Capitulo 70 – Después del drama, un vistazo a la navidad de los Grey

Martes, 20 de Diciembre de 2016

“¿Así como una pelea real?” Mi tenedor cargado de huevos revueltos se detiene a mitad de su camino hacia mi boca, mis ojos asombrados mirando fijamente a Christian, desconcertada.

¡Esto es típico de él! Bam, justo en medio del desayuno, casualmente y sin un soplo de advertencia, a solo unos días antes de navidad – que por como lucen las cosas, va a ser un día de locura así como también será nuestra primera navidad juntos como familia – Y él lanza esta bomba hacia mí.

Él se propuso como voluntario para participar en el evento corporativo de caridad de Ejecutivos y Celebridades el día de navidad. No me mal interpreten; yo estoy a favor de las obras benéficas, especialmente las que involucran a niños. Me encanta que Grey Enterprises invierta tanto en la comunidad, pero pelear contra un boxeador de kickboxing profesional Muay Thai, incluso si es a beneficencia, suena demasiado peligroso para mí. Y eso sin considerar por lo que hemos pasado en los últimos meses. Es simplemente demasiado para hacer frente en este momento.

Ajeno a mi nivel de ansiedad, que ha subido fuera de serie, él se encoge de hombros, completamente despreocupado. “Si, Bastille y yo podemos trabajar una cuantas sesiones extras en los próximos cuatro días. Es por una buena causa, algo en lo que estuve de acuerdo hace meses. Y además ¿Por qué no?” bromea, sus ojos brillando con gratitud. “Siento que nos han dado una segunda oportunidad en la vida, y aparte de de pasar tanto tiempo como pueda disfrutando a mi familia, quiero dar algo a cambio, devolver el favor.” Realmente sin esperar una respuesta, él se desliza sobre la pantalla de su tableta, despejando el protector de pantalla antes de continuar con sus noticias del día.

¡¿Por qué no?! ¡Mi corazón está latiendo como un taladro queriéndose salir de mi pecho y él está preguntando ¿Por qué no?!

Tomo una respiración profunda, intentando desesperadamente de empujar hacia abajo el pánico acido en mi estomago. Levanto mi dedo como para empezar mi conteo rigoroso. “Bueno, primero para empezar, el hombre con el que estarás peleando es profesional” enuncio profesional como si estuviera deletreándolo, el énfasis pesado en la palabra combinado con mi tono brusco y alto, todas las señales de mi neurosis. Christian levanta la mirada de su lectura, un poco tomado por sorpresa por la vehemencia de mi argumento.

Ahora que tengo su atención, agrego mi dedo índice, “Segundo, ¡Es el día de navidad! Ya como es, va a ser locamente ocupado, pero se supone que sea un día familiar.” Mi dedo del medio es el próximo en levantarse, “Tercero, Yo… cuando…” Mi racionalidad falla, la tercera razón junto con las otras de repente me eluden. De hecho, si soy honesta, solo hay una razón – pero es una gran razón: Estoy ciega del susto.

Después de nuestra terrible experiencia, me he vuelto sobreprotectora de mi preciada familia, pero no sé cómo expresar este miedo a él. Él ciertamente comparte mi preocupación por Chris, y está igual de preocupado por mí y el embarazo. Pero cada vez que levanto mis ansiedades hacia él, él las deshace con algún comentario impertinente sobre ser capaz de cuidar de sí mismo. Por alguna razón él no logra ver a través de eso a pesar que la amenaza está resuelta, no he superado el shock y la preocupación que hemos atravesado – ni por un largo rato. Irónico, en realidad, considerando que él es el rey de la sobreprotección.

Finalmente él baja la tableta y dobla los brazos sobre su extenso pecho mirándome con un brillo en sus ojos. “¿Tú sabes que Bastille es un atleta ex olímpico y que regularmente lo noqueo sobre su trasero, verdad?” Su acotación es arrogante, su sonrisa prueba de que él espera que le vaya bien contra este oponente fuerte y entrenado. Equivocadamente él piensa que mi miedo es por el nivel de sus habilidades.

“No me importa lo bueno que seas, él se gana la vida peleando. ¿Estás tu apto para algo tan… tan… físico después de….?” Ni siquiera puedo hablarlo sin que se forme un nudo horrible en mi garganta y que se apriete mi pecho con todos los “qué pasaría si”. Siento como la luz en mis ojos se atenúa a medida que dejo caer mi mirada al suelo, demasiado vulnerable para mostrar las lágrimas allí dispuestas.

“¿Nena?” Su palabra es una pregunta, finalmente descifrando el hecho que algo más está sucediendo. Escucho el ruido de su silla antes que haga su camino hasta mi lado de la mesa. Dejándose caer sobre sus rodillas a mi lado, agarra mi barbilla. Levanta mi cabeza para que pueda encontrar mi mirada caída.

Él ve mis ojos color-azul-bebe-demasiado-relucientes antes de que pueda parpadear el brillo y deja caer sus manos, posándolas justo sobre mis rodillas. La calidez de su toque se filtra en mí; me reconforta, anclándome al presente. “¿Qué pasa?”

“¿Qué pasa si él te lastima?” Es una versión suavizada del terror que llena mis pensamientos; ni siquiera empieza a poner mis miedos en palabras. Francamente, no creo que pueda verbalizar la angustia que siento. Sé que él está en gran forma. Demonios, él estaba de regreso al gimnasio dos días después del incidente y se recupero de manera increíble – incluso su cuerpo obedece su voluntad. Pero mis heridas emocionales son lentas de curar, la menor aprehensión las hace arder crudamente. El recuerdo del día de nuestra pesadilla está todavía demasiado fresco en mi mente para confiar en nuestra seguridad.

“Nena, me encanta que te preocupes por mí, pero no es nada. El tipo ha estado retirado por tres años. Él entrena a peleadores nuevos y en ascenso ahora. Lo he visto en acción. Créeme. Voy a estar bien” él está frotando sus palmas a lo largo de mi muslo, el movimiento lento y rítmico tranquilizador, al menos refrenando en parte mis miedos irracionales.

El lado lógico de mi cerebro está de acuerdo con él. Simplemente es una pelea de caridad y sé que ellos van a tener las medidas de seguridad estrictas en el lugar. Ellos no van a dejar que uno de los principales Gerentes Generales de los Estados Unidos salga lastimado o peor – demonios, no podrían costearlo si lo hicieran. Pero entonces está el otro lado, el lado no-tan-lógico. Sobre todo se esconde en silencio, esperando la caída más profunda de mi confianza antes de empezar a decir palabras feas de los peores escenarios posibles en mi oído.

Me cauteriza con la impresión que ronda mis pensamientos andantes, algunas veces incluso mis sueños. Acecha mi imaginación cuando menos lo espero. Un minuto estoy pelando una papa y luego, como si pasara un switch, estoy mirando fijamente a algún horror inexplicable en el ojo de mi mente, la imaginería alrededor de mi esposo e hijo es tan real que mi cuerpo no puede evitar responder con pánico.

Podría jadear de la impresión, consternada, mi aliento enganchado misericordiosamente reconectándome con la realidad, pero el recuerdo se filtra en mi memoria como una mancha, coloreando mi mundo en sombras terribles. El Dr. Flynn me asegura que es normal después del tipo de trauma por el que hemos pasado, que solo el paso tranquilo del tiempo va a volver a traer un sentido de seguridad. Pero por ahora, llevo el miedo como una segunda piel. Parece inquebrantable.

Azules en grises, busco en los planos de su hermoso rostro mientras acuno su mejilla, mi dedo pulgar resbalándose por los contornos suaves de su barbilla recién-afeitada. Cada línea y curva que conozco y amo. “Tú eres demasiado preciado para mí. No sé si podría soportar ver que te golpean.”

Christian frunce el ceño, mirando lejos de mí por un segundo rápido. Cuando su mirada encuentra la mía de nuevo, es con un toque de diversión. “Nena, ¿Qué crees tú que hago con Bastille cada semana?”

Un poco ofendida, empiezo; obviamente sé que es lo que él hace con Claude. “Tu… entrenas con él. Él te enseña cómo pelear kickboxing” puntos rojos altos pican  en mis mejillas cuando surjo con solo la indignación suficiente para darle a mi voz un poco de filo.

Christian asienta calmadamente, su silencio disponiéndome a continuar, su expresión indescifrable con su cabeza inclinada hacia un lado, me muevo en mi silla, de repente sintiéndome incomoda mientras me concentro un poco más, buscando a través de mis archivos mentales, pero me quedo en blanco.

Nunca lo he pensado demasiado. Sé que ellos se ven en el gimnasio, hacen lo suyo y Christian viene a casa ileso. Nunca he visto algo más que un moretón en su cuerpo. Con mi cabeza vacía, estoy forzada a admitir que no sé exactamente qué es lo que él hace, o para el caso, como lo hace. Nunca lo he visto entrenar con Claude, incluso cuando yo misma lo he usado como entrenador personal, pero nunca para hacer kickboxing.

