Capítulo 72 – Primer Día de San Valentín Parte II

Él yacía allí recostado con ella, en la alfombra de yerba, piernas entrecruzadas, persiguiendo respiraciones lentas mientras se relajaban de su droga-de-placer. “Te amo” dijo él, patinando sus labios a lo largo de su frente.

Ella se levanto un poco para verlo, sus ojos suavemente adorándolo y sus mejillas todavía sonrojadas. “También te amo” ella sonrió, haciendo que su corazón se reventara con la alegría que estaba llenando sus venas en ese momento.

Esas palabras simples viniendo de la dulce boca de ella, eran el pegamento que mantenía unida su vida, la fuerza conductora detrás de cada una de sus decisiones, y la luz que mantenía las sombras alejadas de sus sueños. Él no podía, no podía cansarse de escucharla a ella decírselas a él, y él se sentía más que asombrado que ella estuviera allí, de él para tener y mantener. Y mantener, es lo que haría,  lo juró cuando ella se estrelló de nuevo en su vida, sostenerla con cada onza de su fuerza, con cada aliento que tomará, y por cada medio disponible.

Él la miró fijamente, vio las palabras claras como el día en su rostro, y disfrutaba de ellas, con avidez de beberlas como el hombre sediento que era. Sediento de ella y hambriento. Algunas veces, cuando ellos estaban separados, él se sentía de hecho privado, como si algún derecho humano estaba siendo retenido de él. ¡Mierda! Se maravillo, todavía recién abrumado como una vieja verdad resurgió en su mente: él nunca iba a tener suficiente de ella.

La sintió estremecerse en sus brazos mientras ella acariciaba su cuello. Llevando su mano detrás de su cabeza agarró la manta que él le pidió a la Sra. Taylor que empacará y la extendió para ella. A pesar que la noche era suave, él no quería que ella pasara frío, y estaba seguro como el demonio que no quería que ella se moviera de donde estaba.

Estos momentos post-orgásmicos con ella eran algo que atesoraba. Estar con ella de esta manera calmaba cada emoción en conflicto, cada voz que le decía que él era menos de lo que ella necesitaba, menos de lo que ella se merecía. Por supuesto, él no podía negar que su piel, suave y sudorosa, desnuda y presentada ante él, era la cosa más sensual en el mundo. Tan jodidamente excitado como estaba, le gustaba más cuando ella estaba desnuda, sin nada de ropa, inhibiciones y también sin preocupaciones.

Sí él pudiera la protegería de cada herida y de cada preocupación, pero él había aprendido hasta ahora que su esposa luchadora no era una que se alejará de un reto, que ella era valiente de la manera más pura. A pesar de sus miedos, ella iba a perseguir sus objetivos. A pesar de sus miedos ella peleó por él, y algunas veces con él, él pensó con una sonrisa irónica, pero ella iba a mantenerse firme e iba a sacar hasta el demonio de él, sus sombras, y muchas veces la mierda jodida que su mundo lanzaba hacia ellos. Demonios, él estaba realmente orgulloso de ella, orgulloso y enamorado, una combinación completamente letal que lo tenía unido a ella como el blanco al arroz, y malditamente agradecido por cada segundo de ello.

Ella suspiro felizmente y se movió, poniéndose cómoda contra él, acomodando su barriguita adorable e hinchada. Él casi se reía que la palabra adorable era parte de su vocabulario ahora, especialmente en relación a la mujer de su vida, pero ella nunca se había visto mejor para él, luciendo su pequeña barriguita.

Él estaba excitado cuando se le empezó a notar, se sentía como un maldito macho alfa sabiendo que cada bastardo Tom, Dick y Harry iba a reconocer que era padre de esta bebe. Era el último símbolo de propiedad, de pertenencia, y de su amor perdurable. Al principio pensó que el anillo de matrimonio iba a ser ese símbolo. Luego, cuando ella empezará a usar su collar, él se iba a elevar a un nuevo nivel de satisfacción, con la certeza que ella estaba unida a él. Pero la barriguita de bebe, su bebe, dejó a esos dos en el polvo por millas.

Y por supuesto, como el resto de ella, no podía quitar sus manos de la barriguita. Él amaba-absoluta-jodidamente acurrucarse con ella desde atrás, de esta manera él podía acariciar la redondez suave de ella como él soñaba con la preciosa carga que estaba creciendo para él.

¿Qué mierda? ¿Soñando despierto? Él estaba tan bobo por ella.

