Capitulo 58

“¿Tomaré estás consultas y preguntas como algo más que sólo solicitudes de entrevistas entonces?” pregunta Christian, sin mostrar una pizca de la energía nerviosa con la que está prácticamente zumbando.

“Sí, señor” chilla Barney, “Uhm… mucho más… uhm” titubea, lidiando con su selección de palabras en un esfuerzo por suavizar el golpe que ahora va a caer como un mazazo. Cuando Christian levanta una ceja en cuestionamiento, Barney suelta, “Son de naturaleza personal”

Mirando de reojo, veo como los músculos de la barbilla de Christian se amontonan en una bola tensa mientras procesa el hecho de que sus temores se han cumplido, “Por el amor de Dios, Barney, dímelo directamente. ¿Estamos hablando de pantis rasgadas, propuestas de matrimonio, qué? ¡Dime con lo que estamos lidiando aquí!”

Barney jadea y sus ojos se ponen como platos. Christian puede ser muy directo y fuerte con su personal cuando está molesto, pero a juzgar por la expresión de Barney, este arranque es peor que de costumbre, “Uhm, si, tenemos algunas propuestas de matrimonio para usted Sr. Grey, un poco más de las que tenemos cada vez que publicamos algo más personal de usted” dice nerviosamente, tragando fuertemente, y brevemente dirigiendo su mirada en mi dirección. Él lame sus labios como para lubricarlos de las palabras fuertes por venir, haciendo que mi corazón se hunda más en mis zapatos.

Por Dios! ¿Pantis rasgadas? ¿Y que puede ser posiblemente peor que mujeres ofreciéndole matrimonio a mi esposo? ¿Y esto pasa cada vez que sale algo personal de Christian en la prensa? ¿Qué demonios? Mi mente es un torbellino sin descanso, mascando la pequeña pero horrible dosis de realidad que acabo de digerir.

Barney aclara su garganta, “Hemos seguido el protocolo, manejando esas peticiones al inundar las páginas de las redes sociales y blogs de noticias con imágenes de la feliz pareja que son usted y la Sra. Grey.” Contando, él cambia a su dedo pulgar seguido de su dedo índice, “Hemos enviado los comunicados de prensa desde esta mañana, todos confirmando que ustedes están felizmente casados y no están interesados en entrevistas futuras” dice, siguiendo un camino más confiado, y agregando un tercer dedo, “También hemos tratado de desviar la atención de la prensa al filtrar la información sobre los nuevos generadores de energía solar de bolsillo que GEH lanzará el próximo mes.”

Christian asienta con la cabeza, siguiendo la explicación de Barney tan pacientemente como un tigre agitado puede, pero el movimiento incesante de su pierna debajo de la mesa me dice otra historia de su inquietud. Estoy segura que la tensión en la sala tampoco ayuda a la situación. Es lo suficientemente densa que es palpable, dejándome en un estado agitado de confusión. Todo lo que quiero hacer es cerrar mis ojos en un intento de borrarlo todo, pero la voz autoritaria de Christian me mantiene en el momento. “¿Y la prensa no está cediendo?” pregunta, su ceño frunciéndose con líneas de preocupación.

“Creo que nuestro alcance es trabajar en lo que se refiere a la prensa. En la ultima hora hemos visto un decline mesurado en las solicitudes de la publicación, pero la prensa no es nuestro problema más grande señor.” Sabiendo que ha llegado al punto que importa, Christian le da su completa atención, viéndolo fijamente con una expresión sobria. Tomo una respiración, la toma fuerte haciendo un sonido que al parecer nadie oye mientras Barney continua. “El público en general, más específicamente eh…uhm, la población masculina es un problema mucho más grande en este momento, y estos parecen impermeables a las estrategias que tenemos planeadas.”

¿Ah? Por la cara de Barney sé que hay más que las palabras que acabo de oír. Solo que no entiendo las implicaciones – todavía.

Christian se aleja de la mesa y se pone de pie, apuñando sus manos en las caderas mientras entrecierra sus ojos. “¿La población masculina?” dice, la confusión acentuando las líneas de su frente en surcos más fuertes, “Es decir ¿la comunidad gay?” Su tono es incrédulo y subrayado por su marca personal de su mano pasando sobre su cabello.

Una sonrisa de sorpresa aparece en los labios de Barney, pero con la sacudida de su cabeza se cae, y con ello, toda la esperanza, cuando me doy cuenta que nuestro mundo está a punto de ser disparado al infierno, “Uhm… No, señor, el numero abrumador de solicitudes involucran a la Sra. Grey…” explica, capturando la mirada de Christian, esperando que entienda. Cuando recibe una mirada en blanco, él elabora nervioso, “La Sra. Grey y la población masculina heterosexual.” Dice con una ceja levantada, obviamente para nada ansioso de soltar la cosa que él sabe va a hacer explotar absolutamente a su jefe.