Lo miro, molesta que haya hecho su punto sin siquiera decir una palabra. En verdadero estilo infantil, cruzo los brazos sobre mi pecho, haciendo puchero. Sé lo que viene después; él va a decir que Claude le enseña combatiendo con él. Me siento estúpida de nunca haberlo pensado, especialmente considerando que he tenido clases de defensa personal por mi cuenta. Y he visto a Christian lanzar un golpe. Tienes que ser ciego para perderte el hecho que él es un peleador ágil y hábil. La manera en que él acabo con José no fue nada menos que increíble, a pesar de las circunstancias perturbadoras.

Solo como un esposo puede, él alimenta mi ira sonriendo, muy consciente que su argumento supera al mío con bastante lógica. “Nosotros peleamos nena. Así es como he aprendido cada golpe, codazo, gancho, patada, swing y bloqueo” Como para probar sus poderes en el ring, él se levanta, movimiento fluido, su cuerpo grácil, cada movimiento preciso y equitativo. Coloca ambas manos sobre el respaldo de mi silla, acercándose para que sus labios rocen los míos solo lo suficiente para cargar la corriente que siempre está echando chispas entre nosotros.

Con esos ojos derretidos viendo a los míos, dice. “Así que veras, nena, no hay nada de qué preocuparse. Incluso puede que hasta te guste.” Toma mi boca en esa manera dominante suya, lamiendo profundamente antes de terminar con un beso firme. Diabólico es como lo llamaría ahora cuando me guiñe el ojo, su boca torciéndose en una sonrisa conocedora.

¡Dios!

Ese cerebro apretado suyo es impenetrable para mi estado de aprehensión, insondable para que él piense que algo pueda salir mal, incluso cuando, muy recientemente, algo salió mal. Suspiro. Hacerme ceder ante él, es lo mejor que sabe hacer. “Voy a ir, pero no me va a gustar. Ni un poquito. ¡Y Chris definitivamente no va ir!” Le doy una mirada que dice que hablo en serio, agarrando un puñado de la parte frontal de su camisa.

Él responde con una sonrisa gutural, relajándose en lo que él parece creer es una broma amistosa. “Eres tan caliente cuando te haces la dura, Sra. Grey”

¡Incorregible! Si tan solo estuviera jugando.

“Mami, papi, ¡miren lo que hice!” Chris entra corriendo con su energía usual, su exuberancia interrumpiendo el mensaje subliminal que estaba tratando de comunicar a mi esposo de momento despistado.

Ambos nos volteamos hacia él, dejando nuestra conversación y animándolo con nuestros rostros sonrientes y bastante contacto visual, justo como su psicólogo infantil nos dijo. Su alegría, aunque maravillosa, pega fuerte a mi corazón. Él ha estado tan apegado, tan introvertido desde el drama con José. Es bueno verlo siendo él mismo de nuevo. Christian le sonríe con deleite, pero mi sonrisa es agridulce. La recuperación de mi hijo por el trauma de ser secuestrado todavía pesa fuerte sobre mí.

“Muéstranos campeón” Christian ya ha aprendido tantas cosas sobre la paternidad, sorprendiéndome más y más con su paciencia y la manera en que él comparte con Chris su entusiasmo infantil. Es casi como sí él estuviera reviviendo su infancia a través de Chris, corrigiendo los errores de su pasado mientras crece como familia.

Cada vez que él está disponible, hace un esfuerzo por darle a Chris su atención absoluta, incluso haciendo un punto de comunicarse con él a nivel de vista. Esta vez, él lo levanta y, como es usual, nuestro hijo florece bajo la consideración cariñosa de su papá, el amor por su padre claro en el asombro de culto-de-héroe en sus ojos azul bebe suaves.

Muy orgulloso, él sostiene un dibujo que acaba de hacer. Dejar a Chris usar sus dibujos como herramienta de ayuda para expresar las cosas que puede que no sea capaz de decir es otra táctica que el psicólogo sugirió para intentarlo ayudar a adaptarse. No estoy dispuesta a quedarme por fuera, me levanto, uniéndome a mis chicos mientras miramos su creación. Típico de cualquier niño de cuatro años es sobre todo garabatos, pero él tiene la idea se entiende. Con creyones de colores primarios dibujo a su familia, no solo él y yo, sino también a Christian.

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Veo como le cuesta a Christian tragar más allá de su garganta, sus ojos grandes y fijos en la página. “Háblame sobre tu dibujo campeón” admiro su sabiduría en preguntar, siempre cuidadoso de no saltar a conclusiones adultas y posiblemente mal entender lo que su hijo quiere decir. Pero el significado detrás de su dibujo está lo suficientemente claro y escucho en la captura de su voz espesa.

Chris lo mira a él como si tuviera dos cabezas, obviamente preguntándose sobre la inteligencia de su papá – o de los dos – y tengo que reprimir una risita. “Este soy yo” su pequeño dedo apunta la figura más pequeña en la hoja. De nuevo él captura la mirada de Christian, asegurándose que su papá esté siguiendo su explicación. “Esta es mami y este eres tú”

Es una cosa tan pequeña, pero un gran momento.

“Gracias hijo. Es el mejor dibujo que he visto” deslizo mi brazo alrededor del hombro de Christian, dándole un pequeño apretón mientras beso a mi hijo hermoso en su cabeza, amando que él haya hecho esto sin incitación.

Christian logra mantener su sonrisa brillante a pesar de su emoción obvia que lo ha superado. Por su expresión asombrada y por la reverencia tranquila con la que está sosteniendo el dibujo, está claro que está profundamente conmovido. Lo sé por esas líneas de creyones representando la aceptación de Chris hacia él como su papá.

“Puedes quedártelo, papi” la despreocupación magnánima de Chris es prueba de que él nunca se dará cuenta de la magnitud del regalo que le acaba de dar a su papá.

“Gracias” susurra Christian de nuevo, abrazándolo. “Tengo justo el lugar para el” Con Chris todavía en sus brazos él atraviesa la habitación hasta su estudio.

“¿A dónde vamos papi?” Chris está demasiado feliz de seguir su percha mientras yo sigo a mis chicos, curiosa de ver como sale esto.

“Ya verás” dice como respuesta.

En el estudio Christian se toma un momento para mirar la pared que está adornada con todos sus premios y fotografías de la prensa. Más que todo lo muestran a él con otros líderes de la industria, y en algunos casos, jefes de estado y dignatarios extranjeros. Es la culminación de todo por lo que él ha trabajado en su vida excepcional, las muestras de su éxito impresionante.

Sin pensarlo mucho, él levanta un premio desde donde está colgado en la pared que luce increíble en un lugar de honor junto con muchos otros. Le da la vuelta a su escritorio, sentando a Chris en el borde mientras él trabaja en la parte posterior del portarretrato para sacar la foto. Descartando el premio sobre su escritorio, él coloca el dibujo de Chris y luego lo vuelve a colgar, la ubicación sin dejar duda de su posición favorita.

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Chris aplaude mientras Christian observa el cambio con una mirada de pura satisfacción.

“¡Eso luce muy bien, Sr. Grey, el mejor de todos!” deslizo mis brazos alrededor de su cintura, presionando mi mejilla en su espalda.

Las manos de Christian enroscan mis muñecas y me hala más cerca contra él. “El mejor, mejor de todos, Sra. Grey” él reitera. Es un momento conmovedor, uno que trae una daga a mi pecho. Es otro momento de vulnerabilidad que mi consciencia oscura elige para ensuciar con inquietud. Simplemente moriría si algo le pasará a alguno de estos dos.

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El resto de la semana pasa volando con todas las sesiones de terapia de Chris y yo planeando la navidad, y preparando todo para el tiempo que Christian va a ausentarse del trabajo. El dibujo de Chris me ha traído una inspiración muy bienvenida para el regalo de navidad de Christian, algo en lo que he estado pensando durante semanas, pero a esta hora es algo que me apresuro para poder hacerlo a tiempo.

El frenesí de actividad, además de las constantes reuniones con Julie Logan me mantienen lo suficientemente ocupada para no detenerme en mis temores, pero a pesar de las garantías de Christian, no puedo sacudir mi intranquilidad por la pelea. Anoche durante nuestra cena de noche buena, él mencionó que Claude va a ser su entrenador en la pelea, y que junto con el entrenador del otro peleador, han establecido algunas reglas mutuamente acordadas. La noticia me emociono un poco hasta que Christian explico – en detalle – que el estilo de kickboxing que van a practicar es de “la vieja escuela, y no una versión aguada genérica.”