No que todo eso no fuera agradable. Sin embargo, había veces cuando su naturaleza sobre protectora lo asustaba como la mierda mientras él contemplaba mantener esta pequeña humana a salvo, junto con su hijo y esposa.

Él pensó en el primer eco, cuando la Dra. Malone los sorprendió con su amabilidad acostumbrada y matrona, y les preguntó si querían saber el sexo del bebe. Hasta ese momento era una especie de concepto etéreo en su mente. Era un bebe, no hembra o varón en lo que concernía a él. Aunque pensó que era demasiado temprano para saber, al menos de acuerdo a la pila de libros de embarazo que tenía en su mesita de noche, la doc dijo que el bebe estaba en una buena posición para saberlo, y que ella podía hacer una conjetura siempre y cuando no la condenaran por ello.

72a

Cada eco era como una aventura para él, y amaba cada minuto, pero también se preparaba para ser cuidadoso de la experiencia abrumadora. Con la alegría de eso venia el miedo, la dualidad que sabia iba a ser su carga junto con todo  lo que más quería, y este era un dato para el cual él NO estaba preparado.

De hecho, si estaba siendo completamente sincero consigo mismo, el sexo del bebe era algo grande, algo muy-muy grande, porque él entendía cuanto lo afectaba. Él no deseaba particularmente por uno o por otro, pero una niña… ¡Santa mierda! Solo el pensar en una hija lo tenía sudando con pánico.

Las niñas son tan, tan… frágiles, pensó, enfatizando la maldita ansiedad que venía corriendo a su cerebro cada vez que se atrevía a pensar en esa posibilidad. Él veía a esta esposa maravillosa y plantaba una sonrisa brillante en su rostro cuando ella brincaba ante él, y sus ojos brillando de la emoción ante la perspectiva. Él ni siquiera podía decir si. Su garganta estaba de repente cerrada, apretada como un puño, y su corazón se sentía como si estuviera a punto de salir de su pecho. Él asentó a pesar de la alarma de fuego lento en sus venas ya que ese era su trabajo – mantener feliz a su esposa. Y ni siquiera el brillo del cielo en la noche se comparaba a Anastasia sonriendo ante él, para él, por él.

“Está bien, entonces” dijo la Dra. Malone en una voz feliz. “Verán, no es realmente lo que puedo ver, si no mejor dicho es lo que no puedo ver.” Ella tenía su rostro hacia la pantalla, apuntando en dirección general, y él sintió como se le bajaba la tensión. Muy en el fondo se dio cuenta que ya él sabía, que en el fondo de su corazón él había estado llevando ese pequeño detalle. Pero tercamente se rehusó a aceptarlo porque si lo hacía, seria real, y él no estaba preparado todavía para lidiar con lo real.

Se suponía que iba a tener todavía unas cuantas semanas, y luego otras veinte para llegar a términos de ser padre de un ángel miniatura que presentía iba a ser como su madre. Y, estaba seguro, iba a poner a prueba cada nivel de su paciencia.

En su mente, visualizaba a una pequeña princesa, sacudiendo su cabello chocolate mientras miraba a su padre directo a los ojos, sonriendo con la certeza de que ella lo tenía – amarrado – agarrado – y encerrado – enganchado alrededor de su dedo encantado de niña. Ella lo iba a retar con ojos de color azul desafiándolo a detenerla de hacer alguna cosa inimaginablemente peligrosa, como trepar por las escaleras, o saltar desde la barra de la cocina, solo para que ella pueda verlo tener un ataque al corazón. ¡Oh, estaba tan jodido!

¡Cálmate! Se ordenó a su mismo. Millones de personas tienen hij@s, la mitad de ellos son niñas que crecen bien adaptadas, seres humanos sensibles, se reprendió a sí mismo. Demonios, el nacimiento de Chris tuvo algunas complicaciones y tanto su esposa como su hijo las superaron muy bien, recordó. Su hijo era testamento de la resistencia humana, un milagro vivo del que lo sorprendía a diario. Él iba a adaptarse; tenía que hacerlo. Desde ya amaba como loco a su hija que no ha nacido.

Con una respiración profunda tomo la mano de Anastasia y beso la parte posterior, mirando hacia la luz brillante de su mirada. Ella estaba llorosa, pero lucia emocionada.

“Una niña” dijo, parpadeando y dejando las lagrimas de deleite caer en un camino por su mejilla. Ella mantuvo su mirada, y él podía sentirla leyéndolo, podía sentir como ella se metía en su cabeza, midiendo su reacción.