¡Santa mierda! ¿Yo? ¡Oh mierda! ¡Oh rayos! De todo lo que me he imaginado en las últimas semanas referentes a este día, esto es algo en lo que no había pensado.

Christian y yo jadeamos al mismo tiempo – fuertemente – antes de que logre alejar mi mirada de la cara-con-mirada-de-ciervo-atrapado de Barney y la dirijo a la de mi esposo, que se pone rápidamente pálida.

Mirando fijamente a su gerente de tecnología como si tuviera dos cabezas, Christian abre su boca para decir algo, pero la cierra con un gruñido tenso. Todas las miradas están clavadas en él, cada uno de nosotros esperando por mi hombre seriamente celoso para que llegue a términos de que su esposa está siendo perseguida por lo que suena como una porción significante de hombres en los Estados Unidos.

“Pero…” chilla en un susurro áspero, parpadeando hacia nosotros, y pasando ambas manos por su cabello, volviéndolo un desastre, “Yo… ella está…” tartamudea, asombrado sin coherencia en la que debe ser la primera vez en su vida. “Pero ella está embarazada” viene su retorica ilógica, su rostro desmoronándose con consternación.

Mi corazón se rompe por mi esposo. Conozco muy bien el miedo y reservaciones que he estado viviendo en lo que respecta a esta historia inminente, pero verlas en contra de mi hermoso y roto esposo es desgarrador. Inexorablemente mi cuerpo se mueve hacia él, queriendo confortarlo, pero mi avance es interrumpido por las palabras sin sentido de Diana. “Ooohhh, eso es de gran publicidad. ¡Podemos usar eso!” exclama emocionada, ajena a nuestro tumulto intimo.

Aprieto mi mandíbula, tragándome la respuesta perra que quiero lanzarle mientras volteo para darle la cara. Tengo un vistazo de Barney haciendo un movimiento de cuchillazo con su mano a lo largo de su garganta en un esfuerzo por salvar el culo de su colega, pero no me estoy sintiendo tan generosa. “¡Fuera!” escupo, apuntando a la puerta y mirando con ojos de dardos hacia ella.

Su mirada indignada dura solo un segundo antes que Barney tiene el sentido bueno de intervenir, arrastrándola a la fuerza antes de que yo pierda todas las pretensiones de profesionalismo, “Ni una palabra del bebe” agrego en un murmuro áspero cuando ellos pasan, la severidad de mi mirada espero transmita la seriedad de mi mensaje.

Agradecida de solucionar esto a solas, abrazo a mi esposo, adolorida por la desolación aturdida que veo en su rostro. Él me abraza pero su cuerpo está rígido, duro con tensión, “¡Joder!” gruñe en una respiración caliente en mi oreja, finalmente sintiendo algo más que sorpresa, pero siento su ira.

“¡Esas fotos de mierda!” ladra, alejándose de mí mientras sus facultades chocan con la fuerza entera de su ira. “¡Nunca debí dejar que me convencieras de esa mierda! Yo sabía que era un error. ¡Tú te veías tan jodidamente caliente en ellas!” Con su tono tan grueso como la grava, él lo hace sonar como algo terrible, la nota acusatoria sonando con fuerza.

Aunque creo que su reclamo es injusto, lo último que necesita en este momento es mí argumento, y a pesar de tener que morder mi lengua, estoy muy interesada de estar allí para él en esta dura prueba. Es en el rayo de luz de este giro triste, que tengo la oportunidad de demostrar mi recién descubierto poder de permanencia.

Haciendo caso omiso a su ceño fruncido doy de nuevo un paso hacia su espacio personal, aplastando mi cuerpo al suyo. “Caliente o no, y embarazada con tu bebe, yo solo pertenezco a ti” digo, atrapando su turbulenta mirada mercurial con la mía. Encuentro su mano izquierda con la mía, y entrelazo mis dedos con los suyos, y levanto mis manos para anidarlas entre nuestras formas presionadas. Con nuestros ojos todavía fusionados beso el hermoso anillo en mi dedo, reforzando la inscripción “Mío” que tiene grabada en la parte interna de mi anillo de bodas.

