramado deliberadamente en mi cuerpo.

Link el para capitulo 57

19 thoughts on “Capitulo 56

  1. Guille says:

    Por dios que capítulo tan pero tan caliente me encanto gracias kere saludos a monique cuidate mucho ❤😍😊

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  2. FANNY REBELLON says:

    Calientisimo, tanto que te pone casi a trepar
    por las paredes, y quien ve a Ana tan modosita, es una fiera en la cama y es increíble el como inspira Cristian Grey a escritoras como Monique, si uno mira es el mejor sexo se todos y es por la variedad de posiciones y claro el cuarto rojo. Pero amo todo lo que hable de Grey, es una inagotable fuente de inspiración, tanto que prácticamente de allí nacieron muchos libros eróticos de fama hoy en día. Gracias Monique eres genial. Y Kereny mil gracias amiga, por darnos el regalo de tu tiempo para las traducciones. Un besote madre.

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    • KereCB says:

      Siii amiga Ana al igual que muchas tiene sus secretos de cama bien escondidos jejeje… Y si, definitivamente E.L James abrió las puertas para muchas escritoras (es) de literatura/romance erotico, que estaban por allí escondidos y han salido aprovechando ese boom, lo bueno más para nosotras poder leer, es un genero que ahora si no creo que vuelva a morir, esta más vivo que nunca.
      Un abrazo amiga
      Kx

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  3. Adriana Perez says:

    Excitante!!! Un capítulo muy bueno. Da gusto leer que Ana finalmente entra en la mentalidad de Christian y la chica hace un buen trabajo!!!
    Gracias Monique y Gracias Kereny.. 😉

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  4. anaderueda31 says:

    Estos dos últimos capítulos han sido muy muy calientes. Donde Ana a demostrado sus dotes de dominante y Christian la ha dejado jugar, donde el también a disfrutado de ese juego igual que ella.
    Gracias chicas Monique y Kare son geniales.
    Besos y abrazos 😉

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    • KereCB says:

      Gracias a ti Ana por tu cometario y el apoyo de siempre.
      Ana nos ha dejado ver esa dominatrix que lleva por dentro y Christian está siendo el sumiso que una vez fue.
      Un abrazo guapa
      Kx

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  5. Janitzia Berrido says:

    Ayyyyy santo, pero ustedes me van a matar. Este capítulo siguió igual de excitante que el anterior. Cuanta complicidad, cuanta compenetración, cuanta intimidad y confianza entre Christian y Ana. Simplemente Espectacular. De nuevo en las nubes. GRACIAS MIL!!!PAR DE BESOS MONIQUE Y KERECB!!!!

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    • KereCB says:

      No te mueras!!!! Eso no Janitzia 🙂 jejeeje. Encantada de que te haya gustando tanto el capitulo. Esta pareja son el uno para el otro, siempre lo comprueban.
      Gracias a ti por el apoyo y tu comentario guapa.
      Un abrazo
      Kx

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  6. Maria Elena Morales says:

    He de confesar que soy una persona que piensa mucho en sexo… y por muy inmoral que suene ver que puedes plasmar todos tus pensamientos en una es hoja es fascinante. Christian y Ana son como esos pensamientos y la tinta junto al papel, al mezclarlos es magia pura. La historia de ellos es tan sorprendente que da para esto y más..! Gracias a Erika que los creo a Monique que nos da esta nueva visión que me tiene como loca y a ti kere bella, por traerla a mi idioma natal. Hoy estoy inspirada… e imaginar este capitulo y los anteriores es como ver una bella pintura en óleo. Siempre es fascinante descubrir tu sexualidad y que te muestren algo mas candente en ella… es como observar la monalisa. Irresistible. El genero romantico – erotico es un diamante en bruto.

    Kere, gracias mil por el capitulo.
    Me gustaria descargar la historia ¿Puedo saber si hay alguna forma de hacerlo? Estoy rediseñando mi biblioteca y quiero hacerle un lugar a esta, pero me gustaria tenerla en papel. ¿Sera posible? Gracias de antemano y besos!!!!

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    • Monique Lain says:

      Hello Maria, thank you for your beautiful comment. I love that you’ve compared the scene to art because you’re right. It is beautiful when true lovers find each other. Sadly there is no option for a paper copy at the moment. Perhaps one day 😉

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    • KereCB says:

      Guao Maria Elena! No lo pudiste decir mejor, definitivamente lo que ha escrito Erika y ahora Monique son obras de arte, una belleza que muy pocos sabemos apreciar. Felicidades por ti por aceptar y abrazar tus deseos sexuales, y todas tus sensaciones y fantasias.
      Gracias a ti guapa por tu apoyo, tus comentarios.
      La historia como ya te comentó Monique, no está disponible en papel por ahora.Puede que algun día. (Esperemos así sea)
      Un abrazo
      Kx

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  7. Fue tan ardiente, desde el anterior a este capitulo. Me encanto, escriben chido. Saludines desde México, amo la historia. Dios que calor tengo n.n/

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    • KereCB says:

      Hola Esperanza! Bienvendia… Encantada que te haya gustado. Y si tienes razon, Monique escribe chidismo…
      Gracias por tu comentario
      Un abrazo guapa
      Kx

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  8. Claudia Henao says:

    Calientisimo!!!!! jajajjaa como disfrutan eso dos, que complicidad. Gracias Chicas

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