Él ni siquiera iba a mentir a sí mismo con la posibilidad que la doctora estuviera equivocada. La Dra. Malone tenía años de experiencia, y así como él había desarrollado un sexto sentido en su negocio, entendía que era lo mismo para la doctora, el tipo de conocimiento inerte que solo podía perfeccionado con la exposición prolongada y continúa de un trabajo.

No solo iba a ser papá de nuevo, pero esta vez, el padre de una niña, preciosa y frágil y suya, de todas las formas posibles.

Iba a tener todo lo que se perdió con Chris, todo eso y un lado sano del terror ciego. No es que él haya ahondado mucho en ese pesar. Solo que estaba agradecido por una segunda oportunidad. A pesar de las dudas de Ana, él tenía poca duda que era igual de culpable, si no más, por las razones detrás de las promesas rotas de su esposa. Gracias a Dios habían vuelto a estar juntos e iba a trabajar por siempre por recuperar el tiempo que perdieron. Si, este pequeño paquete de alegría iba a ser la vida y la muerte de él.

Sintiendo su angustia ella acuno un lado de su rostro, inclinando su cabeza. “Vas a ser un padre maravilloso, justo como lo eres con Chris. No dudes de ti mismo.” Ella respiro su tranquilidad, luciendo una mirada que él reconocía como reverencia, solo porque él sentía lo mismo por ella – en grandes cantidades.

Él sopló ese aliento que tomó y no por primera vez preocupado que sus chicas, ambas, jodian seriamente con su auto control, y una de ellas ni siquiera había nacido. Sería mucho más fácil si pudiera tenerlas solo para él y así nunca iban a ser lastimadas. Maldición, musito, ¡la temeridad de las mujeres en su vida era una mierda!

Ana paso la parte posterior de su mano a lo largo de su quijada, anclándolo de nuevo a su celebración actual del Día de San Valentín. “¿Estás pensando en la bebe?” preguntó suavemente.

Sonriendo, la miró. “Culpable” dijo simplemente, preguntándose como ella lo sabía.

“Puedo notarlo” sus ojos estaban riendo hacia él, provocándolo, y podía ver los bordes de su boca luchando para no reírse.

Levanto una ceja, curioso. “¿Cómo, Sra. Grey?” Para buena medida, deslizo una mano bajo el brazo de ella, teniendo sus dedos-de-cosquillas listos, un pequeño incentivo para que ella soltara la sopa y dejara de burlarse de él.

Ella lo recompensó con esa risa dulce, retorciéndose ante la amenaza de sus dedos. “¡Tu cuerpo entero se tensa!” exclamó, “Es solo una pequeña niña, ¿sabes?”

Mierda si, ¡él sabía! Demasiado bien. Es por eso que estallaba con temor escalofriante cada vez que el pensamiento cruzaba su mente. Y claramente ella todavía estaba jugando con él, haciendo alguna retribución ligera en orden. Con una rodada rápida él la recostó bajo él, aseguró sus brazos sobre su cabeza con una mano, y buscó sus puntos más delicados-para-cosquillas con la otra.

Ella se resistió y luchó, pateo con sus piernas y se carcajeó, solo estimulándolo más. Como amaba él ese sonido, y como amaba él verla feliz.

“¡Piedad, piedad!” jadeo. “¡Estoy embarazada, y me puedo orinar!” suplicó, haciéndolo reír mucho más, pero al final cedió, acariciando los lados de su seno en su lugar. Él le sonrió y sintió como su pecho se movía con respiraciones rápidas, tan viva, tan cálida.

“Amo esa risa Sra. Grey” su murmuro sonó mucho más serio, más intenso de lo que quería, especialmente ante la diversión que acababan de tener, pero como era el caso a menudo, sus sentimientos por ella corrían rápido y sentía el peso de ellos en su corazón. Era un buen peso de cargar; él sabía lo vacio que estuviera sin ellos. Pero reflejaba lo profundamente enamorado que estaba de ella, como, cuando todo estaba hecho y dicho, ella era dueña su trasero – y de su vida – completamente.

En respuesta para él su rostro cambió, su sonrisa desvaneciéndose mientras ella reflejaba sus sentimientos, reconociendo que ella, también, sentía la profundidad de su amor. Algunas veces simplemente no había ninguna palabra. Se miraron fijamente el uno al otro, sorprendidos, y él se estaba poniendo duro de nuevo. Ver su amor por él siempre le hacía eso, atacarlo con un golpe de excitación mientras calmaba su alma.