El acto tranquilo y solemne tiene un efecto inmediato, oscureciendo sus ojos, y provocando una fuerte respiración profunda de él. “Mía” confirma con voz ronca, mientras su brazo alrededor de mi cuerpo aprieta su agarre, “Y jodidamente solo mía” dice de nuevo, me atraviesa con una mirada para negar la verdad de sus palabras, “Odio tener que compartirte. Odio que el mundo entero sabe ee maldito afortunado bastardo que soy, mi tesoro revelado a cualquier otro hijo de puta.” Después del destello de ira sus rasgos vuelven a bajar, casi tristes.

Sus sentimientos son completamente irracionales. He estado en la presa más veces de las que puedo contar desde que lo conocí, y voy a aparecer mucho más, especialmente con el lanzamiento de mí libro, sin embargo, en este caso se hace una excepción. Afortunadamente no tengo que entender lo que sucede en su mente en orden de apoyarlo en esto.

“Hey” arrullo suavemente, acunando su mandíbula, “Yo te pertenezco a ti, cuerpo, mente y corazón. Incluso cuando me fui, tú me poseías. Nunca ha habido nadie más, nunca lo habrá. Mucho menos ahora por el lazo que compartimos con Chris y el bebe en camino. Este giro puede que sea una bomba, pero la aparición en sí es algo que tú anticipabas. ¿Preferirías que fuera yo quien tenga que enfrentar una horda de mujeres admiradoras?” puede que sea una táctica sucia, pero es la única cosa que puede anular los celos de Christian en su instinto de protegerme.

“Demonios no, nena” escofina sinceramente, “pero no es lo mismo. Esto” silba, apuntando a su hermoso rostro, “es solo superficial. Las mujeres que me persiguen no significan nada. Ellas no me conocen, y mi cabeza nunca pueden cambiarla, carajo, Dios sabe que lo intenté cuando te fuiste” escupe con una cantidad sorpresiva de veneno, recordándome que mi Cincuenta todavía soporta una dosis para nada saludable de auto desprecio.

Con una ternura que detiene-corazones él pasa sus dedos por mi cabello antes de levantar mi barbilla, “Y no creo que tú te sientas asesina cada vez que ves la sonrisa de una mujeres que miran en mi dirección, mientras que todo lo que quiero hacer es arrancar la cabeza de cualquier tipo que sea lo suficientemente estúpido como para tratar de vislumbrar lo que es mío.” Él presiona la yema de su pulgar sobre mis labios, observando el movimiento con una intensidad extraña, una posesividad incandescente en su mirada ardiente.

Hhmm… medito pensativamente. Puede que él sea el dueño absoluto del imperio alucinante que ha construido a su alrededor, pero todavía está luchando con su crecimiento emocional. Ahora que nuestra reunión con Barney ha salido tan diferente de lo que esperaba, va a ser cuesta arriba para mí crear un ambiente propicio para que Christian crezca y florezca. Si las cosas fueran diferentes, él habría hecho lo que fuera para tranquilizarme. Y aunque todavía sigo creyendo que vamos a tener momentos donde voy a sentir el peso de los avances evidentes hacia él, confío en él para que maneje esas situaciones para mí. Necesito aprender a hacer lo mismo por él.

Voy a tener que pensar muy cuidadosamente sobre cómo puede él percibir mis interacciones con otros hombres, por el momento, cultivando una distancia fría de cualquiera que él haya visto como una amenaza. Pero más que nada, necesito que él piense sobre las consecuencias de sus acciones precipitadas.

Descansando mis palmas sobre su pecho, calculando mis palabras, manteniendo mi voz tranquila y suave. “No, no me siento así, y no me gusta, y a veces, cuando es particularmente fragante, voy a ir tan lejos como para decir algo, pero nunca haría nada irresponsable.” Deslizando mis palmas sobre su torso, capturo sus manos en las mías, entrelazando nuestros dedos, “Imagínate por un momento ceder ante el impulso de lanzar un puño, accidentalmente herir a alguien, y terminando en una batalla legal, o peor, en la cárcel por algo así como homicidio involuntario. Simplemente no vale la pena.”

Por un largo minuto lo veo observándome, los engranajes en su mente dando vueltas mientras se pasa por los posibles escenarios de mi ejemplo. Es algo que debe ser obvio para él, pero en esta instancia especifica, sospecho que está tan cegado por los celos que distorsionan su percepción. “Buen punto, bien hecho, Sra. Grey” dice finalmente, sus ojos color gris aclarándose con enfoque una vez más.

En silencio dejo salir mi respiración contenida, aliviada que él ve sentido en mi argumento, y preguntándome que tanto puedo presionar su cooperación al preguntar algo más. Viendo que el dialogo ya está abierto puede bien que sea ahora, me digo a mi misma, yendo por todas.