Por supuesto que él va a ir por la variedad donde haya más castigo. Pienso para mí misma mientras lanzo mis manos mentales al aire, exasperadas. Mi corazón ansioso cae un poco más hacia mis pies. Todo lo que puedo hacer para mantener mi cabeza abajo en un esfuerzo para evitar mostrarle a él lo difícil que se me hace escuchar su conversación emocionada y confiada.

Con el estilo Muay Thai, al oponente se le permite usar los codos, rodillas y las patadas que se pactaron antes de la pelea que, de acuerdo con Christian, serán todos esos. Cosmo “Good Boy” Alexandre es el oponente de Christian, y un ex campeón intercontinental de la WMC. Aunque retirado hace tres años, él está bastante en forma, y por todos los medios, ansioso de enfrentar al protegido del ex atleta olímpico en el ring.

Christian solo lo empeoró cuando me dio las impresionantes estadísticas de pelea del brasileño y mencionando que él es conocido por sus poderosas patadas y su bloqueo excepcional. Puedo ver que él estaba saboreando la idea de luchar contra este profesional para probar sus habilidades contra alguien más aparte de Bastille, pero no me podía meter la idea de compartir su entusiasmo.

¡Genial! Pensé sarcásticamente, nada más y nada menos que de tres a doce rounds, que duran dos minutos cada uno, estaba sonando más y más como una tortura para mí. Odiaba la idea de ver a alguien tratando por todos los medios de acabar como la mierda a mi esposo, especialmente si es por deporte.

El día de Navidad estaba llegando a mí como la carga de un tren en colisión que era, al menos en lo que respecta a mis pensamientos, inevitable.

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Navidad siempre es algo por lo que me emociono, pero hoy su llegada no me ha traído nada más que tensión. La información que Christian compartió conmigo tan agradablemente anoche todavía está revolviendo mis entrañas en nudos. El concejo del Dr. Flynn fue confiar en que todo va a salir bien. Él sugirió que cuando me empezará a sentir asustada, debería conscientemente arrastrar mis pensamientos lejos de cualquier meandro de los que pudiera pasar y en su lugar enfocarlos en lo que sé va a ser la verdad, haciendo un esfuerzo por no permitir que el miedo dicte mis sentimientos.

Como ejercicio, me hizo escribir estos hechos – los positivos y los negativos. La ayuda visual de ver la longitud de la lista positiva fue una buena herramienta para recordarme que mi miedo es solo una parte pequeña de toda la situación y todos los resultados posibles. Él, al igual que Christian, sugirió que puede que disfrute de ver la pelea.

¡Ja! ¡Cuando el infierno se congele!

Salgo de la cama y agarro el paquete que tenía escondido en la mesita de noche, sintiendo solo un poco de resentimiento que esta lucha que se avecina se está comiendo mi ánimo navideño. Tranquila como un ratón, me desplazo por el pasillo hacia la habitación de Chris para despertarlo y poder sorprender a Christian juntos.

Cuando abro la puerta de Chris, lo encuentro sentado, y con una cara gruñona, “¡He estado espedando por ti mami!” murmura alto. “¡Tardaste demasiado!”

Sonrío. Debí haber sabido que él estaría despertó temprano con toda la emoción de la navidad alrededor. “Hola amiguito. Lo siento. Me acabo de levantar. ¿Estás listo?”

Con un solo salto está fuera de la cama y a mi lado, “¡Yupi!” grita. “¡Vamos! ¿Le cuedo entegar el degalo a papi?”

Mi corazón se aprieta con amor por él. Él es tan precioso, tan adorable. “Claro cariño, pero recuerda – es una sorpresa, así que no le digas lo que es” le recuerdo con un guiño porque ayer, él casi se lo dice. Él estaba conmigo cuando pedí el regalo, y debido a su mente inquisitiva, no tuve opción más que decirle lo que era y para que era. No hace falta decir que estaba tan emocionado que sabía que tenía mis manos llenas al tratar de mantenerlo que le soltará algo a su papá. Ya estaba empezando a relajarme, pensando que estábamos en casa libres en el departamento de sorpresas cuando, anoche, Christian empezó a provocarlo sobre ser un buen chico y lo que Santa le podría traer. Sin estar dispuesto a ser menos que su padre, Chris respondió con su propia broma. “Santa no te tajo nada, y mami no te compó…”

“Ep, ep, ep, ep, ep” interrumpo rápidamente, golpeando mi dedo en mis labios. Con mi mirada larga y sacudiendo mi cabeza, fui rápida al hacerlo tragar sus palabras.

Los ojos de Chris eran iguales a los míos cuando me miro, asentando su entendimiento, y susurrando tan alto que el mundo podría oír. “Oh, sí lo olvidé. No le diré a papi que es un libro.” Así que el cuento estaba apenas, fuera de la bolsa. No había más remedio que reírle a mi hijo y darle a Christian una sonrisa ansiosa gigante.

Tanto por confiar en los pequeños con secretos. Al menos Christian no sabía los detalles, pero pude ver que le costó bastante no martillar a Chris para que le diera más información. Me encanta que para un hombre que lo tiene todo – y más – a mi esposo adorado le encanta recibir regalos de nuestra parte.

A medida que avanzamos por el pasillo, con el estilo exagerado de Chris al caminar, de puntillas –como en los dibujos animados – se me está haciendo difícil no reírme, pero muerdo mi labio para aguantar la risa. Cuidadosamente entramos al estudio de Christian, haciendo un buen trabajo en nuestra cautela porque él ni siquiera nota nuestra presencia, concentrado como está en su trabajo. Le doy un codazo a Chris para que se adentre más en el estudio, el movimiento finalmente captando la atención de Christian.

“¡Feliz navidad!” gritamos juntos, sonriendo al Christian sorprendido. Superado con entusiasmo, Chris corre hacia él, rodeando su escritorio, y le entrega el regalo, dejándolo en sus manos. “Ábrelo papi, ¡ábrelo ahora!” suplica, encaramándose en el regazo de Christian para ver todo en primera fila.

Capto la mirada luminosa de Christian, brilla con un alegría profunda que tiene toda clase de cosas en mi agitándose mientras me agacho para besar sus labios. “El primero de muchos Sr. Grey” le digo, con mi corazón apretado al ver a mis chicos, juntos y felices.

Su sonrisa es nada menos que impresionante antes que su mirada cambia hacia el paquete y desgarra el papel alegre. Por un breve segundo llueve pequeños trozos de envoltura a nuestro alrededor mientras él cava su camino en la cubierta arrugada.

Cuando Christian toma una respiración fuerte, yo sostengo la mía. Comprarle algo nunca es fácil, pero me encanta que nuestro regalo lo conmueva ahora.

“¿Ves papi? ¡Soy yo!” Chris apunta a su pecho, orgulloso de ser la portada de un libro.

Brevemente los ojos de Christian se dirigen hacia mí, el matiz de su iris brillan con emoción, vivos, animados. Cuando empieza a pasar las paginas, Chris se convierte en narrador. “Este soy yo cuando era bebe, pedo ahora soy grande. ¡Tengo cuato años!”

Christian se ríe y lo abraza. “Si eres grande campeón” Cuando pasa a la siguiente página lo veo hacer una doble toma a la foto de nosotros como familia. “¿Cómo lo hicis…?” pregunta, pero su voz se desvanece cuando se da cuenta que lo he editado para que este en las fotografías de Chris y mías de hace cuatro años.

Esta foto en particular es una que tomó mi mamá cuando Chris tenía como dos meses. La original me tenía a mí sonriendo tímidamente ante la cámara y sosteniendo orgullosamente a mi niño, pero ahora Christian está también en la foto, una expresión suave en su rostro mientras mira fijamente a su hijo. Admirando la imagen desde el otro lado del escritorio, tengo que decir, que el diseñador grafico que me ayudó en la tienda hizo un trabajo estupendo en editar las imágenes.

El álbum de fotos es una crónica de la vida de Chris desde su nacimiento. Es un libro hermoso, de pasta dura, las páginas están semi-brillantes y son increíbles, justo como cualquier publicación oficial. Son los recuerdos que falle en darle a él de Chris cuando era un bebe, un forma para que él sea parte del pasado que no puedo cambiar sin importar lo mucho que lo desee.

Observo su reacción cuidadosamente. Estoy muy consciente de que, en lugar de darle vistazos bienvenidos a nuestro pasado, también podría servirle como un recordatorio cruel de su ausencia dispuesta en nuestras vidas. Pero dejo salir el aliento que tenia contenido cuando veo la mirada de asombro en su rostro.