Cuando el momento pasó, le dio una sonrisa maliciosa. “Todavía no has visto la parte superior de la casa” Se inclinó y pasó su nariz por la de ella. “Y al ver que has sido una chica mala, provocándome, creo que un pequeño castigo podría estar en orden.”

Antes que sus dientes pudiera morder su labio él mordió la piel rechoncha, suavemente sacando su labio inferior. De nuevo ella se estremeció, confirmando lo que ya sabía. Ella disfrutaba de sus folladas excéntricas tanto como él, las añoraba incluso, él estaba feliz de hacerlo. También sucedía que encajaba perfecto con sus planes.

Con esa gracia de una pantera se levantó, y la levantó a ella con él. Se inclinó para recoger la manta, la colocó alrededor de ella, y la alzó en sus brazos. Las cosas del picnic podían esperar. En este momento, todo lo que podía pensar era estar dentro de su esposa.

Incluso con ella en sus brazos tomo las escaleras de dos a la vez. Él quería que ella viera la parte superior de la casa, especialmente la habitación de la bebe, pero eso también, podía esperar a más tarde. En algunos pasos largos, la llevo al centro de su estudio, justo al lado del rellano de las escaleras. Suavemente la puso en el suelo, asegurándose que ella estuviera estable sobre sus pies antes de soltarla, pero la observó con atención.

72b

Ella sostuvo la manta alrededor de ella como si fuera una toalla mientras observaba el espacio. “Guao, esto es impresionante, Christian” Sobre su hombro le sonrió a él mientras deslizaba sus dedos a lo largo de la pared de libros, haciéndoles cosquillas en su espina con su toque ligero.

“Gracias. Me alegra que lo apruebes Sra. Grey” su voz era baja, casi murmurando, puede que él esté aquí en el estudio con ella en este momento, pero su mente ya estaba follándola hasta la próxima semana. Podía sentir la mirada de ella volverse pesada mientras él la observaba moverse alrededor del lugar donde él pasaría muchas horas trabajando… y jugando, agregó silenciosamente, malvadamente para sí mismo. “¿Notas algo fuera de lo común?” preguntó mientras deslizaba un dedo por el borde de la manta donde colgaba alrededor de su espalda, tirando de ella para quitársela. Él quería verla, toda ella, esas curvas de ven-a-follarme en ese trozo transparente de nada que estaba llevando puesto.

La manta cayó y ella se volteo hacia él, luciendo recatada y deliciosa – una combinación que siempre lo tenía salivando por ella. “No” respondió, su voz igual de caliente. “Es hermoso, pero tú siempre has tenido un gusto excepcional, así que eso no es sorpresa.”

Él se alejó de su escritorio y tomo unos pasos hacia ella, pasando sus ojos por los contornos sexys de su cuerpo, “Si tengo un gusto jodidamente fenomenal” dijo con una carga grave en su voz, asentando mientras él observaba sus senos pesados, desde ya hinchados al menos una copa más por el embarazo, y el pequeño vientre tenso. Mierda, él estaba agradecido que ella no estuviera quejándose de estar gorda como algunas mujeres embarazadas lo hacen. Ella estaba como un melocotón maduro, brillante y jugoso y delicioso, y se convertía en ella en cada manera. Ella era de hecho una mami caliente. ¡Uff! Esas piernas bien formadas, y no podía olvidar el cielo gordo entre ellas. Si, su gusto era más allá de exquisito, y no tenía una mierda que ver con como decoró su oficina en casa.

La oyó jadear ante su valoración lasciva, y no la culpaba. Estaba seguro que lucía como un lobo hambriento, listo para saltar y devorar. Se sentía jodidamente hambriento. Él la tuvo hace apenas 30 minutos, pero estaba hambriento de nuevo y su cierre a punto de reventar era testigo. No podía dejar de mirarla, no que quisiera, y su rubor tímido solo la hacía desearla más.

Él era un demonio, pensó para sí mismo. Estaba siendo astuto y deliberado. Con ella estando completamente desnuda, y él completamente vestido, sabía que la vulnerabilidad de ella iba a estar por los cielos en este momento. Todo era parte del plan que tenia para avivar su excitación. Sentía como el aire alrededor de ellos estaba cambiando con chispas de su atracción eléctrica, y estaba claro que ella lo estaba sintiendo también. Podía apostar su vida a que ella estaba empapada de mojada por él en este momento. Hhhmmm, musitó, nada mejor que su esposa, mojada y lista para él.