Con una expresión implorante encuentro la suya ligeramente avergonzada, “Déjame ayudarte con esto” ruego. “Por favor habla conmigo si algo te molesta, dame un chance de explicarme antes de que tu saques conclusiones y confía en mí. No quiero hacer esto más duro para ti, pero no siempre es fácil predecir cómo vas a reaccionar a algo.”

De nuevo él me mira fijamente, tomando su tiempo para trabajar la batalla interna inevitable que surge cada vez que trata de compartir información conmigo, “Está bien” acuerda con un pequeño asentamiento, dándome la muy necesitada esperanza de que superaremos este nuevo juicio.

Lentamente, cautelosamente, nos separamos de nuestro abrazo, casi como si estuviéramos abatidos de la atmosfera nueva y calmada. También no puedo negar la ligera incomodidad entre nosotros, el resultado combinado de mí sintiéndome inexplicablemente culpable por ser el centro de atención, y los sentimientos presentes de Christian de vulnerabilidad en lo que respecta a mí.

Nos sentamos, tomando unos minutos para digerir las implicaciones de nuestra situación. Todavía no puedo creer que hay chicos allí afuera que están lo suficientemente enamorados para contactar a GEH y preguntar acerca de mí, pero la incredulidad se convierte pronto en desconcierto cuando mi mente empieza a preguntarse sobre la naturaleza de las cosas que ellos posiblemente puedan querer.

Afortunadamente mi descenso a la oscuridad es interrumpido por la mano de mi esposo en mi brazo, “Gracias por deshacerte de Diana y Barney” murmura, agradecido que su quebrantamiento presenciado solo parcialmente por su personal, “Y siento por haber soltado la sopa sobre el bebe. Simplemente estaba tan… sorprendido” entona, claramente compungido.

Sonrío con mi primera sonrisa real del día. Lo del bebe hubiese sido gracioso bajo otras circunstancias, como si el estar embarazada me pasara sobre la crudeza del deseo. “De nada, Christian” digo, genuinamente complacida de haberle salvado un poco sus facciones, “Y tú le hubieses dicho a tu personal más temprano que tarde, empezando con tu ejecutiva de prensa. A mí no me importa que ella sepa, siempre y cuando lo quede para ella misma.”

Con toda la presa que estamos teniendo, lo último que quiero es agregar más gasolina a la alimentación de su locura mediática. Christian va a tener suficiente para lidiar en las próximas semanas, y prefiero que nuestro bebe continúe siendo un secreto que nos obliguen antes de que se convierta en la última porción de chisme y algo de lo que el mundo se va a sentir libre de especular al respecto.

Christian recolecta las notas en el archivo que Barney ha colectado para él con su gracia habitual de simplicidad, una vez más exudando su imagen de persona de negocios cruda, pero puedo ver las formas sutiles en que lleva la carga de las noticias.

“Vamos a casa” dice en un tono que grita una orden en lugar de la sugerencia que es redactada, pero mi mente está demasiado cansada para importarle. En este momento me apetece estar en nuestro hogar. Quiero pasar el resto del día en el santuario tranquilo de Escala, en el abrazo seguro de mi familia.

Christian toma mi mano en su agarre firme, seco, besa nuestras manos unidas, y se dirige a la puerta con una marcha decidida. Apenas puedo seguir su ritmo, alargando mis pisadas, concentrándome en mantener el balance en mis tacones altos. En el ascensor veo como sus ojos van hacia mis zapatos. Él frunce el ceño justo cuando su boca se inclina con una línea desaprobatoria. “Nena,” empieza, con una nota de reprimenda suave, “Debemos empezar a repensar tus decisiones en cuando al calzado. No es muy seguro para ti estar caminando por ahí ¿en qué? ¿Tacones de doce centímetros?”

¿Ah?

Chisporroteo, gruño “¿Qué?” cegada por su ataque inesperado sobre mis adorados zapatos, estúpidamente digo lo primero que me viene a la mente. “¡Yo pensaba que te gustaba en tacones!” sale sonando como un chillido herido mientras parpadeo hacia él, confundida.

Él da un paso para acercarse, llevando un brazo alrededor de mi cintura, dándome una sonrisa tranquilizadora. “Yo te amo en todo lo que te pones, Sra. Grey, pero ¿Qué pasa si te caes? Puedes lastimarte, y también puedes lastimar al bebe.”

¡Aja! Debí haberlo sabido. Mi esposo sobreprotector simplemente no puede evitarlo.