No todas las fotos fueron editadas, pero muchas de ellas ahora muestran a mi esposo guapo, el padre de mi hijo, poniéndolo con nosotros en el tiempo. Veo la sonrisa de Christian cuando ve como Chris prueba por primera vez comida solida, su pequeña boca apretada, su ceño fruncido haciendo que la experiencia extraña de sentir algo con textura en su boca. Otra es de mí, dándole pecho a Chris, luciendo muy cansada pero completamente enamorada de mi niño. Él sonríe ante las imágenes del primer corte de cabello de Chris. Ese día Chris se rehusó a sentarse quieto, y al final regresamos a casa con él faltándole un gran mechón de cabello que devoraron las tijeras en una de sus retorcidas inoportunas. Muchas de ellas son de momentos improvisados, capturados con la cámara de mi teléfono ya sea cuando Chris hizo algo tonto o adorable. Todas marcan un hito de nuestro niño creciendo.

Christian parecía tan perdido en las imágenes que me puse un poco nerviosa. “¿Te gusta?”

Él aleja su mirada de las fotos, el brillo cálido de su amor mirándome fijamente cuando su mirada encuentra la mía. “Anastasia” La manera en la que dice mi nombre dice mucho sobre lo que está sintiendo, no deja duda que a él le encantó el regalo.

Sonrío y él sacude el cabeza, todavía demasiado emocionado para decir algo más. Se siente bien hacer algo que lo conmueva tan profundamente, algo que ilumine esas esquinas oscuras de su corazón, allí donde importan más.

Aliviada, me subo en el borde del escritorio, contenta de tomar un viaje de recuerdos con mis dos chicos favoritos. Para el momento en que Christian termina de pasar las páginas del libro, Chris está casi que temblando por el esfuerzo de contener su entusiasmo. Mira a Christian con una mirada inquisitiva, la expectativa iluminándose como una señal de neón en su rostro dulce. Él es demasiado educado para preguntar, pero está claro que él quiere desesperadamente ver lo que Christian tiene para él.

Christian fue una delicia para ir de compras, un chico grande comprando juguetes para uno pequeño. Tenía mis manos llenas tratando de que no comprara la tienda completa. Incluso tuvimos que tener una pequeña charla sobre el consentir a los niños. Al final él se decidió por un Jeep, operado a batería, tamaño infantil. Algo, que estoy segura le dará muchas horas de diversión a Chris, especialmente en la casa nueva.

Christian besa su mejilla. “Gracias por ayudar a mami a hacer mi regalo” Él agarra a Chris y lo mece sobre su cadera antes de tirar de mí para darme un fuerte abrazo. “Gracias Anastasia” susurra en una voz ronca. Su tono apreciativo me da calidez y me doy vuelta para ofrecerle una sonrisa amable. Cuando el momento tierno pasa, él se voltea de nuevo hacia su hijo. “¿Será que vamos a ver que hay debajo del arbolito para ti, campeón?”

“¡Si, papi! ¡Por favor!” pasándome, toma mi mano y besa mi frente, su mensaje no hablado de más tarde claro mientras los sigo a ellos a la gran sala.

En el camino, recuerdo de agarrar mi cámara. De ahora en adelante mi esposo estará en las fotos realmente y también, no puedo esperar para capturar el rostro de Chris cuando él vea el 4×4 tan bonito.

No estoy decepcionada. Chris mira al pequeño carro como si no creyera lo que sus ojos ven. Con su boca abierta de la sorpresa, camina a su alrededor, casi demasiado asustado de tocarlo en caso de que se desvanezca. Luego, con un poco de entusiasmo por parte de Christian, su mano reverencial se estira para tocar el plástico color verde militar. Nos reímos cuando él se escalofría, gritando con deleite.

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Él salta en el lugar, su rostro pintado con alegría y sus manos aplaudiendo retumban en la sala. Cuando se voltea, él corre hacia nuestras piernas, abrazándonos con todo lo que puede. “¡Gacias papi! ¡Gacias, mami!” Christian hizo una buena elección, medito mientras veo a Chris saltar a su Jeep como un experto todo terreno.

Christian pasa un minuto mostrándole cómo manejar el pequeño vehículo antes de que lo deje dar un paseo por los espacios abiertos de la gran sala. Por un minuto nos quedamos y observamos, nuestros rostros brillan con el mismo deleite con la que brilla la de nuestro hijo. Me siento feliz, completa, y paseo con el brazo de Christian alrededor de mi hombro hasta que Brandon entra a la sala.

“Señor, el Sr. Grey está aquí para recoger a Chris” Naturalmente, con nosotros en la pelea, Chris necesita quien lo cuide, y como vamos a almorzar en la casa de los Grey tiene sentido que Chris se quede con ellos hasta que podamos reunirnos con ellos en la tarde.

Tengo una sonrisa triste de mi esposo antes que le dé el okey a Brandon para que deje entrar a Carrick. Mi estomago hace una vuelta nerviosa. Si Carrick está aquí, es casi hora de irnos a la pelea temida. Abatida, suspiro, notando que no me siento para nada mejor por el prospecto de ver a mi esposo en el ring con un boxeador. No hay nada más que hacer que irme a la cocina a preparar café para mi suegro.

Después de los buenos deseos de navidad, café, y de empacar el Jeep de Chris y todo, en la camioneta SUV con Carrick, estamos solos de nuevo y otra hora más cerca del Desafío de Caridad de los Gerentes Corporativos y Celebridades.

¿Por qué Christian no se puede ofrecer para algo normal – como el golf? Pienso por milésima vez mientras termino de maquillarme. En el espejo, veo a mi esposo caminando hacia mí, sus ojos fijos en los míos, caliente mientras desliza sus brazos a mí alrededor, explayando una mano sobre mi barriguita. Con la otra, coloca el cabello detrás de mi hombro antes de besarme alrededor de la curva de mi cabello.

“Me encanto el regalo Anastasia” la manera en como dice mi nombre me hace estremecer con corriente que corre por todo mi cuerpo como pequeños choques de electricidad.

Sonrío. Incluso para mis propios ojos luzco atontada, enamorada. “Estoy encantada que te gustó, Sr. Grey. Fue una alegría ver el placer en tu rostro”

Con una sonrisa de su parte, una brillante, coloca un sobre en la barra del baño. “Puede que Santa haya traído algo para ti también” su barítono ronco junto con su longitud gruesa apretando en mi trasero sugiere que el regalo de Santa no tiene nada que ver con lo que está en el sobre.

Mi corazón hace una parada rápida antes de volver a su ritmo galopante. Es difícil ignorar su sonrisa traviesa, pero estoy demasiado curiosa de ver que es lo que hay adentro. “¿Qué es?”

Él levanta una ceja antes de darme otro beso, esta vez justo detrás de mi oreja. “¿Por qué no le das un vistazo?” Su boca cálida tan cerca de mi piel hace difícil que me concentre. Cerrando mis ojos, obligo a mis hormonas a que se controlen antes de ir por el rectángulo blanco y crujiente.

Una vez abierto, me toma un minuto para darme cuenta de lo que estoy viendo. Los documentos parecen oficiales, algunos de ellos con el membrete de nuestro banco. En mis manos paso las páginas cuando de repente la primera página salta a la vista. Estos son los documentos de la casa en el Sound.

¿Ah?

Lentamente me volteo para darle la cara, mirándolo con una pregunta en mis ojos. Él pasa sus dedos a través de mi cabello cuando acuna mi barbilla en sus manos. “No quiero que vuelvas a pasar por lo que pasaste cuando te fuiste. Sin dinero, sin ningún lugar a donde ir.”

Se siente como si la sangre se drenara de mi cuerpo cuando un cóctel de miedo y vergüenza pone mi piel de gallina y deja mi cabeza girando. ¿Qué?

Él no me mira, mirando fijamente en su lugar a los papeles en mis manos mientras habla en un tono bajo. Puedo ver lo difícil que es para él recordar esos días. “Sea lo que sea que pase entre nosotros, no quiero pensar que a ti, a Chris o al bebe les falte algo”

Sus palabras son un golpe furo a mi corazón ya abrumado mientras intento descifrar lo que él está tratando de decirme. “¿Así que tu quieres que yo tenga la casa?” digo, apenas pudiendo hablar más allá de mi garganta contraída.

“Si” dice decisivamente. “La casa y los fondos de ahorro que he creado. Uno para ti y uno para cada niño”

Ah, los papeles del banco.

Es mi turno de buscar en su mirada, mi corazón sangrando con su generosidad y el sonido de su voz encantada, sabiendo que yo puse ese fantasma allí. “Christian, no voy a ir a ningún lado y esto… es demasiado” No hay nada en el mundo en este momento que pueda detener mis lágrimas cayendo. Haberme ido, regresar, volverme a casar, el nuevo bebe, la amenaza horrorosa que jugó con nuestras vidas, la pelea que se viene, y ahora esto. No puedo contener más la ola creciente de sentimiento.

Sollozando, entierro mi cabeza en su pecho, insegura de que sacar de la fuente de su generosidad – ¿miedo, culpa? Es confuso, y conmovedor. Todo lo que sé es que lo amo más de lo que pudiera llegar a expresar.