“Empuja el primer libro de la fila más alta con tu mano” le instruyó, indicando hacia la izquierda del librero. Por supuesto que él podía ser un caballero y hacerlo él mismo, pero entonces se negaría a la vista fantástica del culo que estaba a punto de ver.

Sus ojos se abrieron como platos, y si no estaba equivocado, brillaron con entendimiento y delicia, Sip, la gata traviesa estaba bien y fuera de su jaula. Ella sonrió con su risa maliciosa y caminó hacia la esquina del estudio, siguiendo sus instrucciones. Con el sonido de un clic suave la pared cedió, girando sobre un eje para revelar un espacio iluminado tenuemente. Ella no dudo ni vaciló, entró al lugar secreto que casi era una réplica perfecta del cuarto de juegos en Escala. Automáticamente el sistema de sonido se activó, reproduciendo una lista que él seleccionó para esta noche.

72f

Justo como la primera vez que ella entró en su cuarto de juegos, él oyó como captó su aliento, pero esta vez él no sintió su miedo, sino su emoción. Él la siguió adentro, guiándola con su mano en el resplandor de su cadera. Ahora este era el cuarto de juegos de ellos, no solo de él.

“¿Te gusta?” pregunto en un susurro rudo antes de sumergir su cabeza en la curva de su cuello y tomar una respiración larga de su esencia. . ¡Joder! Ella olía bien – a sexo, y a pradera, y a mujer.

“Siii” dijo, dejando caer su cabeza en el hombro de él.

“Bien” dijo, deleitándose en su propia anticipación de lo que estaba por venir. Mordió el lóbulo de su oreja y pasó sus palmas sobre los brazos de ella para sentir su piel de gallina. En ese momento ella se estremeció, haciéndolo rozar su erección contra el trasero de ella. “Quiero que sea como la primera vez. ¿Te acuerdas Anastasia?”

A ella le tomó un momento responder, tragando contra lo que él sabía era una mezcla deliciosa de miedo y excitación densa que estaba fluyendo a través de ella. “Si” la sola palabra era apenas audible, un susurro rallado, y a su vez lo hizo estremecerse.

¡Oh mierda, si! Él estaba tan en el ánimo para esto, en realidad tenía una fijación por su sumisión dulce, por el regalo de su cuerpo para hacer lo que a él le pareciera. Lentamente, deliberadamente, movió sus manos por sus lados y agarró sus senos. “¿Crees que es agradable provocar a tu esposo? ¿Burlarte de él?”

Ella negó con la cabeza sobre su hombro. “No” admitió en una respiración entrecortada.

“¿No qué?” le recordó, pellizcando sus pezones cuando ellos se asomaban atrevidamente por las aberturas de su sujetador.

“No, Señor”

“Buena chica” como recompensa él jugó con sus tetas deliciosas un poco más, haciéndola gemir. “Dime nena, ¿estás mojada para mí?”

“Siiii” dijo entre dientes. “Sí, Señor” su respiración era superficial. Sabía que ella estaba oh-tan lista para él, y lo hacía moverse con urgencia, pero tenían tiempo, mucho tiempo, y él tenía la intención de usarlo bien.

72d

“Buena chica” él tiró de los tirantes de su traje fuera de sus hombros, y deslizó la elástica bajando por sus caderas. Detrás de ella, se dejó caer sobre sus rodillas, luego arrastró el resto de su atuendo por sus piernas. Obedientemente ella salió del traje cuando él le dio un golpecito primero a un pie y luego al otro. Su trasero perfecto esta justo en frente de él, y se llamaría a si mismo menos que un hombre si no pasaba un tiempo disfrutando de esas cualidades espectaculares.

Agarró una nalga en cada mano, y masajeó la piel, la combinación perfecta de suave y tonificada “Tan jodidamente sexy. ¿Sabes lo que me haces Anastasia?” Con manos firmes la abrió a lo largo de su trasero, exponiéndola. Ella se estaría preguntando que había planeado él, la incertidumbre solo añadiendo una capa deliciosa a su deseo.

“No, Señor” tartamudeó, desde ya un poco inestable por la tensión creciendo en su cuerpo siempre sensible.

Rápidamente se levantó, pasó su mano alrededor de su cintura y la acercó, presionando su excitación dolorosa y dura contra el trasero de ella. “Me pones duro nena. Jodidamente duro”

Ella dejó salir un sonido, un maúllo suprimido mientras caía más en el hechizo de su Dominante, pero ella permaneció de pie quieta, jugando su rol hermosamente. Él caminó sus dedos sobre su barriguita, luego los hundió en sus labios resbalosos. “¿Vas a ser una buena chica y vas a gritar mi nombre si te hago acabar?”