Indignación a favor de mis zapatos y de mí, lo miro fijamente, con un silencio golpeado. Cuando encuentro mi voz me sorprendo a mi misma con la decisión de mi acento, “No voy a cambiar mis zapatos Christian” exclamo, molesta por un momento antes de ser sorprendida por el mar de lagrimas viniendo de la nada, “Tal vez cuando el embarazo esté más avanzado, cuando se note y mis pies estén hinchados” agrego, rebeldemente peleando mis estornudos no deseados mientras de repente soy sobrepasada por los eventos del día, visiones de mis pies hinchados, abultados de forma poco atractiva en mis zapatos, y esta conversación sobre atuendos desconcertante.

Afligido y perplejo, Christian me ve caer – espectacularmente – contra la embestida de las hormonas del embarazo, mis lágrimas corriendo a lo largo de mis mejillas. Estoy frustrada conmigo misma y un poco molesta con él por hacerme llorar. La única cosa positiva que registro es que estamos solos, nuestro equipo de seguridad habiéndose ido para preparar nuestra partida.

Si no estuviera tan ocupada berreando hasta reventar, me estaría riendo por la indecisión de mi esposo. Enfrentado por primera vez con mi lloriqueo irracional, la bestia hormonal que él solía llamar esposa, mi esposo encantador está sin habla, combatiendo contra la noción de darme espacio o tomarme en sus brazos. Cuando se decide, presiona el botón de alto en el ascensor y luego me envuelve en un gran abrazo. En un instante mi irritación se desvanece, pero es remplazada con una gratitud desgarradora por este hombre que es mi vida, solo haciéndome llorar más fuerte.

Lista para alejarme, lo siento tensarse, inseguro de si ha tomado la decisión correcta, pero me aferro a él, respondiéndole con mi abrazo cuando mis palabras me abandonan, “Ssshhh” susurra, acariciando mi cabello mientras me sacudo contra él.

Lentamente mis hormonas locas del embarazo se calman de nuevo en cierta apariencia de equilibrio, cuidadosamente refrenando mis emociones dispersas. Habiendo encontrado consuelo en su pecho firme, mi cuerpo palpita con una respiración profunda y trepidante, marcando el final de mi hechizo lloroso.

Un poco avergonzada por la aparición brusca de mis lagrimas, y sintiéndome emocionalmente cruda, le doy la espalda, buscando en mi bolso unos pañuelos.

“Ana” dice en una voz teñida con confusión, “por favor no te cierres hacia mí, nena, no me dejes por fuera. ¿Qué acaba de pasar? Siento lo de los zapatos.”

¡Malditas hormonas! Ahora que el ataque de llanto ha terminado no puedo evitar reírme, por su expresión triste y por lo que acaba de pasar. “Lo siento” me disculpo, con hipo cuando me río, “No son los zaparos, bueno, si son, pero no son” explico mal, “Yo… Es… Son las hormonas” finalmente suelto, sonrojándome fuerte.

“Oh” viene su respuesta, todavía teñida de mistificación antes de que la claridad le llegue, “Ooohhh” dice, sus ojos como platillos cayendo a mi todavía vientre-plano.

“Ooohhh” bromeo suavemente, imitando su expresión asombrada, “Conoce al desafío hormonal, desastre sentimental que será tu esposa los próximos nueve meses” anuncio, yendo a la frivolidad pero mi sonrisa se torna irónica, el embarazo pareciendo ahora como una gran cosa para agregar a nuestras ya sobrecargadas vidas. Cuando mi labio inferior empieza a temblar, mi esposo maravilloso inmediatamente pone su nuevo conocimiento en uso, y me envuelve en otro abrazo de oso, esta vez sin dudarlo.

Tomo otra respiración profunda y parpadeo alejando mis lágrimas, obligando a mis emociones a que se comporten. Sintiendo mi compostura, Christian se aleja, escaneando mi rostro, “¿Estás bien ahora?”

Agradecida asiento, capturando mi labio inferior entre mis dientes, y provocando un gruñido bajo de mi esposo. Inclinando su cabeza me besa, tiernamente, antes de enganchar mi labio, tirando de él y rastrillando sus dientes a lo largo de mi carnoso labio. Necesitada, jadeo en su boca con la necesidad blanca-caliente que de repente pasa a través de mí. Oigo como se detiene su respiración, pero el roce sexy de sus caderas que espero después no viene.

Levantando mi cabeza encuentro su mirada en mi. “¿Qué pasa?” pregunto, preguntándome por qué él se está resistiendo.

“Aquí no” murmura, sus ojos nublados con incertidumbre.