Sus brazos fuertes se enroscan a mí alrededor, aplastándome contra él. “Tranquila nena. No pienses esto de más, y por favor, no te preocupes. Solo quiero la tranquilidad mental de saber que sin importar lo que sea que pase, tu y mis hijos van a ser cuidados. No me pelees en esto. Es un regalo tanto para mí como lo es para ti.”

Sus palabras, a pesar de ser reconfortantes, solo me hacen llorar más. Siempre estoy impresionada que él sabe exactamente que necesito en momentos como este. La mayoría de los hombres correrían lejos de una mujer llorona pero él me sostiene, su cuerpo poderoso un encaje metafórico para el ancla que es él en mi vida.

Cuando los escalofríos cesan, él levanta mi cabeza. Sus ojos preocupados encuentran los míos. “Por favor acepta mi regalo, nena”

No sé porque me preocupo en pelear con él en todo. ¿Quién puede decir no a eso? Y más importante, ¿Por qué querría yo rechazar SU manera hermosa y única de demostrar que me ama?

Asiento, mordiendo mi labio para no llorar más. Sonriendo ahora, él limpia los caminos mojados de mis mejillas antes de tocar mis labios con los suyos, el contacto breve agudizándome con una chispa silbante. Nos miramos el uno al otro, impresionados al ser sorprendidos por la fuerza de nuestra atracción. Como imanes nuestros labios se juntan en una unión inevitable: labios, lengua, dientes, todo fusionándose para expresar la profundidad de nuestros sentimientos del uno por el otro.

Aturdidos y sin aliento nos alejamos, nuestros cuerpos preparados para el amor. Christian pasa una mano por su cabello, desordenándolo aun más. “Sra. Grey, nunca te he deseado más” dice entre dientes y su pantalón duro.

Yo no estoy mucho mejor, pero sé que no tenemos tiempo. “Prométeme que terminaremos esto más tarde” le suplico, rezando que haya un más tarde mientras esta estúpida pelea sigue jodiendo con mi mente.

“Caballos salvajes, Sra. Grey, jodidos caballos salvajes…” él deja la oración sin terminar, dándole a su cabeza una sacudida. Con una sonrisa deja salir una larga respiración, todavía viéndome en esa manera que hace que me sienta como la cena antes de voltearse para prepararse.

“Christian” lo llamo.

A pesar de la prisa en la que estamos él se detiene y regresa. Sus acciones siempre haciéndome sentir importante, querida. Con una curva tímida en mi boca y con un brillo rosa en mis mejillas le digo una palabra simple, su significado más que nunca importante para transmitir. “Gracias”

squiggle1

La Arena Key en el Seattle Center, estoy impactada de verlo, es un hervidero de actividad. Obviamente es un gran evento para atraer un público de esta magnitud en el día de navidad. Encima de todo eso, acabamos de enterarnos por Claude que la pelea de Christian va a ser el evento principal hoy. Para mí, es solo otra pieza de información para burlarse de mis nervios deshilachados.

70d

Con una hora y media de sobra antes que Christian haga su aparición, Claude nos lleva a Christian, Brandon y a mí a un camerino privado que será de Christian por hoy. Los escucho hablar sobre las preparaciones mientras Bastille envuelve una de las manos de Christian mientras que el agarre de mi esposo en la mía nunca flaquea.

Supongo que mi esposo puede sentir mi nerviosismo, y saber que voy a tener que esperar por la pelea sin él, lo pone más ansioso de reconfortarme a mí en este momento. Estoy agradecida por su esfuerzo, pero yo preferiría que nos fuéramos a casa. Mis pensamientos son un revoltijo, un desastre ansioso que sé no se va a asentar hasta que todo esto termine.

“¿Nada de sexo entonces amigo?” la pregunta de Claude a Christian trae mi atención de nuevo a su conversación y me hace jadear. ¡¿Qué?!

Christian voltea a mirarme con ojos cálidos y besa la parte posterior de mi mano para esconder su sonrisa juvenil. “No, pero casi apenas” le dice a Claude, fusionando su mirada con la mía desconcertada.

¿¿Claude tiene opinión en nuestra vida sexual??

Claude sonríe, luego rápidamente limpia la sonrisa de su rostro cuando ve a Christian con el ceño fruncido hacia él. “Danos un momento, por favor. Quisiera despedirme de mi esposa” su énfasis en esposa una pista del monstruo de ojos verdes que nunca está muy lejos de Cincuenta.

Un Claude divertido nos deja para unirse a Brandon, quien está esperando fuera de la puerta para escoltarme a nuestros asientos. “Tienes cinco minutos” se ríe y sacude su cabeza, levantando su mano, dedos abiertos, sobre su hombre en retirada.

Considerando los posibles riesgos de la próxima pelea, soy rápida en disipar sus celos al tirar de él hacia mí acercándolo, expresando mi aseguramiento en un chillido. “Claude no hace nada para mí”

Puedo ver por su sonrisa tímida que se siente un poco culpable por su arrebato. “Lo sé. Solo quería explicarte lo del sexo. No es como si yo lo hablara con la gente.” Ligeramente él pasa su mano a lo largo del lado de mi cintura. “Claude toma esto muy seriamente, y cuando él estaba compitiendo les daban instrucciones de nunca tener sexo antes de una pelea – tiene algo que ver con reducir los niveles de testosterona. Él me hizo prometerle que me iba abstener por esta vez.”

Me río. “Ah. Está bien. Ahora que lo mencionas creo que he oído algo parecido a esas líneas antes. Fue bueno entonces que detuve tu ataque amoroso.” Con un dedo juguetón apunto su pecho. “Odiaría que perdieras por culpa mía” aleteo mis pestañas, sintiéndome toda femenina en el grueso de todas las hormonas masculinas alrededor.

Su mano libre agarra mi trasero, apretándolo y presionándome más hacia él. “Nunca, Sra. Grey. Nunca podría perder por tu culpa. De hecho…” él me besa y gime mientras le doy mi lengua. “Hoy voy a ganar por ti”

En este momento, antes de esta estúpida pelea, no quiero hacer nada que ponga en juego sus oportunidades, así que le sigo el juego a pesar del puño apretado de miedo en mi estomago. “Haz eso Sr. Grey, y va a haber un premio de tu elección esperando por ti.”

“Mmmhhh” él lame sus labios mientras su mirada se vuelve más oscura. “¿De mi elección?”

Rozo mi labio, dejando que mis dientes se hundan en mi labio inferior regordete. “Lo. Que. Tu. Quieras” dejo que la lengua permanezca entre mis labios, observándolo.

“Cuando la pelea termine, haz que Brandon te traiga de vuelta aquí.” Ronronea. Mi diosa interna se emociona ante la imagen de él ajustándose sus pantalones y el sonido rasposo de su voz ronca.

Mmmhhh, sexo en los camerinos… Y estoy más que feliz de hacer casi cualquier cosa para tenerlo de vuelta en una pieza.

Mientras lo abrazo para la buena suerte, otra idea llega a mi cerebro sobre estimulado. Recuerdo ver un documental que mostraba a un entrenador golpeando al boxeador antes de la pelea para hacerlo molestar, sacarlo de quicio en el concurso, así que estar molesto antes de la pelea debe ser bueno ¿no? Sé que ciertamente estoy lo suficientemente desesperada para intentar cualquier cosa.

Justo antes de salir por la puerta volteo mi cabeza, lanzando las palabras sobre mi hombro como la línea de vida que espero sea mi consejo. “Solo piensa en Good Boy besándome cuando necesites algo de inspiración en el ring” Con eso salgo y dejo que Bastille entre, sabiendo muy bien que Christian no me a regañar en frente de su entrenador. Solo escucho su gruñido molesto cuando la puerta se cierra detrás de mí.

¡Bien! ¡Ahora véngate con tu oponente, Sr. Grey!

Brandon me escolta hasta nuestros asientos, todo esto mientras observa a nuestro alrededor por posibles riesgos. Usualmente me parece reconfortante, pero hoy, no puedo evitar compartir su vigilancia, mi miedo acompañando el comienzo de un pico de energía nerviosa que me deja inquieta.

Mirando alrededor, veo como crece la multitud. El estadio está casi lleno a su capacidad, la multitud navideña disfrutando la acción. Por lo que Christian me ha dicho, sé que hay un montón de eventos deportivos a los que se podría entrar: todo desde natación, golf, correr, beisbol y muchos más, todos llevados a cabo hoy en varios lugares de la ciudad.

El concepto es obviamente popular, incluso con las celebridades, porque el chico que está siendo golpeado y moreteado es Matt Bomer – definitivamente no es alguien que está haciendo esto simplemente por publicidad. El público puede apostar a sus favoritos, con las ganancias repartidas igualmente entre las fundaciones a beneficio de los niños y los apostadores, pero la fundación se lleva todo si se pierde la apuesta. Todos los gerentes generales y celebridades hicieron voluntario su tiempo y esfuerzo.