Ella convulsionó contra él, ya tambaleándose en el borde de su orgasmo. Guao, pensó, impresionado una vez más. Ella era jodidamente magnifica.

Por un momento ella se olvido de sí misma, y dejo caer cualquier pretensión. “Christian. ¡Por favor!”

A él le encantaba cuando ella lo necesitaba así, casi se corría porque ella lo deseaba tanto. “¿Qué quieres nena?” provocó. Quería oírla decirlo. “Dime”

En obediencia perfecta, ella respondió rápidamente. “Te quiero a ti. Por favor, fóllame, Señor”

“Pronto nena, muy pronto” prometió. La agarró por el cabello detrás de su cuello y ángulo su rostro hacia él. Tomo su boca fuerte, con un beso respaldado por la violencia de su deseo. Cuando se separó, ambos estaban jadeando. Dejo caer sus brazos, liberándola de su agarre. “Muéstrame como te vas a sentar, como vas a esperar por mi”

Con mucha gracia ella se dejo caer sobre sus rodillas en una sumisión perfecta, descansando sobre sus talones mientras abría sus piernas y dejaba caer su mirada.

¡Santa mierda! Tan impecable. “Muy bien” dijo su elogio, poniéndose más duro mientras paseaba alrededor de ella, disfrutando de su forma sumisa. Él buscó en los bolsillos de su pantalón y sacó una cadena de diamante. Ella iba a lucir tan hermosa luciendo solo una cadena de gemas delicadas rosadas.

“Feliz Día de San Valentín, Sra. Grey” él acomodó su cabello fuera del camino y luego dejó que sus dedos hábiles ajustaran el gancho en la parte posterior de su cuello.

Ella llevó la mano a su escote, instintivamente tocando las piedras largas en forma de gotas que corrían entre sus senos desnudos. “Christian”, dijo simplemente, sin aliento, mirando hacia él cuando camino a su lado.

“Hhhmmm” él zumbo de nuevo – apreciativamente, el sonido bajo retumbando desde su pecho. El brillo no solo añadiéndole profundidad a su escote, si no que era como un faro, llamando por su toque. Él estiró su mano para ella, ayudándola a levantarse. “¿Te gusta?”

Él podía ver que ella estaba luchando para encontrar las palabras. Realmente era una pieza impresionante, y solo la hacía más hermosa quien la llevaba puesta. “Yo…” trago saliva, mirando hacia abajo. “Me encanta. Es exquisita. Gracias” la sinceridad quemaba en sus ojos, así como en su toque de desconcierto. Ella nunca estaba cómoda cuando él gastaba dinero en ella, especialmente grandes cantidades, pero si él no podía consentir a su esposa entonces no veía el punto del arduo trabajo que hacía. Y el amaba jodidamente consentirla.

Él no necesitaba un gran gesto, no quería nada de ella a cambio, si no que ella viera lo mucho que la amaba. Si lo podía decir con diamantes, o algo más en todo caso, él felizmente le compraría barcos cargados.

Por segunda vez ella abandonó su juego, empujándose hacia arriba con los dedos de los pies, y besándolo. No uno de esos besos salvajes que habían compartido más temprano, si no un beso suave, cargado con sus gracias dulces. Sus labios permanecieron sobre los de él mientras él aceptaba su gratitud, pero no era suficiente. Con ella, nunca era suficiente. Él enroscó sus brazos alrededor de ella, acercándola, y vorazmente profundizo el beso.

Esto, aquí, era la vida retribuyéndole mierdas a él. Podría sobrevivir solo por ella. Así de mucho lo afectaba, así de mucho la deseaba y continuamente. Con fuerza renovada su necesidad por ella rasgó a través de él, impulsándolo a la acción.

Cuidadosamente él camino hacia atrás hasta que los muslos de ella chocaran contra el borde de la mesa. “Te voy a follar ahora Sra. Grey. ¿Estás lista nena?” Desesperadamente ella asentó, sus bocas todavía unidas mientras él la levantó sobre la mesa. Él la quería abierta, extendida y atada para que la pudiera follar desde cada ángulo. Estaba desesperado por sentir cada centímetro de ella, no quería nada más que verla acabar por él.