Oh-oh, me preocupo cuando el entendimiento se cristaliza en mi mente. Hasta ahora el embarazo había sido meramente conceptual para él, pero sospecho que con mi demostración reciente de sentimientos fuera de control, rápidamente se está volviendo claro, y él está rompiendo los guantes de seda. Cualquier otro día hubiera usado mis habilidades femeninas para desatar la bestia dentro de él, pero hoy no. Estoy simplemente demasiado agotada para pelearle esto en este momento.

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Cuando llegamos a casa Christian pasa un tiempo de calidad con Chris antes de desaparecer en su oficina, su ausencia del trabajo costándole tiempo al teléfono. Mientras apaga varios fuegos, hago con Chris su rutina nocturna. Para el momento que estoy lista, estoy exhausta, y sintiendo las primeras punzadas de nausea del embarazo. Todavía un poco mareada después de mi ducha, decido recostarme con la compañía de un buen libro, pero apenas a las dos páginas de un nuevo capítulo estoy perdida en el mundo.

A la 1 a.m me despierto con una necesidad de vaciar mi vejiga. Tan silenciosamente como puedo, me levanto de la cama, cuidadosa de no molestar a mi esposo dormido. Una vez que hago lo mío, sufro otra oleada de nauseas, haciéndome sentir demasiado incomoda para dormir. Recuerdo haber tenido esto con Chris, esta sensación mareada en la boca del estomago y recuerdo el remedio que mi matrona compartió. Caminando de puntillas por el pasillo, me dirijo a la cocina por una taza de té fresco de jengibre.

Hay algo relajante en la soledad tranquila en la mitad de la noche, y saboreo el momento para pensar mientras pelo y pico en pedazos la raíz. Cuando estoy lista apoyo mi trasero en la barra y enrosco mis manos alrededor de la taza, dejando que el calor de la cerámica llegue hasta mí. Agradecida tomo un sorbo largo de la bebida distintiva de pimienta-dulce, disfrutando de la temperatura perfecta – lo suficientemente caliente para calmar, pero no lo suficiente para escaldar.

Rápidamente el líquido feroz hace su magia, calmando mi vientre alborotado y dejando mi boca con un hormigueo grato. Estoy tan perdida en mis pensamientos que salto cuando escucho la voz dormilona de Christian, “Hey, nena. ¿Por qué no estás en la cama?”

Sintiéndome un millón de veces mejor, me volteo, dándole a mi esposo una sonrisa amplia y significante cuando me percato de su look desordenado delicioso de sueño. Sé que este cuerpo hermosamente formado debe estar todavía caliente de nuestra cama, y sus pantalones de pijama parecen colgar un poco más bajo, enganchándose a sus caderas, y revelando el contorno del paquete que me perdí anoche. “Necesitaba ir al baño y luego mi estomago se sentía un poco mal así que vine a prepararme un té” levanto mi taza en un pequeño saludo, manteniendo mis ojos fijos en mi hombre mientras él da vuelta a la barra antes de pararse frente a mí.

Puedo sentir como mis parpados se vuelven pesados, no con sueño, si no con deseo, mi necesidad pendiente de ayer de repente engrosando mi sangre, y haciéndose un mar en mi vientre bajo. Con una sonrisa ladeada Christian se percata de mi hambre, que debe ser fácil de ver. En una forma que lo hace escandalosamente erótico, él envuelve su mano sobre la mía, y mientras me mira sobre el borde de la taza, toma un sorbo de mí té. “Hhhmmm, muy bueno” ronronea, pasando su mano libre alrededor de mi cadera para apretar mis nalgas, y dejándome preguntando si se refiere al té o a mí.

Con su mano todavía sobre la mía, él guía la taza a un lado, y la coloca sobre el granito, quitándola del camino. No tengo idea de lo que está planeando pero mantiene nuestras miradas fusionadas, mostrándome su mirada oscura. Sin esfuerzo me levanta hacia la barra, dejando mi trasero en el borde, y desliza sus manos a lo largo de mis muslos, suavemente abriendo mis piernas. Una carrera de escalofrío deliciosa envía piel de gallina escalando a lo largo de mi piel, y mis labios se abren con un gemido. “Te me quedaste dormida anoche, Sra. Grey, y yo tenía planes para ti” me informa en una voz lujuriosa y gruesa mientras sus pulgares dibujan círculos provocadores en mis muslos internos, a muy poca distancia de mi sexo cremoso y apretado.

“Hhhmmm” zumbo como respuesta, confirmando su declaración y sus dedos placenteros, deseando fervientemente que él los mueva solo un poquito hacia adentro.