70e

Brandon parece no darse cuenta de mi angustia, pero estoy empezando a irritarme con el movimiento constante en mi asiento, incapaz de ponerme cómoda o de juguetear con cualquier cosa que esté a mi alcance inmediato. Cuando veo el rostro ensangrentado del guapo actor siendo limpiado por su entrenador, no puedo evitar entrar en pánico. Si así es como va a ser la pelea de Christian, no voy a ser capaz de contener mi ansiedad.

Esta es la última pelea en la categoría de boxeo clásico, y por el entusiasmo del público es obvio que es la mejor. Muchas personas menean pancartas que dicen ¡Te amamos Matt o ¡Vamos Matt! También es claro que el publico apoya al más débil, animando salvajemente cada vez que Matt da un golpe. Para mí, me parece suficientemente en forma, lanzando unos buenos ganchos, pero no hay manera que él gane, especialmente si el jurado no está cegado de ninguna manera en favorecer a las celebridades.

Casi puedo escuchar los minutos pasar. Al final de esta ronda empezará la categoría de kickboxing, solo a un paso del evento de Christian. En ese preciso momento, el árbitro suena el silbato y finaliza la pelea, sosteniendo en lo alto la mano del boxeador profesional en símbolo de victoria. Matt debería estar complacido, perder por un marcador en lugar de ser noqueado, y la multitud parece imperturbable porque sus apuestas serán para las obras de caridad. Se levantan como uno solo aplaudiendo feliz y ruidosamente.

Para tener mis emociones incontenidas bajo control decido tomar algo de aire fresco mientras todavía tengo el tiempo. Brandon me dirige sin mayor esfuerzo al baño de damas, donde intento encontrar mi centro. Mientras me ocupo de lo mío, visualizo el resultado positivo para Christian, justo como el Dr. Flynn me enseñó, pero mis manos permanecen pegajosas, incluso después de secarlas con toallas de papel.

Afuera me vuelvo a juntar con Brandon y regresamos. El pelador de kickboxing que estaba antes, un gerente general de una cadena de tiendas de hardware, fue noqueado en el segundo round así que Christian es quien sigue. La conclusión rápida es preocupante, y no sé si debería estar feliz o aterrada de que todo podría terminar pronto.

El estadio está casi en penumbras cuando tomamos nuestros asientos. Mi corazón tartamudea en mi pecho al igual que mi aliento. Tan solo una luz está enfocada en el ring donde el anunciador está volviendo loca a la multitud por la aparición de mi esposo, diciendo su nombre, y llamándolo “el favorito de Seattle”

Consternada, me veo forzada a saludar a la multitud cuando la cámara principal me encuentra en los asientos, transmitiendo en vivo a las pantallas gigantes alrededor del estadio y a millones de hogares en todo el país. La extraña a mi lado aprieta mi brazo. “Emocionante ¿no?” Dice ella, con sus labios pintados notoriamente brillantes, su sonrisa casi espantosa de alegría. Le sonrío, la curva frágil de mi boca sintiéndose un poco apretada y fuera de lugar.

Alexandre corre hacia el cuadrilátero saludando con sus manos enguantadas en el aire. Vestido con shorts de satín de color rojo y amarillo con su nombre estampado en la parte trasera, él salta alrededor del ring, manteniendo sus músculos magros calientes y preparados. Su pecho descubierto y brazos decorados con largos tatuajes tribales arremolinados, su piel oscura brillando con sudor. La multitud aúlla y grita, ansiosos de que empiece el evento principal.

Christian es el siguiente y es seguido de cerca por Bastille mientras se inclinan para trepar las cuerdas. Ellos comparten la misma expresión, seria y enfocada. Cuando el árbitro levanta el brazo de Christian para presentarlo, él luce cada pulgada de campeón y me roba el aliento. Magnifico es la palabra que viene a mi mente. Él luce como un Dios griego con sus músculos perfectos ondeando y su personalidad más grande que la vida misma. Él lleva puestos shorts de satín color azul que tienen el logo de Grey’s Enterprises estampado en la parte delantera de la elástica en su cintura.

La multitud se vuelve loca y me doy cuenta que es una mirada extraña de él para ellos. Ferozmente privado y casi despreocupado por recibir publicidad  por esta obra benéfica, muy pocas personas llegan a poder verlo en persona. También he subestimado su atractivo para el público en general como ejemplo a seguir. A pesar de mis recelos aterradores, siento como mi sexo se contrae a la naturaleza primar de dos hombres enfrentándose a pelear.

Como si supiera exactamente lo que me está pasando, él se voltea hacia mí y me sopla un beso desde su guante acolchado. Una vez más aparezco en la gran pantalla, esta vez sonrojándome cada sombra de rojo. Después de poner mi mano sobre mi corazón por él y darle otro saludo tímido para el beneficio de la multitud, todas las miradas se voltean al evento que viene.

En el centro del ring el árbitro habla con ellos, luego hace que junten sus guantes en un gesto de deportividad. La campana suena y empieza, mi corazón palpitando mucho más rápido que los segundos anteriores.

Se rodean el uno al otro, manteniendo sus movimientos agiles mientras patean y lanzan golpes como si estuvieran midiendo la distancia entre ellos. Cosmo lanza el primer golpe serio, su pie chocando cuidadosamente contra el torso de Christian. Jadeo y pongo mis manos sobre mis ojos. Asomándome a través de mis dedos lo veo seguir esa patada con un codazo y un fuego cruzado rápido a la cabeza de Christian, ambos logrando su objetivo con una gracia eficaz.

¡Oh, no! ¿Por qué Christian no se está defendiendo? ¿Está asustado? ¿Le dolerá? En mi pánico, agarro el brazo de Brandon, clavando las uñas en su piel.

“Debería relajarse ma’am” dice amablemente, inclinándose. “El Sr. Grey sabe lo que está haciendo. No me sorprendería si él gana la pelea. Aposte bastante dinero por él.” Guiñe el ojo.

Asiento, pero no estoy lista para dejar de apretar su brazo. Tengo que admitir que Christian no se ve peor a pesar de los golpes cayendo, pero todo lo que lo veo hacer el boquear.

Vamos Christian, lo animo en mi cabeza.

De repente Christian se da vuelta sobre sus talones, sorprendiendo a su oponente con una patada semi circular contra su lado, y termina su combinación con un golpe derecho corto justo en la barbilla de Cosmo. Veo con fascinación horrenda como se echa hacia atrás, claramente sorprendido por la fuerza de su golpe.

“¡Sí!” escucho a Brandon sisear a mi lado.

Cuando la campana suena, no puedo creer que han pasado dos minutos y se han ido. Se sintió súper rápido y empalagosamente lento al mismo tiempo. Claude corre al lado de Christian y le ofrece una bebida mientras hace gestos con manos expresivas sobre la estrategia. Christian asienta y demasiado rápido los oponentes están cara a cara otra vez.

Esta vez Christian no se queda bajo como lo hizo en el round anterior. Él empieza una secuencia de codazos, golpes y patadas que conectan todos con el torso de Cosmo.

Cuando él empieza a bloquear para protegerse del ataque, Christian aplica un cote con la parte trasera de la mano, poniendo el peso de su cuerpo detrás del golpe. Obviamente entrega una gran cantidad de fuerza; en pocos momentos él tiene a Cosmo contra las cuerdas – impotente.

El árbitro entra para separarlos, dándole a Cosmo espacio para moverse de nuevo. Con una sacudida a su cabeza él lanza un swing a Christian con la parte posterior de su puño, pero mi esposo lo ve venir y lo esquiva. Con el brazo de Cosmo todavía volando por el aire, Christian lanza golpes en su torso desprotegido. El hombre moreno poderoso cae hacia atrás cuando la segunda campana suena.

Claude le da un golpecito en la espalda a Christian y riega agua sobre su rostro antes de dejarlo beber. Su boca se mueve sin parar con consejos mientras masajea los hombros de mi hombre. El round tres empieza con Cosmo luciendo un poco mejor. Esta vez ellos parecen más emparejados cuando lanzan buenos golpes y patadas estratégicas y golpes de rodilla. No puedo evitar ser arrastrada por la el rugido de la multitud mientras la adrenalina bombea a través de mis venas dejando atrás mis reservas.

Ahora que he visto a Christian en acción, me siento más confiada y puede que esté lista para admitir que estoy disfrutando – solo un poco. Mi esposo, sudoroso y activo, con músculos ondulando en una muestra de dominación masculina, me tiene más que un poco excitada.

Mi tren de pensamiento se pasea por las posibilidades en el camerino después que termine la pelea, pero es rápidamente interrumpido por el inicio del cuarto round. Brandon está explicando que aunque dos minutos parezcan demasiado corto, a este nivel de intensidad, los peleadores se cansan más rápido. Ahora, de acuerdo con Brandon, es un buen momento para llevarnos la pelea.