72e

Con su trasero ubicado en el borde, él suavemente la empujo hacia abajo, haciéndola acostarse sobre su espalda. “Abre tus piernas y dobla las rodillas nena” Lo complacía hasta el demonio cuando ella lo obedecía rápidamente, igual de rápido él aseguro cada tobillo en las dos esquinas cercanas hacia él. “Levanta tus brazos, nena. Agárrate del borde superior y no te sueltes. Necesito que esto sea duro”

¡Santa mierda! Ella era impresionante.

Él emitió un gemido, mirándola mientras ella estaba acostada lista para él, asentando su entendimiento. Ella era un espectáculo a la vista. Sus senos levantados mostrando los dos montículos hermosamente, y sus pezones estaban tensos, como frambuesas rechonchas, rogando por el roce de sus dientes. Con sus piernas bien abiertas, sus labios estaban abiertos para él, hinchados, ruborizados con lujuria, y brillando en la luz tenue. Él ya podía imaginar la forma en la que ella se iba a sentir cuando él jugará con ella, deslizando la cabeza de su pene a lo largo de su abertura cremosa antes de abrir brecha en su agujero apretado,

“¿Estás cómoda?” preguntó tranquilamente, manteniendo su lujuria apenas agarrada por unos momentos más.

“Si” respondió, confirmando sus palabras roncas al levantar sus caderas, atrayéndolo para tomarla.

Él miró fijamente hacia el sexo de ella y raspo sus dientes en su labio inferior, dividido por un momento. Ese festín entre sus piernas lo llamaba y ahora él quería saborearla y follarla. Lo mejor de dos mundos, decidió. Probar primero, y luego follar. La mesa era de la altura ideal para acomodarse a sus necesidades. Si estaba de rodillas, su rostro iba a estar al nivel con el vértice de sus muslos, y si se ponía de pie, estaba perfectamente posicionado para penetrarla.

Si, él iba a tener una probada de su piel chorreando, pero ella estaba cerca, y él no la iba a dejar acabar todavía. Dejándose caer sobre sus rodillas él soplo sus labios, haciéndole cosquillas con su aliento. Ella no se podía mover mucho con la forma en cómo estaba amarrada, pero sus caderas se sacudieron, tratando de acercarse a él, de más.

Él observó el rostro de ella mientras paso su lengua por su sexo, provocándola con su entrada superficial. Ella hizo una mueca, casi como de dolor, mordiendo su labio entre sus dientes en un intento de aguantar, pero él sabía que ella estaba perdida de placer. Por el momento al menos, ella estaba tranquilamente esperando por él a que decidiera cuando ella podía acabar.

Él no la iba a torturar por mucho tiempo, y la verdad sea dicha, no podía. Él ya estaba chorreando con líquido pre-seminal, su miembro palpitante crecía con el deseo de liberarse. Pero ella sabía tan bien, y el adoraba la forma como copiosamente ella se mojaba por él.

Esto lo tenía que compartir. Se levantó y se inclinó sobre ella, encontrando su boca y dándole una probada de su propio deseo. Hambrientamente ella lamio en su boca, tomó la fuerza completa del beso mientras él fusionaba sus bocas y toscamente agarraba sus senos. Y con eso, su restricción falló. Se separó, bajo la cremallera, y estaba posicionado en su sexo en solo minutos. Caliente, listo, y duro como el acero. Él no iba a durar mucho, todo sobre esta escena lo tenía a fuego, y su esposa era caliente-como-la-mierda y todo suplicándole que la hiciera acabar.

Mierda si, esto era el cielo, pensó con el poco pensamiento racional que le quedaba mientras deslizaba la cabeza de su pene a lo largo de sus labios. La música era sugerente, el ritmo hizo eco del tempo que buscaba, y su esposa gritó, rallando su nombre en una súplica. “¡Christian!”

Él no necesitaba más estimulo, y con ese movimiento practicado de sus caderas girando, la penetró profundamente. “¡Dios! ¡Mierda!” dijo entre dientes. Ella ya estaba ondeando alrededor de él, apretándolo, los músculos de su sexo mojándolo, tan jodidamente empapada.

Ella se sentía tan jodidamente bien, él deseaba poder pasar los días enterrado en su interior cálido y apretado. Él dobló sus rodillas, alterando el ángulo de su penetración para darle en su punto dulce y ella, a cambio, inmediatamente empezó a mover su cabeza de lado a lado. De su boca salieron una serie de sonidos, gemidos incoherentes, mientras ella estaba cada vez más cerca de su orgasmo, y él no estaba muy lejos.