“¿Vas a ser una buena chica para mí, y te vas a quedar quieta mientras te hago acabar?” dice con voz rasposa a través de su sonrisa pecadora, sabiendo muy bien que sus palabras están encendiendo mi deseo ardiente.

“Si” digo, casi segura que estoy mintiendo, pero demasiado ida para que me importe.

Todavía con sus ojos clavados en los míos, agarra la taza de té y toma un gran sorbo, sosteniendo el líquido caliente en su boca. Siento como sus pulgares se alejan de mí, por un momento dejándome desprovista y más necesitada que antes, pero cuando presiona la yema de su dedo en mi clítoris, mis caderas de mueven y emito un grito contundente.

¡Santo demonio! Eso se sintió como la sacudida de un rayo.

Con su boca llena de té, no puede regañarme, pero mi brinco involuntario me gana una ceja levantada. Yo le doy una sonrisa tímida y un pequeño encogimiento de hombros. No había nada que pudiera hacer con eso. Después de una última mirada de advertencia, Christian se pone de rodillas, nivelando su cara con mi sexo.

Clavada, veo como sus manos patinan a lo largo de mis muslos internos una vez más, abriendo mis piernas incluso más. Dejando caer su cabeza sobre la abertura de mis muslos, toma una respiración profunda antes de levantar su cabeza de nuevo con una mirada de éxtasis en su hermoso rostro, y un gemido bajo retumbando en su pecho. Toda mi espina dorsal hormiguea con el placer decadente de verlo disfrutar de mi cuerpo. Él sabe exactamente qué hacer para hacerme derretir en un charco de necesidad.

Sus pulgares separan mis labios hinchados, abriéndome para revelar mi clítoris. Por una última vez Christian captura mi mirada antes de que deje que sus ojos festejen en mi lugar secreto. Lucho contra mi retorcimiento instintivo. Me siento tan deliciosamente expuesta, en un acto que tiene que ser tan íntimo como viene.

Escucho más que ver a Christian pasar el té justo cuando posa su boca en mi sexo abierto. Mi corazón se siente como si fuera a salir de mi pecho y mi respiración es corta. Con mis ojos medio cerrados, y la anticipación creciendo dentro de mí, veo como pasa su lengua plana a lo largo de la longitud de mi sexo, el placer increíble intenso poniendo mis ojos en blanco y hasta atrás de mi cráneo.

¡Santa, santa mierda!

El té no solo calentó su boca e hizo su lengua más caliente de lo que estaría normalmente, sino la chispa del jengibre se traduce en una sensación de hormigueo espectacularmente satisfactorio. A pocos segundos de sus caricias exuberantes y calientes, estoy cerca de llegar, el erotismo junto con el placer alucinante haciendo ondulaciones en mi centro, intensificándose exponencialmente con cada lamida de su lengua.

Gimo un sonido, un chillido indescriptible que sale de mi garganta cuando mí placer se monta a una velocidad impresionante. Incapaz de luchar más contra la sensación punzante, me dejo caer, apoyándome de mis codos, mientras siento mis músculos contraerse. Christian toma su señal, metiendo un par de dedos dentro de mí, e inmediatamente encuentra el bulto de nervios en mis paredes internas, acariciándolo rápido. Su súper caliente boca chupa mis labios internos justo cuando mi orgasmo golpea con la violencia de una tormenta eléctrica.

Todo mi cuerpo se estremece, literalmente convulsionando con el placer impactante, cerrando mis músculos mientras Christian tira de mí capullo, alargando mis labios carnosos mientras chupa perfectamente, prolongando mi dicha trascendental. Soy vagamente consciente de mi grito tenso mientras cabalgo en el éxtasis estremecedor, completamente ajena a todo menos al placer sacudiéndose a través de mi cuerpo.

Con lamidas suaves, de terciopelo Christian me trae de vuelta, calmando el temblor de mí cuerpo agotado, mientras lo último de mi orgasmo fenomenal refluye en la distancia. Estoy tirada sobre la barra de la cocina, completamente desgastada, gelificada como nunca antes, cuando siento la sombra de mi esposo sobre mí. “Uno para los libros de records, Sra. Grey” bromea, luciendo completamente complacido consigo mismo.

NOTA: El uso de forma creativa de Christian con el té de jengibre no es algo que hay sido probado. Puede que no sea seguro para tu vagina, así que por favor ¡no intenten esto en casa! 😉

Link para el capitulo 59

 

18 thoughts on “Capitulo 58

  1. fanny rebellon says:

    Buena nota sobre el jengibre jajaja Cristian siempre tan creativo. Y díganme lo engreído pensando que lo de las fotos eran todo sobre el que se iba a tener que quitar las mujeres a sombrerazos. Pues quedo loco jajaja es a Anastasia a la que desean. muy bueno el giro que dio. Muy buen capitulo Monique mil gracias y a ti Kereny gracias mil amor eres un sol, por ese regalo de tu tiempo.