Estoy sorprendida cuando Christian luce como si hubiera encontrado un impulso extra de energía, sus movimientos elegantes pronunciados mientras se mueve y se menea para alejarse de los intentos de Cosmo. Recuerdo a Christian diciéndome que se gasta mucha más energía fallando que conectando con tu oponente, y puedo ver lo que él quiere decir. Mientras él luce en forma y fresco, los movimientos de Alexandre parecen estar cargados de plomo, el gran hombre ya cansado de lanzar golpes y no conectar.

La rodilla de Christian se conecta con el abdomen de Cosmo, luego él se da la vuelta alrededor mientras flexiona su pierna, su patada conectando un talón afilado en la cabeza de Cosmo. La combinación lo deja mareado y vulnerable. Tropezando, sus manos para bloquear son demasiado lentas para proteger su rostro y Christian explota la oportunidad, salpicándolo con golpes que son seguros para perturbar el cerebro de Alexandre.

Me encuentro imitando los golpes de Christian con mis propias mini versiones, volviéndome más y más emocionada. ¿Quién iba a decir que esto iba a ser tan… tan caliente, tan estimulante?” “Acabalo” grito, mis manos horquillando mi boca mientras animo a mi esposo a la victoria, olvidándome de mí por completo.

Christian lanza otra serie de golpes, uno tras otro, fluidos y sin piedad, dejando en claro que quiere ganar. La multitud está cantando, con los puños altos, y se dejan llevar. Un golpe de rodilla toma a Cosmo por sorpresa. Christian toma ventaja completa y lleva una rodilla elevándose, el sonido explosivo golpeando a Alexandre bajo su barbilla. Por un momento el peleador profesional se tambalea… luego cae – espectacularmente y en el olvido.

Salto de mi asiento, brincando de arriba abajo mientras grito con la multitud que se vuelve loca. El árbitro le hace la cuenta a Good Boy y luego levanta la mano victoriosa de Christian. Mi hombre gana por knock-out. ¡Fantástico! Ni siquiera recuerdo porque estaba tan preocupada. Todo lo que quiero hacer es regresar al camerino y entregarle a mi esposo sexy su premio bien merecido.

Un momento más tarde, cuando Christian es sacado del escenario, Brandon me toma del codo, navegando cuidadosamente nuestro camino a través de los espectadores emocionados. Muchos de ellos gritan sus felicitaciones cuando pasamos.

En la seguridad y tranquilidad del pasillo, Brandon no puede contenerse y me da una mirada extraña del hombre detrás del personaje de seguridad que veo todo el día. “¡Eso fue fantástico! ¡El Sr. Grey estuvo increíble!” Es fácil ver que Brandon respeta a Christian y eso me pone orgullosa.

Sonrío, mi cabeza asentando en concordancia. “¡Eso fue asombroso! ¡No puedo creer que estaba tan preocupada!”

Él se ríe con buen humor. “Si, Sra. Grey, ¡seguro que lo estaba!” Con un guiño él se soba su brazo, el cual estoy segura todavía lleva marcado la media luna de las impresiones de mis uñas.

Hago una mueca de dolor, mirando a su brazo. “Lo siento por eso”

Hace caso omiso a mis disculpas justo cuando nos detenemos en frente de la puerta de Christian. Mi golpe breve es respondido en un segundo rápido. Christian reconoce a Brandon con una mirada antes de apresurarme a entrar, dejando a mi protección personal afuera como centinela. El sonido del seguro de la puerta detrás de mi hace eco a través de la habitación y hasta mi sexo, dejándome híper alerta de mi cuerpo y de la mirada feroz de Christian.

Mi pulso se acelera. Mi esposo está todavía en sus shorts, pero sus manos están libres de las vendas y los guantes. Las luces del techo destacan las caídas en los planos ondulados de su cuerpo y el brillo de su sudor súper caliente que lo cubre.

Mi respiración se corta mientras protuberancias se forman en mi piel, poniendo duros mis pezones y haciéndolos apuntar a través de la tela delgada de mi vestido. “Felicitaciones, Sr. Grey. Eso fue una gran pelea” digo, mis palabras entre cortadas cayendo con intención salaz. Siento que quiero devorarlo. Estoy tan desenfrenada como lista para él como nunca lo he estado.

Su mirada medio abierta arde con deseo. “Gracias Sra. Grey” sonríe, acercándose. Siento el calor radiando de él. El olor de su esfuerzo es masculino, tentador, pidiendo ser lamido; y hago justamente eso cuando me inclino y deslizo mi lengua a través del borde afilado de su mandíbula, sobre la barba sexy que grita hombre viril.

Él no me toca, simplemente toma una respiración fuerte, sorprendido por mi audacia. “Sra. Grey, dime ¿Disfrutaste?”

Dejo caer mi mirada, sonrojándome. Dije que lo odiaría, resulta que, me encantó verlo en acción; fluido, fuerte y elegante. “Si” es todo lo que puedo manejar con mi boca seca. Cerrando mis ojos, tomo otra respiración profunda de ese olor atractivo que es solo suyo. Lentamente paso mis manos por sus brazos, resbaladizas con su esfuerzo pulido, la lubricación facilitando mi toque en un planeo.

“Puedo verlo” dice contra mis labios. “Casi que lo puedo oler Sra. Grey”

Es algo bueno que él enrosque un brazo alrededor de mi cintura porque justo en ese instante mis piernas se dejan ir como la gelatina con necesidad, sus palabras sucias flechando justo a mi sexo. Él toca mi vestido, patinando su mano sobre mi muslo, agarrándolo mientras avanza. Su mano se desliza más allá del encaje débil, entre mis piernas antes que me penetre con un solo dedo, fácilmente deslizándose dentro de mis profundidades mojadas para confirmar su suposición.

Él se ríe oscuramente cuando gimo. “Mi elección ¿no? Y puedes apostar tu trasero dulce y sexy que implicará una o dos nalgadas por encabronarme antes de la pelea.”

No es qué pensará que fuera posible, pero mi piel empieza a quemar por él, cada uno de mis nervios gritando por su toque: ligero o duro, suave o firme, gentil o fuerte – lo que sea que él esté preparado para dar, estoy dispuesta a aceptarlo. La elección es su premio y estoy más que dispuesta para pagar.

Bruscamente él tira de mi ropa interior, la elástica cortando en mi cadera antes de que se rompa y me la quite. Nos camina hacia atrás, atrapando un manojo con mi ropa interior inútil en su gran puño. Mirándome debajo de esas pestañas pesadas mientras las lleva hasta su nariz, dándoles una respiración profunda, llenando sus fosas nasales con la esencia de mí. Él gime y me empuja contra la puerta. “Voltéate nena. Brazos arriba y contra la puerta.”

Hago lo que me ordena entre el pequeño espacio entre su cuerpo caliente y donde me enjaula. Él hace un trabajo rápido en quitarme el vestido y lanzarlo a un lado. Después de agacharse pierde sus shorts y me presiona en mi trasero – desnudo como el día en el que nació. Siento su mano cálida agarrando mi trasero antes de tocar la curva de mi nalga como si la estuviera pesando. Su mano libre se pasea de arriba hacia abajo por mi lado tembloroso antes que sus dedos encuentren la hinchazón dolorida de mi mama. Cuando me quita el sujetador me olvido por completo de la mano que se ha movido lejos de mi trasero.

Cuando la primera nalgada cae maúllo con placer, dejando ir la culpa que solía acompañar esta clase de amor. Me emociono al oír el sonido de la respiración entrecortada de Christian mientras toma la oportunidad de empujar al triangulo húmedo entre mis muslos tensos, imitando una penetración al pasar su pene a lo largo de mis labios hinchados.

“¿Has extrañado esto nena?” ronronea a mi oreja y luego la lame, haciéndome estremecer contra él.

“Si” siseo, mi piel zumbando con anticipación.

Su mano deja mi pezón y la desliza hacia abajo, encontrando ese puñado dulce de nervios que se preparan para estallar. En frente posiciona sus dedos inteligentes perfectamente luego me azota de nuevo en la nalga, forzando mis dedos contra sus dedos placenteros.

¡Aghh!” grito, desde ya sintiendo el crecimiento del rugido interior.

“¿Quieres más?” su sonrisa traviesa es evidente a través de su pregunta ronca.

“Si. Por favor” digo entre dientes, las palabras casi demasiado para pronunciar mientras me dejo llevar por la sensación exquisita del momento.

Christian me da cuatro nalgadas más, llevándome justo al límite de mí orgasmo, sus respiraciones temblorosas y palabras enroscadas son prueba de que él, también, está a punto de caer. “Agarra tus tobillos, nena. Prepárate con la espalda al ras de la puerta.” Da la instrucción con un susurro caliente a mí oído.