Verla solo lo hacía penetrarla más duro. Para él, era la cosa más caliente en el mundo. Los sonidos que ella hacía, su olor, la manera en que su interior lo abrazada apretándolo, y la manera en que su sexo lo desnudaba de cada reserva. Ella nunca estaba tan desnuda ante él como los momentos cuando ella estaba en el clímax, y ella estaba acabando en este momento.

“Córrete para mi nena” ordenó, apretando uno de sus senos saltarines justo en el momento en que presionaba círculos rápidos en su clítoris con sus dedos. Todo alrededor de él se apretó y sintió el choque de la ola de éxtasis que viajo a lo largo de su espina dorsal y a través de su pene. Sus bolas se dibujaron en un espiral de tensión, y luego se liberaron, azotando su esperma en las profundidades temblorosas de ella.

“Mierdaaaaaa” gruñó, emitiendo un grito primal mientras acababan juntos, eufóricos en el medio de flash sin sentido de placer mutuo.

Este iba a ser un día de San Valentín para recordar…

72f

Gracias por leer. Por favor dejen sus comentarios.

Link Para el Vacaciones en España

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

11 thoughts on “Capítulo 72 – Primer Día de San Valentín Parte II

  1. Guille says:

    Oooohhh por dios que capítulo tan hermoso tanto amor tanta pasion que hermoso final mil felicitaciones a monique por esta fanfic tan hermoso no me canso de leerlo y a ti kere por traducirlo mil besos🙂

    Liked by 2 people

  2. Fanny Rebellon. says:

    Waww un Amor asi seria el deseo de cualquier mujer que celebración tan caliente, esos dos echan humo ufff, me encanta como Grey saca lo mejor de todas las que escriben sobre el.
    Un Amor asi seria el sueño de cualquier mujer, y ojala siempre celebraran un dia especial de esa manera, Hacen de el un amor inmortal ,por lo increíble.
    Muchas Felicitaciones a Monique, gracias por regalarnos un poco mas de Grey.
    Monique no eches es saco roto mi petición de escribir describiendo el parto de la niña, ver como se porta Grey, que sintió, debe ser fantástico.
    Y tu mi amiga Kereny mil gracias madre, eres fabulosa., Un besote.

    Liked by 3 people

    • KereCB says:

      Gracias como siempre querida Fanny por tus comentarios y el apoyo. Aun quedan dos capitulos individuales que estare traduciendo proximamente. Un gran abrazo.
      Kx

      Like

  3. Elkkiz says:

    😅😅 estuvo caliente waooo…. kere nena estás volando con estas traducciones simplemente un capítulo exquisito muy sexual con matices de amor y una selección de música más que adecuada si este hombre fuera rea yo sería una acosadora, un abrazo ha ambas por tan excelente trabajo en conjunto a Monique por escribir y a ti hermosa por hacernos el favor de traducirnos tan excelente trabajo desearía que nunca terminara … 😘😘😘😘😘😘😘

    Liked by 3 people

    • KereCB says:

      Lo mismo pensé de la musica y se lo comenté a Monique. Simplemente todo estuvo genial de este capitulo.
      Gracias Elkkiz por tu comentario y el apoyo! Un abrazo guapa.
      Kx

      Like

  4. janeth aguilar says:

    Diossssss, mas que espectacular, el mejor fanfic que he leído hasta ahora, quede atrapada y sedienta por mucho mas, espero con ansias que haya mucho mas de esta pareja, se que su pluma esta mas que preparada para ofrecernos mas, es una divinidad. Gracias por mantenernos embelesados con esta historia.

    Liked by 1 person

    • Monique Lain says:

      Thank you for your kind words, Janeth. And I have to thank Kereny for her beautiful translation of my story. ♥️

      Liked by 1 person

    • KereCB says:

      Que bonitas palabras Janeth! Muchas gracias por tu comentario. Y es todo un placer que hayas quedado tan complacida con el fic. Siempre lo digo, Monique nos regaló una historia magica y espectacular. Quedan dos capitulos más, unos extras, cortesia de Monique🙂
      Un gran abrazo
      Kx

      Like

  5. Vero says:

    Hola Kereeee, para cuando los capitulos individuales, nos tenes abandonadas!!!!!

    Liked by 1 person

    • KereCB says:

      Veroooooo lo sé!! Sorry, la vida cotidiana y el trabajo se han inmiscuido en mis traducciones, pero ya casi terminando uno de los capitulos, empece por el mas laaaaaaargo, jejeje así que espero poder terminarlo esta semana. Un gran abrazo Vero, gracias por estar pendiente del fic
      Kx

      Like

Please, feel free to leave a comment

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s