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    • KereCB says:

      Jajajaj si Fanny podria probar lo del jengibre jejeje…. con cautela por supuesto! Gracias amiga por tu comentario, y el apoyo de siempre. Para mi es un placer hacer la traduccion. Un abrazote
      Kx

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      • Verónica says:

        Hola mi nombre es Vero y soy de Montevideo, Uruguay.
        Descubri esta página hará una cuatro días y no he podido parar de leer, me atrevo a decir que esta versión supera con creces a la original.
        ME ENCANTA!!!!!!!!

        Mis más sinceras felicitaciones.

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        • KereCB says:

          Hola Veronica! Primero que todo bienvenida al Meander, saludos hasta Uruguay. Es un placer que te haya gustado la historia, y que gran halago que te parece q supera la original. Monique la verdad que es genial y nos regaló una historia maravillosa.
          Un abrazo guapa
          Kx

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  2. Hope says:

    Me encanto amo tu historia y el giro que dio fue genial. Sigan asi chicas, un saludito n.n/*.

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  3. Adriana Perez says:

    El hombre posesivo y le dan para hacer leña!! Un cambio interesante, estoy atrapada. Excelente la traducción!!! Gracias mil Kereny y Monique.

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    • KereCB says:

      Gracias a ti Adriana por tu comentario y por seguir la historia 🙂
      Jajaja siiii como dicen “más leña pal fuego” jajajaja… Que bueno que lo has disfrtuado
      Un abrazo
      Kx

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  4. Janitzia Berrido says:

    Como de costumbre estoy encantada con el capítulo. Siempre me dejan satisfecha y con deseos de leer más. Y eso de las hormonas. No creo mucho, es que Ana es muy ñoña. Esa lloradera de ella no es nueva. Jajajajaja. Y pobre Grey. Esa lucha interna que libra con sus celos llega a lo irracional. Tiene que madurar mucho emocionalmente. Y Ana a aprendido a lidiar un poco con eso. Nuestro Grey no es un maiz. Pero lo disfruto. Un Abrazo Kere y Monique!!!Gracias Mil!!!

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    • KereCB says:

      Jajajaja yo si creo que tiene que ver con las hormonas, como eres Janitzia! Jejejeje… Feliz de que te encante la historia, gracias por el apoyo… un abrazo guapa!
      Kx

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  5. Judith Alfonzo says:

    Wao que escena la de el jengibre jajaja muy bueno que el publico masculino hiciera acto de presencia para que ambos se den cuenta de que el deseado no solo es el y tambien me mato la escena del ascensor donde las hormonas le jugaron una mala pasada haciendola llorar delante de christian gracias por tu tiempo al subirnos estos capitulos estan geniales

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    • KereCB says:

      Hola Judith! Si la verdad que el publico masculino juega un papel bastante curioso en este capitulo, y ponen a volar los celos de Christian. Y con las hormonas nunca se sabe amiga jajaja… Gracias a ti por tu comentario, y por el apoyo. Un abrazo guapa.
      Kx

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  6. Angie says:

    Wow wow wow
    Me encanta tu historia es genial, tienen una trama sorprendente, no pude parar de leer hasta el ultimo capítulo publicado, el libro “gray” no tiene punto de comparación con tu historia, simplemente me encantó

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    • KereCB says:

      Guao! Guao! Guao! Gracias Angie que linda! 🙂 Gracias por tu comentario. Estoy segura que Monique esta halagada por tus palabras, me parece genial que estes disfrutando esta historia. Gracias por tu comentario y apoyo. Un abrazo guapa.
      Kx

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  7. Guille says:

    Se les voltearon los papeles con todas las miradas a Ana y con lo celocin que es christian ya quiero saber como se desenvuelve la historia y saber quien los acosa mil gracias kere saludos un fuerte abrazo para ti y a monique ☺ estoy enamorada de esta historia😍

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    • KereCB says:

      Jajajaja siii se le voltearon e inesperadamente! Ya poco a poco iras sabiendo lo q sucede en la historia 🙂 Gracias Guille por tu comentario. Un abrazo guapa.
      Kx

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  8. Ana de Rueda says:

    Hombre celoso y posesivo característico de Christian. Si el Jengibre no tuvo la función a nivel local 😉 por lo menos la originalidad de Chrisian logro su cometido y si no pregúntenselo a Ana 🙂 Saludos ❤

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