Sin vacilar en ningún momento me inclino y hago lo que dice, sin sentir ninguna vergüenza por mí absoluta vulnerabilidad. Él tiene acceso sin restricciones, todos mis huecos están abiertos y a plena vista para su placer. Por un momento me pregunto sobre sus planes, pero siempre me siento segura con él. Confío en él completamente.

“Jodidamente sexy y caliente” escupe toscamente mientras sumerge un dedo en mí, manchando mi deseo alrededor de la cabeza del suyo. Satisfecho que estoy lo suficientemente húmeda, me penetra con un empuje duro y seguro que hace me doblar los dedos de mis pies en los zapatos. Él me sostiene en el lugar; su agarre en mi cadera muerde en lo suave de mi piel, recordándome de su dominio.

Confinada como estoy solo puedo aceptarlo – sin cambios, sin ajustes, solo absorbiendo el placer y su ritmo que va creciendo cada vez más rápido mientras se acerca a su clímax. Me penetra – duro, persiguiendo nuestras necesidades mutuas. Los gemidos animales que salen desde su pecho y el arrastre de su pene caliente a lo largo de mi apertura empiezan el espiral que he estado anhelando. Con gritos iguales e irregulares que se encuentran mientras nos dejamos llevar, temblando por el choque de éxtasis.

Con eso, mis temores por mi esposo son vencidos – justo como él me conquista a mí, y me muestra todavía otro lado del hombre tan siempre competente que amo.

Gracias por leer y por favor recuerden dejar sus comentarios.

Link para el capitulo 71

 

16 thoughts on “Capitulo 70 – Después del drama, un vistazo a la navidad de los Grey

  1. Fanny Rebellon. says:

    Bello capitulo reina la tranquilidad después del horrible episodio de Jose. Ame el regalo de Cris a su papi, el dibujo fue precioso, y mas el saber la alegría que le causo a Cristian, el ser definitivamente aceptado por su hijo…hermoso momento. Lo del regalo de el a Cris fabuloso, todo me encanto, y el final el sexo caliente entre los dos fue genial. Generalmente todas las secciones de sexo entre ellos son espectaculares, así deberían ser todos los hombres, no caerían en la rutina y tendrían a sus mujeres siempre enamoradas.
    Gracias Monique, hermoso capitulo. Esta es una petición de mi parte… Me encantaría ver los sentimientos de Cristian en ese preciso momento, y sobre todo que siente cuando la carga por primera vez, y genial cuando Cris la vea, ver que dice, amiga Plis complacenos.Mil gracias.
    Mi bella amiga Kereny mis gracias por tu valioso tiempo, eres un tesoro. Siempre amare el momento que accediste a traducir este bello Fic…Eso no tiene precio…Un besote desde la tierra del Sol amada.

    Liked by 2 people

  2. Fanny Rebellon. says:

    Algo paso que se me corto parte de mi comentario..Mi petición es un capitulo especial del parto de Anastasia de la Bebe, leer la reacción de Cristian, de sus sentimientos y su amor por su hija. luego cuando la ve Cris, seria un capitulo bellisimo, sobre todo la reacción de su familia, waww su mama que felicidad.Seria un regalo mágico Monique.
    Me gusto lo de la pelea, sobre todo porque el gano, pero no soy muy amante de este deporte jeje…Gracias Monique un besote, de tu admiradora.

    Liked by 3 people

    • KereCB says:

      Hola amiga! Como siempre mil gracias por tu apoyo, tu eres una fiel lectora del fic y una de las que más impulso le ha dado, así que como diria Cerati “Gracias Totales” Como siempre para mi ha sido un placer estar en este equipo con Monique, que siempre ha sido maravillosa en cada paso del camino. Le comentaré tu petición a Monique, Fanny. Un fuerte abrazo hasta la tierra del sol amada.
      Kx

      Like

    • KereCB says:

      Hey, Monique! Fanny would like to read a chapter with Christian’s POV, about Ana’s giving birth to their baby girl, how he reacts, his feelings, the love for his baby girl, how Chris reacts. And the reaction of all the family in general. She thinks It will be really beautiful (I do too) and off course a wonderful and magic gift of you to all the readers.
      Kx

      Like

      • Monique Lain says:

        LOL! Yes, I think EVERYBODY wants to read that, but truly, in my heart, I’m dine with this story. Perhaps one day inspiration will strike and I’ll have the time at the same time. Who knows? 😉

        Liked by 1 person

        • KereCB says:

          I know you do my friend! Just letting you know what the readers where asking for 🙂 I trully hope that maybe that day strike and I know all of us will be trilled to read it! 🙂

          Bueno chicas aquí les dejo lo que dice Monique ante la peticion de un capitulo sobre el nacimiento del nuevo miembro de la familia Grey: “Jajaja, Si, yo creo qeu TODAS quieren leer sobre eso, pero realmente, en mi corazón, ya he terminado con esta historia. Tal vez, algun día la inspiración va a volver y yo tendré el tiempo al mismo momento. ¿Quien sabe? ;)”

          Allí lo tienen. Fanny amiga, nos queda esperar y pedir a todos los angeles y Dioses que Monique se inspiré a escribir el capitulo, y que pueda hacerlo 🙂 jeje

          Un abrazo guapas

          Kx

          Liked by 1 person

  3. Elkkiz says:

    Ese final estuvo caliente 😜😜😜😜 excelente regalo de San Valentín me fascino este capítulo con detalles muy específicos Monique podría leerte el resto de mi vida es que me cautivas muchas gracias por deleitarnos con esta magnífica lectura y kereny no tenemos como pagarte este favorsote que haces al traducir infinitas gracias 😘😘😘😘😘😘😘😘

    Liked by 2 people

    • KereCB says:

      Guao Elkkiz! Gracias a ti por tus palabras tan lindas, y por supuesto por el apoyo que siempre nos has dado. La verdad que tambien podria leer a Monique siempreeeeee, es de mi autoras favoritas 😉 y no lo digo porque hago las traducciones, si no porque es la verdad. Un fuerte abrazo guapa. Gracias por tu comentario.
      Kx

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  4. Guille says:

    Hola kerec que agradable sorpresa y si es un capítulo muy largo es realmente bonito ya se que lo e mencionado mucho estoy enamorada de esta historia mil gracias por traducirlo y si ojala se inspire monique de nuevo sería lindo leer sobre el nacimiento del nuevo bebe mil besos a ambas saludos 🙂

    Liked by 2 people

  5. Vero says:

    Hola a todas, espectacular capitulo y comparto la peticion a Monique de escribir mas.
    Tal vaz Jack Hyde salga de la carcel a vengarse!!!!!!?????? jajajajaja
    Mil gracias Monique por esta magnifica historia y a ti Kere pr tomarte el trabajo de traducir.
    Besos muchos desde mi Montevideo!!!!!

    Liked by 2 people

    • KereCB says:

      Gracias a ti Vero por tu comentario y apoyo de siempre… Y bueno eso no lo sabemos, solo lo sabe Monique 🙂 hehehe… Un fuerte abrazo hasta Uruguay!
      Kx

      Like

  6. Oliversaul says:

    Excelente capítulo. Como siempre me sorprenden con los elementos que le agregan a la historia. Estaba con el corazón en el pecho cuando leía la parte en que Christian hojeaba el álbum que Ana le regaló. Y el gesto de Grey al colgar el dibujo de Chris en la pared entre sus trofeos. Super tierno y conmovedor. Me derretí leyéndolo. Como de costumbre ustedes le ponen un granito de azúcar a mi corazón que hace que aumente mi adoración por 50 Sombras. Gracias Mil. Un Abrazo!!!

    Liked by 1 person

    • KereCB says:

      Oh Oliversaul! QUe bonitas palabras 🙂 de verdad que nos alegra mucho que la historia te de ese toque de sabor y que la disfrutes. gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Kx

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  7. Janitzia Berrido says:

    Como siempre, me sorprenden con los elementos nuevos que le agregan cada vez a la historia. Me derretí cuando Christian colgó el dibujo de Chris en la pared entre sus trofeos. Leí con el corazón en la mano la parte en que Christian hojeaba el albúm que Ana le había obsequiado. Que momento más tierno y conmovedor. Como de costumbre ustedes le agregan un poquito de azúcar a mi corazón cuando hacen que mi adoración por 50 Sombras aumente y se mantenga viva. Gracias Mil para ambas. Un Abrazo desde República Dominicana!!

    Liked by 1 person

    • KereCB says:

      Gracias guapa Janitzia! Como te dije Que bonitas palabras:) de verdad que nos alegra mucho que la historia te de ese toque de sabor y que la disfrutes. gracias por tu comentario. Un abrazo hasta Republica dominicana guapa.
      Kx

      Like

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